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El soundtrack de la vida – Del punto A al punto B

Cada vez que escucho ‘Baba O’Riley’ de The Who siento que algo muy importante está a punto de suceder, y es que de la innovadora inclusión de un sintetizador acompañada de esos enérgicos acordes de piano, una verdadera genialidad de Pete Townshend, emana un sentimiento de anticipación, acompañada de una expectativa positiva que es difícil de explicar, y que la hace la rola ideal para iniciar cualquier clase de proyecto en el soundtrack de la vida.

Levantar la vista desde punto A y visualizar a la distancia un punto B que tenemos como objetivo alcanzar, sin importar el móvil o medio teniendo como catalizador la voz de Roger Daltrey y la batería de Keith Moon. Debo advertir que la combinación musical no garantiza que nuestra misión sea exitosa, pero puedo asegurarles es que es una de las mejores y más inspiradoras formas de iniciarla.

No sé para ustedes, pero para mi una de las partes más difíciles de un recorrido (real o virtual) es el recorrido en sí, y todo el trabajo que conlleva;  esa tierra de nadie entre punto A y punto B que es campo de batalla, tierra del aburrimiento y mamá luchona a la vez. En ocasiones es un tramite tan engorroso que nos hace claudicar, abortar misión o quedamos dormidos. Es ahí donde entra Dire Straits y su ‘Sultans of Swing’. La relevancia de esta rola va más allá de una simple coincidencia, es la primera canción que grabaron los hermanos Knopfler en Londres, con 100 libras en el bolsillo, un hecho que le daría nombre a la banda, casi como un  breve prólogo de la banda antes de alcanzar el éxito  y un homenaje al honky-tonk. Nada más adecuado para darnos valor para seguir el viaje y disfrutar del trayecto.

Finalmente llega el momento más triste de nuestro viaje, el final; ya que sin importar las circunstancias finalizar un proyecto nos llena de melancolía y nos hace tratar de extender lo más posible para evitar la dolorosa separación. Para estos casos no hay mejor receta que una rola alegre y trivial, un himno digno de un desfile de bienvenida que nos haga sentir que lo mucho o poco que vivimos durante nuestro trayecto fue lo suficientemente significativo como para que seamos recibidos como héroes.

En mi opinión, ‘The boys are back in town’ de Thin Lizzy  reúne esas características al pie de la letra, estamos hablando de una rola melódica en la que sobresale un épico doble de guitarra a cargo de Scott Gorham y Brian Robertson que nos hace sentir que cualquiera que haya sido el resultado, llegar al punto B hace que valga la pena y nos incite a volverlo a intentar.

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