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Dylan y el Nobel

Creo que existen diferentes trincheras que cada quien escogemos para dar nuestra batalla. En este sentido el oportunismo mercadologico de la Academia Sueca del Nobel me parece equivocado. Si bien es cierto que la obra de Dylan es sobresaliente por si misma en el entorno de la ‘idea musical’, me parece que las diferentes trincheras que escoge cada artista deben de ser fronteras que definen los espacios de aportacion cultural. Asi, el compositor, por mas literarias que sean sus influencias, esta muy separado del escritor, del poeta, del narrador. Los malabares que he leído citando inclusive las influencias y orígenes de la historia de la lírica para justificar el paralelismo entre el poeta y el compositor, para justificar el nobel de literatura a Dylan son razon para mi argumento. Colocar a Dylan al lado de Steinbeck, Hemingway, Mann, Paz, Camus, es dificil y no porque el arte sea menor, sino porque las razones de manifestación artística de cada uno, en su area, son distintas. El ritmo de una rima que busca la armonia musical no puede ser comparable con la narrativa y estructura de presentacion de quizás la misma historia, pero presentada desde otro mundo, el mundo de la narrativa, la profundidad que el espacio y la extension de una prosa desplegada puede tener en contraposición con una rima en tres, cuatro minutos. El viaje interior del novelista, del poeta, del interiorista del espiritu que es el escritor y que encuentra su espacio en la explayacion de sus ideas. Y no es que el compositor/músico no alcance esa profundidad, pero es en otra trinchera que ni remotamente tiene relacion conceptual, aunque si esencial. La emocion en tres minutos que provoca una cancion y la emocion que en dias de lectura provoca una novela son sensaciones complementarias, pero no igualitarias. Aunque la esencia de transmision sea la misma, el concepto es distinto.

Creo que el nobel actuó de forma snob anunciando una provocación que logro su efecto: escandalizar y crear controversia, pero que lastimo la percepción del arte tanto en el cantante/compositor como en el escritor, desafiando y rompiendo la frontera entre los distintos géneros y sus manifestaciones.

El primer afectado: Dylan, que termino siendo un ‘item’ de moda hipster, despreciando en la discusión cotidiana, al encontrarse en una controversia inútil y absurda cobre su valor ‘literario’, su autentico valor como juglar y cronista musical de nuestro tiempo.

 

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