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Foals – Pepsi Center WTC

Noche antecedida por espectacular arcoiris, lluvia, sol y viento, bienvenidos a la noche en que se unen la primavera, verano, otoño e invierno para recibir a Foals nuevamente en Mèxico. Mientras el grupo reponía aquel concierto del 16 de octubre de 2015, pospuesto por cuestiones de salud, olvidamos que afuera del Pepsi Center WTC el clima propiciaba memes y pensamientos apocalípticos.

Con un público húmedo, cacheado a la entrada con rápidez y verificado para poder ingerir alcohol, Camilo Séptimo subió al escenario, aún estábamos dispersos, todavía faltaba mucho para que los vendedores de cerveza circularan entre los asistentes con la misión de llevarse algunas cabezas, aún no llegaban los gitanos de concierto, que en en cuanto se apagan las luces para recibir al acto principal deciden que los 15 amigos pueden encontrar un mejor lugar, por supuesto, todavía tenímos batería y señal de Internet para comunicarnos con el caótico exterior, que se olvidaríamos por un momento cuando Foals llegó a su momento más alto de la noche con ‘Red Socks Pugie’ e ‘Inhaler’.

Es Foals una vez más en la ciudad de México, en un foro más grande y con un disco más sólido para el quinteto de Oxford. Un concierto en el que el traje indie rock se muestra más ágil, extraño en su orígen, pero que evolucionó hábilmente para hacer cada que cada momento se expanda en energía. En sus primeros años ya lo habían demostrado, su nombre era apto, la definición de juventud e intensidad, un tartamudeo inspirado por el punk-funk combinado con ondas de ruidosa instrumentación que robaba líneas de la vida nocturna en África. .

Cuando Foals debutó con ‘Antidotes’ en el 2008 obtuvieron inmediatamente la etiqueta de “gran banda en vivo”, la situación no ha cambiado, como demostraron el miércoles en el Pepsi Center WTC, el magnetismo del vocalista Yannis Philippakis cae hasta en medio del moshpit, rodando sobre las cabezas mientras la sección rítmica del baterista Jack Bevan y el bajista Walter Gervers logra que los pies se muevan sin contenerse, llevados por un baile contagioso eclipsado por destellos rojos y blancos.

Con casi una década en el escenario, Foals nos trajó ese ruidoso ‘What Went Down’, ya es un espectáculo de rock que a veces recuerda el espíritu disco de ‘Holy Fire’, la esencia ecléctica de una generación que puede absorber muchos sonidos sin ser por eso indulgente. Muchos “are yoy ready?” y “finalmente lo logramos”, 15 canciones, un solo encore y todos de regreso al caos lluvioso del exterior, muy parecido a los golpes de Philippakis en su pecho. Elocuencia para un cierre llamado “Two steps, Twice”.

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