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Deerhoof/Entre Desiertos – Ese ruido del infierno que está salvando al mundo entero

Uno pensaría que a cierta venerable edad, ya es difícil sorprenderse con algo. La exigencia social para un chavorruco es tal, que ese semblante gris pocoamigable y malcoposo se convierte en parte de la rutina diaria; por si fuera poco, esta amargura es contagiosa, degenerativa y hasta letal, al menos para el alma.

La cosa empieza a ponerse fea cuando te cuestionas si estás en edad para hacer, decir o vestir cualquier cosa. ¿En serio hay una edad para escuchar rock e ir a conciertos? Y así, de prejuicios en prejuicios como este comienzan a surgir el famosísimo: “Yo ya estoy ruco y cansado para (coloque aquí su pretexto favorito)” o la máxima: “¡Eso es basura! ¡La música en mis tiempos era realmente buena!”. Conozco a gente que incluso me ha dicho que no le comparta música porque “es contaminación auditiva” eso que suena hoy en los reproductores.

¿Se dan cuenta? Cada vez nos parecemos más a la viejita regañona que nos gritaba por volar la pelota a su patio. Nada ni nadie está matando al rock más que esa actitud de saberlotodo que nos impide abrir nuestro espectro hacia nuevas posibilidades. ¿Qué es el rock sino un organismo vivo en constante evolución? ¿Qué somos los humanos si no evolucionamos? Cosas medio vivas esperando dejar de respirar. Perdón que me haya puesto tan filosófica.

Pero venga, no todo está perdido, si eres un chavorruco o un joven oxidado dejándose opacar por la rutina, te invito a que salgas de tu microondas para dejarte sorprender por esa cosa rara que algunos llaman vida.

Eso fue justo lo que hice el pasado miércoles 6 de junio donde se llevó a cabo la tercera noche de la Semana Indie Rocks! luego de un penoso suceso en el que cierta morenita de ascendencia afronuyorriqueña nos dejara plantadísimos a última hora, qué feo que sean así deveras. Sin embargo, el staff de Indie Rocks! solucionó todo muy rápido concluyendo ese martes en una noche de fiesta loca , buena música como se esperaba y evidentemente, con la mejor actitud.

Justo de la misma manera, se inauguraron las actividades la noche 3 de la Semana Indie Rocks! Imaginen que el paso uno es ser bienvenido con una paleta de hielo, de esas embriagadoras, ya desde ahí pinta bien la noche. Muy puntual por cierto, ya que a las nueve en punto las puertas se abrieron aún con muy poquitos asistentes y a las diez muy en punto también, los originarios de Tijuana se apoderaron del acogedor escenario del Foro Indie Rocks ya con el recinto semi lleno.

Aquí es donde se pone buena la cosa, y es que si no han experimentado escuchar a una banda por primera vez, de verdad les invito a explorar la posibilidad. Este fue mi caso el pasado miércoles, mi primera vez escuchando a Entre Desiertos, fue algo así como amor a primera vista.

Cinco tipos flacuchos y bellos, originarios de Tijuana, Baja California: Rommel Santellanes (Guitarra/Voz); Jacinto García (Teclados/Sintes); Mauricio Ruiz (Bajo/Percusión/Voz); Násmar Guzmán (Batería/Voz) y Javier Gómez (Guitarra/Corno francés). Juntos colisionan para hacer una fusión de jazz rock, repito ¡¡¡jazz rock!!! Y bueno, no solo eso, también por ahí suenan unas bases electrónicas con un toquecito de folk. ¿No les parece emocionante? Para mí lo fue, ya que nunca he tenido mucha fe en el rock nacional, debo admitirlo y escuchar a bandas como Entre Desiertos es significativamente sorprendente.

Solos de guitarra brillantes más baterías virtuosas, acompañados de un bajo misterioso, teclados y un corno francés, es una fórmula que debería estar patentada para su reproducción. Y es que es un sonido sencillamente placentero, singular y aunque poco predecible, muy disfrutable.

Piezas como: Cristal, Poco a Poco, Llamarada fría, Fragmentos y Trágico, formaron parte del set de esta banda que, como pocas, se atrevieron a experimentar con sonidos distintos, sin apegarse a un género sino dejándose guiar por donde los llevan las ondas sonoras.

Ellos junto a otras bandas de Tijuana están marcando el ayer y hoy de una movida bajacaliforniana, la cual está plagada de propuestas, psicodelia, arte bonito y buena onda.

Tan solo quince minutos después de haber terminado Entre Desiertos, luego de que un staff pequeñito emprendiera el cambio de instrumentos, en punto de las once de la noche salen despiadados y feroces los californianos de Deehroof.

Satomi Matsuzaki, Greg Saunier , John Dieterich y Ed Rodríguez provocadores del slam de este miércoles en el @ForoIndierocks, extraordinario ruido el que ha mostrado @deerhoof en la #SemanaIR pic.twitter.com/ukzOPgyLQs

— Rock101 (@r101ck) 7 de junio de 2018

Satomi Matsuzaki es la voz de esta banda delirante que pareciera el soundtrack de una película anime. Y lo mejor ¿Recuerdan a los protagonistas del Show de los 70? Bueno pues si se fijan bien es como si Eric Forman, Steven Hyde, Jackie y Fez hubieran salido de su sala de filosofar, así todos chinguiñosos y suavecitos para formar una banda de noise. Ella envuelta en un vestidito como de porrista (al menos sus ataques de brincos lo sugieren así) y los demás como si hubieran dejado a la mitad sus palomitas y su serie de Netflix para venirse a tocar, a excepción del genio Ed Rodriguez que, siempre saca sus mejores garras, del clóset setentero de su papá.

Y como si se tratara de un viaje de speed, los miembros de esta banda (ya entrados en años) se dejan ir como hilo de media, sin parar un segundo a nada, canción tras canción, gritan, se agitan, brincan, se mueven de un lado a otro, sudan y nos hacen sudar. Una extraña euforia nos invade la espalda y es que simplemente no hay forma de resistirse al efecto Deehroof. Es necesario pararse y bailar, jalonear al de al lado, gritar como loco y dejarse llevar por la energía de su música y ruidoso sonido.

Cada uno de ellos tiene un personaje y una función particular: Satomi acompaña con la voz pero es la parte energética, Ed es la parte virtuosa, John Dieterich el matadito meticuloso y metodológico, mientras que Greg Saunier es, bueno, simplemente el alma de esta fiesta. Solo por mencionar algunas particularidades de la ruidosa batería de Saunier cuyo jinete se toma el tiempo de andar por el escenario como si fuera la sala de su casa, se amarra las agujetas, anda acomodando y recogiendo, riega sus baquetas por doquier y también es él quien de repente asalta el micrófono de Satomi para hablar en un disléxico español y expresa su beneplácito, nos dice buenas noches y que México cuenta de manera definitiva y contundente con la comida más exquisita de la galaxia toda.

Una tras otra, comienzan con: Flower, I Will Spite Survive, Snoopy Waves, The Perfect Me, Breakup Song, Paradise Girls, Exit Only, Fresh Born, para continuar con: Bad Kids to the Front, Con Sordino, Flower, Come Down Here & Say That, Plastic Thrills, There’s That Grin, We Do Parties, Polly Bee. Mas o menos a esta altura del recital, a Ed Rodríguez le sucede lo peor que le puede suceder a un guitarrista que solo cuenta con una guitarra, y esto es que se rompa una cuerda, OMG! De la forma más natural y tranquila del mundo, Rodríguez se dispone a cambiar su cuerdita, entre tanto, su carnal Saunier hace de bufón cuenta chistes sonoros para distraer a la banda mientras eso sucede. Luego de unos minutos, todo regresa a la normalidad, salvo que Saunier no quiere volver a la batería, pero Satomi lo avienta de una patadita de regreso a su lugar.

Finalizan con Chandelier Searchlight, Kafe Mania!, Spirit Ditties of No Tone, Twin Killers y luego de un encore microscópico, viene Mirror Monster.

Deerhoof nos enseña una y solo una cosa que son muchas a la vez. No hay edad, no hay frontera, no hay prejuicios, no hay barreras ni sonido que impidan al rock ser.

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Semana IR! – Curtis Harding, el soul de lunes

Todos invariablemente hemos sentido ese deseo de escapar ante las rutinas, el silencio, el mal humor y la mala compañía. Estrés que bien que mal se puede traducir en una oportunidad de incentivar el cambio. Y es ahí precisamente que se hallan los cerebros de una revista que desde hace poco más de 10 años generan estas oportunidades para la música y su consumidor.

Espacios alternos, plataformas digitales y una semana de conciertos. Indie Rocks! trajo así hace 3 años la #SemanaIR; una semana de propuestas musicales que no ponderan la cotidianidad de los días. Sólo así fue posible predicar con los ritmos del broken beat, disco y el R&B contemporáneo en plena noche de lunes.

La edición 2018 de esta fiesta inició y nos congregó con la voz de Curtis Harding; un artista joven que apenas cuenta con dos álbumes de estudio pero que se vuelven suficientes para incendiar el escenario con simbolismos un tanto psicodélicos, esotéricos y desde luego bailables. La noche de ayer no fue la excepción.

Fotografía: Hugo Tenorio

Antes de moldear las caderas de los asistentes, la furia de las guitarras fue posible gracias a Peregrino; una banda que fusiona el blues, folk e incluso country. Esta gamma de sonidos nos recordó la estética y belleza americana de un viaje por carretera, la rebeldía de las melenas y de los lentes oscuros. Todo este marco se plasmó con A Young Man’s Game’, su primer álbum y que fue la antesala perfecta de Harding.

Sin más preámbulo y sin guardarse nada, la elegancia y la contundencia de ‘Face Your Fear’ se hizo presente. Curtis Harding abrió con los sencillos que distinguen la textura de su último material; temas como ‘Next Time’, ‘On and On’, ‘Need My Baby’ y ‘Drive My Car’ dejaron entrever como primer capítulo el estilo del estadounidense.

Enseguida llegaron ‘Ghost of You’, ‘Till The End’ y ‘Go As You Are’. Todo el segundo álbum fue interpretado con la seguridad de llevar a buen puerto su sonido y a futuras generaciones. De eso estamos seguro pues entre el público se iluminaban los rostros de ciertos adultos que parecían ser fervientes fans de ‘Starsky y Hutch’. Sus pasos los delataban.

Fotografía: Hugo Tenorio

Saxofón, órgano, bajo, guitarra, teclados y platillos voladores, fueron el estandarte del escenario con el que de a poco se rompen las barreras del soul, traducido de otra forma, del alma. Barreras como el escepticismo del lunes, los celulares enérgicos y el poco espacio del foro, fueron vencidas enseguida por ‘Cast Away’ y ‘Freedom’; canciones de su primer álbum que nos contagiaron de espíritu y recuerdos, quizás de CeeLo Green y ¿por qué no?, hasta de la propia Amy Winehouse. Todas estas raíces fueron la narrativa de una noche que no queríamos dejar ir y así llegó la romántica ‘Need Your Love’ antes del encore.

Amor propio y deseo de compartir todo, incluso dos canciones más para recordar la importancia y vigencia de los primeros acordes del rock. El soul power se intensificó con las últimas dos canciones de la noche: ‘The Drive’ y ‘Keep on Shining’. Ésta última justificando el porqué del cigarrillo en la portada del primer álbum: estoicismo. Toda una pieza llena de trastes y riffs que no te permiten estar quieto. “¡So just keep on shining!”

Fotografía: Hugo Tenorio

No hay objetos externos ni parafernalia que puedan exponer lo que significa el soul hoy en día, pero ayer fue una buena oportunidad de acercarnos un poco a ello y a la sensibilidad del oriundo de Michigan. Su herencia está plasmada en esa agresividad rítmica y sonora acorde a los tiempos que se vivían en los 70 y la realidad es que éstas letras serían insuficientes si pretendo idealizar en un mismo espacio lo sucedido en el Foro Indie Rocks! El tiempo será el mejor juez.

Las noches de la #SemanaIR continúan con las presentaciones de Tino el Pingüino, Deerhoof, Antibalas, A place to Bury Strangers y Zola Jesus. ¿Princess Nokia?, ¿qué?.

Fotografía: Hugo Tenorio

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