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El soundtrack de la vida – Violencia de generock

Trabajando en un medio de comunicación es común toparse con historias de violencia de género, todas reprobables, algunas más espeluznantes que otras. Sin embargo lo verdaderamente preocupante, en mi opinión, son las justificaciones al respecto, la casi normalidad con la que algunos personas (en su gran mayoría hombres) abordan el tema y condonan estas acciones y las tratan de exageración. No es mi intención emitir juicios ni hacer una disertación sobre el tema, solo pretendo compartir algunas rolas que tratan el tema y compartir algunos datos junto a un reflexión personal dentro de esta violencia de generock.

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En 1988, Guns N’ Roses lanzó su álbum G N’ R Lies, producido por Mike Clink, el sexto track titulado ‘I Used to Love Her’, describe una situación de violencia de género, en la que un hombre amaba tanto a una mujer que no encuentra otra opción para quedarse con ella sin tener que escuchar sus quejas que matarla y enterrarla en su patio trasero. La canción fue escrita por el guitarrista Izzy Stradlin y ha declarado en múltiples ocasiones que está inspirada en una historia que escuchó en la radio sobre un hombre que tuvo que matar a su perra (canino hembra) y no en ningún deseo feminicida oculto.

Yo le creo, el proceso creativo a veces nos lleva a lugares muy oscuros y no siempre refleja un sentimiento real, muchas veces puede ser el reflejo de algo que no causa una gran impresión. La razón por la que decidí incluir este track es por la crudeza con la que retrata uno de los casos más comunes de feminicidios en el mundo, me impresiona lo común que esta práctica, y lo fácil que le resulta a un hombre que dice amar a una mujer matarla, enterrarla y aún escucharla quejarse.

 

 

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Kurt Cobain escribió ‘Polly’ en 1988, sin embargo no se incluyó en el primer álbum de Nirvana, fue hasta 1991 que sería incluida como el sexto track (coincidentemente) del ‘Nervermind’. La rola está inspirada en un artículo que Cobain leyó en el diario acerca de la tortura y violación durante dos días de una niña de 14 años que fue raptada por un hombre mientras regresaba de un concierto en el Tacoma Dome del estado de Washington. Según algunos medios, el tipo primero ganó su confianza para después abusar de ella de forma indescriptible.

Cobain fue acusado de ser pro-violación o incitar a la violencia de género tras el lanzamiento del Nevermind y tuvo que explicar el sentido de la letra, aunque el hecho de que sea desde el punto de vista del atacante dejó insatisfechos a muchos de sus detractores. Este es escenario es también muy común, al menos una vez al mes un caso parecido se reporta y no quiero imaginar cuántos más suceden y no son reportados, cuántas adolescentes son atacadas diariamente mientras caminan por la calle y sus vidas quedan arruinadas por el simple hecho de cruzarse con la persona equivocada.

 

 

Muy pocas veces me leerán escribir cosas buenas sobre Café Tacvba, sin embargo no puedo dejar de reconocer la disposición de la banda por dejar de tocar en vivo ‘La ingrata’, primer sencillo del álbum ‘Re’ de 1994, considerado por Rolling Stone como “el mejor álbum de rock latinoamericano de todos los tiempos” y uno de sus más grandes éxitos, por considerar que la rola instaba a la violencia de género. Si me preguntan, la medida me parece demasiado millennial y francamente exagerada, creo que la letra, compuesta en un contexto muy distinto hace más de dos décadas no debería ser motivo de tal controversia, sin embargo lo fue, y la decisión de la banda fue simplemente dejar de tocarla. Si eso detiene o no feminicidios, es imposible de medir, pero la posición de la banda ante el asunto me parece admirable y me inspira el más profundo respeto.

 

 

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En la mayoría de los casos, como hombre me es muy difícil entender la violencia de género, me refiero a qué la causa y por su puesto qué puede detenerla. Sé muy bien que tiene que ver con algunas costumbres que consideramos “normales” y que tenemos que empezar por pensar que no lo son, evaluar algunas de nuestras actitudes, nuestro entorno y ponernos en el lugar de una mujer, considerar si nuestro actuar es ofensivo para ellas o peor, es una actitud violenta.

Les invito a reflexionar, a tomarse unos momentos para salir del camino cotidiano y empezar a caminar por uno en el que cualquiera pueda caminar, sin temor de no volver a casa o sobrevivir a la violencia de género.

El soundtrack de la vida – lluvía de noviembre, pero en agosto

Que bonito es ver la lluvia y no mojarse, reza el dicho popular y yo estoy totalmente de acuerdo en ello, en el sentido literal por supuesto. No hay como disfrutar ese momento en el que la tormenta cae a raudales y yo, como Isabel en Macondo, simplemente observo desde la comodidad de mi ventana tomándome una Lagerita, degustando un sándwich de jamón de pavo con queso gouda y escuchando musiquita.

La selección musical tiene mucho que ver con el ánimo que nos gobierna en algún momento específico, por ejemplo si traemos onda darks y cataclísmica, Riders on the Storm de The Doors del álbum L.A. Woman de 1971 es la ideal. El track hace referencia a un asesino serial llamado Billy Cook quien asesinó a 6 personas entre 1950 y 1951 a quienes les pedía un “aventón” . También fue la última rola que Jim Morrison grabara con el grupo antes de su muerte. Además de grabar la voz principal, Morrison grabó las letras susurrando, creando una especie de eco bastante tétrico pero que consigue su objetivo.

 

En 1986 Peter Gabriel lanzó su álbum So, el primer sencillo fue Red Rain, una composición de letra oscura y perturbadora, que aborda dos grandes preocupaciones de los años 80, la amenaza nuclear y el SIDA. De acuerdo al propio Gabriel la inspiración vino de un sueño recurrente en el que botellas en forma de persona caían de un acantilado y al estrellarse salía un líquido rojo que se convertiría en lluvia roja. También se habla de un proyecto para una película llamada Mozo en la que los aldeanos eran castigados por sus pecados con una lluvia de sangre.

Afortunadamente, dicho filme nunca se realizó. No me atrevo a imaginar el estrés por el que pasaba el buen Peter, o las drogas que usaba para soñar, pero el resultado es un gran track en el que destacan las percusiones que logran crear un efecto de lluvia a cargo de Stewart Copeland y Jerry Marotta.

 

Finalmente, me referiré a la rola que inspiró esta entrega y que es mi pensamiento más recurrente en noches de lluvia como esta, es November Rain del álbum Use your illusion I de 1992 a cargo de Guns N’ Roses. El track más largo grabado por la banda (casi 9 minutos) y la canción más larga en llegar al Top 20 del Billboard Hot 100. Los teclados de Axl Rose, el gran solo de Slash, y una letra que nos recuerda fríamente que nada dura para siempre y que todos en algún momento de la vida necesitamos tiempo para estar solos. Lo que hagamos con ese tiempo de soledad queda en cada uno, pero más vale que lo aprovechemos porque como ya lo comenté, en palabras de Axl Rose,  va a durar por siempre.
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2016 y su alcurnia ochentera

Regalar un disco compacto en Navidad es tan retro y vergonzoso como entrar en un bar y pedir un muppet o un “desarmador”. Ya no hay moral.

¿Qué tienen en común Netflix y el cementerio de músicos y artistas en que se convirtió 2016? En que ambos parecen dedicar su tiempo y sus esfuerzos en hacer un involuntario homenaje a los años ochentas.

Mientras la muerte cargó con David Bowie, Prince y Gene Wilder, entre muchos otros cuyo mayor impacto fue ochentero, el servicio de streaming más importante adhirió a su carrusel verdaderas joyas de la cinematografía palomera como ‘Purple Rain’, ‘E.T.’ y ‘Lethal Weapon’, además de la serie Stranger Things’(con muchas referencias a dicha década y reposicionando a Winona Ryder en pantalla), los episodios V y VI de ‘Star Wars’ y prometió una nueva serie comandada por la otra novia de los ochentas: Drew “My Love” Barrymore.

 

Por otro lado, en ese aparente festival ochentero, el siempre fiel México musical se desbocó con dos bandas de estirpe ochentas como Guns N’ Roses y Metallica, además de los embalsamados en botox Tom Jones y Rod Stewart; y el anuncio de Pet Shop Boys en el Corona Capital y de Neón y Hombres G en el Vive Latino 2017 te hizo pensar en sacar tus gumis, los pantalones de pinzas y el gel Studio Line.

 

¿Por qué ocurre esto si los (no) enterados refieren que los ochentas fueron años en los que hubo menor calidad musical?

Hace unos días una amiga me preguntaba si iba a publicar en Rock 101 una lista de las mejores canciones o los mejores discos del año y le dije que no por una razón muy clara: no tengo meretriz idea de qué se publicó en 2016 por otras dos razones: no tengo tiempo de escuchar la radio o entrar en páginas de novedades musicales y, en realidad, tampoco me interesa mucho. Quizás eso puede sonar irresponsable en un texto de un analista musical pero tampoco hallo la motivación suficiente para hacer investigaciones faltando unos días para que acabe el año.

¿Es por desinterés o por falta de cariño? Porque en todo caso la culpa recaería precisamente en la falta de interés, o bien, en la ausencia de ejemplos que realmente rompan los paradigmas y te muestren que la música ha encontrado un nuevo punto de ebullición, por eso no extraña que G&R y Metallica agoten los boletos en minutos y se abran fechas a granel.

Esto me lleva a pensar en 2015, cuando señalé que quizás el mejor disco del año era el ‘Music Complete’ de New Order, un grupo veterano que supo refrescar su identidad sonora sin encontrar rival a nivel en ese ámbito. New Order, una banda que estalló precisamente en los ochentas como escisión de Joy Division. Curiosamente, un año antes, en 2014, Pink Floyd regresó a los estudios con un disco tan promocionado como estéril llamado ‘The Endless River’ sin encontrar ese cruzado a la mandíbula que permitiera a la banda recuperar un sitio que quizás no les interesa pero que merma su credibilidad ante el curso corriente de las producciones musicales.

Quizás otro rasgo importante para el trazo ochentero de 2016 sea precisamente su aparente escasez musical y no por producciones sino por la falta de trascendencia en todo sentido.

Por eso, uno de los propósitos para el próximo año es estar más pendiente de los noveles y, acaso, de alguna producción sensacional, que debe haber, de esos viejos grupos con una pizca de vanguardia.

El año pasado, para el intercambio navideño-godín, y para continuar con esa tendencia retro, una compañera de la oficina pidió un disco ¡de The Cure! ¿Así o más ochentero el clima? Encima el gobierno está hablando del TLC y hay por ahí un espectáculo llamado Rock en tu Idioma. ¿Qué falta? ¿Una película de acción sobre Ronald Reagan? ¿Una nueva entrega de Rocky? ¡Un momento! ¡La hubo en 2015! En fin.

¡Felices fiestas para todos!

Baloncesto y música en un solo tenis

El diseñador danés Patso Dimitrov reunió su gusto por las portadas de discos y los tenis para básquetbol para crear una serie de clásicos en la línea NIKE KD 8 que muestran álbumes de Daft Punk, Guns n’ Roses, Joy Division y Pink Floyd.

La serie reúne en un solo lienzo, en forma de tenis por supuesto, motivos, símbolos y colocres relacionados con el arte clásico del álbum, lo lleva a la suela, al interior y la textura, Dimitrov recrea “Dark Side of The Moon” de Pink Floyd, “Unknown Pleasures” de Joy Division, “Alive” de Daft Punk y “Appetite for Destruction” de Guns n’ Roses, a cada tenis le otorga una paleta de colores única y con características que nos hacen pensar que inmediatamente tenemos que iniciar una nueva colección.

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