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El soundtrack de la vida – It takes two, grandes duetos del rock

No venimos al mundo en parejas, es una frase muy común para señalar la impotencia de la singularidad humana y todo lo que somos capaces de lograr sin la necesidad de un acontecimiento, sin embargo, cada regla tiene sus excepciones y cuando dos grandes figuras se unen con un solo propósito, el resultado suele ser excepcional, se requieren ambos elementos para lograr estos grandes duetos del rock.

Una de mis intérpretes de rock favoritas siempre ha sido Stevie Nicks, la potencia y timbre de su voz definen el rock de los 70. Por otra parte nunca fui muy fan de Tom Petty, me parece que su estilo a veces se pierde en la inmensidad de la música, sin embargo, tuvo a bien escribir ‘Stop draggin’ my heart around, para el álbum debut de la carrera en solitario de Stevie Nicks, Bella Donna de 1981 y fue el único track en esa grabación en la que Nicks no participa en la parte creativa, el resultado, la mejor canción de Petty gracias a la voz de la Reina del Rock Stevie Nicks.

 

Hablado de artistas que no me convencen, sin duda uno de los primeros lugares los ocupa Cher, aunque debo admitir que tiene (o tuvo) una gran voz, muchas veces quedaba mal utilizada en temas que no vale la pena mencionar. Porqué Meatloaf decidió hacer un dueto con Cher en ‘Dead ringer for love’ del álbum cuasi homónimo Dead ringer de 1981, sigue siendo un misterio, lo que si puedo compartir es que a pesar de lo bien que suenan juntos en esta pequeña oda al rock, el amor y la clase trabajadora, no hay ningún testigo de que el track haya sido interpretado en vivo por este dúo o que Cher la haya cantado en concierto. Aún así, para mi sigue siendo una de mis favoritas.
Finalmente llegamos al momento cumbre de lo que al parecer fue un prolífico 1981 en lo que se refiere a duetos rockeros. Producto de una improvisación y el genio de cinco de los más prolíficos representantes del rock en la historia, David Bowie, Freddie Mercury, Roger Taylor, John Deacon y Brian May, surge ‘Under Pressure’, tal vez una de las mejores experiencias musicales a dos voces que se puedan experimentar y que cuenta con múltiples versiones que nos hacen ver todas las facetas que puede tener una simple (por usar un término básico) melodía.
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Les invito a escucharla con audífonos, clavarse en las texturas vocales, en las pausas, en línea de bajo y los acordes. Es muy difícil encontrar una rola tan completa, es como si Bowie y Mercury nos quisieran decir, no, no venimos al mundo solos, pero trabajando en equipo, podemos lograr cosas fantásticas.

Sonic Arsenal – El fandango al estilo Bohemian Rhapsody

“Porque llego fácil, me voy fácil, un poco alto, un poco bajo. De cualquier manera el viento sopla, nada me importa” – Bohemian Rhapsody

Para 1975, Queen apenas tenía cinco años de trayectoria, pero ya era considerado el mejor grupo británico (al menos ese resultado tuvo una encuesta realizada ese año). Sus primeras tres producciones ‘Queen’, ‘Queen II’ y ‘Sheer Heart Attack’ habían logrado colocarlos como los precursores de un nuevo sonido, que militaba entre el rock progresivo, el heavy metal y el glam. Sin embargo el cuarteto todavía no había mostrado su genialidad.

En el mes de mayo de 1975 el grupo inició la búsqueda de un sonido estremecedor, capaz de brindarles suficientes retos para consolidarse. Ese proceso los llevó a seis diferentes estudios de grabación, todavía no sabían lo que iban a lograr, solo seguían su instinto y el coro de un corte que Mercury escribió para Ibex, su primera banda. Ese pequeño trozo de canción se convertiría en la extraordinaria ‘Bohemian Rhapsody’.

A lo largo de 30 años se ha especulado el significado de la canción, se ha dicho que la letra se basa en una novela titulada ‘Scaramouche’, que también podría referirse a una ópera italiana donde una madre asesina a su hijo, que tiene partes de la novela ‘El Señor de las Moscas’ (sobre todo cuando menciona a Belcebú) y hasta se ha dicho que es un lamento del propio Freddie Mercury después de saberse infectado con SIDA. Cualquier especulación fue desmentida por el propio vocalista: ‘Bohemian Rhapsody’ no significa nada.

La canción es una serie de frases salidas de la ópera italiana mezcladas sin ningún sentido, el único objetivo era que rimaran las palabras. Mercury no buscaba un significado profundo, más bien buscaba reunir una serie de canciones que traía en la cabeza desde antes de Queen y que no había logrado concretar por separado. Su frustración se volvió un sólo corte, que aún después de tantos años es bastante bizarro, épico y misterioso.

La mayoría de la canción es indescifrable, pero aún así se han descubierto algunas de las raíces de las palabras más impactantes en ‘Bohemian Rhapsody’. Los ejemplos más claros son “Bismillah”, palabra que en el Corán literalmente significa “En el nombre de Alá”, y “Galileo”, quien aparece en la canción como un recuerdo a Brian May, que siempre manifestó su pasión por la astronomía y por el hombre que descubrió que la tierra se movía.

Una vez que Freddie Mercury concretó la enmarañada letra de ‘Bohemian Rhapsody’, la música surgió sin ningún problema. Los integrantes de Queen lograron múltiples variaciones de estilo, primero crearon una introducción a cappella a cargo de cuatro voces algo fantasmagóricas y con tintes de balada pop y después agregaron un piano que poco a poco deja entrar a la batería. El resto de la banda entra lentamente y apoya fuertemente con sus voces.

Por ahí del minuto 3 la línea de la canción cambia completamente, surge la ópera y varias capas de coros interpretando las crípticas frases de “Scaramouche, Scaramouche, will you do the Fandango”, “(Galileo.) Galileo. (Galileo.) Galileo, Galileo, Figaro” y “Bismillah! No, we will not let you go”. A partir de ahí surgen otros dos cambios, uno explosivo con toda la banda dando su máximo esfuerzo (incluido un solo de Brian May) y el segundo con Freddie Mercury retomando el ritmo del principio. En el cierre todo vuelve a la tranquilidad y el sonido de un gong remata suavemente toda la explosión surgida en ‘Bohemian Rhapsody’.

Queen tardó varios días en concretar las diversas capas de voces utilizando una grabadora de 24 tracks. Al final habían logrado unir de forma majestuosa 120 juegos de voces sin utilizar ningún tipo de sintetizador, algo de lo que estaban sumamente orgullosos. Cuando escucharon el resultado de su trabajo, supieron inmediatamente que tenían una de las mejores canciones de todos los tiempos. Muchos aún siguen creyendo que ‘Bohemian Rhapsody’ es insuperable.

La compañía disquera realmente no tenía fe en ‘Bohemian Rhapsody’, sin embargo no quedó ninguna duda de su éxito, después de que el locutor Kenny Everett la tocó 18 veces seguidas en Radio 1 de la BBC. La canción fue acompañada por el primer video promocional que se haya hecho en la historia. Se grabó en sólo cuatro horas y tuvo un costo de £4500 libras. Fue producido para ser presentado en el programa Top Of The Pops porque el grupo encontraba casi imposible interpretar la canción en vivo.

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El soundtrack de la vida – LGBTTTIQ and roll

Me gustaría iniciar esta entrega aclarando que no pretendo analizar o desmitificar nada, mi propósito es compartir algo de información bajo mi punto de vista buga con un profundo respeto al estilo de vida de  los demás, y con el único objetivo de endulzar los ojos y los oídos a través de estas letras y rendir un muy particular homenaje a personas LGBTTTIQ que aún continúan luchando por el reconocimiento de sus derechos humanos ante un sociedad que aún no acaba de entender del todo que la diversidad es la verdadera naturaleza del ser humano.

En los años 70 surgió Queen, una de las más grandes bandas de todos los tiempos, y cuyo líder y vocalista, Freddie Mercury se declaró abiertamente gay en medio de una década revolucionaria en la que los excesos (de todo tipo) expandieron la mente colectiva y permitían que la diversidad (de todo tipo) floreciera y se empezara a instalar entre lo “socialmente aceptable.”

Freddie vivió muchos años sin poder explorar su sexualidad, incluso vivió con Mary Austin como pareja por muchos años. Incluso le dedicó Love of my life, una de las baladas de rock más hermosas jamás escritas para una mujer que supo ver más allá de su propio amor por un hombre y entendió que Freddie no podría ser feliz a su lado y lo dejó ser quien realmente era.

 

En 1994 un chico de Luxemburgo llamado Brian Molko se encontró con su ex compañero de escuela, el sueco Stefan Olsdal en la estación South Kensington del metro de Londres y decidieron formar una banda llamada Placebo ( no sé si la decisión fue inmediata, lo que si sé, es que originalmente la banda se iba a llamar Ashtray Heart).

Brian Molko se distinguió por sus letras desafiantes en las que incorpora muchos aspectos de su vida personal. Abiertamente bisexual en 1997 lanzó el sencillo Nancy Boy, una rola en la que Molko cuestiona duramente las razones de algunas personas para acostarse con otras de su mismo sexo sólo porque se volvió aceptable, y casi por moda. Para alguien abiertamente bisexual es una posición muy clara de lo que significa una inclinación sexual y la separa de la facilidad con que se puede pretender serlo.

 

 

Finalmente llegó el turno de la Abuela del Punk, Joan Jett, una mujer que aunque ha sido identificada como lesbiana, nunca ha pronunciado abiertamente una preferencia sexual, lo cual a mí me parece sumamente moderno para una persona de 60 años.

El caso de Joan Jett me lleva de regreso a mi comentario inicial sobre la importancia del respeto ante las inclinaciones de los demás, sinceramente qué demonios importa si Joan Jett es buga, lesbiana, bi o asexual, la preferencia sexual no debe ser un estigma, ni una etiqueta, disfrutemos de nuestras preferencias y respetemos las de los demás, sigamos el ejemplo de la Reina del Rock and roll y que nos importe nuestra mala reputación o la mala reputación de alguien más, y disfrutemos a todo volumen de Bad Reputation de 1981 y si no se quieren unir a la marcha del sábado, reconozcan el derecho a manifestarse (o no) que tiene cada persona y busquemos una integración con armonía y música chida de fondo.

 

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Freddie Mercury, buscando el asteroide 17473

Pretenciosa, rimbombante, pomposa, pero sobre todo Queen era una banda de pop, al menos se convirtió rápidamente en eso, pero como un caso excepcional que mezcla un fenómeno musical y lo extraordinario a partir de elementos bastante inusuales, responsables de la búsqueda de técnicas que igualara los excesos, las aspiraciones a la genialidad, la tragedia y la innovación.

Para mostrar ese gran choque de ideas y estilos distantes, el filme traza correctamente sus altas y bajas sin convertirse únicamente en la historia de Freddie Mercury, sino la de un conjunto, aunque al tomar como referencia el 5 de septiembre, todo se trata de Mercury y el 70 aniversario de su nacimiento.

En el documental ‘Days Of Our Lives’ vemos los cambiantes estilos del vocalista y cada músico, las canciones que no recordamos por evidentes razones, los excesos con fiestas con drogas en charolas que ni ellos recuerdan, las continuas separaciones de ideas, el abuso de las disqueras, las inflexibles críticas musicales y revela sin dudar la parte mercenaria, que se evidencia con mucha franqueza cuando Freddie Mercury contesta que la canción más importante para él es “la que vende más”.

Un grupo que nace con la reunión de un posible dentista, un estudiante de doctorado de astronomía, un niño inmigrante de Zanzíbar y un coleccionista de recortes de periódicos que actualmente se ha recluido en el silencio, la suma de varias partes que conformaron finalmente Queen.

Las individualidades por si solas brillan, pero esa historia que celebramos el día de hoy es acompañada por los logros, los fracasos y los errores cometidos en conjunto, no deja afuera la capacidad para ir hasta diferentes estudios para grabar una sola canción e impresionarnos con la creación de sus eufonías vocales, no podemos olvidar los tracks ni los proyectos solistas que quisiéramos no haber escuchado, la realización de los primeros conciertos masivos de gran escala en Argentina (durante la dictadura) y Brasil, ni pasa por alto el conflicto provocado por su presentación en Sun City en Sudáfrica durante el sistema de segregación racial del apartheid, que termina entendiéndose como una cuestión libre de política sino llena de dinero.

 

La fama de Queen está llena de imágenes espectaculares, pero no descarta los momentos sobre un final trágico conocido por todos, que debido a la naturaleza delicada de la muerte de Freddie Mercury podría haberse convertido en un producto sensacionalista, sin embargo la historia de Queen a partir del diagnostico de SIDA del vocalista se convierte en días de una evasión creativa, indudablemente conmovedora. Por eso algunos silencios no son del todo inapropiados, siempre se encuentran motivos para escarbar en emociones más profundas con canciones como ‘The Show Must Go On’ y The Miracle’.

 

El vocalista se sabía estrella, asì se presentó ante el resto de Queen, sin embargo Brian May decidió llevarnos más allá al anunciar el domingo que el asteroide 17473, descubierto en el mismo año en que murió a sus 45 años, se llamará desde este momento Freddie Mercury. No es localizble a simple vista, pero si tienen los medios, observen entre Júpiter y Marte.

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