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Banda Sonora 101 – Angelo Badalamenti

Ha llegado el momento en la historia de @BandaSonora101 de hacer una escala en la obra de Angelo Badalamenti, un prolífico compositor de música para cine que navega en las mismas aguas que su mayor cómplice creativo, el maestro del suspenso metafísico David Lynch.

No podemos concebir las películas de Sergio Leone sin la música de Ennio Morricone. Están encadenadas. Ni las de Paul Thomas Anderson sin la música incidental de Johnny Greenwood. Tampoco las de David Fincher, como LA RED SOCIAL, sin la música de Trent Reznor y Atticus Ross. Lo mismo sucede con David Lynch y Angelo Badalamenti. La obra de Lynch no sería la misma sin la música oscura, densa y cargada de suspenso de Angelo Badalamenti.

Hijo de padres italianos, Angelo Badalamenti nació el 22 de marzo de 1937 en Brooklyn, Nueva York. Así que actualmente tiene 81 años y una muy larga lista de películas musicalizadas, entre las que sobresalen las de su amigo de vida David Lynch.

Badalamenti se interesó por la música desde niño. A los 8 años comenzó con clases de piano y terminó su formación en 1960 con una maestría en composición musical por parte de la Manhattan School of Music.

Tras componer algunos scores originales, en 1985 David Lynch lo invitó a trabajar como asesor musical de la actriz Isabella Rossellini para una escena de TERCIOPELO AZUL (1986) en la que Rossellini canta en vivo. Originalmente Lynch quería que Rossellini cantara “Song to The Siren” de Tim Buckley, pero no consiguió los derechos. En su lugar, Lynch y Badalamenti compusieron “Mysteries of Love”, pieza que fue interpretada por Julee Cruise, quien desde entonces se convirtió en la aliada de ambos en materia musical.

 

Badalamenti terminó componiendo el score original de TERCIOPELO AZUL y con ello se convirtió en el músico de cabecera de David Lynch, y en el responsable de crear esas oscuras atmósferas musicales impregnadas de suspenso que imperan en la obra de Lynch.

Badalamenti volvió a trabajar con Lynch en la exitosa serie de televisión de 1990 y después película TWIN PEAKS, cuyo soundtrack es sin duda el más conocido de la discografía de Angelo Badalamenti y el mismo que catapultó su carrera como compositor de música para cine.

A la serie de 1990 le siguió dos años después el largometraje TWIN PEAKS: FIRE WALK WITH ME de 1992, mismo que se estrenó en la sección oficial de competencia del festival de Cannes de 1992. Lynch llevó a la pantalla grande un poderoso thriller que sigue los últimos días de Laura Palmer, esta enigmática mujer que lleva una doble vida: estudiante modelo durante el día que por la noche se entrega sin restricción alguna al sexo y a las drogas.

Después de la exitosa colaboración entre Lynch y Badalamenti en TWIN PEAKS, vino uno de los proyectos mejor logrados de ambos artistas: LOST HIGHWAY (POR EL LADO OSCURO DEL CAMINO). Se estrenó el 24 de enero de 1997 en el festival de cine independiente Sundance. Este filme, protagonizado por Bill Pullman, Patricia Arquette y Balthazar Getty, cuenta una historia circular de lo más perturbadora y pesadillesca. La narrativa aparentemente incoherente de Lynch da como resultado una película tan onírica como fascinante. La música original de Angelo Badalamenti empata perfecto con el tono oscuro de la película, y el soundtrack, producido por Lynch y Trent Reznor, es una joya del más allá con rolas de David Bowie, Nine Inch Nails, The Smashing Pumpkins, Lou Reed y Barry Adamson.

A LOST HIHGWAY (1997) le siguió A STRAIGHT STORY (1999), octavo largometraje de David Lynch, mismo que se estrenó el 21 de mayo de 1999 en Cannes y de ahí brincó al circuito principal de festivales internacionales, donde obtuvo un montón de reconocimientos. “Un regalo impagable a los espectadores y a la historia del cine”, escribió el critico español Carlos Boyero sobre esta película, misma que cuenta la historia de un anciano achacoso que hace un largo viaje en su tractor para visitar a su hermano enfermo. La música original, por supuesto, es de Angelo Badalamenti.

Luego de musicalizar A STRAIGHT STORY en 1999, Angelo Badalamenti compuso en 2001 el score original de MULHOLLAND DRIVE, película de David Lynch que fluye libre como las imágenes en los sueños y, por ende, si le buscas la lógica a la narrativa terminas por rendirte. En cambio, si te dejas llevar y le entras al mundo onírico-poético de Lynch y Badalamenti, esta película se vuelve una experiencia cinematográfica y musical incomparable, en la que no es necesario entender sino sentir.

La más reciente colaboración fílmica entre David Lynch y Angelo Badalamenti fue en 2006 con INLAND EMPIRE (2006), una de las películas más raras e inquietantes que he visto. Imposible hacer una sinopsis coherente de este viaje por la realidad cada vez más distorsionada de una mujer (Laura Dern) de la cual sabemos que es actriz y punto. En este caso, la música original es obra del propio David Lynch con la colaboración de Badalamenti.

En mayo de 2017, David Lynch y Mark Frost retomaron la famosa serie TWIN PEAKS, de la cual a la fecha ha entregado una veintena de episodios. La música original, por supuesto, es obra de Agelo Badalamenti.

Y hace poco, este decir en este 2018, Lynch y Badalamenti grabaron un álbum, data de la década de los 90, pero fue lanzado este año bajo el nombre de Thought Gang.

Banda Sonora 101 – David Lynch, música y sueños

En esta entrega nos vamos a transportar al mágico mundo de los sueños, ya que en @BandaSonora101 nos toca revisar la música en la filmografía de David Lynch, uno de los más grandes soñadores de la historia del cine.

“Cuando el cine no es documento, es sueño”, escribió el sueco Ingmar Bergman en un pasaje de Linterna mágica, su revelador libro de memorias. David Lynch es uno de esos realizadores que, como pocos, se mueve con naturalidad absoluta en el extraño mundo de los sueños, el mismo al que se refiere Bergman. Lo hizo el gran Georges Méliès. Lo hicieron en su momento los surrealistas Luis Buñuel y Salvador Dalí. Lo hicieron también Akira Kurosawa y Andréi Tarkovski. Son los más grandes soñadores del cine.

En el caso específico de David Lynch, hay un elemento que sobresale: la música ¿Cómo ha musicalizado Lynch sus películas?, ¿qué papel juega la música en sus historias oníricas?, ¿con qué compositores ha trabajado? ¿Que David Lynch también es músico?…

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Para dar respuesta a estas preguntas, vamos a revisar en orden cronológico la música en la obra de este extraordinario cineasta:

ERASERHEAD (1977)
La ópera prima de David Lynch, ERASERHEAD, se estrenó en septiembre de 1977 en Estados Unidos y prácticamente pasó inadvertida. Costó unos 20 mil dólares y sólo recaudó 7 mil en taquilla. Con el paso de los años, sin embargo, se convirtió en una película de culto que hoy incluso se exhibe en glorioso 4K en el Foro de la Cineteca Nacional.

Bueno, el caso es que la primera película de Lynch cuenta una historia bien extraña: un hombre taciturno y callado se convierte en padre de la manera más ilógica. Para colmo, su recién nacido es una criatura deforme, sin extremidades y con la cabeza como la de una tortuga.

Hasta aquí, el relato dialoga sabroso con Una cuestión personal (1964) del nobel de literatura Kenzaburo Oe, pero la historia de Lynch da un giro y nos muestra a un personaje que comienza a perder la cabeza, la gobernabilidad de su propia vida, al quedar a cargo de un bebé contrahecho, luego de que su novia y madre del niño los abandona. La música original es obra del propio David Lynch y la banda sonora incluye piezas de Fats Waller.

 

EL HOMBRE ELEFANTE (1980)
Tuvo su premier mundial el 2 de octubre de 1980 en Nueva York. El segundo largometraje de David Lynch se ubica en la Gran Bretaña de finales del Siglo XIX y cuenta la siguiente historia: el doctor Frederick Treves descubre en un circo a John Merrick, un hombre con la cabeza monstruosamente deformada y que vive en una situación de constante humillación y sufrimiento al ser exhibido diario como una atracción de feria. Esta es una película incómoda, que duele al verla y capaz de conmover al corazón más duro que se imaginen. Las actuaciones de John Hurt y Anthony Hopkins sobresalen y la música original es obra de John Morris. EL HOMBRE ELEFANTE tuvo ocho nominaciones al Oscar, entre ellas las de mejor actor (John Hurt) y mejor director (Lynch).

 

DUNAS (1984)
Adaptación de la famosa novela de Frank Herbert, DUNAS se estrenó en diciembre de 1984 en Estados Unidos. El tercer largometraje de David Lynch fue un rotundo fracaso en taquilla y recibió críticas demoledoras. Al paso de los años, sin embargo, los seguidores de Lynch lo han reivindicado como un filme de culto del género de la ciencia ficción. En lo personal creo que se trata de una película fallida (aplica el típico “la novela es mucho mejor”) pero reconozco que tiene una banda sonora de muy buen nivel (estuvo nominada al Oscar a mejor sonido). La música original es obra de Toto.

 

TERCIOPELO AZUL (1986)
Protagonizado por Kyle MacLachlan, Isabella Rossellini, Dennis Hopper y Laura Dern, el cuarto largometraje de David Lynch, TERCIOPELO AZUL, se estrenó el 30 de agosto de 1986 en el festival canadiense de Montreal, donde Hopper se llevó el premio a mejor actor. De ahí brincó a otros festivales como los de Toronto, Sitges y Barcelona, donde cosechó más premios y el reconocimiento casi unánime de la crítica. David Lynch sorprendió a propios y extraños con una historia intrigante, de una perversidad suprema y técnicamente impecable, misma que que se convirtió en un clásico instantáneo del cine de los 80 y que le valió la nominación al Oscar a mejor director. Este fue el primer proyecto de Lynch en el que participa el compositor estadounidense de origen italiano Angelo Badalamenti, autor de la música original y quien a partir de esta película se vuelve un colaborador frecuente en la obra del cineasta.

 

WILD AT HEART (1990)
La quinta película de David Lynch se llama SALVAJE DE CORAZÓN y se estrenó el 19 de mayo de 1990 en Cannes, donde se llevó la codiciada Palma de Oro, el premio más importante que otorga el festival francés. Con un elenco de lujo, encabezado por Laura Dern, Diane Ladd, Nicolas Cage, Willem Dafoe, Harry Dean Stanton e Isabella Rossellini, Lynch realizó una película tan psicótica y eficaz que incomoda y atrapa al mismo tiempo. SALVAJE DE CORAZÓN es un filme inclasificable de un cineasta también inclasificable. La música original es de Angelo Badalamenti y el soundtrack incluye rolas de Them, Chris Isaac, Gene Vincent y hasta una versión de “Love Me Tender” interpretada por Nicolas Cage.

 

TWIN PEAKS: FUEGO CAMINA CONMIGO (1992)
Precuela de su famosa serie de televisión TWIN PEAKS, el sexto largometraje de David Lynch, TWIN PEAKS: FIRE WALK WITH ME (1992), se estrenó en la sección oficial de competencia del festival de Cannes de 1992. Lynch llevó a la pantalla grande un poderoso thriller que sigue los últimos días de Laura Palmer, esta enigmática mujer que lleva una doble vida: estudiante modelo durante el día que por la noche se entrega sin restricción alguna al sexo y a las drogas. Nuevamente la música original es de Angelo Badalamenti. En el 2017 David Lynch retomó la serie de televisión TWIN PEAKS, misma que se mantiene vigente a la fecha.

 

LOST HIGHWAY (1997)
POR EL LADO OSCURO DEL CAMINO, en español, se estrenó el 24 de enero de 1997 en el festival de cine independiente Sundance. Recuerdo bien que a México llegó un año después vía el Foro Internacional de la Cineteca de 1998. El séptimo largometraje de Lynch, protagonizado por Bill Pullman, Patricia Arquette y Balthazar Getty, cuenta una historia circular de lo más perturbadora y pesadillesca: un músico de jazz llamado Fred Madison (Bill Pullman) que vive con su esposa Renee (Patricia Arquete) recibe unos misteriosos videos en los que aparece él con su mujer en su propia casa.

Más adelante, en una extraña fiesta, un misterioso personaje le dice que en ese preciso instante se encuentra en su casa y lo comprueba con una llamada. El estado de las cosas en la vida de Fred Madison y Renee se vuelve más raro y terrorífico cuando llega una nueva cinta de video… La narrativa aparentemente incoherente de Lynch da como resultado una película tan onírica como fascinante.

Una vez más la música original es obra de Angelo Badalamenti y el soundtrack, producido por Lynch y Trent Reznor, es una joya del más allá con rolas de David Bowie, Nine Inch Nails, The Smashing Pumpkins, Lou Reed y Barry Adamson ¿Alguien por aquí tiene el vinilo? Lo compro…

 

UNA HISTORIA SENCILLA (1999)
Digámoslo sin rodeos: UNA HISTORIA SENCILLA, sin ser la película más conocida de Lynch, es una obra maestra en todos los sentidos. El octavo largometraje de David Lynch se estrenó el 21 de mayo de 1999 en Cannes y de ahí brincó al circuito principal de festivales internacionales, donde obtuvo un montón de reconocimientos. “Un regalo impagable a los espectadores y a la historia del cine”, escribió el critico español Carlos Boyero sobre esta película, misma que cuenta la historia de un anciano achacoso que hace un largo viaje en su tractor para visitar a su hermano enfermo. La música original, por supuesto, es de Angelo Badalamenti.

 

MULHOLLAND DRIVE (2001)
Buena parte de la crítica pro David Lynch considera a MULHOLLAND DRIVE (2001) la mejor película de su filmografía. Por lo menos, en términos curriculares, es la que más premios internacionales ha ganado, entre ellos varios a mejor director. Se estrenó el 16 de mayo de 2001 en Cannes y de ahí pasó al circuito principal de festivales internacionales de cine.

La novena película de Lynch vuela libre como las imágenes en los sueños, desciende y asciende al mismo tiempo, y si uno le busca la lógica a la narrativa termina por abdicar. En cambio, si te dejas llevar y entras al mundo onírico-poético de Lynch, esta película se vuelve una experiencia cinematográfica de otro planeta, en la que no es necesario entender sino sentir. Lynch va directo a las emociones y lo hace con una maestría inigualable. Nuevamente la música original es de Angelo Badalamenti y el soundtrack trae rolas del propio David Lynch, Milt Buckner, Linda Scott y una versión impresionante de “Llorando” interpretada por Rebekah Del Río.

 

INLAND EMPIRE (2006)
Puedo decir que el décimo largo de David Lynch, INLAND EMPIRE (2006), es una de las películas más raras e inquietantes que he visto. Imposible hacer una sinopsis coherente de este viaje por la realidad cada vez más distorsionada de una mujer (Laura Dern) de la cual sabemos que es actriz y punto. Mediante este fluir de imágenes sin aparente lógica, Lynch nos lleva al mundo de los sueños –a lo largo de tres horas–, donde todo puede suceder por más incoherente que parezca.

Esta película es tan importante que en los círculos críticos y académicos se debate sobre la “deconstrucción del lenguaje cinematográfico” que logra David Lynch en esta cinta, misma que dialoga más con el cine experimental y las obras surrealistas del siglo pasado. La música original es obra del propio David Lynch y el soundtrack incluye piezas de Nina Simone, Beck, Chrysta Bell y Antoni Wit.

 

TWIN PEAKS / TV SERIES (2017)
En mayo de 2017, David Lynch y Mark Frost retomaron la famosa serie TWIN PEAKS, de la cual a la fecha ha entregado una veintena de episodios. La música original es de Angelo Badalamenti.

 

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Sonic Arsenal: pasajero silencioso 3, John Cage

“Donde quiera que estamos, lo que más escuchamos es ruido. Cuando lo ignoramos, nos perturba. Cuando lo escuchamos, lo encontramos fascinante” – John Cage


Desde la definición de múltiples y enigmáticas capas del club de David Lynch (en el cine y en París), al incomodo saludo al final de ‘The Graduate’ con Simon & Garfunkel y el vasto regocijo de Depeche Mode unido a la representación visual de Anton Corbijn, el silencio es uno de esos conceptos que posiblemente han sido mejor comprendidos por el compositor John Cage, quien a partir del ruido logró entender el poder de los espacios aparentemente libres de sonido.

La muestra más recordada es la del 29 de agosto de 1952, cuando David Tudor caminó hacia el escenario de Maverick Concert Hall en Nueva York, se sentó al frente del piano y por cuatro minutos y 33 segundos no emitió ningún sonido. Fue la primera vez que se interpretó la pieza silenciosa de John Cage, cuya principal intención es hacer una declaración al tiempo que el público escucha lo que lo rodea.

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El manifiesto mudo de Cage ha inspirado múltiples comentarios, pero como el músico explicó, no hay tal cosa como el silencio. Por su puesto, al principio su propuesta fue desechada, 4’33″ fue catalogada de ridícula, sobre todo en las áreas de la música clásica en las que se movía John Cage, sin embargo, en el área de las artes visuales y la música libre de rigurosas convenciones y llena de experimentaciones, alcanzó un gran reconocimiento, convirtiéndose en una pieza icónica de la postguerra, brindando una gravedad artística e histórica al hecho de que el compositor en realidad no crea y la audiencia es la que puede o no crear con el silencio.

 

 

El epígrafe del inicio es parte de The Future of Music: Credo, uno de tantos ensayos en los que no sólo explora la música, sino el poder del silencio, la falta de voz y la necesidad de experimentar con esos elementos para crear. Ese ensayo en particular aborda la idea de que los sonidos no son más que sonidos, todos son igual de válidos como punto de partida para descubrir más posibilidades sonoras. Curiosamente la palabra silencio no aparece ni una sola vez a lo largo del ensayo, sin embargo sus implicaciones se identifican y nos llevan hasta ese vacío.

Aunque al principio era un compositor avant-garde enfocado en el ruido, a lo largo de su vida después de 4’33″ su propósito fue eliminar estructuras establecidas para lograr entender la música por sí misma, sin las borrosas convenciones entre arte y vida. De hecho, Cage en sus primeros días como compositor promovió la antítesis del silencio: el ruido.

 

Él habló de hacer sonidos nuevos, pero en algún momento de 1948 empezó a trabajar en lo que llamó la Oración del Silencio, como un intento por romper con la cultura estadounidense, estableciendo un nuevo parámetro para el ruido cotidiano en oficinas, centros comerciales y elevadores, presentando la belleza que surge de la quietud.

La Oración del Silencio no se concretó, pero fue el primer paso de John Cage hacia uno de los más grandes estudios del sonido que existen. 4’33″ es el detonador para la creatividad y una postura estética que ha sido adoptada desde múltiples perspectivas, pero sobre todo, es acerca del concepto y la metáfora de un sin número de cosas, la manifestación, la protesta, inconformidad pacífica y las implicaciones políticas otorgadas por la audiencia y de quien propone la adopción de esos cuatro minutos y 33 segundos en un momento dado, pero aunque parezca extraño, siempre es sobre movimiento y sonido.

A 106 años del nacimiento de John Cage (5 de septiembre de 1912), buscar el significado de la obra nos lleva lejos de la experiencia directa de 4’33″ y de todas las creaciones del músico (que son más que esos minutos que algunos no aprecian), por lo que recomiendo buscar sus ensayos, el tributo UnCaged o asistir a la exposición Pasajeros 03: John Cage en el Museo Jumex, donde se realiza una reseña fotográfica de sus visitas a México en 1968 y 1976, destacando su conexión con músicos, artistas y escritores mexicanos. A final de cuentas, en el mundo de las ideas e historias, el silencio es simplemente un lapso de tiempo que tiene un vacío o un significado, dependiendo de quien lo esté escuchando.

 

¿Fan de #JohnCage? Nuestra próxima exposición documenta los viajes de Cage a la Ciudad de México, además de ilustrar sus amistades y colaboraciones con diversos intelectuales mexicanos. Próximamente ‘Pasajeros 03: John Cage’. A partir del 7 de julio en el #MuseoJumex. Imagen: Reunión con John Cage en el Café de Tacuba, julio 1968. Cortesía de Beatrice Trueblood.

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Banda Sonora 101: Cine y rock en los 90

Como parte de los festejos por el aniversario de Rock 101, en @BandaSonora101 hicimos una selección de 20 películas emblemáticas del cine rock de la década de los 90.

Algo de contexto: ¿Cómo arrancaron los 90? El historiador británico Eric Hobsbawm sostiene que Siglo XX abarca el periodo que corre de 1914, con el inicio de la Primera Guerra Mundial, y termina en 1989 con la caída del muro de Berlín, la desintegración de la URSS y el consecuente fin de la Guerra Fría en 1991. Así que, para Hobsbawm, los 90 son en realidad la primera década del Siglo XXI.

El caso es que hubo un cambio en el orden mundial. El planeta dejo de ser bipolar y vino el auge de la globalización y el libre mercado. En lo local, México entró a los 90 con la falsa ilusión de salir del tercer mundo y pronto vino el golpe de realidad: la crisis de 1994.

Justo en esos tiempos, el cine comenzó a dar los primeros pasos en la transición al formato digital, misma que años después revolucionó por completo al medio cinematográfico a escala mundial, desde la realización hasta la exhibición. Hoy, el cine se hace y exhibe en formato digital.

Lo cierto es que los 90 fueron una gran década para el cine, y en particular para el cine rock. En este periodo se estrenaron películas que hoy son referentes indiscutibles de los 90. Porque hablar de cine en los 90 es hablar de PULP FICTION y TRAINSPOTTING, sin duda. Pero Además de Tarantino y Boyle, en esta década brillaron cineastas como David Lynch, Jim Jarmusch, Wim Wenders, Oliver Stone, Richard Linklater y Emir Kusturica, entre otros.

Sin el menor afán de decir que son “las mejores”, en @BandaSonora101 seleccionamos 20 películas emblemáticas de la década de los 90, mismas que enlisto a continuación:

WILD AT HEART (1990)
Se estrenó el 19 de mayo de 1990 en Cannes, donde se llevó La Palma de Oro. En esa época David Lynch ya era reconocido como un cineasta de ruptura por películas como CABEZA BORRADORA (1977), EL HOMBRE ELEFANTE (1980) y TERCIOPELO AZUL (1986). Protagonizada por Nicolas Cage, Laura Dern, Willem Dafoe, Harry Dean Stanton e Isabella Rossellini, SALVAJE DE CORAZÓN cuenta con música original de Angelo Badalamenti y el soundtrack trae rolas de Chris Isaak, Them, Powermad… y hasta una versión de “Love Me Tender” en los créditos finales cantada por Nicolas Cage en el papel de Sailor.

 

1991: THE YEAR PUNK BROKE (1992)
Dirigida por David Markey, 1991: THE YEAR PUNK BROKE sigue la gira europea de Sonic Youth de 1991, en la cual los acompañó Nirvana como teloneros, justo en el estallido del movimiento grunge en Seattle y a unos cuantos meses del lanzamiento del álbum Nevermind de Nirvana, emblema indiscutible de los 90. Además de las presentaciones en vivo de Sonic Youth y Dinosaur Jr., es interesante ver a Nirvana en su primera etapa, cuando eran unos chavitos muy alocados pero bien poderosos en el escenario.

 

PERROS DE RESERVA (1992)
PERROS DE RESERVA, ópera prima de Quentin Tarantino, se estrenó el 21 de enero de 1992 en Sundance y de ahí brincó a los principales festivales internacionales, como Cannes, Toronto y Sitges, donde fue muy bien recibida tanto por los jurados como por la crítica festivalera. Esta historia violenta sobre seis hampones psicóticos de inmediato llamó la atención del mundo cinéfilo. Pero Tarantino no sólo sorprendió a los cinéfilos; también le llegó a los melómanos con un soundtrack de altísimos vuelos, con rolas de George Baker Selection, Joe Tex, Stealers Wheel, Harry Nilsson.

 

SINGLES (1992)
Dirigida por Cameron Crowe en 1992, SINGLES cuenta la historia de unos veinteañeros que se mueven en la escena grunge de Seattle de principios de los 90. Un retrato inmediato –desde la ficción– de un movimiento musical bien poderoso, referente indiscutible de una década y liderado por bandas como Alice in Chains, Pearl Jam, Soundgarden, Mudhoney.

 

DAZED AND CONFUSED (1993)
Obsesionado con la juventud, el cineasta Richard Linklater hizo DAZED AND CONFUSED en 1993. La historia de la película se ubica en 1976 y narra las aventuras de un grupo de jóvenes en su último día de clases. La banda sonora trae puros cañonazos de bandas de la época: Black Sabbath, Alice Cooper, Deep Purple, Lynyrd Skynrd, Ted Nugent, ZZ Top…

 

TAN LEJOS, TAN CERCA (1993)
Se estrenó en mayo de 1993 en el festival de Cannes, donde se llevó el Premio del Jurado. Nuevamente una película sobre ángeles en Berlín con Otto Sander como Cassiel. Secuela de LAS ALAS DEL DESEO, se estrenó en mayo de 1993 en el festival de Cannes, donde se llevó el Premio del Jurado. Nuevamente una película sobre ángeles en Berlín con Otto Sander como Cassiel, quien en esta ocasión se vuelve humano para ver cómo sienten y perciben el mundo las personas. La música original es de Laurent Petitgand y el soundtrack trae rolas de Johnny Cash, U2, Lou Reed, Laurie Anderson, Nick Cave.

 

PULP FICTION (1994)
Se estrenó el 12 de mayo de 1994 en el festival de Cannes, donde se llevó la codiciada Palma de Oro. De ahí en adelante fue tan grande el impacto de esta película tanto en taquilla como en crítica que se convirtió en un clásico instantáneo y en un referente obligado de la década de los 90. Muchos salimos del cine con la intención de comprar el soundtrack de inmediato.

 

ASESINOS POR NATURALEZA (1994)
En el marco del festival italiano de Venecia de 1994 se estrenó ASESINOS POR NATURALEZA, película dirigida por Oliver Stone a partir de una historia concebida por Quentin Tarantino. Una cinta hiperviolenta, con personajes traumatizados que asesinan sin piedad y cuyo soundtrack fue producido por Trent Reznor. En la banda sonora: Leonard Cohen, Cowboy Junkies, Nine Inch Nails, Jane’s Addiction, Patti Smith, Bob Dylan…

 

UNDERGROUND (1995)
Realizada por el serbio Emir Kusturica, UNDERGROUND tuvo una premier mundial en abril de 1995 en Yugoslavia y de ahí pasó al festival de Cannes. La loca historia de dos amigos en Belgrado durante la Segunda Guerra Mundial, contada con el estilo impetuoso, estridente y visualmente hermoso de Kusturica, sorprendió de tal manera al jurado en Cannes que se llevó La Palma de Oro. La música original de esta película es de Goran Bregovic y el soundtrack es un clásico indiscutible de los 90.

 

DEAD MAN (1995)
En mayo de 1995 se estrenó un peliculón de Jim Jarmusch: DEAD MAN. La protagoniza Johnny Depp y la música original es de Neil Young, quién durante el rodaje veía los avances e improvisaba contra las imágenes proyectadas, tal como lo hizo Miles Davis en ASCENSOR PARA EL CADALSO de Louis Malle en 1958.

 

KIDS (1995)
KIDS se estrenó en enero de 1995 en el festival Sundance y fue el puñetazo a la nariz del espectador con el que Larry Clarck se dio a conocer. Un día en la vida sin sentido de unos chavitos que rolan en sus patinetas por Nueva York haciendo lo que les viene en gana. El soundtrack trae rolas de The Folk Implosion, Daniel Johnston, Low-Down y Slint.

 

EMPIRE RECORDS (1995)
Esta película narra una historia sobre unos jovencillos que trabajan en una tienda de discos independiente y que luchan para que no la absorba una de estas grandes cadenas. La banda sonora trae rolas de The Martninis, The Cramberries, Coyote Shivers, Better than Ezra, Gin Blossoms…

 

TRAINSPOTTING (1996)
Esta película, además de ser una gran adaptación de la novela de Irvine Welsh, es cinematográficamente tan poderosa que marcó a una generación. Como si hubiera un antes y un después de Trainspotting. Así de importante es. Y bueno, la banda sonora es uno de los mejores maridajes que se han dado entre el rock y el cine.

 

HYPE! (1997)
Dirigido por Doug Pray, HYPE! es un rockumental clásico de los 90 que retrata la escena grunge de Seattle. Un filme portentoso con una banda sonora de altísimo calibre. Música de Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden, Alice in Chains y bandas más oscuras como Fastbacks, the Gits, Some Velvet Sidewalk y Love Battery.

 

VELVET GOLDMINE (1998)
Un retrato del glam rock en Inglaterra con evidentes referencias a David Bowie (desde el título). Para la banda sonora, el cineasta Todd Haynes armó dos supergrupos: Wylde Rattz (Mark Arm de Mudhoney; Ron Asheton de The Stooges; Thurston Moore y Steve Shelley de Sonic Youth; Mike Watt de Minutemen y Don Fleming de Gumball) y Venus In Furs (Thom Yorke y Jonny Greenwood de Radiohead; Andy Mackay de Roxy Music; Bernard Butler de Suede y Paul Kimble de Grant Lee Buffalo). Este soundtrack, que además trae rolas de Brian Eno, Pulp, Roxy Music, Lou Reed, T.Rex y Thom Yorke, está en mi Top 10 del cine rock.

 

FEAR AND LOATHING IN LAS VEGAS (1998)
Adaptación de Terry Gilliam del libro de viajes (en los sentidos literal y figurado) de Hunter S. Thompson, con Jonny Depp y Benicio del Toro como protagonistas. Un clásico inmortal del cine psicodélico. La banda sonora: puro rock and roll bien seleccionado.

 

THE BIG LEBOWSKI (1998)
Los hermanos Coen hacen películas geniales. Revisen su filmografía y verán que se topan por lo menos con 5 peliculones. En 1998 estrenaron THE BIG LEBOWSKI, filme con el que inmortalizaron a ese personaje apodado The Dude, magistralmente encarnado por Jeff Bridges. La banda sonora incluye rolas de Bob Dylan, Captain Beefheart, Elvis Costello, Nina Simone…

 

SLC PUNK! (1998)
Ahora vamos con una película que se filmó en 1998 pero se estrenó oficialmente en el festival Sundance de 1999. Me refiero a SLC PUNK!, Dirigida por James Merendino, película que lleva a la comedia la vida de los dos únicos punks en una ciudad dominada por mormones. El soundtrack es una compilación de cañonazos del género con bandas como The Suicide Machines, The Exploited, The Stooges, Ramones, Dead Kennedys, The Velvet Underground…

 

MEETING PEOPLE IS EASY (1998)
Dirigido por el británico Grant Gee, MEETING PEOPLE IS EASY (1998) es un retrato de Radiohead en sus procesos creativos y tocadas en vivo en tiempos de uno de sus mejores discos: el Ok Computer. Una joya de rockumental que se mantiene fresco, sin una sola arruga después de 20 años, tal como el álbum mencionado.

 

GHOST DOG (1999)
En general me gustan mucho las películas de artes marciales, mafiosos orientales y samuráis, en particular las realizadas por los maestros del cine japonés, pero GHOST DOG (1999) de Jim Jarmusch me es tan importante que tengo un poster de 70 x 100cm montado en bastidor y colgado en la pared. Forest Whitaker encarna a un asesino a sueldo que se rige por el Hagakure, código de los samuráis, y se comunica con sus jefes mafiosos vía palomas mensajeras. Todo al ritmo hiphopero de RZA y Wu-Tang Clan.

 

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Sonic Arsenal: Shane Carruth, destellos de filosofía para la ciencia ficción

El próximo viernes tendremos una manifestación de la marcha del orgullo geek en #SonicArsenal, razones me sobran para hablar de fandom, aunque no como se espera, ya no estoy tan involucrada con el arte secuencial (pero me sigo rodeando de amigos obsesivos del cómic) pero permanezco fiel a mi pasión y obsesión por la ciencia ficción y cualquiera que llegue a rozarla, eso incluye a autores como Daniel H. Wilson con su serie de datos duros comparados con elementos de libros y películas, guionistas como Alex Garland que a través de  ’28 Days Later’ (2002), ‘Sunshine’ (2007) me dejó incógnitas diferentes y Shane Carruth, un director que además de propiciar el culto y perseguir el cine como una forma de arte (no blockbusters), tiene una corta pero consistente obra de ciencia ficción.

Extrañeza, incomodidad que provoca pensamientos posteriores, probable incomprensión y finalmente un gusto por los sentimientos anteriores que te llevan a repetir y seguirlos, definitivamente el recuerdo del primer encuentro con directores como Darren Aronofsky, David Lynch, Terrence Malick, Gaspar Noé, Ken Russell y John Waters (entre otros) perdura mucho más allá de los limites del metraje y la pantalla, por eso cuando te encuentras con un creador de características similares vuelve esa comezón que te hace repetir, rodear y abordar desde todos lados tan sólo para volver a ese punto donde la extrañeza es una rara delicia.

 

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De ahí parten muchos cultos, como el que está creciendo alrededor de Shane Carruth, que tan solo con dos películas sobre individuos aislados nos hace pensar que su trabajo anterior de desarrollador de simuladores de vuelo tuvo consecuencias tan extrañas como las historias que ha actuado, editado, escrito, dirigido, musicalizado y producido basándose en una ética Do It Yourself para construir todo meticulosamente para preservar la calidad de un objeto artesanal.

Así como aprendió de forma autodidacta a manejar una cámara de 16mm para filmar ‘Primer’ (2004), realiza sus propios efectos visuales para retar los grandes presupuestos invertidos en la ciencia ficción, demostrando que una escena puede ser impactante con unos pocos giros y recursos de la imaginación; de la misma manera controla el ámbito sonoro de sus películas creando sus propio soundtrack con sonidos de música avant-garde que empiezan a volverse piezas para coleccionistas.

Sin embargo lo más interesante de Carruth son sus historias, donde las explicaciones iniciales sobran y se abunda en las consecuencias con el uso de la comunicación no verbal, un elemento que comparte con muchos de los directores antes mencionados. Crece como director acentuando la idea que las películas pueden ser sueños disfrazados, con la capacidad de liberarse de las presiones económicas impuestas por Hollywood para revelar mitos y símbolos de fantasías superiores a los héroes de cómics, ofreciéndonos verdaderas visiones artísticas del mundo y meditaciones inusuales de la naturaleza de la individualidad.

Aunque la austeridad es parte de su estilo para crear, no por eso sus películas ‘Primer’ y ‘Upstream Color’ (2013) son simples, al contrario son sumamente complejas. Se basan en la idea de que la narrativa no debe darte una lección, asirse a la verdad de los hechos o explicar todo negándote la exploración personal. Tal vez están más enfocadas en la resolución y conclusión, por eso en su debut cinematográfico la explicación de los componentes electrónicos o las teorías científicas alrededor de la máquina del tiempo no son tan importantes como lo que ocurre a través de las capas que se van formando y enlazando entre el pasado y presente de los protagonistas.

 

 

Igualmente las actividades que desembocan en las drogas y los extraños gusanos que vemos en ‘Upstream Color’ no necesitan explicación, las razones anteriores no son necesarias para seguir los motivos alrededor de las frases de David Thoreau en ‘Walden’ sobre las personas regresando de alguna forma a lo natural, aunque en este caso los enlaces emocionales nos llevan a pensar en la evolución de los humanos a través de otras especies (en este caso los cerdos), uniones de hipnosis colectiva, transformación genética y orquídeas salvajes.

 

 

En ambas películas se trata de mostrar nuevas texturas en la ciencia ficción, liberándonos de la historia promedio, centrándonos en los elementos filosóficos y en la eventual inmersión de la audiencia dentro del filme a través de atmósferas puramente visuales, con estados de ánimo acentuados por el sonido más que por el diálogo.

Los dos filmes tienen un ritmo que desorienta e inquieta, no son para el cazador de blockbusters, buscan una audiencia intrépida capaz de disfrutar una experiencia paranoide con viajes salpicados de trascendencia, con finales a veces artificiales que no predican o enseñan, pero que resuenan en tu mente por un largo tiempo, obligándote a repetir la experiencia con ojos más curiosos. Seguramente te seguirás preguntando qué viste, pero empezarás a apreciar que Shane Carruth niegue información fundamental para desarrollar planes de vuelo en el cine.

Banda Sonora – Jim Jarmusch, cine y música

Ha llegado el momento en la vida de @BandaSonora101 de revisar la música en la obra de un grupo de cineastas que, considero, han integrado a la música, y en particular al rock y géneros relacionados, como un elemento fundamental de su propio lenguaje cinematográfico. Me refiero a cineastas como Martin Scorsese, David Lynch, Oliver Stone, Julien Temple, Fatih Akin y el gran Jim Jarmusch, con quien daremos inicio a esta serie de entregas.

Seré franco: Jim Jarmusch es mi cineasta favorito. Arriba de Martin Scorsese, David Lynch, Terry Gilliam, Luis Buñuel, Ingmar Bergman y Andréi Tarkovski. Y sin duda la música tiene mucho que ver en el enorme aprecio que le tengo a su obra.

Desde las aportaciones de John Lurie en sus primeras películas hasta lo que hace hoy en día con su propia banda, SQÜRL.

El punto es que en las películas de Jarmusch la música siempre juega un rol fundamental. Ya sea el jazz experimental de John Lurie en DOWN BY LAW, las guitarras distorsionadas de Neil Young en DEAD MAN, la cavernosa voz de Tom Waits en NIGHT ON EARTH, el Hip hop de Wu-Tang Clan y RZA en GHOST DOG, el Ethio-jazz de Mulatu Astatke en BROKEN FLOWERS, el stoner noise de SQÜRL en ONLY LOVERS LEFT ALIVE o el poderoso punk rock de The Stooges en GIMME DANGER.

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Así de buena y ecléctica es la música que habita en la obra de este gran cineasta.

Jim Jarmusch nació en Akron, Ohio, el 22 de enero de 1953, es decir, hace 65 años. El apellido Jarmusch es checo, como su padre, un hombre de negocios de la entonces enorme clase media estadounidense. Su madre, crítica de cine y teatro para el periódico local, fue quien le inculcó desde niño el amor por el cine, la música y la literatura.

Estudió literatura inglesa en la Universidad de Columbia y el último año de la licenciatura lo cursó en París, ciudad donde se convirtió en un asiduo cinéfilo a la legendaria cinemateca francesa. Ahí, según consta en diversas entrevistas, vio las películas de los maestros del cine japonés, como Imamura, Ozu y Misoguchi, así como del danés Carl Theodor Dreyer y el francés Robert Bresson, entre muchos otros.

A su regreso a Estados Unidos entra a la prestigiada Graduate Film School de la Universidad de Nueva York, donde se formó como cineasta y donde conoció a colegas y colaboradores como Sara Drivers, Tom DiCillo y Spike Lee. Corrían los últimos años de la década de los 70 y los contemporáneos de Jarmusch solían reunirse en el icónico club punk CBGB de Nueva York.

El evidente talento de Jarmusch lo llevó a trabajar como asistente de dirección del cineasta Nicholas Ray, director de REBELDE SIN CAUSA y su maestro en la universidad, quien se convirtió en su mentor y sensei cinematográfico hasta su muerte en junio de 1979.

Sin mucho dinero en los bolsillos y trabajando como músico, Jarmusch levantó su primer largometraje en 1980, PERMANENT VACATION, película con la cual damos inicio a este viaje musical por la filmografía de este gran cineasta llamado James Robert Jarmusch.

A continuación, una selección de canciones emblemáticas de su filmografía ¡Disfruten!

John Waters, obsesiones discursivas desde el underground

Acercarse a la obra de John Waters, implica un amplio reto para el espectador ortodoxo, aquel que no imagina a otros personajes como los insistentemente instaurados por los modelos de las grandes industrias fílmicas, donde sus historias están impregnadas de excesos banales que enaltecen la frivolidad de las pantallas internacionales.

Identificamos en su obra, un discurso que se ha centrado plenamente en abrir la discusión sobre aquello que desagrada y que agrede aunque sea simbólicamente los modales correctos y las situaciones cabales de una sociedad obsesionada con atribuirse el reflejo de un espejo de apariencias, mediante secuencias fílmicas desenfadadas las cuales transgreden la moral aceptada de estos preceptos del lenguaje del séptimo arte de la añeja década de los setenta del siglo viente.

Cerca de una veintena de filmes conforman la obra del también actor, fotógrafo, escritor y catedrático de la European Graduate School, quien logró abrirse camino desde los terrenos del cine underground para llegar a los senderos de la industria hollywoodense durante los noventa y los primeros años de la nueva centuria, donde continúo con la elaboración de sus obsesiones discursivas, aclimatando las piezas desde una formalidad mucho más recatada, pero insistente en su trasfondo camp.

 

John Waters enmarca su obra en lo impropio, logra establecer a través de una constante crítica a lo social y lo sexual, la vulnerabilidad del sujeto común ante los excesos y el cinismo llevado a lo exquisito, acompañado de una aguda formula de pronunciación que consiste en acarrear al espectador a lo opuesto, a lo establecido a través del concepto del crimen, el cual es investigado ampliamente por los personajes y las historias que suele contar el autor.

Al revisar su trabajo sabemos que durante los años setenta desarrolló sus piezas más arriesgadas y deliciosas, específicamente en la trilogía conformada por ‘Pink Flamingos’, ‘Female Trouble’ y ‘Desperate Living’; la manera en la que se pronunciaba resulto ser una interesante inscripción en la factura de lo denominado Mal Gusto, concepto que ha dado cuerpo al conjunto de su trabajo fílmico, el cual reconocemos como una obsesión formal y discursiva en su cuerpo de cración.

El arte contemporáneo utiliza el mal gusto, la moda utiliza el mal gusto, el humor utiliza el mal gusto” – John Waters

A partir de de su filme ‘Polyester’, reconocemos el inicio de una segunda etapa en su carrera, la cual toma mucha más sustancia con ‘Hairspray’, ‘Cry Baby’ y ‘Serial Mom’, esta última otra de las piedras preciosas que conforman su historia fílmica.

Al inicio de la centuria, Waters estrena su filme ‘Cecil B Demented’, una delirante narrativa que acentúa su desprecio por el mainstream fílmico, evocando a la obra de Herschell Gordon Lewis (‘Blood Feast’), David Lynch (‘Eraserhead’) , Sam Pekimpah (Wild Bunch), Pier Paolo Passolini (‘Saló o los 120 días de Sodoma’) y Pedro Almadovar (‘Pepi, Luci Bom y otras chicas del montón’), autores que han llevado sus criticas y comentarios, hasta puntos ciertamente subversivos a las formas que legitiman el arte cinematográfico, es decir, el paso de los circuitos subterráneos a los festivales prestigiados.

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Las situaciones y los personajes del cineasta, los identificamos altamente exagerados, expuestos en parámetros sustancialmente hilarantes, terriblemente obsesivos de su cotidianidad, ensimismados en altos rangos de cinismo; drogadictos, alcohólicos, vagabundos, homosexuales, exhibicionistas, afroamericanos y latinos son antagonizados constantemente con madres, burgueses, sacerdotes, políticos, jueces y educadores, es decir, estereotipos que socialmente han sido catalogados como incorruptibles, un importante acierto en la obra del autor al exponer abiertamente su fragilidad y sublevación ante las apariencias sociales.

A lo largo de su filmografía se encuentran insertados en la narrativa una infinidad de chistes interesantes, altamente sarcásticos, bromas de mal gusto que solemos disfrutar al máximo, existe un descaro total del artista por ser agudo sin titubear, es un de crítico de tiempo completo, una mente capaz de mostrase sin miramientos, un explorador de lo que se suele ocultar por temor al desprestigio social.

Para el cineasta, lo denominado repugnante es dislocado de su estigma, es extraído para ser expuesto en una constante investigación ante sus posibilidades ilimitadas, ya sea por el campo social y espiritual, éste es abordado irremediablemente en toda su obra; asesinato, rapto, robo, exhibicionismo, blasfemia y diversos “pecados” son una representación constante de su espíritu excéntrico, irreverente y transgresor.

Atlanta, el rap y la televisión más allá del entrenimiento

 

La televisión tiene su antes y su después. Hubo una época donde la televisión obedecía al fordismo: producción de programas de televisión en cadena, por lo general con temáticas con las que toda la familia se convirtieran en espectadores. Todo esto cambio en 1999 con David Chase y la creación de ‘Los Soprano’ estableciendo el modelo de televisión norteamericana que conocemos ahora y marcando pauta a “La Era de Oro de la Televisión”, parte de esos contenidos con un fondo interesante más allá del entretenimiento encontramos a ‘Atlanta’.

Estamos a punto de cumplir veinte años de buena televisión, el espectador de “la caja tonta” se ha vuelto demandante y crítico. ¿Qué es lo que buscas en una serie de televisión? ¿Una producción de millones de dólares por episodio como en ‘Game of Thrones’? ¿Pasar el rato con sitcoms al estilo ‘How I Met Your Mother’? ¿Sentirte parte de algo, de esa experiencia que viven los protagonistas como en ‘Sons of Anarchy’? ¿O simplemente ver tantas series como se puedan?

Hay tanto que ver pero, siendo sinceros, son pocas las series que alcanzan ese punto magistral que deja el entretenimiento a un lado para encasillarse en el culto. ‘Los Soprano’, ‘Mad Men’, ‘Breaking Bad’ entre otras tienen ventaja porque se van por el lado humano del individuo, aquel en el que la necesidad hace evolucionar al personaje, por lo que la tragedia es un gancho seguro para el espectador.

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¿Pero qué pasa cuando es comedia, un género empoderado por el sitcom y sus risas de fondo falsas para garantizar el entretenimiento? Son pocos los ejemplos pero Aziz Anzari lo logró con ‘Master of None’ y ahora lo hace Donald Glover con ‘Atlanta’ para FX.

La serie se centra en Earnest “Earn” Marks (Glover) un joven que ha abandonado la universidad de Princeton. Tras esto, su vida tiene como eje principal la necesidad de demostrar que vale algo ante los ojos de su exnovia, Vanessa (Zazie Beets), su hija y sus padres. La vida le da una oportunidad cuando ve que la carrera de rapero de su primo Alfred (Brian Tyree Henry), bajo el seudónimo de “Paper Boi”, va en ascenso y decide convertirse en su representante.

El principio de la serie es la crítica hacia la crítica, la mofa hacia lo políticamente correcto y a la forma en las que las cosas se hacen ahora. Donald declaró en algún punto que ‘Atlanta’ era su versión de ‘Twin Peaks’ pero con raperos. La serie toca el surrealismo (no tanto como la de Lynch) presentándonos a un Justin Bieber negro; capítulos que destrozan la narrativa tradicional de las temporadas, como en B.A.N. el cual monta todo un talk show con todo y comerciales; y largas tomas para largas conversaciones en dupla que sólo terminan en lo absurdo.

Pero esto no hace de la serie una simple comedia dirigida para un público afroamericano. La primera temporada nos presenta a Earn (que traducido en español es “ganar”, lo cual raya en el metarrealismo de la serie) necesitado y que a pesar de su precaria situación encuentra formas de solucionar la situación, aunque sea a corto plazo; a Paper Boi que tiene que lidiar siendo la burla de su vecindario; y a Darius (Lakeith Stanfield), quien pasa de ser compinche a un personaje con momentos de brillantez que superan los de su estupidez recurrente.

La segunda no se va tanto por ese lado absurdo a los que nos acostumbraron los primeros diez episodios, tomando una estructura más lineal para presentarnos la evolución de dos de sus personajes. Earnest deja la miseria para poder ser el hombre que quería para su hija, pero a su vez tiene que lidiar con el mundo del manager y mejorar para no ser la sombra de otros; mientras que Alfred, quien toma la batuta de personaje principal en muchos de los nuevos capítulos, está en un conflicto de personalidad al haber alcanzado la fama que busca.

Lo que hace a Atlanta una serie digna de verse es la capacidad de mezclar su fotografía, a cargo de Christian Spenger (‘Baskets’; ‘The Last Man on Earth’); la dirección de Hiro Murai, quien antes de dirigir series como Legión se dedicaba a dirigir videos musicales; y la creatividad de Donald y Stephen Glover, de quienes corren a cargo la mayoría de los guiones. Esta mezcla homogénea nos da una sensación de honestidad, ese aire documentalista que no posee la comedia y que cada vez cambia más por el gag fácil y al grupo de amigos con personalidad única que busca pasarla bien.

Atlanta habla sobre la dificultad de llegar a la cima en momentos donde la vieja escuela choca con la nueva: donde internet y Spotify han cambiado completamente el mercado musical en la búsqueda de vender; donde el rap ha cambiado el anarquismo por volverse el nuevo pop; donde el ser negro o gangster es cool; donde cualquiera puede ser artista.

Donald Glover deja a un lado su piel de Childish Gambino para ser el tipo detrás de, mientras se siguen desarrollando junto con sus colegas en el barrio que los vio crecer y no en un mundo de dinero y fama. ‘Atlanta’ es el vivo ejemplo de la era de oro de la televisión.

En 101 palabras: 8.4 grados de música

Steve Reich

Phases – A Nonesuch Retrospective

Anoche tembló fuerte en la CDMX y se fue la luz. No sé por qué me entraron unas ganas feroces de escuchar a Steve Reich y resultó la banda sonora ideal post-evento sísmico. El espacio entre las notas, el bucle hipnótico que desarrolla el maestro Reich en sus composiciones lo mismo provoca cierto estado de misterio apocalíptico que una resignación reflexiva ante nuestra perpetua exposición a la fatalidad. La colección Phases – A Nonesuch Retrospective es una excelente puerta de entrada que incluye todas sus obras mayores como Music For 18 Musicians, Drumming, Electric Counterpoint y mis consentidas: Different Trains y Desert Music.

 

 

– #WavesShowcase (Andrea Calles)

El próximo sábado 9 de septiembre se realizará la séptima  edición de las fiestas #WavesShowcase, en esta ocasión con un DJ Set de Waves, uno de los dúos de música electrónica más importantes de la escena nacional actual. La cita es en Roof 181, ubicado en Eje 4 sur Xola número 181, colonia Álamos. Preventa $100.

 

–  Pimp Flaco y Kinder Malo (John Villicaña)

En caso de que no le tengas miedo al trap te recomendamos entrarle a Pimp Flaco y Kinder Malo quienes visitarán nuestro país por primera vez la próxima semana, un par de sad boys que se dedican a tirarle a esos raperos que presumen de vivir en las calles y hacer dinero a costa de actividades ilícitas.

 

 

– ‘Atomic Blonde’ (Andrea Calles)

Aunque esta semana hay varios estrenos en cartelera, una buena opción en el cine es ‘Atomic Blonde’;  protagonizada por Charlize Theron y James McAvoy. La historia no es nueva, ni sorprendente y tampoco diremos spoilers, pero vale la pena bastante por el soundtrack, basado en la música que sonaba en plena caída del muro de Berlín.

 

 

Tres salas del Museo Universitario de Arte Contemporáneo albergan la primera retrospectiva en América Latina del artista francés. Integrada por más de 75 obras, audios y documentos, la exposición se basa principalmente en el azul ultramarino que Klein utilizó obsesivamente entre 1955 y 1962.

 

 

– The Tick (John Villicaña)

¿Ya te acabaste Netflix? te recomendamos probar el servicio de stream de Amazon que está echando la casa por la ventana con sus producciones exclusivas, puedes encontrar una mega adaptación de la vida de Hugh Hefner, ‘American Gods’ es otra maravilla, y ahora ‘The Tick’ la mítica caricatura de MTV regresa en una adaptación de real motion que te sacará las carcajadas.

 

 

– Rick & Morty (John Villicaña)

Si lo tuyo no es hacer filas y mueres de aburrición lo que tienes que hacer es bajar a tu celular Pocket Mortys, el juego de la caricatura Rick & Morty en el que puedes conocer mejor las aventuras de Rick Sanchez entrenando Mortys y poniéndolos a pelear en tiempo real con gente de todo el internet.

 

 

– ‘David Lynch: The Art Life’ (Karina Cabrera)

Tal vez Julee Cruise no coincida con el resto de los que seguimos con emoción el final de la nueva temporada de ‘Twin Peaks’, menos después de ver el documental que muestra una serie de pensamientos que fueron capturados en un documental en el 2016, esa voz tan peculiar nos lleva hasta su mundo, que no resulta tan surrealista en el exterior, pero se transforma conforme va describiendo su obra. Si no logran encontrar la película del año pasado, pueden optar por el vídeo que les dejo a continuación.

 

 

– The Fresh & Onlys – Wolf Lie Down (Andrea Calles)

 

The Fresh & Onlys es una banda californiana de garaje rock que comenzó a finales de la década pasada. Tras tres años de ausencia, hace unos días publicaron nuevo material titulado Wolf Lie Down, compuesto por 8 canciones. Debes escuchar Impossible Man, Wolf Lie Down y Qualm Of Innocence.

 

 

Esta semana el especial rockcientoúnico de los jueves se abocó a sellos independientes mexicanos, aquí 5 discos de esa historia a los que vale la pena echar oreja.

 

– ‘A veces’ – Pedro & Las Tortugas

Perdedores del 1er. Concurso Rock En Tu Idioma, este dueto escribió “El pastel de mamá”, una burla al apogeo hispano-argentino de la época que sólo era posible desde la independencia, además de la canción del título, que llegó a sonar en el programa La Hora Marcada. Electropop fresco que fue incomprendido en su tiempo.

 

– ‘A contracorriente’ – Gerardo Enciso & El Poder Ejecutivo

Encasillado dentro de los rupestres, lo cierto es que Gerardo Enciso siempre tuvo una visión más moderna y rockera que lo supuesto por esa etiqueta. Eso se nota desde este debut, que de hecho fue producido por un grupo de artistas de Guadalajara. Enciso nunca ha cedido a presiones comerciales o de imagen, lo que ha impedido que sea reconocido en toda la extensión que merecería.

 

– ‘Tecno Ritual’ – L.L.T. (Ele Ele Te)

Ahora que todos los jóvenes se rifan el físico cada fin de semana al ritmo del punchis-punchis, parece increíble de creer que a finales de los 80 y principios de los 90, la naciente escena electrónica era marginada hasta en los pocos canales de difusión para la escena subterránea. En ese panorama, L.L.T. fueron precursores y escuela para muchos, como puede apreciarse en este disco, además de tener un inmejorable nombre (L.L.T.=Los Legendarios Tlaconetes).

 

– ‘Raza Mixta’ – Raza Mixta

Algunos tal vez recuerden la voz de “El Wawis” en su paso por el dial FM de la CDMX. Él es el baterista y cantante de este power-trio que desde hace más de un año ha venido haciendo ruido en los escenarios de la capital. Totalmente autogestionado, aunque con una producción, de primera hace unos meses presentaron este, su primer álbum, con letras directas y música que agradará a quienes apetecen del stoner-rock con actitud irreverente.

 

– ‘Laredo Love’ – Niña

Este disco del grupo regio Niña publicado por el colectivo Happy-Fi recibió algo de rotación en la radio mexicana y hasta la fecha sigue siendo un perfecto ejemplo de rock con un perfecto sentido pop que destaca las melodías urgentes que la banda sabe elaborar hasta la fecha.

 

Iggy Pop, la vigencia gracias al acompañamiento

Si hay una leyenda del rock y la música que ha sabido mantenerse  en la escena desde hace casi 5 décadas, es Iggy Pop. Independientemente de sí sus obras sean fundamentales o solo trabajos promedio, entendiendo que no todos sus álbumes son sobresalientes y que desde el ‘American Caesar’ del 93 no editaba un disco a la altura, hasta este año con ‘Post Pop Depression’, donde un porcentaje del aceptable resultado es por la colaboración con Josh Homme.

 

No se trata de juzgar o tachar el desempeño de este enorme artista, pues es una influencia invaluable en el espectro del rock, el punk y el pop. Su lugar en la historia se encuentra en lo más alto, entre muchos otros monstruos que en vida o en el más allá, ya están en el salón principal de ídolos inalcanzables.

 

El objetivo es resaltar la magnitud con la que figuras de su talla permanecen vigentes en sonidos tan diversos que en un principio parece que la intensión principal es ser el ajonjolí de todos los moles (algo así como lo que hace Dave Grohl) cuando en realidad, la mayoría de sus colaboraciones con tantos músicos y agrupaciones han sido porque estos mismos lo buscan o se producen por encuentros casuales o privados.

 

La mayoría hemos escuchado alguna de estas participaciones, unas que han tenido gran éxito como con Kate Pierson, Bowie, Slash o Kesha  y otras más discretas, pero muy buenas, como con Alice Cooper, Goran Bregovich, New Order o Henry Rollins. De hecho, bastantes medios ya han hecho trabajos sobre esto, como la estación australiana TRIPLE M o la famosa Rolling Stone. Y aquí en Rock 101 online les dejaremos las que más nos han gustado. En unas tiene bastante protagonismo y en otras solo dice algunas frases y gritos. Sin embargo, para todos estos artistas, contar con la contribución de La Iguana de Detroit es un lujo anecdótico e irrepetible. Ahí les van:

 

Del segundo álbum de este proyecto inglés, cuando la electrónica en el Reino Unido daba grandes sonidos en los 90.

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En el 2003 a Iggy se le ocurre grabar un disco con el propósito de darle un sonido más crudo y regresar al rock con participaciones de sus compañeros en los Stooges después de mucho tiempo. Así como de artistas como Green Day, Peaches o The Trolls (su banda de músicos en vivo). No con tanta fortuna, la placa cuenta con pocos cortes destacados y uno de ellos es este con los canadienses de Sum 41.

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Entre toda la mezcla reggae, dub, rock y electrónica de este combo británico, Pop participa en un track que solo es homónimo al que realizó con los Stooges. ‘No Fun’ es parte de ‘Punkara’, octavo larga duración del grupo.

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‘Dark Night of the Soul’ es la creación de uno de los grandes productores de los últimos años junto con una banda de indie rock muy singular.  Con la idea de incluir diferentes vocalistas entre ellos David Lynch, Jason Lytle (Grandaddy), Frank Black, Julian Casablancas, Wayne Coyne y, obvio, Iggy Pop. Con la peculiaridad de que este proyecto peligró en su salida al mercado por peleas entre los artistas y la disquera EMI. Lo cual provocó que en el booklet del disco encontraras un CD en blanco con la leyenda “Por cuestiones legales, este disco no contiene música. Úsalo como lo desees”. Una vez arreglado el problema, en 2010 es autorizada la distribución del material ya como debe de ser y resulta un muy buen álbum. Tristemente, ese mismo año y ya con la fecha oficial del disco. Mark Linkous de Sparklehorse se quita la vida.

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Sencillo que se desprende del ‘La Sexorcisto – Devil Music Vol. 1’ de 1992. Maqueta que catapulta a Rob Zombie y sus secuaces al estrellato. Iggy con su toque misterioso y oscuro se encarga de la introducción  y la salida de la canción.

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No solo para esta rola, también en la intro de ‘Enfilade’ colabora Iggy en uno de los mejores discos de este siglo XXI. En los coros y con un simple ‘Manuscript Replica’ es suficiente la aparición del líder de los Stooges. Atraído por el sonido de la agrupación el día que el productor Ross Robinson lo invita a ver el ensayo.

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Una gran canción de un gran disco. ‘Soft Machine’ salió en 2006 y este sencillo se tocó por todos lados.

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De un sencillo de 1983 producido por Ric Ocasek (The Cars) y que no fue incluida en ningún trabajo de larga duración de La Iguana. Y que en el 2008 apareció en el “Nuggets”, disco de lados B y rolas inéditas.

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Ya saben que pueden darnos cuál de las innumerables colaboraciones de La Iguana de Detroit les gusta más. Y también de más ideas para conocer mucho más música y rock n roll.

 

Si tienes algo que decir, guarda silencio

“Donde quiera que estamos, lo que más escuchamos es ruido. Cuando lo ignoramos, nos perturba. Cuando lo escuchamos, lo encontramos fascinante” – John Cage

 

Hace 65 años inició la travesía de John Cage hacia el silencio. Desde la definición de múltiples y enigmáticas capas del club de David Lynch (en el cine y en París), al incomodo saludo al final de ‘The Graduate’ con Simon & Garfunkel y el vasto regocijo de Depeche Mode unido a la representación visual de Anton Corbijn, el silencio es uno de esos conceptos que posiblemente han sido mejor comprendidos por el compositor John Cage, quien a partir del ruido logró entender el poder de los espacios aparentemente libres de sonido.

 

 

La muestra más recordada es la del 29 de agosto de 1952, cuando David Tudor caminó hacia el escenario de Maverick Concert Hall en Nueva York, se sentó al frente del piano y por cuatro minutos y 33 segundos no emitió ningún sonido. Fue la primera vez que se interpretó la pieza silenciosa de John Cage, cuya principal intención es hacer una declaración al tiempo que el público escucha lo que lo rodea, una historia que comenzó en 1948 como idea, pero que empezó a gestarse a lo largo de 1951 inspirado por la serie ‘Blank’ del artista plástico Robert Rauschenberg, quien también diseñó la portada del disco ‘Speaking in Tongues’ de Talking Heads.

 

 

Sus lienzos pintados de blanco, que variaban su aspecto dependiendo las condiciones de luz, derivaron en una de las más importantes obras sonoras del siglo XX. El manifiesto mudo de Cage ha inspirado múltiples comentarios, pero como el músico explicó, no hay tal cosa como el silencio. Por su puesto, al principio su propuesta fue desechada, 4’33″ fue catalogada de ridícula, sobre todo en las áreas de la música clásica en las que se movía John Cage, sin embargo, en el área de las artes visuales y la música libre de rigurosas convenciones y llena de experimentaciones, alcanzó un gran reconocimiento, convirtiéndose en una pieza icónica de la postguerra, brindando una gravedad artística e histórica al hecho de que el compositor en realidad no crea y la audiencia es la que puede o no crear con el silencio.

 

El epígrafe del inicio es parte de ‘The Future of Music: Credo’, uno de tantos ensayos en los que no sólo explora la música, sino el poder del silencio, la falta de voz y la necesidad de experimentar con esos elementos para crear. Ese ensayo en particular aborda la idea de que los sonidos no son más que sonidos, todos son igual de válidos como punto de partida para descubrir más posibilidades sonoras. Curiosamente la palabra silencio no aparece ni una sola vez a lo largo del ensayo, sin embargo sus implicaciones se identifican y nos llevan hasta ese vacío.

 

Aunque al principio era un compositor avant-garde enfocado en el ruido, a lo largo de su vida después de 4’33″ su propósito fue eliminar estructuras establecidas para lograr entender la música por sí misma, sin las borrosas convenciones entre arte y vida. De hecho, Cage en sus primeros días como compositor promovió la antítesis del silencio: el ruido.

 

Él habló de hacer sonidos nuevos, pero en algún momento de 1948 empezó a trabajar en lo que llamó la ‘Oración del Silencio’, como un intento por romper con la cultura estadounidense, estableciendo un nuevo parámetro para el ruido cotidiano en oficinas, centros comerciales y elevadores, presentando la belleza que surge de la quietud.

 

La ‘Oración del Silencio’ no se concretó, pero fue el primer paso de John Cage hacia uno de los más grandes estudios del sonido que existen. 4’33″ es el detonador para la creatividad y una postura estética que ha sido adoptada desde múltiples perspectivas, pero sobre todo, es acerca del concepto y la metáfora de un sin número de cosas, la manifestación, la protesta, inconformidad pacífica y las implicaciones políticas otorgadas por la audiencia y de quien propone la adopción de esos cuatro minutos y 33 segundos en un momento dado, pero aunque parezca extraño, siempre es sobre movimiento y sonido.

A final de cuentas, en el mundo de las ideas e historias, el silencio es simplemente un lapso de tiempo que tiene un vacío o un significado, dependiendo de quien lo esté escuchando.

Contrapunto sonoro: #CorteDeDirector

Dicen que si tuviéramos a nuestro alcance un botón para disparar el centro de placer en nuestro cerebro lo apretaríamos sin parar hasta morir en euforia, que los humanos no tenemos límite para buscar esas emociones y que haríamos lo que fuera por mantenernos sobre esa ola de satisfacción.

El cine ya ha explotado esa perversa necesidad cientos de veces, sólo basta ver ‘Strange Days’, ‘Until The End of The World’ y la serie de televisión ‘Alice’ para entender la fijación con ese punto en el hipotálamo, sin embargo las representaciones visuales de lo que podría ser ya no son suficientes para la industria, necesitan ir un paso más allá para encontrar la vía rápida hacia ese botón de emociones que múltiples directores han logrado a través del juego de imágenes, diálogos, música y silencios.

En un momento en que David Lynch sigue quejándose amargamente por las películas vistas en pantallas diminutas, que la Academy of Motion Picture Arts and Sciences rastrea cuantos de sus nominados a los premios Oscar ya están en la red y que las cadenas de cine están a punto de boicotear por el corto tiempo entre la exhibición y el lanzamiento del DVD (uno de los planes de Disney para ganarle a la piratería), queda claro que la industria cinematográfica busca urgentemente la forma de renovarse y parece que meterse en lo más hondo de nuestras emociones será su salvación.

Mientras nos encontramos con el experimento neurocinema donde productores y estudios intentarán satisfacernos, con una nueva técnica que busca detectar los elementos cinematográficos responsables de que disfrutemos una película y así lograr que sean más efectivos al llenar las expectativas del público. Una vez más nos encontramos con un experimento cercano al algoritmo, procesa las imágenes que vemos en la pantalla sin tomar en cuenta lo que hemos hemos aprendido al ser expuestos cientos de veces a ciertas imágenes y que a la larga se han convertido en el estándar para hacer una película.

Esperemos no tenga los resultados que predijo William Gibson en sus libros Neuromancer, Count Zero y Mona Lisa Overdrive. La promesa es que en un futuro no muy lejano nuestro gozo extremo no será simple hedonismo visual, podría ser la respuesta correcta para revivir a una industria que intenta mantenerse viva ante la ventana de exclusivas de Internet.

De la misma manera hay quienes han intentado encontrar la secuencia elementos adecuados para realizar una película de éxito, repitiendo patrones que otros siguen realizando con base en obsesiones (Quentin Tarantino), meditación (David Lynch) o una caja llena de anécdotas (Woody Allen), entre muchos otros, como Martin Scorsese que nos brindó el pretexto perfecto para realizar un nuevo especial en Rock 101, el 40 aniversario de su película ‘Taxi Driver’ nos hizo considerar su relación con la música desde ‘The Last Waltz’, pasando por Bob Dylan, el blues y los Rolling Stones, hasta el próximo estreno de la serie ‘Vinyl’.

Así como hay directores obsesivos de la imagen, también los hay más obsesivos de la secuencia correcta de música, acompáñennos el próximo 11 de febrero de 10:00 a 20:00 horas en la edición definitiva de #CorteDeDirector.

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