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Físico o virtual

No sé si sea cuestión generacional o ya me están llegando los años a la azotea, pero me auto declaró fan de la melomanía con hardware, aún compro discos o más exactamente CDs, no sé ustedes hace cuanto no van a comprar un disco físico, buscar barajeando los álbumes hasta encontrar el que buscas o encontrar uno que no recordabas que querías, hace poco fui a una de esas tiendas con nombre de mezcla que tienen muchos discos, me entristeció un poco ver que casi estaba desierta, las películas tenían más gente que los pasillos de música.

 

Esta poca demanda provoca que bajen de precio, lo cual es el lado bueno de todo esto, encontrándome un disco de Scorpions (‘Lovedrive’) edición alemana en $79, después de un ratito ya llevaba 5 discos de similar precio y época. Salí contento de allí con mis adquisiciones pero fue un triunfo vacío, ver que hay muy poca gente que se da el tiempo y a la tarea de buscar un disco físico y oírlo todo. Nos estamos acostumbrando a tener satisfacción inmediata con todos los medios que actualmente tenemos a la mano como YouTube en el celular que nos permite ver el video o canción inmediatamente y gratis, incluso tengo amigos que ni siquiera oyen la rola completa (ya no digamos el disco completo).

 

Estas ganas de tener todo inmediatamente, casi sin esfuerzo y sin profundizar en la obra del músico que supuestamente admiramos, el arte gráfico que contiene el disco también son cosas para apreciar y hasta buscar una edición especial, parece que todo esto cada día hay menos gente que la aprecia.

 

Aunque por otro lado está resurgiendo el vinilo, con más pelusa que un ombligo, llega de nuevo a las tiendas con nuevas y viejas ediciones, el romanticismo de un formato que ya parecía haber muerto pero resucita y aprovecha las nuevas tecnologías, esto hace que el arte del álbum pueda ser apreciado en un tamaño muy decente, podemos ver detalles que el artista o diseñador gráfico puso para ser apreciado por quien se dé el tiempo para ver la portada del disco, como una pintura en un museo que vamos descubriendo detalles y pincelazos el álbum nos permite saborear visualmente un disco mientras lo escuchamos.

 

 

Detalles como el minúsculo ovni que se ve en el ‘Seven Wonders’ de Fleetwood Mac o la leyenda ‘Eat Acid’ en el disco de Greatful Dead, detalles que tal vez son difíciles de ver en un CD ahora son mas visibles en un LP, claro además de lo organico que resulta escuchar un LP hay incluso quien dice que suenan mejor, no sé, para mi suenan sabroso los LPs pero no puedo decir que suenen mejor que un CD, simplemente, es como cuando comes tacos en el puesto de la esquina a comer esos mismos tacos en un restaurant de lujo, que supuestamente son lo mismo, pero comer junto a un perro flaco, recargado en tu auto y haciendo malabares con la botella de refresco, le da un sabor diferente a comer con toda la comodidad en un restaurante con muchos meseros y valet parking, es lo mismo pero diferente y habrá quien diga que los tacos de la esquina son mejores y habrá quien se sienta edición especial y mire de arriba abajo a quien no le guste comer en un restaurant.

 

Y no sé ustedes, pero a mí no me llena un archivo mp3, no solo porque supuestamente se oye de calidad inferior que otro formato, también porqué le quita el gusto de oírlo de un medio físico, un archivo es de nuevo satisfacción inmediata y por lo mismo le falta preludio, recordemos como al comprar música en formato físico (LP, CD), es todo un proceso sensorial que va del tacto, entre tenerlo en las manos y sentir texturas; al olfatorio cuando ese objeto huele a alguna resina nueva, desenvolverlo para descubrir el interior; y visual al deleitarnos con el ya mencionado arte gráfico. Implica que tenemos que llegar a algún lugar a interactuar con un aparato destinado a reproducir la música, ya sea el CD player del coche o la casa o el tornamesa donde pondremos el LP, es todo un escarceo, un preludio excitante hasta que comienza a sonar en las bocinas, es disfrutar de un todo que nos dará a futuro muchas horas de placer auditivo, quizá solo le quedemos a deber al sentido del gusto, y si, todo este párrafo fue una analogía sexual

 

Todo esto anterior se queda corto con el mp3, pero también cuando compramos un formato físico y si somos melómanos de verdad nos daremos el tiempo de escuchar más allá que el track de moda o el track que pegó o nos enganchó con ese disco o artista, de nuevo eso es mucho pedir para una generación de satisfacción inmediata, o una generación que se dice muy ocupada para oír música o dedicar tiempo a alguna de las bellas artes, realmente si algo te gusta y te importa le dedicarás tiempo, encontrarás como hacer a un lado cosas menos importantes para dedicarle el tiempo y atención a eso que disfrutas y valoras, en esto hasta podría aplicarlo a una relación interpersonal, un hobby, mascota, un proyecto o la propia autovaloración, ¿cuántas veces no hemos escuchado a alguien decir que no tiene tiempo para X o Y cosa? Simplemente es que no lo valora para darle su tiempo necesario

 

Todas estas palabras/historias derivativas son para recomendarles que vayan a su tienda de discos, ya sea la tiendota de franquicia o la tiendita obscura de vecindario como las de la Roma para ir a tomar uno o dos discos, tratarlos como lo que son una obra de arte y degustarlo como tal, disfrutarlo, valorarlo; hagan a un lado su iPod y escuchen la obra completa, sea cual sea la música que compren, pero adquiéranla, no solo ayudaran un poco a la tienda y los empleos que esta sostiene, también tendrán un objeto que habla de ustedes mismos, es un paso a convertirse en melómanos de verdad.

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