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Hermana de Marcos en lista a senadores del PRI

Mercedes del Carmen Guillén Vicente, hermana del subcomandante Marcos, es la suplente de Claudia Ruiz Massieu, quien encabeza las listas de plurinominales al Senado de la República del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

La tamaulipeca, quien es hermana del fundador del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), es comadre y amiga de la hija de José Francisco Ruiz Massieu, asesinado el 28 de septiembre de 1994 en la Ciudad de México, cuando era secretario general del PRI.

La hermana de Marcos formó parte del Equipo de Transición del presidente de México, Enrique Peña Nieto, como coordinadora de Agenda Legislativa.

Paloma Guillén Vicente, militante del PRI, es hermana de Rafael Sebastián Guillén Vicente, identificado en 1994 como el hombre detrás del famoso pasamontañas y del EZLN. Rafael nació el 19 de junio de 1957 y Mercedes del Carmen el 5 de junio de 1954.

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Desde esa posición logró acomodarse el 5 de diciembre de 2012 como subsecretaria de Población, Migración y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación (Segob), cargo que desempeñó hasta el 5 de enero de 2015.

Ese día Guillén Vicente renunció para postularse como candidata del PRI por el Octavo Distrito Electoral Federal, con cabecera en Tampico Tamaulipas, candidatura que le fue ratificada en la sede nacional del PRI el 4 de marzo del mismo año y triunfó al obtener la mayoría de los votos en el proceso electoral federal del 7 de junio de 2015.

Marcos se dio a conocer a nivel mundial el 1 de enero de 1994, con el alzamiento zapatista, que se presentó el mismo día que entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). El levantamiento  derivó en enfrentamientos que dejaron decenas de muertos.

Desde el cese al fuego, declarado por el gobierno mexicano, surgió con mayor fuerza la figura del Subcomandante Marcos, a quien se le comenzó a ver como un guerrillero diferente que privilegiaba el diálogo y contaba con un poder mediático que usó en favor de su movimiento.

El pasamontañas, su humor mordaz, la pipa y su elocuencia al hablar y escribir lo convirtieron en un ícono a nivel mundial. Aunque años después admitió que su icónico pasamontañas fue resultado de la improvisación

A principios de 1995 el gobierno de México dio a conocer la verdadera identidad del Subcomandante, su verdadero nombre es Rafael Sebastián Guillén Vicente y nació en el año de 1957.

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Profetas de la rabia desparasitada

A mediados de los años noventas del siglo pasado un grito de rabia parido desde Los Ángeles, California, acompañó alrededor del mundo a la disidencia de moda, la primera revolución digital que conmovió por su aparente inocencia.

 

La movida del EZLN a través de los nodos de internet y los faxes en decadencia tuvo en Rage Against the Machine, principalmente en Zack de la Rocha y Tom Morello, a par de voceros privilegiados. Mientras el grunge entretenía a los padres del emo musicalizando berrinches adolescentes, la banda de LA orientaba las intenciones de un sonido potentísimo e infectado de rabia  hacia la promoción de la conciencia social a niveles globales.

 

Extrañamente, en México fueron más los que voltearon hacia Chiapas gracias a las curiosas insistencias de RATM y no a Panteón Rococó o Santa Sabina, combos adheridos a la causa sin ninguna reserva. Curiosamente, en casa la banda que no se adhería al zapatismo pero cargaba un discurso de hartazgo divertido pero real era Molotov, sin afanes paternalistas.

 

 

Años después el EZLN y RATM se difuminaron hasta borrar casi toda huella de lo que fueron en alguna ocasión, quedando como referentes de una generación que mostró preocupación por un cambio social, algo que no ocurría desde los años sesentas y que no ha vuelto a suceder; al menos no con esos alcances.

 

Recientemente, en una época en que la digitalización del todo va más allá de las cosas y las ideas, poco después de que Radiohead hiciera un interesante mutis de la red global antes de lanzar nuevas y fastuosas producciones, se anunció un “posible” y mentiroso retorno de RATM, algo que picó los corazones de los fanáticos irredentos de la banda angelina, deseosos de un poquito de análisis social musicalizado. Y no exagero, porque el grueso de quienes fuimos seguidores del sonido y la ideología de RATM ya sobrepasamos los 40 años y debemos ir a visitar al médico por un chequeo general al menos una vez al año, así que aquello sí tuvo un impacto directo en nuestra salud provocando una especie de microinfarto.

 

No obstante, la emoción de pensar que quizás RATM aprovecharía la coyuntura de las elecciones en Estados Unidos para reaparecer y dar un golpe de carácter quedó en puras buenas intenciones.

 

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Si bien musicalmente resulta interesante fusionar el sonido de RATM con Cypress Hill y Public Enemy, el resultado no puede ser menos elocuente para quienes bregamos por un nuevo discurso, adecuado a los tiempos que corren. Es decir, que la música retome uno de sus principales motivos: comunicar además de entretener.

 

Y uno amasa las utopías, porque si Julian Assange se acercó a Tom Morello y Calle 13 por qué no habría de hacerlo con RATM y sus visiones incendiarias en contra del imperialismo y todo ese discurso incómodo para extirpar las “revoluciones” de las redes sociales y las mesas de la cafetería más invasiva del mundo. Ucrania es un buen ejemplo.

 

Finalmente, la ocurrencia no está del todo mal. La idea de un supergrupo como Prophets of Rage, con base en músicos maduros, enriquece el escenario artístico, sin embargo, el topping emocional para quienes rogamos por un pilón siempre se queda en las alacenas de un Zack de la Rocha quizás aburrido, quizás desmotivado, o quizás tan disidente que prefiere masticar a solas sus revoluciones personales.

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