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El soundtrack de la vida – Verano Austral

En febrero de 1982 Gustavo Adrián Cerati conoce en el club River Plate a Charly Ficicchia, hijo de Tito Alberti. Completando así, la última pieza, junto con Zeta Bosio, que faltaba para lo que sería la formación de una de las bandas de rock en español más grandes de la historia.

Cabe mencionar que el movimiento rock argentino nace tras un hartazgo social de las oscuridad y represión de la dictadura militar y un sentimiento nacionalista provocado por la guerra de las Malvinas.

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La primera banda que formó Cerati junto a Bosio y Alberti se llamó los Estereotipos, inspirados en el sencillo Stereotype / Interrnational Jet Set de la banda británica de 2 tone, The Specials. La banda sobresalía por su mensaje antiracista y de unificación por la libertad. La influencia de la voz de Terry Hall en Gustavo Cerati es muy clara y el sentimiento idealista de la banda era compartido por el trío argentino.

 

 

En sus inicios la banda recorría la recién descubierta escena de pubs en la Capital Argentina, entre su repertorio se encontraba una versión en español de I Saw Her There de The Beatles, castellanizada como ‘La vi parada ahí’ . La canción original del cuarteto Liverpool, era el lado B de del primer sencillo del álbum Please, Please Me de 1963.
No puedo evitar imaginar la escena bonaerense de los 80 encendida entre humo de cigarrillo descubriendo su libertad.

 

Otra gran influencia de lo que sería Soda Stereo fue The Police, quienes visitaron Argentina en 1980.
18 años después, Miles Copeland invitó a Gustavo Cerati a participar en un disco tributo a la banda. Fue así como surgió Tráeme la noche, una versión en español de Bring on the night , que grabó junto a Andy Summers. Cerati confesó admirar la estructura armónica y melódica de la rola. En esta versión, Cerati toca el bajo y las percusiones estuvieron a cargo de Vinnie Colaiuta (se dice que Stewart Copeland al escuchar el track se lamentó por no haber participado).

Muy pocas veces tenemos la oportunidad de ponernos en los zapatos de nuestros ídolos y por una noche, Gustavo tuvo la ocasión de ser Sting.

 

 

La influencia y referencias a lo largo de mi vida con Gustavo Cerati y Soda Stereo son innumerables, por eso, en esta entrega decidí contar la historia desde otro punto de vista. Sin embargo estoy seguro de que muchos de sus propios soundtracks personales tienen mucho que ver con lo que nació en el verano austral y aún sigue vivo en nuestra memoria.

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Bocanada, un encuentro de dos mundos de Gustavo Cerati

Un respiro, una pausa, un instante, un momento que no se halla en el presente más que es una bocanada; es suficiente para sobrevivir a los límites que impone el tiempo y sus circunstancias. Para algunos se vuelve vicio o placer, para otros una oportunidad de no ver ni hablar con nadie y perderse en pláticas imaginarias con los “hubiese” y los “porqués”. Muchas veces atemoriza a las personas más cercanas pues es una de las habilidades que uno adquiere en la zona de confort. Salirse de ella, romper las reglas y los prejuicios, e incluso decepcionar a muchos, es precisamente el aire contenido en una bocanada.

Este 28 de Junio se cumplen 19 años del nacimiento de uno de los discos más significativos en la música iberoamericana: ‘Bocanada’ de Gustavo Cerati. Significativo, entre otras muchas cosas, por ser el primer experimento total de Cerati sin Soda Stereo y por reflejar un sonido nuevo en su voz, lúcido en tonos electrónicos y experimentales, pero sobretodo en homenaje y como ventana de la música británica e incluso del propio Elvis Presley.

Quizás pocos lo sepan, pero Cerati – quien también produjo el disco- recurrió a una serie de sampleos para redefinir una serie de objetivos que sólo al paso del tiempo seríamos capaces de descifrar. Hoy 19 años después, me atrevo a decir que uno de esos objetivos era el romper un paradigma musical en el que el rock estaba inmiscuido en guitarras y baladas. Desde John Barry, Focus, Electric Light Orchestra y hasta Thomas Dolby, dieron forma a la columna vertebral de la imaginación en Cerati. El resultado es sumamente camaleónico si consideramos que las piezas originales absorben géneros como el blues, psicodelia, glam e incluso jazz, traduciéndose en un caleidoscopio de sintetizadores, violines y poesía.

Es bien sabido que la composición de Gustavo alude a la metáfora como expresión de los sentimientos más naturales del ser humano, como el amor, dolor pudor y felicidad; cierto, la música en general es eso pero pocos pueden llegar a más y Cerati con ‘Bocanada’ alcanzó e incluso rebasó lo inimaginable en el mundo de las letras.

En México, la escena del pop empezaba a deslumbrar mientras que el rock predicaba con la idea de lo alternativo inspirada en Blur y The Cranberries, por ejemplo. La supremacía comercial y hasta en ese entonces musical, MTV , se vería rebasada, sorprendiendo así a propios y extraños con el unplugged de Shakira. La poesía y la metáfora no eran símbolos de éxito ni significado de remuneración económica en el globo de la música. Bocanada rompió un paradigma más, tratándose de un disco que reúne una serie de metáforas inspiradas en paisajes, olvido y perdón.

Toda esa inspiración que despertaba la voz de Cerati no fue casualidad y sí una construcción necesaria y destinada por la propia época que se fue gestando desde Soda Stereo. A su par, brotó todo un estilo lírico enmarcado por el pensamiento de personajes como Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Gabriel García Márquez y García Lorca, por mencionar algunos. La dimensión de la lengua española a finales del siglo XX no sólo sufrió un cambio revulsivo en la poesía sino que forjó nuevas corrientes del pensamiento como el transrealismo y géneros literarios como la narrativa moderna y crónica periodística. Influencias que de alguna forma justificaron el universo de Gustavo, paralelo al creciente número de propuestas creativas de cualquier expresión artística.

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Sin más, Bocanada es un disco que me lleva a definirlo como “el encuentro de dos mundos creativos”, por decirlo de alguna forma. Por un lado, todo el conglomerado de influencias del rock británico así como del chill out, inclusive; por el otro, la fuerza de la lengua española y la poesía. Un encuentro que denota el inicio del nuevo milenio y antepone nuevas perspectivas ante un mundo globalizado, tecnológico y diverso. Sin duda, se trata de una producción que estableció un antes y un después en la música. Para muchos se trata del mejor disco en la carrera solista de Gustavo Cerati.

Como fanático, me parece un libro abierto de emociones y cuentos infinitos. Crecen a medida de que envejecemos e inspiran a crear los nuestros. Crear y creer en la efervescencia que implica una separación amorosa y su traducción en perdón; en paisajes donde sólo hay jardines, ríos y un puente para llegar a nuestro destino; en lo quebrantable de los tabúes o en lo posible de lo inimaginable. “Perdonar es divino”, “Engaña”, “Beautiful” y el resto del disco fueron pensadas incluso como b side de “Sueño Stereo” de Soda Stereo. Evidencia suficiente para comprender la belleza de lo etéreo de la música.

Así, las nuevas generaciones trastocan las complejidades de crecer y heredar las mismas emociones o los mismos deseos pero que al final la esencia del cambio es lo que prevalece. Por eso y más, 19 años atrás se replican en nuestra memoria de forma nostálgica pues no consumen aún la idea de que Cerati ya no está. Sus letras y sonidos están depositados en nuevas formas de entender la música actual y permite darnos un descanso ante nuevos ritmos como el reggaeton. Una bocanada de aire en nuestros oídos para salvaguardar un poco de lo que aún nos queda: imaginación.

Usa el amor como un puente”. Cerati.

Música, literatura y su alternativa hipertextual

El año pasado, poco después de estas fechas de fríos otoñales, para celebrar un bonito reencuentro y una, digamos, “travesura” que tardé 20 años en concretar, me hice de dos libros de música para engrosar mi muy selecta colección: Cerati’ y ‘Vida y música’ de Alejandro Marcovich, una biografía y una autobiografía; dos músicos argentinos; dos guitarristas, principalmente, aunque también multiinstrumentistas. Uno cambió el sonido del rock latinoamericano y otro le otorgó un sello muy especial, de madurez compositiva, a la banda más importante de rock mexicano (si es que alguna vez ha existido dicho término). Y los degusté más que otras personas debido a que eché mano de ciertas pausas digitales que conformaron una alternativa hipertextual.

Anteriormente, para sentarte a leer un libro por gusto era necesario establecer un ritual que incluía música sin poder de distracción (música conocida cuya presencia sirve de mero colchón para la lectura), una taza de café, té, o una copa de vino, buena luz, de preferencia natural, y un buen tiempo de ocio para apagar algunas áreas del cerebro y dejar las esenciales de los hemisferios derecho e izquierdo para esquematizar y procesar la información, respectivamente. Hoy en día, además de lo cardinal, conviene tener a la mano un par de audífonos y un dispositivo móvil con acceso a internet, específicamente a Google y YouTube.

En 1995, la fallida escritora Laura Esquivel publicó un libro llamado ‘La ley del amor’, una payasada abismal y pretenciosa que prometía ser una lectura multiformato que incluía un cómic y un disco compacto con los que ibas alternando la historia. Terrible. Como experimento tuvo un resultado estéril e incómodo por la portabilidad. Aunque se agradeció ese esfuerzo que derivó en gracejo, también se le consideró un abuso hacia los lectores incautos, obnubilados por el éxito de ‘Como agua para chocolate’.

Cuando era analista musical en medios como Rock Stage y El Universal hace poco más de una década, los cronistas de vieja guardia lamentaban que los analistas de entonces utilizáramos las ventajas de internet como herramientas de consulta y cruce de información, y para estar más cerca de los músicos y artistas que aplaudían la reducción de distancias para poder llevar a cabo una entrevista que, de mantenerse las formas añejas, habría tardado mucho tiempo. Resulta curioso que dichos cronistas fuesen aquéllos que traducían entrevistas completas de revistas extranjeras para publicarlas como propias.

La utilización de nuevos elementos para acompañar una lectura funciona más con biografías y libros dedicados a la música porque con tantos datos y nombres aparentemente desconocidos, es enriquecedor hacer una pausa y buscar, por ejemplo, quién es Adrián Taverna, también conocido como el “Cuarto Soda” por ser el encargado de sonorizar los conciertos de la banda y por ser un amigo esencial de Gustavo Cerati. De esa forma, a manera de hipertexto, es posible no sólo conocer la catadura del tipo sino revisar su currículum y hasta hallar su página en Facebook y decirte: “¡Demonios, el pibe no es como me lo imaginaba!” También es interesante confirmar que el grueso de las novias y esposas de Cerati parecen hermanas y tienen un deje de similitud con su madre Lilian en su juventud.

 

Pero este ejercicio no se limita a la lectura, ya que, mientras observamos una película como ‘Jimi: All is by mi side’ (John Ridley, 2013), podemos confirmar si Imogen Poots, la actriz que caracteriza a Linda Keith (conocida groupie y ex novia de Keith Richards que estaba infatuada con Jimi Hendrix), realizó un buen trabajo: ¡caso cerrado!

Las posibilidades son infinitas y permiten enriquecer el conocimiento. No obstante, si bien gracias a los blogs cualquiera pretende ser periodista, es necesario ejercitar el músculo del análisis para no sólo repetir, con otras palabras, lo que alguien más ya escribió.

Se trata de ser auténticos en todo sentido y generar no sólo un criterio propio sino intervenir en el criterio de los demás; ahí la diferencia entre cronistas y analistas. Porque la música, y la cultura en general, no se quedan únicamente en una consecución de notas secuenciadas perfectamente sino van más allá, se trata de aprender a rascar en todos los recovecos posibles para poder ejercer opiniones informadas y entender, por ejemplo, por qué se le ha dado el Nobel a Bob Dylan y no a Murakami, y saber responder con efectividad cuando te atacan por no gustarte Juan Gabriel ni considerarlo un fenómeno musical, si es el caso, a lo que yo respondo: “¿Tengo cara de que me guste? A mí me gusta David Bowie”. Pero para eso es importante conocer y tener bien ejercitado ese músculo que nos hace diferentes.

“Cerati esta aquí… Soda Stereo no se fue”

 

Por: Sofia Villaloz Avendaño

 

El 15 de octubre del 2015 se presentó la International Symphony Orchesta de San Luís Potosí al lado de la banda Dynamo , con la producción de Soma Music Group y Alto Nivel, encargados de preservar el legado de bandas legendarias como Pink Floyd, Metallica y Kiss a través del enfoque sinfónico, en esta ocasión decidieron rendir homenaje a la icónica banda argentina Soda Stereo y a Gustavo Cerati, que cumplió su primer año luctuoso el pasado 4 de septiembre.

 

Con 45 músicos de primer nivel, con procedencia de todas partes del mundo como Ucrania, Rusia, Uruguay, Paraguay, Argentina y México, el evento Soda Stéreo Sonfónico tocó corazones alrededor de dos horas con un gran espectáculo traído a la Ciudad de México por primera vez en el Pepsi Center WTC y que se llevará a fines de este año de gira por el país, para después montarlo en Argentina, Uruguay y Paraguay.

 

La producción de este concierto fue un papel importante en la emotividad del mismo, las imágenes en las pantallas homenajearon cada momento que Soda Stereo marcó con sus letras y estilo representativo que hicieron que se convirtiera en una de las bandas más influyentes de rock en español. La Orchesta y la banda fueron llevando al público a un viaje de recuerdos donde coreaban las canciones que los llevaban a revivir momentos imborrables.

 

 

‘Juegos de seducción’ fue la canción con la que abrieron el concierto y todos los fans estallaron de emoción, seguido de ‘Hombre al agua’ y ‘Un millón de años luz, el recinto saltó con ‘Cuando pase el temblor’. Al llegar a ‘Nada personal’ ya estaba a flor de piel, los seguidores de la banda estaban emocionados al cantar las canciones más famosas ‘Persiana Americana’, ‘En la ciudad de la furia’  y ‘De música ligera’ con la que dieron el primer cierre.

 

Después de varios gritos pidiendo otra canción la banda Dynamo y la Orchesta salieron a tocar la canción más emblemática y famosa de Gustavo Cerati como solista, en ‘Crimen’ se proyectaron imágenes de él, que envolvieron el recinto en emotividad del gran legado musical que ha dejado y de la gran pérdida que tuvo el rock en español, sin duda un concierto que transportó a la época donde Soda Stereo hacía vibrar con sus canciones e hizo recordar el mensaje principal de este gran concierto, “Cerati esta aquí … Soda Stereo no fue”.

Cerati Infinito

El poema de Luis Alberto Spinetta en la primera página del booklet pone el tono, lo que escribió mientras su amigo se encontraba en coma nos ubica en el contexto de pérdida y espera, aquel que duerme no deja un espacio vacío. Como muestra la recopilación, se trata de una historia que empezó en 1959 pero se traduce en influencia hacia algo que no tiene límites.

‘Infinito’ no ofrece novedades, pero permite que Gustavo Cerati sea recordado con 19 canciones de su etapa solista y una carta que escribió su madre, Lilian Clark, después de que inició su vuelta por el universo. El primer álbum póstumo masterizado por Eduardo Bergallo busca acercarnos a ‘Amor Amarillo’ (1993), ‘Bocanada’ (1999), ‘Siempre es Hoy’ (2002), ‘Ahí Vamos’ (2006) y ‘Fuerza Natural’ (2009), es como muchas recopilaciones una introducción a los momentos más importantes de cada disco, más no el recorrido definitivo.

El álbum establece una línea de tiempo a través del oído, establece la manera en que supo dar forma a sonidos y atmósferas, pero sobre todo su capacidad para crear ideas complejas a través de las palabras. Las letras que le dieron otro aspecto al rock argentino, se revelan brevemente en esas 19 canciones como un espacio sonoro distinto y un nuevo lenguaje que siempre parecía carnal, esotérico y de fuerza natural.

La primera recopilación póstuma solo nos hace pensar en todo lo que no escuchamos de Gustavo Cerati, sabemos que existen grandes posibilidades de que aparezcan esas canciones en algún momento, sin embargo aquello de que siempre es hoy, no será precisamente en este instante.

#Cerati101

Un modelo que se puso al frente de proyectos ajenos que fueron tras su perfil de referente moderno, icono masivo y compositor de clásicos de música pop argentina, ese es el Gustavo Cerati al que nos enfrentamos ahora. “Tuve la rara sensación de ver la música, de palparla todo el tiempo. Y esto que hoy tiene nombre yo ya lo había visto, lo había sentido”, explicaba el músico en el momento en que su historia completa (o al menos gran parte) se reunía en ’11 episodios sinfónicos’, el lugar donde se alejó de las texturas electrónicas y de alguna manera del rock, revelándonos elementos de Soda Stereo y su etapa en solitario a través otra perspectiva.

Con aquel proyecto que partió de The Clash y The Police y evolucionó a un Soda Stereo con un estilo propio, Cerati lució sus influencias, el deseo de evolución y las tendencias del momento. En cierto momento las bases electrónicas cedieron el espacio a múltiples capas de guitarras (entre las acústicas y las eléctricas), pero siempre se inclinó hacia el rock pop y las canciones pegajosas que reflejaban su capacidad como creador de imágenes a través de las palabras.

“La música es el arte de combinar sonidos y yo sigo interesado por los instrumentos, vengan de donde vengan, pero el retomar la guitarra es una forma de mover un poco el avispero y regresar a mis raíces”, así era la creación para Gustavo Cerati, el álbum era una manera de sincronizarse con las expectativas.

De sonidos accesibles desde el principio, tanto Soda Stereo como todos los proyectos que derivaron del grupo (incluido Cerati) propiciaron un culto para oídos que entienden bien su historia, su sonido y los pequeños cuentos que en muchos modos van unidos y no se pueden fragmentar tan fácilmente… aunque en Rock 101 lo intentaremos por un día.

El próximo viernes 4 de septiembre de 2015 recordaremos a Gustavo Cerati, tomaremos las anécdotas, los discos y los múltiples proyectos para realizar un especial de 10 horas a un año de su desaparición. Acompañen a Pati Peñaloza, Jorge Concha, Karina Cabrera, Hugo Tenorio y Luis Gerardo Salas en un especial que se construirá a partir de su colaboración y las listas de canciones que envíen al correo [email protected].

Acompáñanos con el hashtag #Cerati101 en Twitter de 10 am a 8 pm (con una extensión mezclada cortesía de Stock 101).

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