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Tres décadas pesan, excepto cuando se trata de Rock 101

Por: Alex Avilés

Si fuiste de los que como yo, dejaste pasar al menos unos doce años para volver a pisar el Bulldog Café, y al reconocerlo lo viste más pequeño pero en seguida comenzaron a llegar a ti pequeños flashbacks de fiestas interminables, risas seductoras, sueños flotando en forma de papelitos en el aire; felicidades, quiero decirte que has rejuvenecido con dignidad.

Y sí, leíste bien, re ju ve ne ci do, porque ya entrado en tus treintas o cuarentas, dejaste el pudor atrás y encaraste como un héroe a la hegemonía millennial. Has evolucionado, has mutado en un animal que aprendió a flotar entre la era análoga y la digital y aún traes puestas todas tus plumas. Aprendiste a bajar música a través de torrents cuando no tuviste dinero para comprar un CD importado, luego te las arreglaste para hacer playlists en cualquier servicio streaming que se te ocurra para finalmente regresar a tu añorado vinil.

Pero aguarda un poco, el mérito no es todo tuyo. ¿Cómo? ¿Acaso debemos agradecer a ese chiquillo engreído que cree saber mucho de tecnología? Vamos, acéptalo, algún sobrino tuyo tuvo que enseñarte como se usa tu smartphone.

Influyente 101, la fiesta de aniversario número 32 de aquella estación que para unos enmarcó con la mejor música el soundtrack de sus vidas, mientras que para otros, los más jóvenes, permanece como un sueño de niño que de alguna forma mística, le da forma a su actual estilo de vida.

Avanzar o morir, esa es la cuestión. Sabemos que alimentarnos de glorias pasadas nos mantendrá siempre frustrados ante la imposibilidad de revivir aquellas memorables aventuras. Pero si no echamos de vez en cuando una mirada al pasado entonces ¿cómo diablos sabremos que todo marcha bien? Al fin y al cabo, el pasado es influencia.

Así convergió el pasado jueves 30 de junio un público sui géneris conformado por jóvenes y no tan jóvenes que por un momento, lograron olvidar su exponencial lucha para dar paso a lo verdaderamente importante: la música. Esa fuente inagotable de energía capaz de agotar hasta una de las guerras más antiguas. La de jóvenes contra adultos.

Cuatro propuestas: Yokozuna y sus ruidosas reminiscencias sesenteras, Communión, y su inigualable propuesta que nos pone con un pie en los noventa y otro en un futuro promisorio, LNG/SHT que nos hace sentir chavorrucos de onda cada vez que pisa el escenario en una fiesta de Rock 101, el Triste turno con ese discurso salvaje que pone en claro que no podemos tomar a la ligera y el DJ set de Disco Ruido, con la diplomacia hecha baile. Para cerrar, Toño Lot, para fumar la pipa de la paz entre pasado y presente, porque para Rock 101 no hay más supremacía que la de la música.

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