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Tutti Frutti – Du Blonde, la descarada metamorfosis del pop

En la búsqueda incesante del nuevo yo, falta más que aferrarse a los ideales que moldean el pensamiento, urge encontrar ese acorde tan hermoso y perfecto que deje fluir la esencia que definirá el rumbo a seguir.

Así, Beth Jeans Houghton tuvo la epifanía para reinventarse cuando se encontraba en la última sala del V&A, que hospedó la exposición ‘David Bowie is…’, y ahí renació como Du Blonde, con un nuevo sonido, nueva banda y, sobre todo, nueva actitud.

Su debut con ‘Yours Truly Cellophane Nose’ (2012), deja como en sus orígenes las estructuras complejas, los vientos y los ensambles vocales con tintes barrocos implícitos en piezas clave ‘Sweet Tooth Bird’, ‘Dodecahedron’, ‘Liliputt’ o ‘Atlas’.

A esta experimental etapa le siguió un desencanto creativo ambivalente que decisivo para dar paso a la reencarnación que representó una liberación de las cadenas oxidadas de Bet Jeans Houghton, tanto musical como espiritualmente.

 

‘Welcome Back To Milk’ (2015), alberga melodías orientadas hacia el rock, influenciadas por la música de los años 60 y 70, garage, punk y un glam rock con voces graves enmarañadas con alientos dulces. Un regreso poderoso pero con un ligero sabor agresivo que fue capturado a la perfección por el productor Jin Sclavunos en poderosos riffs, baterías ruidosas y gruñidos que generan un hermoso contraste.

 

‘Black Flag’ nos recibe con tambores estruendosos, bajos que retumban en el pecho y voces viscerales que gritan: “You slay me with what you say and what you do… Don’t try me, ‘cos I’m not in the mood”. En palabras de Du Blonde, “la mejor representación de la dirección del disco, tracks más pensados y el resultado de una introspección de lo que me enojaba y qué necesitaba cambiar”.

Así inicia un camino que dista de lo convencional, con pasajes poderosos como ‘Chips to go o If You’re Legal’ hasta llegar a extraordinarias baladas como ‘Raw Honey’, ‘After the show’ y ‘Hunter’, perfecta candidata para convertirse en favorita y entrañable, la cual cobró vida tras largas horas que Du Blonde pasó escuchando a Aretha Franklin y Janis Joplin, y llegó para calar en el corazón por el montón de honestidad y el sello tan personal que abre la armadura de Houghton.

La segunda parte del álbum contiene ‘Hard To Please’, ‘Young Entertainment’, ‘Mr. Hyde’, ‘Four in the Morning’ y ‘Mind is on my mind’, que incluye un breve monólogo del frontman de Future Islands, Samuel T. Herring, y que fue escrita por Du Blonde mientras viajaba en la parte trasera de una motocicleta por la costa del Pacífico, repitiéndola a sí misma desde Topanga hasta Malibú, y que se convirtió en un combo de cantos misteriosos, ritmos bajos de la India, y tambores.

Este viaje por letras descaradas culmina con ‘Isn’t It Wild’, un clímax emocional que flota sobre un dulce piano y obliga a cuestionarse sobre la vida, la identidad, el amor, las decisiones y el futuro incierto.

 

Pistas clave: 

Black Flag, Hunter, Mind is on my mind, Isn’t it wild

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