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Noche para oídos insaciables. Lightning Bolt, KK Null & Bal’azsas Pándi dúo y (SIC), Festival Aural

Por. Salvador Cañas

Es alentador saber que en México el público interesado en las experiencias sonoras diseñadas para apreciarse a altos decibeles está conformado principalmente por jóvenes y que ellos son quienes con su asistencia y entusiasmo mantienen viva la posibilidad de encuentros especializados como el Festival Aural que ha llegado hasta su sexta emisión este cierre del 2017.

Así fue que nos dimos cita la noche del pasado 14 de diciembre en el Foro Indie Rocks! rodeados principalmente de fauna juvenil, para ser testigos de una velada construida a través de dúos de músicos extrovertidos capaces de configurar mediante distintos dispositivos de generación sonora un concierto brutalmente ruidoso y en el caso de los teloneros mexicanos (SIC) desplegando su performatividad con la voz, la batería y distintos aditamentos que con la potencialidad del diálogo de procesos digitales y análogos, construyeron un acto que nos permitió confirmar su alta capacidad de improvisación manifestado continuamente por la experimentación y el flujo de la contaminación del noise rock y avant-garde del nuevo milenio.

Como segundo acto, el japonés KK Null y el húngaro Balázs Pándi contribuyeron a ésta velada con un tsunami sonoro que alcanzó muy altos decibeles, donde las constantes corrientes sonoras de altas y bajas frecuencias del asiático irrumpieron salvajemente en nuestros oídos, los cuales son construidos mediante pedales, secuenciadores, laptop y batería en un constante diálogo de adrenalinas, que sí quisiéramos arriesgarnos a clasificarlo, lo denominaríamos un experimento a medio camino del rhythmic noisey noise jazz donde se involucran la distorsión y la atonalidad con la velocidad y la plataforma de las percusiones explosivas, sin duda, un acto exquisito, no recomendado para oídos recatados.

Muy cerca de la media noche, la sede que acogió dicho encuentro de sonoridades complacientes de la saturación y los excesos auditivos del Festival Aural, se convirtió en un estallido emocional del énfasis en la ejecución de la batería y voz de Brian Chependeele y el bajo de Brian Gibson más conocidos como Lightning Bolt, quienes desde los primeros segundos de interpretación provocaron el baile frenético de la audiencia, algunos vasos con líquido de cebada volaron y muchos asistentes resbalaban y eran incorporados de vuelta a la danza del golpeteo de brazos, cuerpos y cabezas, el cual continúo a la constante velocidad y distorsión a los elevados decibeles que acostumbran involucrar en sus presentaciones los estadounidenses, quienes en varias ocasiones pidieron más amplificación para que su intervención impregnará brutalmente nuestros tímpanos, lo que indudablemente así fue.

Esta segunda noche del Festival Aural, la podemos describir como la cúspide de los excesos sonoros, la anarquía de la construcción sónica, sin duda, una velada que fue diseñada para oídos insaciables, que seguirán buscando placer ilimitado durante el fin de semana restante de este festín que seguramente continuará removiendo el cerumen más arraigado.

Godspeed You! Black Emperor – Festival Aural

Por: Salvador Cañas

El pasado 13 de diciembre comenzó la etapa final de la 6ta edición del Festival Aural, encuentro de músicos que exploran las músicas mucho más allá de etiquetas y realmente inmersos en un desafío constante tanto para su ejercicio creativo como para la audiencia que los sigue.

Convocados por dicho festín de sonidos heterogéneos en el recinto denominado SALA en la Roma Norte, la actuación del cuarteto mexicano Carlos Marx, deleitó a los asistentes con una dosis de ejecuciones sumamente performáticas, la relación que despliegan los músicos sobre sus instrumentos fue realmente deliciosa, donde no solamente se registra su versatilidad sino también su pasión con el idilio de la generación de la improvisación, la experimentación y la convergencia y cruces de fronteras musicales que nos llevaron a distintas latitudes geográficas.

A las 22:15 la fría y melancólica partitura canadiense de Godpeed You! Black Emperor se apoderó de un momento y un lugar irrepetibles para la historia de los conciertos de la CDMX; detrás de los ocho músicos en el escenario a media luz en tonos magenta y amarillos opacos, una proyección a dos pantallas de imágenes en su mayoría en blanco y negro y con textura de 35 mm en diálogo constante con las transiciones musicales de larga duración que caracterizan a este conjunto de  virtuosos instrumentistas, redondearon el hilo conceptual del recital.  .

Y si cerramos los ojos, el viaje que nos propician estos alentadores de la imaginería auditiva, seguramente sería sin retorno, su obscuridad nos seduce y nos toma sin temor a ser llevados al éxtasis en una penumbra envuelta en un caído clima tan frío, el cual nos cobija en el letargo de la introspección alejada de todo; inmersa en nuestra soledad.

La sonorización de la velada fue sustancial para los tres proyectos que se presentaron aquella noche, específicamente  el nivel  de decibeles que alcanzaron los canadienses realmente fue aprehensivo y sutilmente ensordecedor: el conjunto de cuerdas que los caracteriza parecía que estallaría los parlantes cuando interpretaron ‘The Dead Flag Blues’ y ‘Miadic’. El minucioso diseño de audio permitía reconocer limpiamente a cada uno de los instrumentos que configuran este monstruo mítico del post rock, avant garde y otras denominaciones que los han intentado clasificar.

Cuando en esta sesión comenzó ‘Undoing a Luciferian Tower’, uno de sus temas más celebrados, por un momento quienes fuimos testigos de ello pensamos que todo sucumbiría, el recinto resonaba en su amplitud máxima, nuestros oídos solo respondían a un placer irrepetible; se respiraba Godspeed You! Black Emperor algunos asistentes gritaban terriblemente abismados, otros solo se dejaban llevar por la voluptuosidad de la experiencia y una pareja a mi lado “no doy crédito de lo que está pasando”.

Sin duda, este es uno de los conciertos más importantes de la historia del siglo XXI para nuestra CDMX, solo nos queda felicitar y agradecer a Rogelio Sosa director del Festival Aural y todo su equipo por su profesionalismo y el cuidado meticuloso de todas y cada una de las experiencias que cada año dicho evento prepara.

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