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El Bronco: naufragio de una candidatura independiente

Los disparates de Jaime Heliodoro Rodríguez, mejor conocido como El Bronco, en la elección presidencial 2018 no pasarían del anecdotario de las cosas absurdas que le han sucedido a este país, si no fuera porque se trata de un candidato independiente, el primero que llegará a la boleta bajo esas condiciones en México.

 

El contar con candidatos o candidatas independientes en este país ha sido una larga batalla para romper con el monopolio de los partidos políticos cuyos aspirantes -como ahora mismo está a la vista de todos-, se han quedado con la mayor parte del dinero público y de los espacios en medios de comunicación para promoverse.

 

Por eso contar con voces surgidas de ámbitos distintos o al menos no vinculados a los grupos de poder dentro de los partidos fue algo significativo, sobre todo, para una incipiente democracia como la mexicana. Sin embargo,  “El Bronco” –como se le ha conocido popularmente- no tiene ninguna posibilidad de llegar a la residencia oficial de Los Pinos y quizá sea mejor que se mantenga en el sótano de las encuestas, a  juzgar por sus números dentro de las preferencias electorales –no ha llegado ni al 3%-

 

Veamos lo absurdo pero a la vez preocupante de esta historia: Jaime Rodríguez Calderón aparecerá en las boletas electorales el próximo 1 de julio  gracias a una maniobra dentro del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). Cuatro de siete magistrados; Felipe Fuentes Barrera, José Luis Vargas Valdez y Mónica Soto Fregoso consideraron que le vulneraron su derecho a defenderse en el Instituto Nacional Electoral (INE).

 

Intelectuales, politólogos y periodistas han criticado duramente este fallo toda vez que previamente en el INE habían descubierto que “El Bronco” y sus colaboradores hicieron trampa para registrar la candidatura independiente: presentaron 158 mil 532 credenciales de elector simuladas, entregaron 205 mil 721 fotocopias de credenciales de elector y, además, hubo 23 mil 644 documentos no válidos.

 

“Las firmas falsas no son un fraude, son una travesura”, dijo Jaime Rodríguez en una de sus primeras reacciones. El INE también echó de la contienda a Armando Ríos Pitter y dejó a Margarita Zavala, la esposa del ex Presidente Felipe Calderón. Ahora ella ha decidido no seguir  pero fue por decisión propia.

 

La sorna con la cual tomó las cosas “El Bronco” fue para sorprender a cualquiera, para quedar un tanto congelados. No sólo porque de suyo ya era bastante grave el tema de las firmas, sino porque el señor venía de ser Gobernador de Nuevo León, una de las entidades más importantes del país, entre otras cosas, por su peso industrial.

 

Además, Jaime Rodríguez, fue el primer mandatario estatal que ganó por la vía independiente. En su momento arrasó con sus adversarios al obtener el 49% de los votos contra 23% del PRI encabezado por Ivonne Álvarez y 22% de Felipe Cantú quien representó al PAN.  Ahora, ha buscado la candidatura presidencial por la misma ruta, pero con trampas.

 

El TEPJF lo puso en la boleta por medio un polémico fallo y, entonces, la figura de “El Bronco” se agigantó pero hacia el lado oscuro de la democracia mexicana.

 

Como gobernador ya había dicho algunas frases que lo pintaron de cuerpo entero: “la adopción homoparental es antinatural” y  “en Nuevo León no hay desaparecidas, se van con el novio”.

 

Hubo algunas otras polémicas como cuando dijo: “(…) Más o menos hemos gastado como 6 millones de pesos, mi caballo no me cuesta mucho; come alfalfa, zacate y un bulto de alimento por semana. Mi caballo anda conmigo como anda mi vieja, pero come menos que mi vieja. Me sale mucho más barato mi caballo que mi vieja”.

 

Antes de ser Gobernador, en el año 2009, “El Bronco” fue alcalde de García, Nuevo León, cuando todavía militaba en el PRI.  Apenas cuatro días después de asumir el cargo fue asesinado su secretario de Seguridad Pública, Juan Arturo Esparza García junto con sus escoltas a manos de un grupo armado.

 

La respuesta de Jaime Rodríguez fue depurar a la policía municipal ante las sospechas de que algunos de sus integrantes eran cómplices de esas muertes. Tiempo después, el 25 de febrero del 2011, él salió ileso de un atentado perpetrado por cinco sicarios entre los que se encontraban al menos tres ex policías municipales. Eso fortaleció su imagen de ser un hombre duro, que toma decisiones a cualquier costo.

 

“El Bronco” fue militante del PRI hasta el 14 de septiembre del 2014, poco antes de buscar la candidatura independiente a Gobernador de Nuevo León. Ahora, como aspirante a la silla presidencial sus posibilidades son mínimas, a juzgar por las encuestas electorales, mismas que él y su equipo han tratado de minimizar.

 

Durante su campaña, cuando se reunió con consejeros regionales de BBVA Bancomer propuso darle azotes a quienes roben o secuestren niños.

 

“(…) ¿Qué le debemos hacer a ese delincuente? ¿Perdonarlo, meterlo y sujetarlo a la ley tradicional y a la costumbre de cualquier delito? Yo tengo que decirle a los mexicanos que yo actuaré con dureza en ese sentido. No pretendo ser un gobernante radical, lo que pretendo es decir a la gente que mire cómo está este país y qué es lo que hicieron”, explicó ante quienes lo invitaron.

 

La gente, estupefacta, no reaccionaba; casi todos guardaban silencio. “El Bronco” los invitaba a no ser “mansitos” porque él va a necesitar únicamente a los valientes.

 

“¿A ver levanten las manos los valientes?”, les pedía. Sólo unos cuántos le hicieron caso.

 

No mucho tiempo atrás, durante el primer debate propuso mocharle la mano a los funcionarios que roben del erario y  también se ha manifestado a favor de la pena de muerte. La última de sus propuestas, durante el segundo debate, fue expropiar Banamex en caso de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, siga reticente a firmar de nuevo el Tratado de Libre Comercio.

 

Jaime Helidoro Rodríguez no ha necesitado de un partido de derecha extrema para parecer un fascista. “El Bronco” quien se ha convertido en el primer candidato presidencial independiente, sí ha marcado distancia de los aspirantes surgidos de otros partidos, pero por lo absurdo de sus ideas tomadas de regímenes autoritarios (mochar las manos) o imposibles de concretar como la pena de muerte.

 

Una candidatura independiente manchada por trampas, por una maniobra judicial inentendible y un personaje que aún parece saber dónde está parado.

A las 21:30, el segundo debate

TIJUANA. Esta noche, a las 21:30 horas, tiempo del centro del país, se llevará a cabo aquí el segundo debate entre los candidatos a la Presidencia de la República, en el que se hablará sobre migración, comercio y frontera, y en el que, por primera vez, ciudadanos podrán interactuar con los aspirantes.

En el ejercicio, que se realizará en la Universidad Autónoma de Baja California, Campus Tijuana, participarán los candidato de las coaliciones Todos por México, José Antonio Meade Kuribreña; Por México al Frente, Ricardo Anaya Cortés; Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, y el independiente, Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”.

El debate tendrá una duración de 96 minutos, luego de que se redujo 22 minutos tras la renuncia de la aspirante independiente, Margarita Zavala Gómez del Campo.

El nuevo formato del debate incluye preguntas del público, por lo que 42 ciudadanos estarán presentes y cuestionarán a los candidatos.

El tema a tratar será “México en el Mundo”, con tres bloques. El primero, sobre comercio exterior e inversión; el segundo sobre seguridad fronteriza y combate al crimen transnacional, y el tercero sobre derechos de los migrantes.

Autoridades electorales dieron a conocer el registro de 250 medios de comunicación, entre locales, nacionales e internacionales, 862 reporteros o representantes de agencias noticiosas, para el evento, que será moderado por los periodistas Yuriria Sierra y León Krauze.

El segundo debate presidencial podrá ser visto a través de las redes sociales del Instituto Nacional Electoral (INE) -Twitter, Facebook y YouTube-, así como por diversos canales de televisión y radio del país.

Notimex

El desdén e ignorancia de los candidatos en el caso Odebrecht

Hay una semejanza muy clara entre México y Venezuela. Cada día es más nítida. Al calor de las campañas rumbo a las elecciones del próximo 1 de julio, cualquiera podría pensar que se trata sobre el régimen de Nicolás Maduro y el perfil de Andrés Manuel López Obrador.

En los últimos días, hemos visto en redes sociales o quizá en la calle, autobuses que, en alguno de sus costados o en la parte trasera, anuncian que pronto saldrá una serie sobre el populismo. En la imagen aparece López Obrador con la banda presidencial cruzada en el pecho, junto al venezolano Hugo Chávez y el brasileño, Luiz Inácio Lula Da Silva. No hay mayor información  sobre, por ejemplo, en qué canal de televisión o sistema de cable podría transmitirse. Tampoco hay fechas o quizá el nombre de algún actor.

Pero no, la semejanza México-Venezuela está en algo distinto.  El punto de conexión podemos ubicarlo en el mayor escándalo de corrupción que en las últimas décadas que ha corrido como reguero de pólvora por América Latina: El caso Odebrecht.

México y Venezuela han sido los dos único países que no cuentan con personajes encarcelados o bajo procesos penales.  Ambos gobiernos, el de Maduro y el de Peña Nieto, se han distinguido por ello.

El caso mexicano es patético: Los servidores públicos quienes recibieron 10.5 millones de dólares en sobornos por parte del gigante de la construcción brasileño todavía no han sido identificados y podrán ir a votar, como si nada hubiera ocurrido, en las elecciones presidenciales venideras.

Pero quizá lo más delicado está que, hacia delante, el panorama tampoco es nada prometedor.  Los candidatos la presidencia –incluida la independiente Margarita Zavala- mostraron su ignorancia y, sobre todo, su desdén sobre este caso.

En el debate presidencial del pasado domingo, cuando la periodista de Denise Maerker puso sobre la mesa la pregunta sobre qué harían en caso de ganar la elección presidencial con el caso Odebrecht, el espectáculo fue lamentable: Ricardo Anaya, el candidato de la coalición por México al Frente, y Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”, respondieron lo que ellos quisieron, es decir,  otra cosa muy distinta. Ese tiempo lo dedicaron a atacar a Andrés Manuel López Obrado o a decir incoherencias. Una de ellas, mencionada por “El Bronco”, proponiendo que le corten una mano a quien robe del erario.

La independiente Margarita Zavala se fajó: échenme ese caso y otros que yo los resuelvo. José Antonio Meade, el abanderado del PRI, se puso a hablar de sus propuestas para combatir a la corrupción y dejó el caso Odebrecht por debajo del atril. Algo así como un borrón y cuenta nueva. Aquí lo que importa, según él, será mirar hacia delante, por donde se encuentra el futuro, según su mirada.

López Obrador sonó contradictorio, todavía peor; incoherente. En su oportunidad habló sobre la posibilidad de que una parte de los sobornos por 10.5  millones de dólares hayan ido a la campaña de Enrique Peña Nieto en el año 2012, por medio del ex director de Pemex, Emilio Lozoya. Además, alcanzó a mencionar que el consejo de administración de Odebrecht, alguna vez sesionó en residencia oficial de Los Pinos durante el Gobierno de Felipe Calderón.

El problema no fue que hiciera un resumen de noticias, es decir, de algo que ya sabemos. La contradicción está en que él mismo ha dicho que no hará una cacería de brujas, que no habrá “venganza”. ¿Cómo debemos entender eso? ¿Entonces tampoco irá a fondo en el tema Odebrecht? ¿Pueden dormir tranquillos quienes recibieron los sobornos por 10.5 millones de dólares?

Y  mientras los aspirantes a la Presidencia de México, ponen este tema dentro de un cajón, el Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto hace lo suyo para cuidarse la espalda:

-Pemex reservó hasta el año 2023 la agenda de visitas y reuniones de su ex director, Emilio Lozoya, bajo el argumento de que forma parte de la investigación de la PGR sobre este caso. Uno de los delatores en Brasil, Luis de Meneses Weyll,  dijo haber visitado a Lozoya en sus oficinas para pactar parte de los sobornos.

-La PGR mantiene en su poder la investigación del caso sin consignarla ante un juez.

-El Gobierno de Peña Nieto no firmó un acuerdo con Brasil para tener acceso a los testimonios de los delatores en los cuales, hasta ahora, se sabe que mencionaron a Emilio Lozoya.

-La Secretaría de la Función Pública, ha multado de Odebrecht y no podrá volver a participar en licitaciones dentro de México. La empresa ha protestado.

A diferencia de otras naciones, como Perú y Brasil, el Gobierno de Peña Nieto ha preferido avocarse a sancionar a la empresa y  dejar en la impunidad a los servidores públicos.  Los candidatos y la candidata a ocupar la residencia oficial de Los Pinos recibirán, aunque no lo entiendan, una bomba de tiempo entre las manos.

Hasta de la edecán nos privaron

El ADN de López obrador es de plantones, movilizaciones, caravanas, mítines, toma de pozos petroleros y Reforma.

Su espacio es la plaza pública, su lenguaje la arenga, su papel el de pontífice, su mejor montaje el de perdonavidas, su momento estelar la adoración.

Su discurso no es para hacerse entender, sino para ser adorado.

Por eso no entiende de dar razones, de explicar, de discutir, de convencer.

Él dicta la verdad desde el Olimpo y no es ésta para discutirse.

Ese es su mundo y su adicción, el propio de campaña política; de templete, de proclama, de aplauso.

Su tarea no es persuadir cuanto levantar el aplauso fácil, contagioso, acrítico.

Y en los últimos cinco años ha hecho campaña política en solitario, sin nadie enfrente.

Debatir, por el contrario, es controversia, contienda, lucha, combate. Por ello se pasmó cuando frente a las cámaras el pontificador adorado de las masas se vio reducido a contestar a sus ¡pares¡; por eso no pudo más que balbucear lugares comunes y guiones de televisión frente a cuestionamientos puntuales; por eso sacó por escudo argumentativo encuestas que lo sitúan arriba, sin percatarse que no era lugar ni momento para presumir candidatura, sino para acreditarla.

Andrés Manuel requiere el aplauso fácil y ciego tanto como el oxigeno, la aclamación es para él lo que la nicotina al fumador; pero ante la replica se eriza, de cara a la polémica se traba, al ataque lo percibe inaudito, injusto y perversamente manipulado por la mafia del poder. Tres campañas sin aprender que su incapacidad polémica es su criptonita.

Lo que vimos el domingo pasado fue a un enano de tapanco acusando ante las cámaras que le echan montón; un boxeador que se sorprende y reclama al primer golpe; al campeón que se baja del ring, cansado y cabizbajo, antes de que suene la última campana.

De igual forma se aprecia a un Meade convencido que la Presidencia le pertenece por merecimiento propio, experiencia y capacidad. Y puede que así lo sea, pero no se le nota interés de convencernos de ello, hambre de pelear por ella, emoción por el viaje, ni entusiasmo por la meta.

Su campaña es la de quien cubre un requisito procedimental, un mero trámite y podríamos decir hasta con cierto enfado. No hay en su talante goce por la campaña, tampoco enjundia por persuadir a su favor; si López Obrador no hace nada por convencernos porque para él su pensamiento es infalible, Meade tampoco, porque está cierto que porta los mejores conocimientos, instrumentos y experiencia, y eso basta, como por escalafón, para que le entreguemos la Presidencia.

Ahora sabemos por qué Margarita fue considerada una buena Primera Dama: porque no abrió la boca en seis años.

Jaime Rodríguez sigue haciendo escarnio de las candidaturas independientes.

Finalmente Anaya hace gala de sus aptitudes discursivas y controversistas, pero algo hay en él que niega la bondad de su empaque, lo estructurado de su mensaje y lo prístino de su parecer.

Para colmo hasta de la edecán nos privaron.

Meade, el gran perdedor del primer debate

El candidato de la coalición Todos por México a la Presidencia de la República, José Antonio Meade, dijo ser un mexicano honesto, preparado, capaz, con experiencia y con profundo amor a México, por lo que llamó a votar por la alternativa honesta. Sin embargo, después del primer debate, es visto como el gran perdedor.

Durante el primer debate presidencial en el Palacio de Minería, ofreció gobernar para la gente, para nadie más, y subrayó que cada una de sus propuestas tiene soporte financiero y viabilidad, al tiempo que planteó una corresponsabilidad entre el Legislativo y el Ejecutivo para evaluar las promesas de campaña.

Pero nadie le creyó. Luego de los análisis de medición de impacto y los sondeos que comenzaron a saltar en medios masivos tradicionales y redes sociales, Ricardo Anaya se levantó como el gran ganador, mientras que Andrés Manuel López Obrador no sufrió ni un rasguño.

El abanderado de los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza expuso que el PRI por primera vez escogió un ciudadano honesto, preparado, capaz y con experiencia, nominado además por los otros dos institutos políticos.

Meade acusó a López Obrador de ser un ambicioso. “No hay manera de entender tus pactos con los criminales, tus pactos con los corruptos y tus pactos con los violentos si no se explica por la ambición desmedida y el miedo a volver a perder”.

Agradeció al político tabasqueño su ofrecimiento de regarle tres departamentos que no declaró en su 3de3, y le recordó que el Registro Público de la Propiedad es el instrumento en el cual se puede verificar quién es el dueño de las cosas y en dOnde aparece el nombre de López Obrador.

“Uno de ellos probablemente ya se haya dado de baja, pero los otros dos todavía durante el mes de abril ahí estaban”, acusó.

Meade ofreció un gobierno que cumpla lo que dice la Constitución, que en México “tengamos acceso a nuestros derechos. Y eso quiere decir que la siguiente administración trabajaremos para que ninguna niña, ningún niño nazcan en pobreza extrema”.

Con un mensaje final por parte de cada uno de los cinco candidatos a la Presidencia de la República, concluyó el primer debate organizado por el Instituto Nacional Electoral (INE).

En el primer turno, el abanderado independiente, Jaime Rodríguez Calderón, sostuvo que los partidos políticos le han fallado a México. “Vamos a correr a los partidos políticos, a jubilarlos para que se vayan a su casa, pero sin pensión”.

A su vez, la también candidata independiente, Margarita Zavala, pidió a los electores no conformarse “con el mal menor porque hay un bien posible, te mereces más, vamos a cambiar este país con tu voto y tu confianza”.

Ricardo Anaya, abanderado de Por México al Frente, sostuvo que ésta no es una elección más, pues está en juego el futuro de una generación, “es una contienda entre dos visiones de país, construyamos juntos el México donde todos cabemos”.

En tanto, el candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, habló de tres grandes transformaciones en el país, la Independencia, Reforma y Revolución, “y vamos por la cuarta transformación de manera pacífica”.

Mientras que el abanderado de Todos por México, José Antonio Meade, resaltó que es un mexicano honesto, preparado y con profundo amor a México, “quiero hacer equipo con quienes le apuestan al esfuerzo para salir adelante, seré el presidente de los mexicanos”.

Así, a las 22:00 horas locales terminó el debate efectuado en el Palacio de Minería, en el que los aspirantes presidenciales expusieron sus posturas sobre seguridad pública y violencia, combate a la corrupción e impunidad, así como democracia, pluralismo y grupos en situación de vulnerabilidad.

El próximo ejercicio de este tipo entre los candidatos a la Presidencia de la República se realizará el 20 de mayo en Tijuana, Baja California.

Notimex

La democracia mexicana según Vargas Llosa

El lunes –día de asueto- no fue una mañana tranquila en las redes sociales.  El escritor peruano, Mario Vargas Llosa, dio una entrevista al sitio Aristegui Noticias y, de inmediato, incendió la pradera. Rescato dos de sus ideas:

-“ (…) El que haya 100 periodistas asesinados yo creo que es en gran parte por culpa de la libertad de prensa que hoy día permite a los periodistas decir cosas que antes no se podían permitir, que en todo eso el narcotráfico juega un papel absolutamente central y por eso habría que llegar a la raíz de los problemas que en muchos casos están en el narcotráfico y en unos cárteles poderosísimos de los que emana una violencia que tiene consecuencias política atroces”.

-(…) “Sería verdaderamente trágico si esos avances en la democracia que ha hecho México, que pueden ser insuficientes desde luego, siguieran ahora con una regresión de los tiempos de la dictadura perfecta, yo creo que eso sería verdaderamente trágico, no solo para México sino para América Latina”, consideró.

Desde hace años es sabido que Vargas Llosa cojea de la pierna derecha. No habría que criticarlo por pensar distinto de quienes se identifican con la izquierda o con cualquier otra ideología. Atacar públicamente al escritor por recargarse hacia donde le venga en gana, es intolerancia. La propuesta hecha en redes sociales para quemar sus libros es, justamente, una muestra de oscurantismo.

El problema no es su ideología derechista. Vargas Llosa se metió en un terreno que desconoce, pantanoso. No habían pasado aun 48 horas de sus polémicas declaraciones, cuando la organización Artículo 19 reveló que, entre 2009 y 2017, van 78 periodistas asesinados en México, un promedio de 9 comunicadores al año.

De hecho, en 2017 se batió el récord de asesinatos de periodistas, con 12 casos. Esta cifra superó a los 11 homicidios de comunicadores de 2016 y a los 11 de 2011. Con Peña Nieto suman 41 periodistas asesinados; el gobierno de Calderón lo supera con 48 casos.

En el informe de Artículo 19 no se atribuyen estos asesinatos a la libertad de expresión. No hay una sola prueba, ni siquiera circunstancial, de que algo así sea posible. Y tampoco puede endosarse lo ocurrido al narcotráfico: no sabemos nada, o casi nada, de quienes son los autores materiales e intelectuales de los comunicadores muertos. Eso, precisamente, es parte de los gobiernos ineficaces, torpes, incapaces de rendir cuentas sobre las investigaciones de cada caso.

A nivel municipal no siempre hay manera de saber dónde empiezan los intereses del narcotráfico y dónde está la política. Antes, la delincuencia organizada buscaba infiltrarse en los gobiernos; ahora los criminales han tomado el poder. José Luis Abarca, el ex alcalde de Iguala, Guerrero, encarcelado por la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa será el mejor ejemplo de lo que sucede en nuestros días.

Hablamos de la misma democracia a la cual Vargas Llosa se empeñó en defender, por sus avances. Ante las preguntas de Carmen Aristegui comentó que hoy en día hay elecciones libres y, prueba ello, han sido los cambios de gobierno, el relevo político.

Sin embargo, esto es insuficiente, miope, para explicar lo que ha pasado en México durante los últimos años: un gobierno que ha usado el dinero público para espiar a los y las periodistas así como a defensores de derechos humanos y líderes de organizaciones civiles. Es decir, aun cuando haya elecciones libres, quienes están  en el poder siguen actuando como en antaño, fieles a sus tradiciones más perversas.

Medir la madurez de una democracia exclusivamente a través de las urnas es insuficiente. Desde luego que sin voto libre no hay democracia posible, pero eso no es el único parámetro.

¿De qué democracia estamos hablando cuando el líder de Morena y candidato presidencial a la cabeza de las encuestas, Andrés Manuel López Obrador, llama “prensa fifí” a quienes se atreven a criticarlo?

Recientemente el Instituto Nacional Electoral reveló que los candidatos independientes a la Presidencia, Armando Ríos Piter y Jaime Rodríguez Calderón cometieron irregularidades, posiblemente hicieron trampa, al presentar el número de firmas ciudadanas exigido por ley para aparecer en la boleta electoral. Pero, al mismo tiempo, la misma autoridad no ha aclarado plenamente cómo y de qué manera se dieron esas irregularidades. Esta es la democracia en la que Vargas Llosa observa avances.

La ex presidenta del Instituto Nacional de Transparencia, Ximena Puente, uno de los organismos de la transición política en México, apareció en lista de candidatos al Senado por Partido Revolucionario Institucional (PRI). No hay ilegalidad alguna pero el régimen trajo a sus filas a una persona que había sido designada por el Senado para abrir los cajones del poder respecto a la información que debe ser pública. Esta es la misma democracia por la que Vargas Llosa dio la cara. El escritor peruano ahora parece un político sacado de la dictadura perfecta; se ha mimetizado con el término que él mismo acuñó.

El Bronco demandará a Reforma

Jaime Rodríguez El Bronco,  candidato independiente a la presidencia de la República, demandará al periódico Reforma por supuestamente crear una novela con dos de sus reporteros, quienes investigaron como los auxiliares conseguían bajo engaños las firmas para que aparezca en la boleta de las elecciones de julio de 2018.

Reforma tiene 2 años diciendo que estamos haciendo las cosas mal, pero las cosas se han hecho bien y el INE ha resuelto las quejas que tiene”, manifiesta El Bronco en entrevista con Luis Farías en Alternación 101.

El periódico el Norte nunca se ha quejado ante la autoridad y como “están enojados porque no los pelo, pues esa es la razón” de la nota periodística, afirma el primer gobernador en ganar una elección por vía independiente.

El periódico Reforma publicó este lunes que a los auxiliares del aspirante se les ordenó engañar para sumar rúbricas a su causa.

Los integrantes del equipo de trabajo pedían al ciudadano apoyar a un candidato independiente que no era Rodríguez y, cuando entregaba su credencial de elector se asignaba la firma al político, según la misma información.

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“No será que lo inventaron o hicieron la novela, yo los voy a demandar y voy acudir a mi derecho constitucional de demandar a los mentirosos”, dice el hombre, quien el 20 de diciembre de 2017 presentó ante el Congreso de Nuevo León su solicitud de licencia para dejar el cargo y de esa manera competir en los comicios de 2018.

Los diputados locales le autorizaron a El Bronco para que se ausentará por más de seis meses al frente del gobierno de Nuevo León. Ese permiso inició el 1 de enero de 2018 y terminará unos días antes de las elecciones presidenciales, estatales y municipales de julio.

“ Quiero ser presidente para que los políticos ya no vivan del gobierno, así como para correr a los políticos huevones del gobierno”, concluye El Bronco.

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