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Aunque no lo quieren aceptar, Meade difícilmente será presidente

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) cambió de presidente y realizó ajustes en su estrategia de campaña, para relanzar a José Antonio Meade, sin embargo, eso difícilmente solucionará el desprestigio de los priistas y del gobierno de Enrique Peña Nieto, que le impiden crecer con respaldos de la ciudadanía que no los quiere ya en el poder.

Lo anterior podría ser una lectura de un seguidor de Andrés Manuel López Obrador o de uno de Ricardo Anaya, pero es parte del más reciente estudio del Grupo de Economistas y Asociados (GEA).

“Sólo dos de cada diez ciudadanos piensa que lo mejor para el país es que el PRI siga gobernando”, reitera la investigación titulada México: política, sociedad y cambio: Escenarios Políticos.

En su segundo reporte, GEA advierte que el crecimiento de ataques en contra de políticos locales y eventos de alto impacto como el asesinato de los estudiantes de cine en Jalisco agudizan la percepción de la inseguridad fuera de control, del abaratamiento del asesinato como medio para resolver conflictos locales y del desdén de las autoridades en el tema.

“La corrupción sigue pesando severamente sobre la imagen del gobierno y la contienda electoral”, dice el reporte. “El pesimismo sobre el rumbo del país sigue siendo enorme. El proceso electoral no ha alterado hasta ahora esa percepción”.

GEA señala que a 50 días de las elecciones, el Instituto Nacional Electoral (INE) no es visto como una figura que pueda garantizar la imparcialidad de las elecciones.

La investigación es contundente después del primer debate, pues indica que Ricardo Anaya tuvo una mejoría de ocho puntos en su balance de opinión, Andrés Manuel López Obrador subió siete puntos, y José Antonio Meade no mejoró.

A 40 días de iniciadas las campañas, López Obrador se consolidó como puntero en la competencia, Anaya se afianzó en el segundo lugar y Meade en tercero.

“Los dos candidatos independientes se han vuelto competidores meramente testimoniales”, dice el estudio.

Al final, indica que la batalla es de dos. Es decir, aunque Meade y su equipo salgan a decir lo contrario, y compren portadas en periódicos en las que falsean encuestas, no han cambiado la percepción de la gente.

 

 

 

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