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Semana IR! – Día 5: Descartes a Kant y Cibo Matto

 

La burbuja de conciertos que creó durante cinco días el Foro Indie Rocks! para celebrar el décimo aniversario de la revista, llegó a su fin, desearíamos que fuera permanente, pero algunas semanas no se pueden preservar para siempre. Cada noche mostró su propia personalidad con dos bandas y una atinadísima selección musical desde el sonido local, siempre poniéndonos a tono con el espíritu de cada noche.

 

En el cierre de la Semana IR! la idea era claramente femenina, con un giro gracioso pero sumamente experimental. La noche dividida entre la teatralidad cabaret de Descartes a Kant y el “let’s party” de Cibo Matto, nos brindó ese espacio entre la lluvia y un respiro de la insistencia de los cerdos que volarían esa misma noche en el Zócalo de la Ciudad de México, algunos no necesitábamos las consignas en alta definición y súper producción mediática, algunos deseábamos eso que obtuvimos en la última noche del aniversario de la revista Indie Rocks!: brindar, reír, sentir la cercanía del escenario.

 

Tres llamadas de atención y nos encontramos con Descartes a Kant, el grupo que ya tiene como característica sorprender con los cambios en la puesta en escena, siempre realizando un diálogo con los visuales, ortogándonos un thriller musical psicológico que trasciende entre el noise, el art punk, las sombrillas y el instante en que son capaces de transformar canciones de otros, en este caso nos brindaron ‘Perfect Day’ de Lou Reed en un delicioso juego de voces de tono rosado.

 

 

La noche avanzaba, el público que andaba desperdigado en demasiados eventos para un solo sábado, empezó a llegar, la gente animada comienza a bailar, se siente el cierre, vemos a Yuka Honda y Miho Hatori subir de vez en cuando al escenario durante el soundcheck, revisan, asesoran y tratan de que todo quede perfecto para su presentación, aunque no lograrían realizar su set sin dificultades, sin embargo esas intermitencias nos permitieron escuchar algunas impresiones de las japonesas sobre la Ciudad de México, a la que prometieron regresar pronto, esperemos que con otro disco y con menos años de distancia.

 

Una década en silencio y 15 años de separación entre dos álbumes, encontrarte con Cibo Matto es un verdadero ejercicio de nostalgia que inicia con un susurro y brazos en alto, el coro de ‘Sugar Water’ inmediatamente atrapa al público, nos instalamos en esa sensación de intenso misterio que guarda Miho Hatori detrás de las gafas oscuras, mientras Yuka Honda la acompaña en ese enigma que seductoramente nos lleva en un viaje hacia la hora del cóctel de la década de los 90.

 

 

A lo largo de hora y media aparecieron las viejas favoritas, nos sedujeron con ‘Moonchild’, realizamos un viaje hacia ese tiempo que nunca volverá con ‘Spoon” y forjamos recuerdos que ya conocíamos con ‘Deja Vu’ y ‘MNF’. Un recorrido dentro de la memoria en la línea de los 90, podría haber sido simple nostalgia, pero Cibo Matto siempre ha trabajado fuera de una línea de tiempo precisa, conjuga demasiadas eras como para definirse en una sola.

Entre las atmósferas y el llamado a bailar, Hatori y Honda nos llevaron al centro de la comedia que hay en sus letras, donde la narradora a veces mezcla leche, azúcar, sal y recetas para hacer pasteles, Cibo Matto nos arrojó a su sensacional mundo y nosotros nos dejamos embarrar por el resultado con el ánimo de no terminar una fiesta que desafortundamente llegó a su fin.

 

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