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“Escribir es perturbar a los cómodos y consolar a los perturbados”

Cuando Helen McClory sacó su última novela, usó una capa vintage. En el Festival Internacional del Libro de Edimburgo, tenía un tatuaje de una serpiente en su mano derecha. Si incomoda a su audiencia, piensa, no es algo malo. Ella es, como habrías adivinado, cualquier cosa menos convencional. Al mismo tiempo, ella es, en palabras de un crítico, “claramente una de las mejores escritoras nuevas que surgieron en Escocia en los últimos años”, y con una nueva colección de cuentos, Mayhem & Death, ella está más allá de esa descripción.

Criada en Skye, a Helen McClory le gusta inquietar a sus lectores pero también consolar. Esta es una charla con ella que publicó The Times, un buen pretexto para iniciarnos en el mundo de una autora poco conocida en América Latina.

No es que su progreso haya sido fácil. Durante cuatro años luchó para encontrar un editor y fue rechazada por agentes y editores por igual —no solo rechazada, sino que le enviaron comentarios negativos, como que no sabía cómo estructurar una historia.

Ella ganó el premio de la Sociedad Saltire al mejor libro debut, pero casi inmediatamente después su editor se enfermó y tuvo que cerrar. El siguiente libro también enfrentó un desastre cuando Freight Books colapsó en liquidación y McClory supo un día antes de la publicación  de su libro que estaba sola. Tuvo que comprar sus propios libros. Ella permanece indomable. “Empecé a escribir sabiendo que sería una batalla cuesta arriba, y también se volvió muy cansado después de cuatro años”, admite. “Pero continué y nada me detuvo”.

Otra pequeña e innovadora editorial escocesa, 404 Ink, está presentando historias cortas y republicando su primera colección, On the Edges of Vision.

Parte de la resistencia de los editores masivos puede deberse al hecho de que sus libros son difíciles de catalogar. A ella le gusta un tipo de capítulo o historia conocida como “ficción instantánea” —a veces menos de mil palabras, a veces incluso más cortas.

McClory intentó usar el enfoque estándar de la escritura de novelas, pero eventualmente se dio por vencida. “Lo abandoné después de las 20 mil palabras”, dice. “Sólo me estaba deprimiendo. No tengo la inclinación ni el conjunto de habilidades para escribir una novela dentro de esos límites, también se siente incómodo “.

En lugar, Mayhem & Death lidia con lo que son casi fotos instantáneas de eventos extraños en la vida de personajes surrealistas: dos mujeres saludan a tres caminantes en una cabaña de montaña y posiblemente los matan, antes de alimentar sus cuerpos con lobos; una niña se enfrenta a un oso polar en una franja desierta de hielo y lo desvía alimentándolo con flores; una comunidad de personas, aisladas del mundo exterior por un deslizamiento de tierra, hacen modelos de aves porque son las últimas criaturas vivientes que vieron.

¿De dónde vino todo esto? Ahora con 34 años, McClory se crió en la isla de Skye, donde su padre era el procurador fiscal. Desde entonces, ha pasado la mayor parte de su vida viajando — ha asistido a cursos de escritura en Canadá y Australia, y hace unas semanas regresó de una residencia en Brasil, donde visitó una tribu indígena.

Sus propias experiencias han sido casi tan surrealistas como sus historias: en Nueva York, consiguió un trabajo como la paseadora del perro del cantante Lou Reed. Él era “callado, malhumorado, pero obviamente amaba mucho a su perro Lolabelle”.

“Lou Reed me entrevistó para el trabajo, vio que tenía paciencia y que me alegraba recoger la popó de sus perros”, dice McClory. “Lolabelle era una especie de Jack Russell, muy anciana y no caminaba muy lejos. La recogía, la bajaba, me miraba como si la hubiera molestado, luego la levantaba y la subía de nuevo“.

También pasa mucho tiempo en Internet, haciendo conexiones con personas inusuales.

“Las personas comparten enlaces, por lo que obtienes un suministro constante de fuentes interesantes”, dice ella. “Ayer estuve en contacto con un poeta persa, hablando sobre las dificultades de ser traducido a danés —¿de qué otra manera podría haberme puesto en contacto?”

“Fui a Estados Unidos y comencé una gira por la costa este con mi primer libro, y dormí en los sofás de las personas que conocí en Twitter. Todos eran maravillosos”.

Conoció a su marido, un abogado, en St Andrews, donde ambos estudiaban. “Parece que St Andrews tiene la tasa más alta de matrimonios de alumnos en el mundo”, comenta. (El duque y la duquesa de Cambridge también se conocieron en St Andrews).

Al crecer en Skye sin acceso a la televisión o las computadoras, se sumergió en la lectura.

“No había tradición de escribir en la familia, sino una fuerte tradición de lectura, mi padre era un gran lector”, dijo. “Siempre escribí historias cuando era niña. En clase tuvieron que quitarme la pluma. Hacía pequeños libros con historias. Me volví seria en St Andrews e hice mis primeros cursos de escritura creativa allí, con maestros como John Burnside y Kathleen Jamie.

“Luego fui a Australia para ver si podía hacerlo sola. Fue un curso innovador, no de escritura tradicional. El hombre que lo dirigió, Paul Dawson, hizo tantos cursos, solía llamarlo la Universidad de Paul Dawson. Fue un momento donde obtuve permiso para hacer cosas raras y extrañas”.

Aunque desafía las convenciones que se aplican a la mayoría de los escritores escoceses, cree que su antecedente en Escocia ha sido una influencia crítica.

“A veces me pregunto si, si no estuviese en Escocia y mi idioma no estuviera influenciado por el personaje escocés, sería más fácil para el público inglés”, dice. “Hay algo en mi escritura que puede que tenga un sabor escocés”.

En Skye sintió que necesitaba escapar de las colinas que la rodeaban. A veces, ella cree que ser un escritor escocés puede ser restrictivo.

“Escribí una novela que no fue publicada que estaba situada en Escocia, y definitivamente tenía la sensación de que no era lo suficientemente emocionante”, dijo. “Puedes tener emoción o puedes tener accesibilidad, y creo que no era ninguna, debido a su ubicación. Te sales de tus límites, pero llevas tus límites contigo. Como una isla flotante, o lugares extraños, como el fondo del mar “.

Ella ha comenzado a escribir poesía, pero su próximo libro, dice, será una novela, y sin duda se verá influenciada por su predilección por los elementos más oscuros de la vida: le gustan las películas de terror y “programas de televisión con tintes macabros”. Ella acepta que su escritura puede inquietar a sus lectores, pero insiste en que le gustaría consolarlos también.

“Dicen que internet puede ser un poco raro, pero creo que escribir es aún más extraño”, dijo. “La escritura tiene el potencial inquietar. Alguien dijo que escribir es perturbar a los cómodos y consolar a los perturbados. Debería haber algo reconfortante en el trabajo al igual que te aleje del pensamiento convencional o de tu estado inmediato”.

 

Q & A

–¿Cuál es el libro en tu buró?

–I Have Blinded Myself Writing This de Jess Stoner. Es un libro sobre la memoria y pérdida.

–¿Qué música llevarías a tu isla desierta?

–Canticles of Ecstasy de Hildegarde von Bingen.

–¿A quién llevarías en un viaje de ida a Marte?

–A Jeff Goldblum —tendría una actitud optimista.

–¿Cuál fue el mejor consejo que te han dado?

–Al escribir, siempre haz que los personajes toquen cosas, porque es un sentido que se olvida fácilmente.

–Tu ropa: ¿M & S o Dolce & Gabbana?

–La tienda de caridad.

–Una semana libre: ¿ver unbox-set o caminar por las colinas?

–Para caminar. Soy floja pero me gusta salir.

–Cuéntanos un secreto…

–Tengo un gusto terrible en muchas cosas. Si pudiera comer hotcakes de plátano todos los días, probablemente lo haría. Tengo aquella cosa escocesa, donde las frutas y verduras son algo difíciles.

Mayhem & Death y On the Edge of Vision de Helen McClory son publicados por 404 Ink

 

 

 

Traducción libre de Lilith T. Masso

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