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¿De qué se ríen los mexicanos?

 

Es bien sabido que a lo largo de la historia el mundo ha reconocido al pueblo de México como uno de los países más optimistas y felices. Esto, a pesar de la crisis social, política y económica que ha sucumbido a millones de hogares en nuestro territorio en los últimos años. La verdad del asunto es que dicho optimismo podría ser consecuencia de una desatención de la sociedad con su realidad en un marco institucional y desde luego humano.

La corrupción, la pobreza, gente de color, obesidad, preferencias sexuales, entre otros paréntesis sociales, han instalado al hombre en una zona de prejuicios y si, de humor negro. Estos diálogos de sarcasmo y humor preponderan un espacio entre la ignorancia y la inteligencia; en él se hallan filtros que son ya parte de nuestra cultura.

Por ejemplo, el stand up es el ejercicio que ha logrado establecer un mejor contacto con la inteligencia, la escritura y la comunidad, aquella en donde era ya evidente un desasosiego entre las nuevas generaciones. El albur, la grosería, el machismo y la homosexualidad, eran temas en el discurso del cual los jóvenes ya no querían adoptar y que sin duda se adaptaba al producto de las televisoras que hoy lucen en decadencia. Si, Internet una vez más es el factor de nuestro presente y privilegia que hoy en día el stand up se posicione como una alternativa en el arte de reír. La comedia pues, enriquece el valor de la actuación y el folclor, pero sobre todo y de forma destacada, el poder de la palabra. En ella, el comediante en el escenario ha logrado despertar la distinción en el público entre la burla y la autocrítica, misma que nuestra sociedad merece si se quiere salir de crisis.

¿Cuál es el nuevo discurso de la comedia?, se preguntarán. Es la cotidianidad y la tragedia. Tragedias de un mal día que no constituyen una tristeza eterna. Al final de todo así debiese ser vista la propia vida, como un equilibrio entre aciertos y errores en favor de mejorar, recuperarse y continuar. Quizá eso explique por qué la crisis es un globo de tragedias que no se supieron confrontar por otras mayores e interiores tales como el ego, el miedo y el escepticismo. La risa precisa exponer que nuestras tragedias del día a día deben vencerse pero también contarse. Es esa especie de ritual o terapia lo que hace alma y esencia a la comedia.

“Es reírse de uno mismo y no de los demás”, sería el propósito del stand up si lo queremos ver de esa forma. Sin embargo, el camino aún es largo pues aún hay cerebros y voces que honran al pasado y se niegan a esta nueva forma de conocerse, llegando al extremo de amenazar de muerte a Sofía Niño de Rivera (comediante) porque una vez más se habla antes de saber escuchar, por ejemplo.

Entendamos que la risa es la luz en la oscuridad y el primer paso para conocer a alguien. Es diálogo y manifestación, es la cara del estar bien con los demás a través del respeto y la humildad. La risa es lo que un país como México necesita, pero de forma educada y consciente. Fomenta la voz del stand up y asiste a un show, veámonos a los ojos y démonos cuenta de que nuestras diferencias y desventajas no serán el camino a la perfección pero si a la autenticidad, a lo esencialmente humano.

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