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La ciencia como arte, un concierto para El Aleph

Hay frases o conceptos que me cuesta trabajo encontrarles el sentido y Ligeti tuvo a bien trabajar sobre la idea de Música Estática, algo que en un sentido literal carecería de experimentabilidad pues la música es una deliciosa sucesión de sonidos, lo que implica necesariamente un lapso, tiempo, al que aún no encontramos la forma de hacerlo estático, sin embargo quiero entender que Música Estética se refiere más bien a la escena de la que hace el ambiente, escenas que de tan complejas se convierten en algo ininteligible, creando la sensación absoluta de que no sucede nada, como la vacua sensación de mirar un mall durante algunos minutos, acallando nuestros pensamientos.

En su experimentación sonora, Ligeti compone una obra que, con base en complejos recursos técnicos, crea distintos ambientes al mismo tiempo, lo que convierte a Atmósferas en un denso entramado de emociones y construcciones sonoras a las que hay que escuchar atentamente para encontrar significado, desde una tensión creciente instalada en una calma aterradora hasta los momentos de la más genuina instrospección. Mr. Kubrik, sin permiso de Ligeti, usó esta obra en su Odisea del Espacio.

Scriabin, hombre culto con inclinaciones místicas, presumía de padecer sinestesia, condición por la cual un estímulo sensorial es percibido paralelamente por más de un sentido, por ejemplo, oír que la nota La del oboe es de un intenso color verde vejiga; aunque sinceramente no creo que esta condición sea muy cómoda, sobre todo con los olores ¿A qué olerá el amarillo, un do de pecho o qué color será un piquete de aguja?

 

 

La cosa es que para esta Sinfonía No. 5 –que más bien anda a caballo entre el poema sinfónico, el concierto para piano y la música experimental– tomó como inspiración el mito de Prometeo y el otorgamiento del Fuego al Ser Humano y creó esta obra formidable a la que de pilón le hizo el diseño de iluminación, que va mutando los tonos cromáticos en correspondencia al desarrollo de la música, los colores quedan adosados a las paredes, cambiantes a cada momento, el entramado sonoro es complejo, como cuando meticheamos pláticas random en un restaurante repleto y el discurso del piano, a veces estridente, lucha por sobresalir del denso entramado sonoro, creando momentos intensamente vívidos.

Es muy interesante la interpretación que da al mito del otorgamiento del fuego en el que se entiende a este elemento como la materialización del saber y el conocimiento, otorgados al ser humano por un ser divino, el eterno deseo del ser humano por trascender de la triste y persistente condición de la carne.

Uno de los visos más interesantes del Romanticismo es aquel que ensalza el nacionalismo entendido como una identificación plena del individuo con la tierra natal, su cultura y sus costumbres, cualquier cosa más allá de esto tiende a volverse odiosa. Herr Schumann encuentra la inspiración principal para esta Sinfonía No. 3 en una visita a la ciudad de Colonia a la que llega para acudir a un evento de la jerarquía eclesiástica del lugar junto a su esposa Clara. En esta visita tiene dos revelaciones importantes, durante la liturgia concibe uno de los temas principales de la sinfonía el cuál incluso escucharemos en voz de los metales de la orquesta emulando la voz del órgano; la otra es que, fascinado con las actividades cotidianas de los habitantes de las orillas del Rhin, se apropia de esas sonoridades, aires y danzas populares, canciones de algún bar y todos los elementos sonoros que expresarán la identidad de los habitantes de las riberas del Rhin.

La ejecución al piano de la maestra Vassilieva del Poema del Fuego fue verdaderamente estupenda, que junto con la OFUNAM estuvieron bajo la dinámica y precisa dirección del maestro Daye Lin. Un concierto ecléctico realizado en el marco del Festival de Arte y Ciencia el Aleph, en verdad ¡Formidable!

OFUNAM Programa 6 Segunda Temporada 2018

Daye Lin, Director Huésped

Vlada Vassilieva, Piano

Atmósferas

György Ligeti (1923–2006)

Sinfonía No. 5, Prometeo, el Poema del Fuego, opus 60

Alexander Scriabin (1872–1915)

Sinfonía No. 3, en Mi Bemol Mayor, opus 97, Renana

Robert Schumann (1810–1856)

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