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#SonicArsenal – Observen bien antes de viajar con malas compañías

 

“Cada hombre tiene dentro de sí un parásito que no está actuando en todo a su favor”. Él debía saber muy bien de que hablaba. Novelista beat y poeta, junkie, expatriado, homosexual, ruidoso tirador, inspiración del heavy metal, cabeza del punk-rock, líder de escena, extraño viejo y objeto del director Yony Leyser en el documental ‘William S. Burroughs: A Man Within’, que a 20 años de su regreso al plano aquel lugar dnde se aprende a vivir en silencio, es el mayor recuerdo de tres generaciones, aunque ya no parece vigente en la actualidad.

 

Pasemos un momento por alto el hecho de que la película ‘Kill Your Darlings’ (2013) intentó incoporarlo a la generación 00 y consideró más acertado incluir una canción de TV On The Radio a potenciar la experimentación del jazz en los escritores de la generación beat, olvidemos ese desliz sonoro por el tema central, el incidente que unió a diversos autores y propició que múltiples perspectivas fueran liberadas a lo largo de los años, excepto la de los protagonistas directos, que tras varios intentos no lograron que se publicara su versión a cuatro manos y posteriormente decidieron silenciarla como un trato entre caballeros. Nada saldría a la luz hasta que su personaje central muriera.

 

 

La visión de John Krokidas para ‘Kill Your Darlings’ parte de Allen Ginsberg, que cerró el círculo del asesinato cometido por su amigo Lucien Carr de diversas formas, primero a través de la dedicatoria de ‘Howl’, el poema donde las mejores mentes de una generación son destruidas por la locura, “hambrientas histéricas desnudas”. Posteriormente por medio de cuentos y hasta su biografía, donde describió coloridamente su relación con el rubio de ojos azules, hermoso, brillante, un fascinante personaje que también incendiaba la mente de sus otros amigos en “el círculo de libertinos”, William S. Burroughs y Jack Kerouac.

 

Beats, letras, homosexualidad, drogas, armas, punk, arte, muerte y por un fugaz instante de reflexión revelada, amor. Burroughs sin duda era un hombre de muchas capas, algunas de ellas impenetrables desde sus gestos secos o la distancia que impone ser un icono de la generación beat, tal vez por eso la película que parte de la novela ‘And the Hippos Were Boiled in Their Tanks’ (finalmente publicada en 2008) y ‘William S. Burroughs: A Man Within’ no son intensamente detalladas, son más bien un tributo, pero aún así es un tributo fascinante.

 

Mientras ‘Kill Your Darlings’ parte de una versión más cercana a los hechos reales, ‘And the Hippos Were Boiled in Their Tanks’ es un recuento de los hechos desde dos perspectivas que terminan uniéndose alrededor de una novela de misterio. Will Dennison (Burroughs) y Mike Ryko (Kerouac) le dan un giro al asesinato, no se centran en el incidente, pero nos llevan a través de diversas anécdotas a ese momento. Juntan hechos, los transforman y capturan escenas de comedia e instantes absurdos, logran una larga broma que se convierte en el estilo literario del que ya se impregnaban, desarrollan su voz con capítulos intercalados como un retrato de un segmento perdido de su generación, que en su hervor emergía como algo duro, honesto y sensacionalmente real.

Por su parte el documental, gracias a las grandiosas imágenes de archivo (muchas de ellas muestran su característica voz), nos encontramos con el viejo líder de varias genraciones, los amigos íntimos de Burroughs (al menos tan íntimos como el propio Burroughs lo permitía), con astutas animaciones de alambres se desarrolla cada tema, que de de una forma u otra se van encadenando para entender poco, un poquito, de su obra y su personalidad. Las entrevistas son primordiales, el director John Waters hace un gran trabajo colocando cada pieza del contexto e importancia de Burroughs en el mundo que lo rodeaba. Las conversaciones con Allen Ginsberg también son reveladoras, sus platicas son parte de la mitología beat, algo que podríamos llamar ‘Bill and Al Show’. Yo vería sin duda ese programa.

 

Si todavía recuerdan ese 2 de agosto de 1997 en que una de las voces de aquella generación que reunía drogas, ironías, pasión y desencanto en algún hotel de París, deben detenerse en ‘William S. Burroughs: A Man Within’, un documental que trata de abarcar todos sus encantos a punta de pistola, al menos es suficiente para que los que no lo conocen tanto descubran su conexión con iconos punk como Patti Smith e Iggy Pop, así como su influencia en Sonic Youth, Gus Van Sant y el concepto de heavy metal, además de su fascinación con las armas, las serpientes y el capítulo que desembocó en sus mejores obras, la muerte de Joan Vollmer, esposa de Burroughs que falleció después de un desafortunada combinación de armas, alcohol y William Tell en la Ciudad de México en 1951.

 

 

No crean que descubrirán detalles sobre sus libros o sus poemas, es sobre el hombre y como tal, vale la pena escuchar su ‘Oración de Acción de Gracias’ de 1986 o escucharlo interpretar con tanta peculiaridad la canción ‘Falling in Love Again’ de Marlene Dietrich en alemán.

 

 

‘A Man Within’ definitivamente está lleno de rayones que evocan y dibujan el esqueleto Burroughs y su visión de la humanidad. No sobra ninguna imagen o palabra, incluso quisieras más, pero es obvio que el director no quiere darte todo el interior, se trata de que lo sigas buscando en el exterior de la película.

108 retratos de eras convergiendo

En 1992 el director Gus Van Sant presentó una extensión del encuadre, se trataba de una serie de retratos que fueron tomados de manera casual para capturar de alguna forma el hedonismo de una época, lo que inició como una serie de instantáneas para castings se convirtió en un proyecto mayor, que logró una gran conexión con una generación después de ‘Drugstore Cowboy’ (1989).

Gracias a uno de sus retratos encontramos la conexión del beat con el grunge en solo dos pasos. Una de las fotografías de ‘108 Portraits’ fue utilizada por Nirvana para recrear una colaboración, el tío William S. Burroughs se unió a la pesimista visión del grupo a través de la recreación de ‘The “Priest” They Called Him’, con Dave Grohl recreando una fotografía de Gus Van Sant para ilustrar parte del booklet.

 

El juego de retratos en pose frontal con iluminación mínima inició en ‘Drugstore Cowboy’ y ‘My Own Private Idaho’, las pruebas no tardaron en desarrollarse como una historia paralela en claroscuros en una sombra de expresiones otorgadas por los rostros y los cuerpos de los fotografiados. De 1989 a 1992 el proyecto se realizó en Portland, el director logró establecer el quién es quién del mundo moderno, al menos en esos pocos años.

Sombras, la expresividad y los patrones de la Generación X, que aún tenía poco que decir, pero que 23 años después recobran interés con la nueva versión con monografías que presenta la editorial Twin Palms, 116 páginas interesantes con fotos en blanco y negro de los héroes del arte, entretenimiento y pensamiento como Traci Lords, David Byrne, Annie Leibovitz, David Bowie y Tod Haynes, una perfecta burbuja de rostros importantes entre la década que salía y la que emergía con nuevas tendencias.

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