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Patti Smith, la lluvia y la Hecatombe

Cuál ritual ancestral, una mujer ofrece en sacrificio sus versos para saciar la sed de los dioses caprichosos

Cuando has conocido la felicidad y esta toma forma y sentido como signo lingüístico en tu cabeza, esta podría parecerse un poco a las calles de Querétaro que, además de guardar en las hendiduras de sus antiguas puertas y en las grietas de sus paredes el peso de una gran historia como la de México, encima se da el lujo de brillar a través de su cultura. Un airecillo intelectual resuena en las campanas de las iglesias sin ensordecer con el ruido de la pretensión, y las noches brillan como en ningún otro lugar; y llueve, llueve mucho cuando llueve, llueve hasta que en las calles no se logran ver las banquetas ni los pies, llueve hasta que el agua se haya asegurado de haber arrasado y cubierto todo lo innecesario. La felicidad flota en el aire en Hay Festival.

En este contexto de placeres intelectuales y humedades, tuvo lugar un evento singular cuyos protagonistas son unos viejos conocidos que gustan de hablar de punk, sangre, poesía, amor y revolución, me refiero a Patti Smith y a su público mexicano. Y es que la madre del punk de vez en cuando se encuentra con su hada musa de la creatividad encerrada en esta muralla de montañas.

Hay una historia de amor entre México y la también poetisa en la que ella le dedica poemas de amor a sus amigos, a sus cafés, a sus artistas y clama fuerte por que la sangre vertida por la violencia en las venas de sus sierras y calles deje por fin de correr. Pocos autores han descubierto, como ella, que México no solo honra a sus muertos sino también a la sangre que parece no para de fluir nunca.

Un viernes siete de septiembre fue el elegido por alguien para que en medio de toda esa lluvia, Patti Smith declamara Hecatomb (Hecatombe), ese poema escrito en honor a su desconocido pero entrañable amigo Roberto Bolaño, quien habla precisamente de esa pasión demencial por la sangre y la muerte. Bolaño lo describió en ‘2666’ donde la búsqueda de sus personajes se ve siempre enmarcado por las muertas de Santa Teresa. Patti Smith lo entendió y adoptó como un como un mensaje propio, y así escribió Hecatomb que fue leído primeramente en español por su amiga Alma Guillermoprieto y posteriormente en inglés en su propia voz.

Algunos detalles itinerantes trataban de opacar el recital, comenzando por la incomodidad y enojo que provocó en algunos la inmensa lluvia. El notable descontrol ante la situación por parte de los organizadores de Hay Festival. La injusticia de utilizar un espacio público para acorralar en un muy pequeño corralito a todos aquellos curiosos ávidos de escuchar poesía. Y los no tan curiosos sino más bien escandalosos que aún no logran distinguir entre un recital y un partido de fútbol, ellos, quienes no guardaban silencio ante la musicalidad de las palabras, lo encontraron en un agresivo “¡Silencio, estoy tratando de leer un poema!” Por parte de la también escritora y periodista Alma Guillermoprieto. Luces incandescentes que volvían ilegibles las letras en las hojas de papel y un nada discreto regaño de Patti Smith fueron suficientes para hallar la paz necesaria, como la madre que clama al orden a la hora de comer. La lluvia arremetía con más fuerza, como un testigo, como un acompañamiento musical, nunca como un invasor.

Resistimos. ¿Cuándo una lluvia fue capaz de detener al río?

Decenas de personas afuera del corralito con sombrillas bajo los árboles son el otro poema que se entona a las ya casi 23:00 horas de ese viernes de septiembre en el Jardín Guerrero de la Ciudad de Querétaro. Una fotografía que ya mora pacífica en el cofre de los bellos e inolvidables recuerdos.

Pero no todo es esa pose lúgubre que algunos pretenden mantener cuando escuchan un recital. Patti sabe muy bien que la poesía al igual que la música ante todo es revolución. Así que junto a Lenny Kaye comienza a entonar alternativamente poemas y canciones que adquieren otro significado cada vez que pisan un nuevo escenario. Así comienza con Wing e inmediatamente continua con los versos de Red Song, inspirados en su última visita a nuestro rojo país. Luego vino Ghost Dance, que fue el antecedente perfecto para dar paso a Hecatombe.

 

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Fragmento de #Red, poema que #PattiSmith escribió en su pasada visita a México. #HayFestival

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You spoke of a spiritual hecatomb
The sacrifice of one hundred oxen

Offered to the Oracle
The god of truth
Poetry and music”

Hablaste de una hecatombe espiritual
El sacrificio de cien bueyes
En ofrenda al oráculo
El dios de la verdad
La poesía y la música”

Silencio en la sala. La bruja ha recitado

Imagine, Dancing Barefoot, People Have the Power y Because the Night son una y otra vez el discurso retórico de una poeta interesada en resonar conscientemente en una sociedad inconsciente.

Una vez concluido el carnaval de sensaciones, al siguiente día fue necesario el encausamiento de ideas y fue que, en una discreta conversación con Diego Rabasa, editor de Sexto Piso, a quien bautizó como un ser de sensibilidad incomparable, Patti nos dejó ver algo de su pensamiento actual sobre las problemáticas que azotan a un país como México. Hablo de derribar muros imaginarios de tiranía, habló de adoptar a todos los niños como nuestros, en un sentido comunitario que nos hace responsables a todos del cuidado y educación de esos pequeños seres herederos de nuestros hábitos actuales. Habló de la tiranía y sus injusticias, de la ruptura de las familias fronterizas y lo mucho que le quebranta el corazón tener representantes como Donald Trump.

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Como pionera del punk, comentó que, para ella el arte no tiene un género y es por ello que no se considera víctima de un sistema patriarcal, ella, dijo, simplemente hizo lo que quiso cuando pudo hacerlo. Habló de la importancia de la contemplación y la curiosidad cuando la creatividad se encuentra ausente y sobre la imperiosa necesidad del artista de crear. Es necesario mantenerse activo cuando se es artista, dijo.

Como pieza final, ante la pregunta de una mujer del público quien la cuestionó sobre cuál sería el elemento determinante para mantener una actitud combativa y no desistir a los ideales en momentos difíciles, ella respondió simplemente que el amor es la única herramienta capaz de salvarnos en cualquier momento.

Patti Smith es esa señora incapaz de sentarse, pues carga sobre su espalda la enorme responsabilidad de ser una de las pocas entrenadoras de la revolución que sobreviven en este mundo que se esmera cada vez más en perseguir objetivos plásticos, a la que solo nos resta agradecerle sus enormes ánimos de resistencia.

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