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Sonic Arsenal – Pixies, historias de sexo, mutilación y perros

Justo cuando todo mundo profesa su amor a Pixies, el grupo regresa a la Ciudad de México, a grandes rasgos… siempre estamos esperando esos años de estridencia y genialidad, ahora en forma de gira Come On Pilgrim, It’s Surfer Rosa, la conjunción de dos discos que heredaron mucha energía a bandas de la actualidad.

Aquellos que los esperaron a lo largo de la década de los 90 y que solo vieron sus sueños medio cumplidos con una tonelada de recopilaciones, discos en vivo y lados B, finalmente ven su anhelo realizado con eso que ya no podemos llamar reunión, aparentemente ya se quedaron para nuestra satisfacción y dejaron esa carrera de altibajos internos, donde sabíamos que no estaban muertos, andaban en parrandas individuales y a 4AD le tocaba mantener vivo el nombre de Pixies a través de su catálogo.

“Sin miedo de mirar abajo, oh no”, esa fue la última frase que escuchamos de Pixies antes de su separación vía fax en 1993. Aunque no es el disco preferido por la mayoría, ‘Trompe Le Monde’ (1991) parecía uno de los puntos más altos del grupo, con 15 tracks que mostraban las múltiples facetas de su sonido, era la amalgama perfecta de sus anteriores materiales, sin embargo en ese momento poco sabíamos sobre el futuro, que incluiría una ruptura, The Breeders convirtiéndose en el proyecto principal para Kim Deal, el trabajo solista de Frank Black, los scores realizados por Joey Santiago y la invasión de varios sillones por parte de David Lovering.

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Si con ‘Trompe Le Monde’ concluyó en alto Pixies, el regreso en el año 2004 fue superado únicamente por la perspectiva de un nuevo material cuando lanzaron el sencillo Bam Thwok, desafortunadamente no pasamos de la descarga digital y continuaron con una prolongada (pero siempre bien recibida) nostalgia en vivo. Curiosamente cuando el futuro del grupo parecía tambalearse nuevamente con la gira de The Breeders, la posterior salida de Kim Deal y su sustitución en el bajo con Kim Shattuck y la llegada de Paz Lenchantin, Pixies decidió abandonar su estatus de banda que vivía de sus grandes éxitos y finalmente lanzar nuevas canciones.

Desde el estreno de ‘Bagboy’ descubrimos que aquella banda de pop, punk, surf y rock que conocíamos todavía conservaba algunos rasgos, incluso nos hacía pensar en los antiguos coros de Kim (aunque ya no estaba presente), pero aquellos Pixies ya no son los mismos desde EP1, escuchamos una inclinación marcada hacia lo que ha estado haciendo Frank Black individualmente. Gil Norton, quien produjo ‘Dolittle’ (1989), ‘Bossanova’ (1990) y ‘Trompe Le Monde’, logró llevar a Pixies en cuatro direcciones diferentes, distintos capítulos de una misma banda, pero no precisamente con cohesión.

Lo que venga no será una continuación de la historia truncada en ‘Trompe Le Monde’, ese fragmento de lo que pudo ser de 1993 a 2004 seguirá siendo un enigma que solo puede traducir el arte de Oliver Vaughan. Lo que como fan puedo ver es que si tendremos discos nuevos, pero mucho pasado, incluso reflexiones sobre como hubiera sido la historia si las acciones hubieran sido otras, así nos lo explicó Frank Black en la canción ‘All I Think About Now’ donde habla sobre Kim Deal; pero más que nada se trata de nostalgia, la eterna nostalgia que ahora celebra dos discos, otra vez esa insistente retromanía.  Yo voy a tratar de dejarme llevar por esa emoción adolescente mientras sigo revelándome contra la frase de viejita ñe ñe sobre cómo era más bonito el pasado… afortunadamente todavía no estamos ahí.

 

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