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OFUNAM Gala de Clausura Tercera Temporada 2017

El Cascanueces, para bien o para mal, se ha convertido en un infaltable en época decembrina, para bien porque siempre, siempre es un placer escuchar en vivo esta música maravillosa, para mal porque como todo abuso, termina por llevarnos al hartazgo; sin embargo, esta vez me voy a brincar la parte navideña del asunto y me tomaré la licencia de contarles lo que representa para mí.

Tendría unos ocho años y recuerdo un LP bastante negro (jejeje la etiqueta también era negra con letras doradas) y que al ponerlo en el tocadiscos emanaba únicamente magia; comenzaba una aventura cuyo motor era mi curiosidad, quería conocer todo lo conocible y viajaba por el mundo en un barco muy rápido, recorría lugares fabulosos, con flores enormes de muchos colores y perfumes deliciosos, cristalinas construcciones sonoras, delicadas y exquisitas, donde encontraba hermosas hadas que me obsequiaban dulces de frutas; un osito negro me ponía un hermoso chaleco rojo como el que él mismo traía y me enseñaba a bailar como cosaco para después regresar juntos a mi barco y viajar hasta los desiertos donde sólo hay arena, un hermoso palacio, realmente fantástico aparecía en lontananza y se volvía enorme mientras nos acercamos, al desembarcar estábamos prácticamente dentro del palacio donde nos recibían espléndidamente con muchos cestos de uvas y un derviche nos platicaba historias fantásticas de marinos que viajaban trepados en las patas del Ave Roc.

El Vals de las Flores es cosa aparte, en aquella época y aún ahora me parece una música que condensa toda, toda la belleza del mundo, es amable en el sentido de que es necesario sentir amor por ella; es elegante, sofisticada y de alguna manera, posee un encanto que me lleva a un instante perfecto de felicidad y fantasía plena. La más absoluta belleza.

En contraposición al preciosismo de la música de El Cascanueces y a pesar de que ambas obras son contemporáneas, la Sinfonía No. 6 es un manifiesto ideológico muy personal; cuando escribes una novela estás narrando una historia que sólo tú conoces y necesitas contar; cuando escribes poesía, aunque sea una carta sin destinatario explícito, generalmente la escribes para alguien, repito, generalmente; en la música académica, considero que la forma más personal de expresión la encontramos en la sinfonía pues aunque aborde un tema no está sujeta al mismo, –no como lo estaría la ópera, el poema musical  o la música programática–, en la sinfonía puedes expresar tus sentimientos más profundos y dejar que el mundo entienda el discurso que tienes en mente –o pretenda hacerlo–.

Así nos encontramos ante la que es, quizá, la obra más compleja y personal de mi tío Pete, el discurso musical es tremendo, con voces altas y bajas plantea muchas ideas, sentimientos, voluntades, enojos pero sobre todo belleza, siempre hay luz y belleza en la obra scheikowskiana, los temas son exquisitos y simplemente poderosos hasta, por momentos, dejarnos sin aliento; el primer movimiento plantea al hombre frente a su sociedad, los temas son deliciosos y aunque comienza con una engañosa tranquilidad poco a poco va creciendo, el segundo es un infaltable  y delicioso vals con toda la belleza que puede expresar un enamorado de la vida, el tercero literalmente es un estallido de belleza y poderío.

El tema principal es vibrante, alegre y jovial y de repente nos sorprende con un falso final, espectacular, festejando por todo lo alto y sin embargo aún queda el último movimiento, que sorpresivamente es cálido y reflexivo, casi triste e introspectivo, íntimo, donde encuentro el cansancio de quien al final se ha dado cuenta de que no ha podido cambiar el mundo, no  cuando menos en su tiempo de vida. Mi tío Pete murió en circunstancias obscuras pocos días del estreno triunfal de esta hermosísima obra.

Este fue el último concierto del 2017 y a lo largo del mismo he visto crecer a la OFUNAM en un sentido diferente bajo la dirección del maestro Quarta, independientemente del gran nivel de la orquesta en los últimos años, encuentro una nueva calidez en sus interpretaciones. Hay veces en las que resulta ocioso recapitular, sobre todo en un año tan difícil en tantos sentidos, las pérdidas a nivel personal, a nivel social, el desasosiego con el que se presenta el panorama político en el 2018, en fin, hemos vivido momentos interesantes, sin embargo las cosas buenas de la vida siguen apareciendo cada día, en nuevas amistades, en viejas amistades, charlas pendientes, fotografías por tomar, vinos que esperan añejándose para nosotros, pinturas que aún duermen en lienzos vacíos y cuentos que pronto serán narrados.

Agradezco con todo el cariño que hay en mi corazón a todas las personas que hacen posible que yo disfrute cada sábado de los conciertos de esta grandiosa Orquesta Filarmónica de la UNAM, tanta música, sentimientos y emociones son algo invaluable, gracias en verdad a toda la gente de la Dirección General de Música, a Edith Silva muy en especial, a Rock 101 por su apoyo y el espacio y especialmente a mi querida @Karipunk; enumerar conlleva necesariamente a omitir así que sin más nombres, va ya un caluroso abrazo y mi cariño a todas las personas que estuvieron conmigo este año y también a las que se fueron, sobre todo a Cayuyito que se fue a explorar nuevos mundos llevándose un gran pedazo de mi corazón. Vivimos tiempos interesantes y cada vez se hace más necesario reflexionar un poco más, platicar un poco más, generar ideas valiosas, compartirlas, buscar nuestro beneficio en el beneficio del otro, querernos más, buscarnos más… Kunst macht Frei!

OFUNAM Gala de Clausura Tercera Temporada 2017

Massimo Quarta, Director Artístico 

Suite de El Cascanueces

Sinfonía No. 6

Piotr Ilyich Tscheikowski (1840–1893)

OFUNAM Programa 10 Tercera Temporada 2015

En lo personal, me fastidian los comentarios que aluden a las diferencias generacionales pues por un lado son inevitables y por el otro, se tiende a pensar que a uno le toca vivir la mejor, la de los más viejos es obsoleta y la de los más jóvenes, francamente incomprensible e irrelevante.

 

Aun así, diré que a mi generación no le tocó el impacto comercial tan brutal que hace de la navidad una época mercantilista como lo es ahora, en la que el único bienestar proviene del gastar, incluso hasta endeudarse y desgraciadamente, junto al hombre del costal que se lleva todo el dinero de los padres, se ha intentado encasillar la música de El Cascanueces como el actual tema navideño, dejando en el olvido los paseos en trineo de Mr. Anderson y sin embargo, esta hermosísima música trasciende la mezquindad del moderno e$píritu navideño.

 

El Cascanueces es una obra que se puede abordar de muchas formas, a través de la música, de la danza, del relato, incluso a través de las animaciones de Disney y en cada una de estas formas, la majestuosidad y perfección de la música da para desbordar la imaginación; así cada número nos lleva a seguir la narración del argumento, basado en el cuento de E. T. A. Hoffman; una nochebuena Cascanueces llega a casa de Clara Stahlbaum como obsequio, después de bailes, gritos y juegos, la pequeña Clara queda dormida al pie del árbol y sueña.

 

Cascanueces y ella corren un sinfín de aventuras para poder estar juntos, vivos, en un mundo de fantasía donde todo es posible; así, en ese mundo de ensueño aparece un terrible enemigo, el Rey Ratón de Siete Cabezas a quienes ellos dos derrotan con ayuda de los húsares de plomo que acompañaban a Cascanueces, aparece también el Hada del Azúcar y a través de su magia Cascanueces se convierte en un hombre vivo y a fin de mantener la magia que les permite estar juntos hacen viajes a lugares exóticos como Arabia o la lejana China y aun en la propia Rusia.

 

En busca de elementos mágicos que harán durar el encantamiento del Hada del Azúcar; cada pieza musical es simplemente magnífica y aunque mi tío Pete no la consideró una de sus grandes obras, hoy, a más de cien años de su creación es bien cierto que a través de ella logra comunicar la belleza en su forma más pura y además, y quizá sea esto lo más loable, de una forma en la que cualquier niño puede disfrutar y entender, porque estoy seguro de que esa obra debe disfrutarse siempre con oídos de niño.

 

El montaje de esta obra en la Sala Nezahualcóyotl resultó en una gratísima sorpresa pues se conjuntaron diversos factores que la hicieron muy especial y atractiva, el maestro Lombana como narrador nos fue llevando de la mano para conocer la trama mientras que el maestro Pío López, en un  alarde de talento, fabricaba escenarios y ambiente además de interactuar con los bailarines a través de los juegos de sombras y proyecciones, un excelentísimo y muy creativo trabajo. La OFUNAM, deliciosa como siempre, siguiendo la batuta del maestro Liss.

 

Este fue el último concierto del 2015 y quiero agradecer a cada uno de ustedes que dedican un ratito a leer estas líneas; a todo el personal de la OFUNAM de quien sólo he recibido bellísimas atenciones que agradezco con el corazón, saben cuánto se les aprecia y se les quiere;  al equipo de Rock101 y todo el apoyo que siempre, siempre me han brindado, a Big Louie, a la señorita Karipunk y a todos los que, de un lado o del otro del micrófono, formamos la gran familia rockcientoúnica. Gracias, abrazos cálidos y fraternos en estas fiestas de fin de año y mis mejores deseos para ese 2016 que ya se asoma cargado de bienestar, salud y prosperidad, lo sé, porque desde aquí lo estoy viendo!

 

OFUNAM Programa 10 Tercera Temporada 2015

Dmitri Liss, Director Huésped

Luis Miguel Lombana, Narrador

Arturo «Pío» López, Proyección Animada en Tiempo Real

Julieta Martínez y Diego Mur, Bailarines

Selección de El Cascanueces

Piotr Ilyich Tscheikowski (1840–1893)

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