Elon Musk

Imagina por un momento que eres rico. Realmente rico. Quieres comprar un jet. Un gran jet. Un jet que te puede llevar a ti y a tu séquito a donde desees con estilo y confort, cortando en el aire como una flecha, el apenas audible murmuro del motor zumbando debajo del tintineo y la efervescencia de los vasos de champaña siendo rellenados a 40 mil pies de altura.

Parte de la estrategia del señor Musk en SpaceX ha sido recuperar y re-usar piezas de cohetes y la esperanza era de recibir la punta aerodinámica del cohete que se dice cuesta seis millones de dólares, pero es usualmente simplemente desechada para hacer la nave más ligera en el espacio.

Elon Musk ya tiene en mente una nueva base espacial, en el Sur de América. SpaceX, Boeing y otras compañías quieren lanzar cohetes al espacio desde la base militar Alcántara, cerca del ecuador, en Brasil, informó ayer el ministro de Defensa Raul Jungmann.

Él es el multimillonario dueño de Tesla que acaba de lanzar un cohete al espacio, pero todo lo que realmente desea, es una novia