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El soundtrack de la vida – Expectativa vs Realidad

Hay momentos en la vida en los que la expectativa de de que algo bueno va a llegar es tan grande que cuando eso llega nos parece que no es lo que esperábamos o simplemente la expectativa supera a la realidad. Es un fenómeno muy común y sucede mucho.

No es mi papel, y mucho menos mi área de experiencia tratar de dar una explicación lógica sobre el asunto y mucho menos un consejo de cómo sobrellevarlo. Lo único que puedo hacer en este espacio es compartir con el colectivo cultural el sentimiento y escribirles sobre algunas rolas que son muy buenos ejemplos de este desagradable, pero al parecer inevitable sentimiento.

En 1995, Radiohead lanzó su celebrado segundo álbum ‘The Bends’, de ahí se desprende su segundo sencillo, ‘Fake Plastic Trees’, una oda a la melancolía que narra la historia de dos personajes que viven una vida “plástica” y vacía que poco a poco los va desgastando y un tercero que está en una relación con esas mismas características.

La rola está inspirada de un desarrollo inmobiliario al oeste de Londres llamado Canary Wharf que prometía ser un nuevo distrito comercial, sin embargo, debido a una caída de la bolsa se detuvo el proyecto y quedó abandonado, lo único que sobrevivió fue una zona decorada con plantas artificiales. La grandilocuencia de las expectativas y la fragilidad de la realidad queda perfectamente retratada en este track, sobre todo, en mi opinión en la devastadora frase “if I could be who you wanted, all the time”.

 

 

Un verdadero paladín de la destrucción de ilusiones es sin lugar a dudas, Morrissey y un himno de la desesperanza es ‘Heaven Knows I’m Miserable Now’ del álbum ‘Hatful of Hollow’ de 1988 de The Smiths. Considerada por el Salón de la Fama como una de las 500 canciones que le dieron forma al rock and roll, la rola nos describe una situación que es mejor conocida por nosotros como “cuando no nos calienta ni el sol”.

Un sentimiento de amargura por ver pasar a una pareja amorosa, por conseguir un trabajo y sobre todas las cosas la insoportable idea de dedicar nuestro valioso tiempo a gente a quien no le importa si vivimos o morimos. Creo que todos hemos pasado por una etapa de odio superlativo y sin temor a equivocarme puedo afirmar que es un estad causado por una terrible decepción. Nuevamente, la realidad haciendo de las suyas y haciendo nuestras vidas tristes y miserables.

 

La culminación a esta entrega no puede ser otra más que ‘You Can’t Always Get What You Want’, segundo sencillo del álbum ‘Let It Bleed’ de 1969 de The Rolling Stones. Escrita por Mick Jagger y Keith Richards, la letra hace referencia a los temas más destacados de la década de los 60, el amor, la política y la drogadicción.

El track nos lleva por el optimismo con el que abordamos nuevos proyectos y la inevitable desilusión que nos acecha. Pero nos deja una gran enseñanza, que, tómenlo como quieran, es una gran lección de vida, no siempre podemos tener lo que queremos, pero si lo intentamos, algunas veces vamos a encontrar lo que necesitamos”.

 

Al final, la realidad nunca va a superar la expectativa, después de todo somos humanos y creamos historias fantásticas en nuestras cabezas, que nunca llegan a funcionar del todo en la realidad, pero debemos poder reconocer en las derrotas morales esas pequeñas victorias reales, poder el verdadero avance y entender que aunque las cosas no parecen salir como las planeamos, nunca están tan mal como lo estamos percibiendo, es ahí donde la realidad puede ganarle un poquito de terreno a la expectativa, porque el fatalismo nunca le va a ganar a los pequeños placeres de la vida.

El soundtrack de la vida – Rick and Morty

Una de las series de dibujos animados que más ha llamado la atención en los últimos años es Rick and Morty. Creada por Justin Roiland y Dan Hammon es una serie inspirada en la relación entre Marty McFly y el Dr. Emmet Brown de la saga ochentera Back to the Future.

En este caso el Dr. Rick Sánchez y su nieto Morty Smith tienen aventuras que trasgreden el espacio y el tiempo a través de una serie de universos paralelos que resultan ser el escenario ideal para una narrativa que , aunque es progresiva, no es lineal y que combina las situaciones comunes de una dinámica familiar con personajes extraordinarios e historias crudas que martirizan mentalmente al joven Morty y al mismo tiempo son demasiado familiares para el viejo Rick.

Ente lo más destacado de la serie está, por supuesto la banda sonora, un aspecto de la producción que está muy cuidado y que intensifica en muchos episodios la crudeza de la historia; por ejemplo en el sexto episodio de la primera temporada, Rick Potion #9 ( título basado en Love Potion No. 9 de The Clovers) en el que la intención de Rick de ayudar a su nieto a conquistar a Jessica, la chica más bonita de la secundaria, finaliza en la opción de tener que viajar a otra dimensión.

Como siempre sucede en esta historia, algo sale mal, Rick y Morty asesinan a sus equivalentes para tomar sus lugares y seguir de esta manera con sus vidas, mientras los personajes entierran a sus propios cuerpos en el jardín, se escucha Look On Down From The Bridge, track número 12 del álbum de 1996 Among My Swan de la banda californiana Mazzy Star. Por alguna razón la banda se ha hecho más famosa por el uso de sus rolas en películas y series de televisión que por la banda en si, 11 sencillos han sido utilizados para musicailzación. Incluso la rola en cuestión fue utilizada también en la serie The Sopranos. El tono melancólico y el tempo de la rola captura realmente la esencia del momento.

 

 

Close Rick encounters for the Rick kind es el décimo episodio de la primera temporada en el que Rick es raptado por un grupo de Ricks de otras dimensiones y es puesto en juicio como principal sospechoso del asesinato de 37 Ricks, en este episodio Morty conoce también a sus similares de universos paralelos y no puede evitar sentirse utilizado como una simple herramienta para la protección de “su” Rick.

El estilo narrativo de la serie está basado en una estructura básica denominada por Dan Harmon como “embrión de una historia”, básicamente un esquema circular divido en 8 pasos y que está inspirado en la estructura de Joseph Campbell del Monomyth, también conocido como “El Periplo del héroe” de 1949.

Al final de este episodio, después de que Morty logra rescatar a Rick del malvado Rick que quería inculparlo instando a una revolución de Mortys, se descubre que el malvado Rick estaba siendo controlado remotamente por un Morty, el episodio finaliza con esta revelación siendo musicalizada con For the Damaged Coda, sencillo del álbum Melody of Certain Damaged Lemons del 2000 de Blonde Redhead. El track ganó mucha popularidad tras ser usado en este episodio, y volvió a ser utilizado en la tercera temporada en el episodio Tales of a Citadel, una versión que fue subida a YouTube tuvo más de 32 millones de reproducciones.

 

 

En el episodio final de la segunda temporada, The Wedding Squanchers, Rick Sanchez hace lo impensable, sacrificándose por su familia después de que Tammy resulta ser un agente encubierto de la Federación, enviada para capturar a Rick. La primera muestra de humanidad de Rick en 21 episodios de la serie se ve coronada con Hurt, el segundo sencillo del álbum de 1995 Down the Spiral de Nine Inch Nails. La canción resultó ser muy popular y ha sido interpretada por muchos otros artistas incluyendo Johnny Cash, Peter Murphy, Placebo, Damien Rice y hasta por la rana Kermit (o René, dependiendo de la generación).

 

 

El uso disruptivo de la narrativa, la combinación de temas nihilistas de Nietzche con el terror cósmico de H.P. Lovecraft hacen de Rick and Morty una serie distinta y fuera de lo convencional, si no la han visto, les recomiendo que lo hagan y se preparen para una de las experiencias visuales más extrañas que hayan experimentado. La temporada 3 es un poco difícil de encontrar, pero realmente vale la pena.

El soundtrack de la vida – calaveritas rockeras

Para ser sincero no soy mucho de la celebración de Día de muertos, la cosa viene de familia porque no nunca fuimos de poner ofrenda y en el colegio se hacía más por el Halloween.

Sin embargo la tradición de las “calaveritas” siempre me ha gustado, ese juego entre la literatura, la muerte y el humor, una característica muy mexicana y aunque me chocan los estereotipos, una práctica común en la que no me cuesta trabajo integrarme, así que sin más preámbulo, les comparto mis calaveritas rockeras.

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La muerte sin dudarlo
a Bowie vino a llevarse
pero no podía encontrarlo
pues le gusta disfrazarse.
Tuvo que pedir refuerzos
buscando si pista, sin rumbo
y tras muchos esfuerzos
se lo llevó al inframundo.

The Man Who Sold the World es un sencillo del álbum homónimo de David Bowie de 1970, en la letra se deja entrever una especie de duplicidad, y aunque nunca se aclaró realmente a quién se refería Bowie, juega con la conjugación entre el primer y segundo verso con la primera persona del singular y del plural. Ese juego entre el él y el nosotros define su naturaleza camaleónica.

 

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Una de las cosas que más disfruto de la época halloweenesca es poder usar disfraz, jugar un rato a ser alguien o algo más, dejar la piel propia por un exoesqueleto que nos deja divertirnos un rato para después volver a la normalidad, sin rencor y preferentemente sin memora.

Sin estar muy convencida
la huesuda vino por Reed
pero estaba muy divertida
y se le escapó sin sentir.
Lo siento Lou, dijo la muerte
esto es un asunto serio,
ya se te acabo la suerte
te vas conmigo al cementerio.

El tercer sencillo del álbum The Velvet Underground & Nico, Heroin, fue un track que causó controversia en 1967, su año de lanzamiento, ya que se acusaba que la rola glorificaba el uso de las drogas. sin embargo la letra se puede interpretar de una forma totalmente opuesta o distinta. La primera vez que la escuché era demasiado joven ( o fresa) para entender su verdadero significado, así que viví muchos año creyendo que se refería a una mujer y para mi tenía perfecto sentido.

Y esa es la magia de la música, y especialmente la de Lou Reed, las letras pueden tener distintos significados, transmitir distintas cosas dependiendo nuestra edad o hasta nuestro humor. La idea de algo que nos haga sentir “mejor que muertos” es una sensación que todos quisiéramos experimentar, la gran ventaja es que en México lo podemos vivir una vez al año.

Casi por accidente, la muerte
a Leonard Cohen se llevó
le invitó un trago muy fuerte
y casi se le olvidó.
No te creas que es cuento
dijo la huesuda muy suelta
yo creía que ya estabas muerto
y habías salido a dar la vuelta.

Cada vez que despierto con la garganta cerrada o lo que yo conozco como “voz Leonard Cohen” me pongo a cantar Everybody knows, sencillo del álbum de 1988 I’m your man, por mucho mi rola preferida de Cohen.
Descrita como “amargamente pesimista y a la vez graciosa” tiene mucho que ver con esa dualidad entre el destino inevitable y lo poco que podemos hacer al respecto; al final “todo el mundo sabe que así son las cosas”.

La celebración de la muerte no es exclusiva de los mexicanos, muchas culturas a través de la historia lo han hecho, tal vez sea la particular forma de verlo y el humor con que se hace lo que hace que destaque y llame la atención. Al final cada quien lidia con el fin como mejor le parece, lo que no podemos negar es que ese fin llega, si hay vida después de la muerte, es otro tema de discusión, yo solo sé que hay que disfrutar de la música y de la vida en lo que se completa el trámite mortal, que me permite desde este plano escribir calaveritas rockeras para el Día de Muertos.

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El soundtrack de la vida – Fuimos una banda de Rock

Sin temor a equivocarme, puedo asegurar que quienes amamos la música soñamos en algún momento de la vida en formar o ser parte de una banda. Escribir y tocar nuestras propias canciones, ensayar hasta quedar afónicos y con los dedos sangrantes, ser ovacionados por una multitud, gozar de los excesos de un rockstar que se respeta, sin embargo muy pocos lo hacemos y de los pocos que nos hemos animado nos hemos quedado en el camino del olvido. Enrique Escalona, fue un poco más allá y no sólo, en algún momento de su vida formó su banda, sino que escribió una novela llamada Fuimos una banda de rock en la que nos narra la historia de Filia, un grupo que nació como muchos de los he escrito en este espacio, con la amistad de dos amantes de la música.

La historia de Filia inicia con el fortuito encuentro entre sus dos fundadores, Eric Escocia y Bob Barragán en la escuela primaria. Durante los recreos, Eric y Bob se hacen amigos y comparten su gusto por la música, Bob a su corta edad era ya un beatlemaniaco y Eric tenía un walkman, una formula que terminó en la primera idea de dos pequeños niños de querer formar una banda mientras escuchaban Ticket to Ride los Beatles. La rola, del álbum Help de 1965, fue el primer lado A de más de tres minutos que lanzó el “cuarteto Liverpool”.

Como muchas de las canciones de los Beatles existe una gran controversia sobre el grado de participación de Paul McCartney en la melodía con letra de John Lennon. El track es considerado por la crítica un paso importante en la evolución del estilo musical del grupo y es una presentación perfecta para la narrativa de la novela.

 

 

A diferencia de muchas bandas que surgen como una idea que nunca se consuma, Filia se convirtió en una banda, y grabó un disco, para ese entonces se habían integrado a la banda Mar Ojeda, hija del ex guitarrista de Los Sónicos, Eddie “dedos” Ojeda y Lucas Urdapilleta, primo de Bob y baterista de la banda. El el capítulo titulado Changes, como la rola de David Bowie, inicia con la reseña de Lexter Bongos, “el más importante crítico de rock de finales del siglo XX” según Bob, en el que alaba Epónimo, el disco debut de la banda.

El capítulo está dedicado a los problemas y cambios que experimenta una banda que empieza a tener un éxito relativo, tocadas y compromisos que rebasan a sus integrantes ya que aún no pueden dedicarse al 100% a la música. Changes, del álbum Honky Dory de 1971 es una de las canciones más representativas de Bowie, su personalidad camaleónica, y sobre todo capacidad musical. No puedo pensar en The thin white Duke sin hacer una referencia a esta rola. El track fue incluido en Salón de la Fama de los Grammy por su importancia cultural y musical.

 

Aunque la novela Fuimos una banda de rock no termina ahí, Enrique nos cuenta, en un capítulo crudo y que expone al grupo a una realidad súbita, el principio del fin de Filia (ojo no hay spoiler alert, ese fin es inevitable) justo después de uno de sus momentos más gloriosos al abrirle a Santa Sabina en un concierto en el Metropólitan.

El capítulo, adecuadamente titulado Estando aquí no estoy, uno de los sencillos más exitosos del álbum Símbolos de 1994, grabado en Wisconsin y producido por Adrian Belew, guitarrista de King Crimson.

No sé hasta que punto el capítulo es autobiográfico, ya que la banda de Enrique Escalona si le abrió a Santa Sabina. Sin duda tocar como teloneros de una gran banda forma parte de los sueños húmedos del rock, la emoción con la que se narra este capítulo es especial y transmite una nostalgia que es muy difícil sacudirse de encima.

 

 

Fuimos una banda de rock es un homenaje al amor a la música, a los fans que sueñan con estar en el escenario y un fugaz vistazo a los sueños de una vida rockstar. Leerla acompañada de las rolas que dan título a algunos de los capítulos y las que se van mencionando a lo largo de la novela, es una gran experiencia.

No se pierdan la participación de Enrique en Residente 101 el próximo lunes 29 de octubre a las 16:00 horas  y vivan ustedes mismos la experiencia Filia, lo van a disfrutar.

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El soundtrack de la vida – En medio de la nada

Hay momentos en la vida en los que nos quedamos en blanco, en los que la mente nos juega una mala pasada y reduce nuestra creatividad a cero. Un ejemplo muy claro soy yo, y la colaboración que en este momento que amablemente leen. Antes de iniciar a escribir estas palabras, no tenía la menor idea de qué tema o rola podría ser parte de este ínfimo pedazo de la (des) memoria colectiva. La gran ventaja es que siempre la música es inspiradora y en esta ocasión les hablaré de tres rolas que pueden usar cuando, como yo, se encuentren en medio de la nada.

‘Don’t Stop Believing’ de 1981 es el segundo sencillo del álbum Escape de Journey, y el track más conocido de la banda de San Francisco, California. En el año de su lanzamiento logró llegar al Top 10 del Billboard Hot 100, sin embargo el verdadero éxito llegó en 2009, cuando el sencillo apareció en el último episodio de la serie de HBO Los Soprano, desencadenando más de 2 millones de descargas en iTunes y un aumento del 482% en ventas físicas del álbum. La rola es energética, tiene un gran riff de guitarra y la letra, que nos invita a nunca dejar de creer es capaz de sacarnos del más profundo letargo una extensión de la nada.

 

En 1965, Steven Tyler escribió ‘Dream On’, que sería el primer sencillo y éxito de Aerosmith de su álbum homónimo de 1973, aunque ya había sido interpretada en vivo en 1969 con la anterior banda de Tyler, Chain Reaction. El ritmo de la rola va de menos a mas, y la inclusión del piano, (interpretado por Tyler en las versiones en vivo). La narrativa es realista y la voz de Tyler sobresaliendo por encima de los instrumentos insta a soñar hasta que nuestros sueños se vuelvan realidad.

 

 

Para finalizar y anticipando una época de cambios, les comparto ‘Good Riddance (Time of your life)’ de la banda Green Day. El segundo sencillo de álbum Nimrod de 1997. El track fue escrito por Billie Joe Armstrong para ser incluido originalmente en el álbum Dookie de 1994. El vídeo del sencillo fue premiado durante los MTV Video Music Awards de 1998 como mejor clip alternativo.

El tema invita a una rreflexión en un momento en que nos encontramos ante un cambio o una desviación en el camino y hay que tomar una decisión. Para mi lo más importante en esta canción es la idea de poder tomarse unos momentos para valorar la actividad que hayamos desempeñado y hacer un balance de lo bueno, lo malo. Sin duda un tema muy profundo para Billie Joe, pero que a mí me habla y la que recurro cada vez que, como en este momento, me encuentro ante una nueva oportunidad y tengo la mente en blanco.

 

El soundtrack de la vida – Rattle and hum, 30 años después

En octubre de 1988, la banda irlandesa U2 lanzó su sexta producción discográfica titulada, ‘Rattle and Hum’. Una producción compleja que incluía temas nuevos, versiones en vivo de la gira The Joshua Tree Tour y covers.

Casi 100 minutos de producción que hacen homenaje a la música popular de los Estados Unidos, gran influencia para el grupo y algunas grabaciones realizadas en el mítico Sun Studios de Memphis, Tennessee.

A veces pienso que el ‘Rattle and Hum’, fue, en su momento, un capricho de la banda, una producción que surgió de las simples ganas de hacer algo divertido, en un momento en que nadie podía negarles nada y en que su público iba a recibir con los brazos abiertos lo que les entregaran. Y esa libertad y ganas de tocar para ellos mismos y para sus ídolos, resultó en uno de los mejores álbumes de la banda y sentó las bases para lo que vendría después con el ‘Achtung Baby’.

Uno de mis tracks favoritos es ‘Van Diemen’s land’, escrita e interpretada por The Edge es una rola que habla acerca de la deportación del activista irlandés John Boyle O’Reilly a lo que hoy es conocida como la isla de Tasmania. Un track que transmite melancolía y que hace evidente una injusticia que se antojaba universal y que en el México de finales de los 80, con un gobierno represor y manipulador, hablaba de una ensombrecedora realidad que asemejaba a la Irlanda de mediados de los 1800.

 

Por otra parte está, ‘When Love Comes to Town’, un track alegre, energético y acompañado de la guitarra y voz de B.B. King, escrito por Bono es un giro de 180 grados en el que la banda parece estarla pasando sensacional. ¿Y quién no lo haría? grabando en el Sun Studios junto a una leyenda viviente del blues. La influencia de la banda en ese momento les permitió esos lujos, tal vez diez años antes o diez después, simplemente no habría sido posible. El mensaje que me deja es que hay que disfrutar los buenos momentos y sacarles el máximo provecho porque tal vez, después, no se pueda.

 

‘Rattle and Hum’ también fue lanzado en vídeo, como una versión documental de lo que fue esta producción. Vale mucho la pena verla. La cuestión visual se corona con la versión del último track del álbum, ‘All I want Is you’, el cual fue concebido originalmente como el complemento de ‘With or without you’ del Joshua Tree, pero que al final se decidió no incluir. El vídeo, dirigido por Meiert Avis es un homenaje a Federico Fellini y la película ‘Freaks’ de Tod Browning. La letra regresa a la nostalgia y la desesperanza de un amor condicional en contra parte del amor puro.

 

El ‘Rattle and Hum’ es un viaje sonoro por una montaña rusa de emociones que nos lleva desde el pre punk de ‘Helter Skelter’ de los Beatles, hasta la melancolía y tristeza del desamor. Lo único que puedo asegurar, es que es una hora y media muy bien invertida.

El soundtrack de la vida – 2 de octubre no se olvida

Cada vez que me viene a la mente el 2 de octubre, recuerdo dos cosas en específico, la miss de primaria que dijo en clase que lo que había sucedido en la Plaza de las Tres Culturas había sido un ataque a grupos terroristas y a mi tío Óscar, quien me dio el libro ‘La noche de Tlatelolco’ de Elena Poniatowska, o de Luis González de Alba, como lo quieran ver, no voy a entrar en esa polémica.

El caso es que a la tierna edad de los 11 años me enfrenté al horror de la represión militar, ya había leído ‘Primavera con una esquina rota’ de Mario Benedetti, por lo que no era ajeno al tema, pero a pesar de las imágenes que el escritor uruguayo pintaba con sus palabras, el impacto de la cruda realidad plasmada en ese libro fueron como una bomba molotov en mi cabeza. Recuerdo haberme sentido triste y furioso al mismo tiempo, una rabia incomprensible me invadió, un sentimiento de impotencia; era como si estuviera ahí, en un viaje en el tiempo no deseado, de esos en los que estás presente, pero nadie puede verte ni escucharte, una pesadilla en plena conciencia. La única vez que me ha pasado eso, y espero que sea la última.

La Maldita Vecindad y los hijos del quinto patio lanzaron, en 1998, en su álbum ‘Mostros’, ‘2 de octubre’; una canción que a mi parecer más que de protesta es de denuncia, un llamado a hacer conciencia sobre lo ocurrido aquella noche en la Plaza de las Tres Culturas. Una de las frases que más me llama la atención es “sin memoria, sin historia” y eso me refiere a mi Miss de sexto año, ella estaba convencida que lo que sucedió fue un acto heroico de nuestras fuerzas armadas contra quienes ponían en peligro la seguridad nacional. No la juzgo por ello, finalmente ella hablaba con la información que tenía disponible, en los 80 no se hablaba del tema, había censura y los medios habían sido cómplices para tapar el horror. Y aunque hoy es distinto, (en el caso del 68) seguimos escuchando de “verdades históricas” y “versiones oficiales” de hechos que se nos hace ver fueron perpetuados por “maleantes” que al final, recibieron su merecido.

 

También en 1998, Panteón Rococó lanzó el track ‘Nada pasó’ de su segundo álbum de estudio A la izquierda de la tierra, haciendo referencia al entonces 30 aniversario de la matanza de Tlatelolco. En el DVD edición conmemorativa de la banda, se incluye una versión en vivo e la que antes de tocar la rola, se escucha una grabación del entonces presidente, Gustavo Díaz Ordaz: “Yo no estoy de acuerdo con ustedes, de que hay un México antes de Tlatelolco y un México después de Tlatelolco. Para mí, México es México antes y después de Tlatelolco. Ese es un incidente…”
Esta dinámica pone en evidencia el gran problema de impunidad que existe en México y es un tema que aunque se remonta 50 años en el pasado sigue sucediendo, el gobierno, las autoridades, siguen detrás de represiones, asesinatos y desapariciones de ciudadanos que defienden sus derechos. Es una herida que sigue sangrando en un país que no reconoce sus errores y por lo mismo está obligado a repetirlos.

El 2 de octubre no se olvida, pero no sólo debe recordarse en ese día de este mes, lo debemos tener presente todo el tiempo, debemos exigir que se esclarezcan los acontecimientos, los antiguos y los recientes. Cuando pienso en los familiares de los 43 normalistas de Ayotzinapa, me pongo en sus zapatos, ¿qué haría yo si no supiera qué le pasó a mis hijos?, me dan ganas de llorar, me duele que a 50 años del movimiento del 68 el pueblo está desprotegido y que la defensa de los derechos sigue siendo considerada como un acto subversivo que se paga con la vida.

El soundtrack de la vida – Paz mundial

A mí parecer, y con la rara excepción de genios del mal que buscan la dominación total, la mayoría de nosotros realmente ansía la paz mundial, si, tal y como todas las aspirantes al título de Miss Universo. Pero, ¿es la paz mundial un objetivo alcanzable? ¿o es simplemente una falacia utópica para idealistas y jipis decadentes?

No estoy aquí para responder a esa pregunta, simplemente quiero señalar que ante tal planteamiento, mi forma de abordar el tema es una cuestión singular y no plural, micro manegement para el alma, si lo quieren ver de alguna manera. La paz mundial es asequible, desde mi punto de vista a través de la paz individual.

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Una de las rolas que me transmiten paz y una a la que recurro es ‘Let It Be’ de The Beatles. Quienes me conocen saben muy bien que no soy un gran fan del cuarteto de Liverpool, sin embargo la letra este track del álbum homónimo de 1970 realmente me conmueve.

Paradójicamente la canción causó muchos problemas entre McCartney (autor) y Lennon debido a la insistencia del segundo por incluir a Phil Spector como productor, quién le imprimió su sello personal con sonidos sinfónicos y coros conocido como wall of sound. La letra según McCartney, está inspirada en su madre. Algunos años más tarde, Lennon declararía que el tema no tenía nada que ver con The Beatles.

 

 

En 1994 la banda irlandesa The Cranberries lanzaría el primer sencillo de su segundo álbum No Need to Argue. ‘Zombie’, un track que denunciaba la violencia del conflicto en Irlanda del Norte e inspirado en un ataque terrorista perpetrado por el Ejército Republicano Irlandés en Warrington, apenas un año antes. Esta rola llegó a ser el máximo éxito de la banda, un track que mostró un lado oscuro y lleno de dolor, la voz de Dolores O’Riordan resuena en un verdadero himno de protesta.

Lo que me deja, es que la paz también puede lograrse a través de la protesta, que hay que alzar la voz ante la injusticia y no debemos guardarnos nada, porque tal vez, después ya no podamos hacer nada para cambiar nuestro entorno y (obviamente) encontrar la paz.

 

 

Finalmente me referiré al Premio Nobel de Literatura Bob Dylan y la que fue considerada una de las catorce mejores canciones de todos los tiempos por la revista Rolling Stone, ‘Blowin’ in the wind’ del álbum The Freewheelin’ de 1963. Una auténtica oda llena de preguntas retóricas sobre la guerra, la paz y la libertad. Mucho se ha hablado sobre los posibles orígenes de la canción como el tema gospel No more auction block y un antiguo cántico de esclavos canadienses. La única certeza es que tiene distintos significados dependiendo de quién la escucha y el momento que está viviendo. A mi me llena de un sentimiento de nostalgia (aumentado por las notas de la armónica) y me deja claro que la respuesta, la clave, la solución está siempre ahí, silbando en el viento y lo único que debo hacer es esforzarme para escuchar las palabras exactas que me traigan paz y serenidad. Pero lo más importante, es que dejar que los demás encuentren sus propios significados, sus propias respuestas.

 

No existe una receta para encontrar la paz, no existe una fórmula matemática o sistema preciso, simplemente porque para para encontrar la paz es indispensable tener la convicción de buscarla, y tener la mente abierta para disfrutarla y tratar de mantenerla antes de que se nos escape y tengamos que salir a buscarla otra vez.
21 de septiembre Día Internacional de la paz.

El soundtrack de la vida – Crónicas del guacarock

“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero los hay que luchan todos los domingos, esos son los chidos”, con esta intervención a Bertolt Brecht inicia mi guacarock favorito, El guacarock del Santo de Botellita de Jerez de su segunda producción La Venganza del Hijo del Guacarock de 1985.

Los Botellos llegaron a llenar un vacío de propuestas innovadoras en el rock mexicano a principios de los 80 con un estilo irreverente y humorístico que hacía frente a los productos que Luis de Llano y Raúl Velasco ofrecían a destajo y querían vender por rock como el autonombrado “Ángel del Rock” Laureano Brizuela. Con rolas que nos hacían reír, realizaba una denuncia social a las condiciones políticas de nuestro país y siempre buscaron encontrar un punto de reconciliación para una sociedad polarizada por la inestabilidad económica que el país vivía y nos dejaron una frase que aún perdura. ‘Lo naco, es chido’.

 

 

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En el primer lustro de la década de los 80 los rockeros nacionales sufrían de una crisis de identidad severa, entre la invasión de Parchís, Menudo, Timbiriche y los grupos españoles y argentinos, era difícil encontrar una referencia nacional, las bandas de los 70 estaban casi desaparecidas y la movida era underground. En ese limbo musical, Alex Lora perdía una batalla jurídica con Charlie Hauptvogel sobre los derechos legales del nombre Three Souls in my mind, por que decidió cambiar el nombre de la banda a El Tri para el álbum ‘Simplemente’ de 1985.

El estilo urbano y desafiante de El Tri, encontró a un público ávido de himnos de protesta, con los que se pudieran identificar, pero sobre todo que se mostraran como un movimiento en contra de lo establecido y con rolas de temas cotidianos como el Metro Balderas, la terminal del ADO o que hacían referencia a una historia cuasi mitológica ente dos seres que surgieron en un sueño, y un poema que el poeta nunca escribió. ¿Quién de ustedes no derramó una lagrimita caguama en mano mientras escuchaba la letra de está Triste Canción de amor?

 

Finalmente, me referiré a una de las bandas más emblemáticas del rock nacional de los 80 y que se movía entre el mainstream y el underground liderada por una mujer de voz potente y gran presencia en el escenario. Me refiero por supuesto a Kenny Avilés, líder de la banda Kenny y los Eléctricos. El sencillo Me quieres cotorrear, de 1983 grabado con el sello independiente ‘Com-Rock”, serviría como punta de lanza para abrir paso a nuevos proyectos del rock nacional. Kenny aparecía por igual en vídeos musicales en programas de Televisa que en bares de la Ciudad de México. Su look ‘Cindy Lauper’, una banda con Ricardo Ochoa en la guitarra y sobre todo un show energético, se ganó el gusto y el respeto de la banda pesada y los fresas.

 

 

Sin duda el legado de Kenny en el rock es de suma importancia y se vuelve trascendental cuando pensamos en una época en la que el rock necesitaba de referencias y expresiones que trascendieran aún más allá de la música. Kenny logró eso y más, los títulos de sus rolas se hicieron parte del vocabulario urbano y unieron a una generación que realmente necesitaba un elemento adhesivo.

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El soundtrack de la vida: Luces, cámara, ¡Nick Hornby!

Uno de los escritores ingleses más prolíficos de los últimos tiempos es sin duda Nick Hornby, un londinense amante de la música y el fútbol de narrativa ligera, con tintes de humor pero sobre todo con un alto contenido sobre la dinámica social de los londinenses, con dinámicas que resultan casi universales. Cuatro de sus novelas han sido adaptadas para la pantalla grande, Fever Pitch (1992), High Fidelity (1995), About a Boy (1998), A Long Way Down (2005) y escribió el guión cinematográfico para otros dos filmes por los cuáles recibió el premio Oscar a Mejor guión adaptado: An Education (2009) y Brooklyn (2015).

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En lo particular me gustan mucho los personajes de Nick Hornby, normalmente solitarios, reflexivos y que a pesar de no ser los mejores tomadores de decisiones, cuentan con un gran corazón y amor por las cosas vanas, lo que termina siempre definiendo su destino. En esta entrega me referiré a dos de sus novelas que fueron llevadas a la pantalla con su respectivo soundtrack matador que hacen de las cintas, productos aún más disfrutables.

Fever pitch, fue publicada en el 2005 y tiene dos versiones cinematográficas, la primera muy apegada al guión original, protagonizada por Colin Firth y una adaptación con Jimmy Fallon como personaje principal. La novela hace referencia al campeonato de la liga inglesa que logró el Arsenal en la temporada 1988/89 de forma dramática en los últimos minutos de la última jornada y en contra de su máximo rival, el Liverpool. En la adaptación del 2005 dirigida por los hermanos Farrrelly, la historia se lleva a cabo en Boston y se basa en la historia de la primera victoria en serie mundial de los Red Sox en 86 años.

Durante el desarrollo de la historia se hace referencia a la canción Sweet Caroline de Neil Diamond la cual ha sido utilizada para animar a la audiencia durante la mitad de la octava entrada en Fenway Park, la casa de los Boston Red Sox en cada juego desde el 2002. En el partido inaugural de la temporada 2010 la canción fue interpretada por el mismo Diamond en el parque de pelota. La inclusión del track revivió el gusto entre un nuevo público generando más de 2 millones de descargas digitales en los Estados Unidos.

 

 

High Fidelity de 1995, valga la redundancia en mi Top 5 de novelas y películas basadas en una novela, relata la historia de Rob Fleming, Gordon en la versión cinematográfica de Stephen Frears, quien es dueño de Championship Vinyl una pequeña tienda de discos en Londres / Chicago. Rob es obsesivo de la música que pasa casi todo el tiempo debatiendo con sus empleados Dick y Barry sobre estética musical y listas Top 5 musicales para cada ocasión. Sobra decir que tanto la novela como la cinta están llenas de referencias musicales, culturales y necedades propias de un melómano con las que, estoy seguro, podemos identificarnos.

Uno de mis tracks favoritos es Seymour Stein de Belle and Sebastian originalmente del álbum The Boy with the Arab Strap de 1998. En la rola se hace referencia a una cena que los miembros de la banda tuvieron con el famoso empresario Seymour Stein cuando aún luchaban por darse a conocer. Según relatan, la banda decidió, al ver todos los lujos que Stein les ofrecía, que no querían vivir ese tipo de vida y dejaron el lujoso hotel para perderse de nuevo en la niebla.

 

Finalmente y sin dejar High Fidelity, hay un momento en el que Rob logra conquistar a Marie La Salle / DeSalle, e inicia una reflexión desde la pregunta retórica ¿cómo lo hace?, tanto en la cinta como en el libro cuestiona sus propios encantos basados en la difícil posición en la que se encuentra, pero de alguna manera logra el objetivo. También, en ambas versiones se rehúsa a otorgar detalles del encuentro refiriéndose a Behind Close doors de Charlie Rich. Siempre me ha parecido de gran gusto dejar los detalles a la imaginación anteponiendo una rola como la perfecta excusa para hacerlo y en este caso, Nick Hornby deja perfectamente claro cómo se debe hacer.

 

Ambas novelas, ambas películas deben estar en la lista de un amante de los deportes y/o la música. En mi caso, vi las cintas antes de leer los libros, no sé si la sensación sea distinta si el ejercicio se realiza en sentido contrario, supongo que en este caso el orden de los factores si puedes afectar el producto. Lo único que puedo garantizar es que lo van a disfrutar inmensamente.

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El soundtrack de la vida – lluvía de noviembre, pero en agosto

Que bonito es ver la lluvia y no mojarse, reza el dicho popular y yo estoy totalmente de acuerdo en ello, en el sentido literal por supuesto. No hay como disfrutar ese momento en el que la tormenta cae a raudales y yo, como Isabel en Macondo, simplemente observo desde la comodidad de mi ventana tomándome una Lagerita, degustando un sándwich de jamón de pavo con queso gouda y escuchando musiquita.

La selección musical tiene mucho que ver con el ánimo que nos gobierna en algún momento específico, por ejemplo si traemos onda darks y cataclísmica, Riders on the Storm de The Doors del álbum L.A. Woman de 1971 es la ideal. El track hace referencia a un asesino serial llamado Billy Cook quien asesinó a 6 personas entre 1950 y 1951 a quienes les pedía un “aventón” . También fue la última rola que Jim Morrison grabara con el grupo antes de su muerte. Además de grabar la voz principal, Morrison grabó las letras susurrando, creando una especie de eco bastante tétrico pero que consigue su objetivo.

 

En 1986 Peter Gabriel lanzó su álbum So, el primer sencillo fue Red Rain, una composición de letra oscura y perturbadora, que aborda dos grandes preocupaciones de los años 80, la amenaza nuclear y el SIDA. De acuerdo al propio Gabriel la inspiración vino de un sueño recurrente en el que botellas en forma de persona caían de un acantilado y al estrellarse salía un líquido rojo que se convertiría en lluvia roja. También se habla de un proyecto para una película llamada Mozo en la que los aldeanos eran castigados por sus pecados con una lluvia de sangre.

Afortunadamente, dicho filme nunca se realizó. No me atrevo a imaginar el estrés por el que pasaba el buen Peter, o las drogas que usaba para soñar, pero el resultado es un gran track en el que destacan las percusiones que logran crear un efecto de lluvia a cargo de Stewart Copeland y Jerry Marotta.

 

Finalmente, me referiré a la rola que inspiró esta entrega y que es mi pensamiento más recurrente en noches de lluvia como esta, es November Rain del álbum Use your illusion I de 1992 a cargo de Guns N’ Roses. El track más largo grabado por la banda (casi 9 minutos) y la canción más larga en llegar al Top 20 del Billboard Hot 100. Los teclados de Axl Rose, el gran solo de Slash, y una letra que nos recuerda fríamente que nada dura para siempre y que todos en algún momento de la vida necesitamos tiempo para estar solos. Lo que hagamos con ese tiempo de soledad queda en cada uno, pero más vale que lo aprovechemos porque como ya lo comenté, en palabras de Axl Rose,  va a durar por siempre.
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El soundtrack de la vida – En la friendzone

Si hay algo que Netflix nos ha enseñado es que cualquiera puede ser friendzoneado, ni Luis Mi se ha salvado de caer en esa ambigua zona en la que la única esperanza es la necedad de querer estar con una persona que por una u otra razón no quiere estar con nosotros. No me voy entretener en querer explicar porqué caemos en la friendzone o porqué mantenemos a alguien ahí, al final es un tipo de simbiosis del amor que tarde o temprano termina. Me limitaré a compartir algunas de mis rolas favoritas al respecto.

Un tipo de friendzone es en la que te gusta la persona que está con tu [email protected] Uno de los casos más famosos es el del triángulo amoroso que vivieron Eric Clapton, George Harrison y Pattie Boyd y que diera origen a Layla, en 1970, grabada en el álbum Layla and other assorted love songs del súper grupo Derek and the Dominos. Según cuentan Clapton escribió esta canción inspirado en el amor no correspondido de Boyd quien en ese momento estaba casada con su colega y amigo George Harrison. Eventualmente Clapton y Boyd se casarían, pero por algún tiempo, fue el amor imposible de Eric. La rola consiguió entrar en las listas de popularidad en dos ocasiones, 1972 y 20 años después, en 1992 cuando Clapton lazara su álbum unplugged, que por cierto, es mi versión favorita.

 

Una de las más frustrantes versiones de la friendzone es cuando te tienen en la banca, o sea, cuando el objeto de nuestro deseo, cual malagueña salerosa nos dice que si, pero no nos dice cuándo. Y aunque sabemos que la espera es inútil, por alguna razón no podemos escapar al hechizo y continuamos, en contra de toda lógica, firmes en el empeño de que nuestra fidelidad (muchas veces no correspondida) sea recompensada.

Sin embargo hay veces en que en un ataque de dignidad nos da por enfrentar a esa persona y le advertimos que no le vamos a esperar por siempre, como en Wating in vain, rola original de Bob Marley, del álbum Exodus de 1977, que yo conocí en 1995 en la versión de Annie Lennox. Sin embargo amenazas aparte, normalmente permanecemos en la banca, como un joven futbolista que espera con ilusión debutar con el equipo en primera división como la estrella que el público esperaba. Cosa que raramente sucede.

 

 

Finalmente, escribiré de una de las opciones más frustrantes de la friendzoneada y es cuando por unos días creemos haber conocido, al fin, a la persona perfecta, a esa pareja ideal que comparte nuestra forma de pensar, que entiende nuestros chistes y que parece ser la comparsa perfecta para nuestros solitarios corazones. Nos vemos navegando ente las calles lluviosas de la ciudad bajo la protección de un impermeable para dos, paseando de la mano en la noche fría con la esperanza de encontrar luciérnagas o simplemente escribir una historia mientras ella pinta, o tal vez valer verga, pero juntos. Esos días en que la vida es perfecta hasta que nos enteramos que nuestra potencial media naranja tiene una relación con alguien más. Un bañito de realidad como en Great Expectations, la novela de Charles Dickens y la muy adecuada rola Like a friend de Pulp incluída en la versión cinematográfica de 1998 de Alfonso Cuarón.

Sea cuál sea nuestro historia en la Friendzone, es un momento que aunque alegamos sufrir, la verdad es que nos mantenemos ahí por gusto y no hay excusas para no disfrutar del amor no correspondido cuando es nuestra elección seguirlo cultivado.

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El Soundtrack de la vida – Wild Thing, la balada de Ricky Vaughn

Sin duda una de las cosas que más disfruto de las películas de deportes, es la banda sonora. La capacidad crear la emoción adecuada en un momento clave de la cinta tiene mucho que ver con tener la rola adecuada, la rola que transmita el sentimiento preciso y nos ponga la piel de gallina.

Hay casos en que los que la rola trasciende más allá y se vuelve en una referencia que hayamos visto o no la película, nos remiten a ella, como lo es ‘Chariots of Fire’ de Vangelis, compuesta para la cinta homónima de 1981 y que ganara el Oscar a la mejor banda sonora. La escena de la carrera en cámara lenta sobre la playa acompañada de un sintetizador ha sido reproducida en múltiples ocasiones para otras películas y programas de TV.

¿Quién de nosotros no ha reproducido también la escena recordando el espíritu olímpico con el que el Barón Pierre de Coubertain organizó los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna? . Yo le he hecho en múltiples ocasiones.

 

Otra cinta que hace gran énfasis en la banda sonora es ‘Remember de Titans’, del año 200. Situada en el estado de Virginia en los Estados Unidos a principios de los 70, cuando iniciaban las acciones gubernamentales para eliminar la segregación racial. Varios de los puntos de inflexión de la historia vienen acompañados de buena música. Uno de mis momentos favoritos es una secuencia que simula un efecto de una película de 8mm en la que el equipo comienza a ganar y se puede ver la integración de los miembros del equipo, esta secuencia está musicalizada con ‘Long cool woman’ de The Hollies, las imágenes acompañan a la música creando una atmósfera de buen humor y buenas espectativas que te arranca una sonrisa y que hace olvidar por unos momentos la tensión de un época en el que el cambio tuvo que ser forzado y en consecuencia no aceptado por todos.

Si no han visto esta peli y les gusta la música y el fútbol americano, háganse un favor y búsquenla en su formato favorito.

 

Finalmente me voy a referir a mi película deportiva favorita de todos los tiempos, ‘Major League’, una comedia de 1989 en la que la nueva dueña de los Cleveland Indians, busca llevar al equipo a Miami haciendo terribles contrataciones con el fin de que la asistencia de aficionados al estadio fuera tan baja que la Ciudad debía permitir el cambio, sin embargo este grupo de inadaptados entre los que se encontraba el pitcher Ricky Vaughn (Charlie Sheen), hará lo posible para impedirlo.

El apodo de Vaughn, debido a la falta de control en sus lanzamientos y temperamento intempestivo, es ‘Wild Thing’ tal como la canción de 1965 de The Troggs. Para quienes no están familiarizados con el béisbol de “La gran carpa” cada que un nuevo jugador es presentado, se escucha una canción que en alguna forma lo representa, en el caso de Vaughn, se usa esta canción mientras recorre el camino hacia el montículo desde el jardín central y todo el estadio la corea, sin duda unos de mis momentos favoritos de la película.

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La música es un gran catalizador de emociones, encontrar la rola adecuada para un momento específico es una gran tarea y la gran diferencia entre un buen momento en una peli y uno épico. Para las películas de deportes, la banda sonora es vital.

El soundtrack de la vida: 1974

Sé que está mal auto promover los suceso personales en este tipo de espacios pero lo voy a hacer de todos modos, ya que estando próximo el día de mi cumpleaños me di a la tarea de investigar algunos lanzamientos discográficos del año de mi nacimiento, 1974, y encontré algunas cosas interesantes que me dispongo a compartir en esta entrega.

Iniciaré con una de las bandas que recuerdo de mi infancia y que desafiaban los estándares del rock presentándose con las caras maquilladas, un hecho que casi les cuesta el arreglo con Casablanca Records, quienes se escandalizaron en la primera actuación en vivo de la banda durante la presentación de la disquera ante los medios.

Por supuesto que yo no conocí a la banda hasta mucho años después, y recuerdo jugar con mis primos en casa de mi abuela “a ser Kiss”, disfrazados con ropa negra y papel aluminio pegados a la ropa a ritmo de ‘I Was Made For Loving You’ y por supuesto con las caras pintadas con crayones.

 

 

Otro lanzamiento notable de ese ya lejano 1974 fue el álbum en vivo de Lou Reed, ‘Rock ‘n’ roll Animal’. Personalmente nunca he sido un gran fan de las producciones en directo, sin embargo, esta en particular incluye solo cinco temas (lo que lo hace muy digerible), cuatro de ellos son canciones de The Velvet Underground. Lo que más me gusta sobre esta grabación es que fue una de las primeras presentaciones de Reed sin Velvet y en la que de acuerdo a Paul Nelson de la revista Rolling Stone fue una espectacular y casi majestuosa actuación.

 

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Este disco captura tus oídos desde los primeros acordes de la introducción con Dick Wagner y Steve Hunter que da pie a ‘Sweet Jane’ en la que emerge ese Lou Reed opulente que años después cautivaría mi corazón musical.

 

Finalmente quiero mencionar uno de mis discos favoritos en la historia, ‘Crime of the Century’ de Supertramp, que sería uno de los álbumes más exitosos de la banda, de la que yo no escucharia hasta 1980 con el lanzamiento de su álbum en vivo en París, y que abre con ‘School’, una rola que me cautivó desde el primer momento en que escuché esa armónica cruzando el espacio del Pavillion de París, con el Arco del triunfo de fondo y, a través de la cual, conocería el rock progresivo.

 

 

Les invito a que le echen un ojo y un oído a la música que fue lanzada en el año de su nacimiento, les aseguro que se van a encontrar con muchas sorpresas y algunas coincidencias de bandas que muchos años después llegan hasta ustedes como si estuvieran marcadas en su destino.

El soundtrack de la vida – no eres tú, soy yo

Por alguna razón que es muy difícil explicar, nos encanta embarcarnos relaciones en las que sabemos que no hay ninguna posibilidad de éxito, sin embargo, no por razones pedagógicas o por lo menos científicas lo hacemos de todos modos; pura y absoluta necedad o necesidad humana (la línea que las separa es muy delgada) y la mayor de las veces, por simple y llana calentura, pero siempre terminamos en esa área llamada no eres tú, soy yo.

Hago un paréntesis para poner en contexto que lo que me trajo hasta aquí, es la frase ‘High and Dry’, que podría traducirse como “que te dejen [email protected]”; una situación en la que a nadie nos gusta estar, pero que no podemos evitar provocar. El instinto humano de supervivencia nos hace actuar de forma reprochable y hacer al prójimo, lo que odiamos nos hagan a nosotros mismos.

En febrero de 1995 Radiohead lanzó en el Reino Unido como segundo sencillo doble de su álbum The Bends, High and Dry, una rola que según el propio Thom Yorke, nunca estuvo en los planes de la banda ser lanzado. En una entrevista, el líder de la banda británica se refiere a ‘High and Dry’ como ‘una canción muy Rod Stewary’ y habla de cómo la disquera insistió en lanzar el sencillo, algo con lo que la banda nunca estuvo de acuerdo.

 

‘High and dry’ fue un éxito, pero todos sabemos que las situacianes forzadas no siempre funcionan así, la mayor parte de las veces iniciamos con grandes expectativas y en algún momento del camino nos damos cuenta que las cosas no llevan el rumbo o el ritmo que queremos y es cuando decidimos abortar la misión.

Una decisión unilateral siempre es la más complicada, aunque dudo mucho de las que se publicitan como “de mutuo acuerdo”, y cuando la decisión está tomada, no hay argumento que pueda superar al duro y cruel “no eres tú, soy yo”, y por más que nuestro corazón se rompa al terminar una relación de dos años, dos meses o dos semanas nos aferramos a nuestro deseo de ser libres sin importar que tan infelices esto nos haga.

No hay una rola que capte este sentimiento como lo hace ‘A Letter to Elise’ del álbum ‘Wish’ de The Cure, inspirada , según el propio Robert Smith en ‘Cartas a Felice’ de Franz Kafka y coincidentemente, un sencillo que tampoco iba a ser incluido en dicho álbum, principalmente por la insistencia del ex baterista Boris Williams.

 

 

Dejar a alguien [email protected] (high and dry) no es lección suficiente para nosotros y ya sea el tiempo o nuevas oportunidades nos hacen embarcarnos en otras aventuras, siempre pendiendo de un hilo como en la canción de Joy Division, ‘Love Will Tear Us Apart’ de 1980, escrita por Ian Curtis quien se suicidara un mes antes de que el sencillo fuera lanzado.

Hay dos versiones del origen de esta rola, una que es un relato autobiográfico del triángulo amoroso en que Curtis estaba metido entre su esposa Deborah y una groupie belga, y la otra es que es una desafiante respuesta a ‘Love Will Keep Us Together’ de Captain and Tennille. Cualquiera de las dos opciones no cambia el hecho de que es una rola cruda y realista que nos hace ver que el amor no es para siempre y que vivimos en constante peligro de estar del otro lado y que en lugar de ser nosotros, sea alguien más quien nos quiera dejar [email protected] y en la desesperanza.

 

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