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Ennio Morricone y Nino Rota en la Sala Nezahualcoyotl

El arte es la expresión más alta del intelecto humano y aun así, como todo, necesita un contexto sobre el cual construirse; las narraciones visuales o sonoras pueden llegar a prescindir de la palabra que les da origen, llevándonos a elaborar una interpretación de la historia a través de las atmósferas que son creadas con música o secuencias fotográficas. Así, en el cine disponemos de un abanico muy amplio de medios para lograr una gran obra que gloriosamente fue presentada en la en la Sala Nezahualcoyotl.

Ennio Morricone es un prolífico compositor que ha creado música para más de medio millar de películas. Esta dos piezas de ‘La Misión’ son las más famosas y acaso las más dulces, el tema del jesuita encarnado por Jeremy Irons es una delicia en voz del oboe, dulce y a la vez, doliente, mágico, casi como una plegaria en la que despliega los matices más dulces y delicados del instrumento al construir un tema que tendrá gran importancia en la película.

Nino Rota crea la música para la versión cinematográfica más clásica de ‘Romeo y Julieta’; el uso de leitmotiv y la creación de ambientes para las escenas requeridas son magistrales, la intensidad desbocada del amor juvenil, la danza, las adversidades y disputas familiares, incluso la cabalgata y sobre todo, el tema de amor de la pareja –que desgraciadamente ha sido usada hasta el hartazgo– completan una gran obra de música incidental.

 

 

‘Como Agua para Chocolate’ fue, literalmente, un libro que me bebí en menos de cuatro horas, delicioso, así que cuando salió la película fui corriendo a verla. Adolescente en aquel momento, la música no me causó una gran impresión y este reencuentro con ella lo confirma. Es una música ligera, con muchou cielitou lindou para mi gusto, sonoridades artificiales con las que los gringos describen lo mexicanou. El Huapango es una mala cita –buena si sólo lo vemos desde un punto de vista musical– a la obra de Moncayo y aderezada con sonoridades de rancheras y huapangos de Miguel Aveces Mugía. Sinceramente, me gustó tanto el libro y la película que siento que en la música me quedaron a deber.

En el principio, el hombre creó a dios, conoció el poder y vio que era bueno. Zarathustra subió a la montaña y se hizo sabio, después se aburrió y bajó. Y bajó anunciando la muerte de dios, no porque alguien haya muerto sino porque el mito de dios es ya insostenible. En el mundo que el hombre ha construido los hechos no tienen un significado per se, es el hombre mismo quien los interpreta, la verdad es la mentira que nadie puede derribar; el poder reside en imponer la verdad propia; el filósofo hace de la vida una deconstrucción de la gran comedia humana, el Übermensch como el hombre pensante que trasciende al hombre creyente de dios.

 

 

‘Así habló Zarathustra’. La música es románticamente delirante, dionisíaca, entre canciones y valses escuchamos la voz sacralizada del órgano que de a poco queda ahogada, como metáfora de la muerte de dios. Strauss crea una exquisita interpretación de la filosofía a través de su música, la música como metáfora de la filosofía, el mundo natural como metáfora de la perfección, la danza como metáfora de la alegría dionisíaca de vivir; el poder, el hombre, los escenarios filosóficos, los conceptos filosóficos representados por profundas ideas musicales que pueden resultar abrumadoras pero que no están exentas de brillo, belleza y el gran brío que mantiene en todo el poema musical. Una obra fascinante. *hueso sale volando y en sus circunvoluciones se asemeja a la rotación espacial de un satélite…*

El maestro Gasançon al frente de la OFUNAM ejecutando de manera impresionante la obra de Herr Strauss y las obras escogidas para ser presentadas en esta edición 2018 del FICUNAM.

 

 

OFUNAM Programa 6 Primera Temporada 2018

Sylvain Gasançon, Director Huésped

Selecciones de La Misión

Ennio Morricone (1928)

Suite de Romeo y Julieta

Nino Rota (1911–1979)

Suite de Como Agua para Chocolate

Leo Brouwer (1939)

Así Habló Zarathustra

Richard Strauss (1864–1949)

FICUNAM, 8 años de cine experimental en la CDMX

 

Desde su origen en 2011 el FICUNAM se ha convertido en una de las citas obligadas para el público cinéfilo interesado en un amplio espectro de lo que significa nuestra actualidad; la reflexión, el análisis, la discusión y la exhibición del pensamiento fílmico alrededor del mundo.

Desplegado a través de varias secciones, dicho festín fílmico genera un diálogo sumamente abierto sobre el séptimo arte ya sea en su bagaje histórico, en su actividad emergente, en las revisiones puntuales de filmografías y sobre todo en aquellos autores y piezas que no han tenido distribución formal en nuestro país.

Al referirnos al Festival Internacional de Cine de la UNAM sabemos que éste se desenvuelve abiertamente autónomo, generando interacción constante con los distintos recintos que conforman todo el cuerpo cultural de la primera casa de estudios. El festival durante las siete emisiones anteriores, ha realizado proyecciones, clases magistrales, talleres y exposiciones a propósito de la visita de distintos autores audiovisuales que generan piezas más allá de la actividad de la exhibición fílmica y que se despliegan hacia otras disciplinas artísticas.

Con respecto a los invitados especiales para la emisión del 2018, subrayamos la visita del cineasta filipino Lav Diaz a quien reconocemos por su fuerza estética enmarcada en problemáticas de carácter social y político a través de piezas de larga duración que replantean los formatos de exhibición, Diaz será el presidente del jurado de la competencia internacional, que en esta ocasión se conforma de 31 títulos, además presentará su pieza más reciente ‘The Season of the Devil’ de 2018 y dará una clase magistral en el MUAC y a la cineasta argentina Lucrecia Martel quien con su primer largometraje, ‘La Ciénaga’, obtuvo numerosos premios, entre ellos el Sundance/NHK, el Gran Premio del Festival de Cine Latinoamericano de Toulouse, y el premio a Mejor Película y Mejor Dirección del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana y que también fue muy aclamada por su última pieza adaptación a novela homónima de Antonio Di Benedetto, ‘Zama’ de 2017, la cual se exhibió el año pasado en nuestro país. Martel construye su narrativa fílmica a partir del sonido y participará en una mesa de discusión en el Foro de la Crítica Permanente e impartirá una clase magistral con el apoyo de la Cátedra Ingmar Bergman en Cine y Teatro.

En cuanto a las retrospectivas, se componen de un trinomio realmente destacado, por un lado, la dedicada al artista multidisciplinario Roee Rosen (Israel), que en el cruce del video, la pintura y la producción editorial, se ha situado como una de las voces más críticas del Israel de hoy; por el otro, al trabajo de Nobuhiro Suwa (Japón), a quien recordamos por piezas como ‘Yuki & Nina’ y ‘H Story’ que consiguen articular un universo artístico a través de la inmersión contemplativa en las relaciones humanas, en el marco de un diálogo cultural entre Francia y Japón y por último a Travis Wilkerson (Estados Unidos), que con su cine político de profundo sentido crítico, ha sido reconocido por algunos como la consciencia del cine independiente norteamericano de este siglo.

Entre muchas otras actividades de exhibición, discusión y de carácter formativo, es como se ha conformado esta octava edición del FICUNAM, que durante siete días ofrecerá nuevamente al público cinéfilo, uno de los encuentros fílmicos más académicos y sesudos que acoge al mundo del séptimo arte y el cual continúa construyendo y diseñando un formato que se erige a la altura de lo que significa la transformación del pensamiento fílmico del siglo XXI.

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