hi

Banda Sonora 101: Danny Boyle, la música en su cine

Desde hace tres semanas y tras haber revisado la historia del cine-rock, en @BandaSonora101 hemos realizado recorridos por la obra de cineastas que, desde mi punto de vista, han integrado a la música como parte fundamental de su lenguaje cinematográfico.

Arrancamos con Jim Jarmusch y luego dedicamos dos programas seguidos al gran Martin Scorsese. Ahora, y tras haberlo sometido a votación en twitter, toca el turno al británico Danny Boyle, director de películas del calibre de ‘Trainspotting’, ’28 Days Later’, ‘Sunshine’ y ‘Slumdog Millionaire’, y para quien la música juega un rol fundamental en su obra.

Danny Boyle nació el 20 de octubre de 1956 en Radcliffe, Mánchester, así que en otoño de 2018 cumplirá 62 años.

Es posible hablar de Boyle como uno de los cineastas más versátiles de la actualidad. Su filmografía incluye la adaptación de novelas de culto como ‘The Beach’ y ‘Trainspotting’, hasta cine de ciencia ficción como ‘Sunshine’, cine social como ‘Slumdog Millionaire’, un filme familiar como ‘Millions’, un thriller psicológico como en trance y un filme biográfico como ‘Steve Jobs’. Y si le escarbamos un poco más encontramos comedia negra en ‘Shallow Grave’ y ‘A Life Less Ordinary’, cine de terror en ’28 Days Later’ y un drama minimalista en ‘127 Hours’.

Como vemos, Boyle no se encasilló en un género sino que decidió explorar en todas las posibilidades de la narración cinematográfica de ficción. Curiosamente, el elemento que une a sus películas es la música que habita en las bandas sonoras de cada una.

Me explico: en la obra de Danny Boyle, los vasos comunicantes entre sus filmes se revelan más en las bandas sonoras que en los temas y géneros que aborda. Es más común encontrar a Underworld en los soundtracks de sus películas que a Ewan McGregor o el género ciencia ficción, por ejemplo. Tal vez el cine social, la comedia negra, pero no son temas tan recurrentes como su gusto por determinado tipo de música. Lo mejor del asunto es que Boyle utiliza la música (debo decir: de manera magistral) para fortalecer el sentido del relato y, sobre todo, para mover emociones en el espectador.

La música electrónica es un común denominador en su filmografía aunque sus gustos musicales son variados. En sus bandas sonoras cohabitan Orbital con Beck o Leftfield con Lou Reed. Creo que su gusto se puede sintetizar en la larga relación artística que mantiene con la banda británica Underworld.

El trabajo de Boyle ha sido tan reconocido a nivel internacional, que en 2012 fue director artístico de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres. Si la revisan en YouTube verán la calidad de su trabajo.

Tras esta breve introducción, vamos a abrocharnos los cinturones de seguridad porque esta nave fílmica llamada @BandaSonora101 entra al túnel del tiempo para viajar a enero de 1995, mes en el cual se estrenó la exitosa ópera prima de Danny Boyle.

Primer largometraje de Danny Boyle. Tal fue el éxito de esta película en la taquilla y crítica inglesas, que fue reconocida en los premios BAFTA como la Mejor Película Británica de 1994. También fue la primera colaboración entre el actor escocés Ewan McGregor y Danny Boyle. Impregnada de humor negro, cuenta la historia de tres compas de departamento que encuentran una maleta llena de dinero en la habitación de un nuevo y misterioso inquilino, mismo que acaba de morir por sobredosis. En lugar de llamar a la policía, deciden quedarse con la lana y a partir de ahí se desatan una serie de sucesos tan dramáticos como hilarantes. La banda sonora trae música original de Simon Boswell (compositor de la música para películas de Dario Argento y Alejandro Jodorowsky) y rolas de Nina Simone, Andy Williams y Leftfield.

El éxito de ‘SHALLOW GRAVE’ (1994) le abrió muchas puertas a Danny Boyle y gracias a ello consiguió financiamiento para su segunda película, la inmortal ‘TRAINSPOTTING’, adaptación de la novela homónima de Irvine Welsh, la cual se estrenó el 13 de mayo de 1996 en el festival francés de Cannes, donde empezó una meteórica carrera que la llevó a convertirse en un clásico instantáneo. La frenética historia de cinco amigos y su relación con las drogas duras, el sexo y la violencia cautivó a toda una generación que hizo de TRAINSPOTTING un referente obligado de la década de los noventa del siglo pasado. Desde la primera escena Boyle marca el ritmo del filme con la música y los corazones palpitan a todo con la poderosa ‘Lust for Life’ de Iggy Pop. Digamos que la música son las alas que mantienen a TRAINSPOTTING siembre arriba, imparable en su vuelo y moviendo emociones. La banda sonora de esta película es en sí misma un clásico.

Es la tercera película de Danny Boyle y se estrenó en Inglaterra en octubre de 1997. Resulta que un par de años antes Boyle recibió una jugosa oferta de un estudio de Hollywood para dirigir la cuarta entrega de ALIEN, pero el británico prefirió filmar esta comedia negra protagonizada por su (en ese entonces) actor de cabecera Ewan McGregor y por Cameron Diaz. Cuenta la relación que surge entre una chica rica y su torpe secuestrador. No es de lo mejor logrado en la temprana obra de Boyle, pero la banda sonora trae joyas de Underworld, The Prodigy, R.E.M., The Folk Implosion y piezas que rompen con el uso de la música electrónica como una de los Squirrel Nut Zippers, que es puro swing.

La cuarta película de Danny Boyle se llama THE BEACH y es una adaptación de la novela homónima de Alex Garland. Originalmente iba a ser protagonizada por Ewan McGregor, actor principal de los primeros tres filmes de Boyle, pero los estudios le impusieron a Leonardo DiCaprio en el protagónico y el resultado fue una película tediosa y sin mucha coherencia. La música original es de Angelo Badalamenti, compositor de buena parte de la obra de David Lynch, y el soundtrack incluye piezas de Underworld, Orbital, Leftfield, Moby, y Blur.

La quinta película de Danny Boyle es 28 DAYS LATER (EXTERMINIO en español) y se estrenó en Inglaterra en noviembre de 2002. El guionista es Alexander Garland, autor de la novela The Beach, en la que se basa la película anterior de Boyle. Parece que la dupla Boyle-Garland tenía que sacarse la espina y sin duda lo hizo con esta potentísima película sobre zombis infectados de rabia, en cuya trama subyace un retrato de la naturaleza humana. La música original es obra del compositor John Murphy y el soundtrack incluye rolas de Brian Eno, Blue States y Grandaddy.

El sexto proyecto cinematográfico de Danny Boyle se llama MILLIONS y se estrenó el 14 de septiembre de 2004 en el festival canadiense de Toronto. Es un filme apto para toda la familia que cuenta la historia un niño británico de siete años al que literalmente le cae del cielo una bolsa repleta de libras, justo antes del cambio de moneda a euros. Nuevamente Boyle deja bien claro que es un cineasta que no se encasilla y puede pasar de un género a otro con muy buenos resultados. La música original es de John Murphy y la banda sonora trae rolas de Muse, Feeder, The Clash, Vangelis.

Es la incursión de Danny Boyle en la ciencia ficción. El Sol se va a apagar y como consecuencia vendrá la extinción de la raza humana. La única salvación radica en la misión del Icarus II, una nave tripulada por 6 hombres y 2 mujeres cuyo objetivo es acercarse lo más posible al Sol y detonar una enorme carga explosiva para que la estrella vuelva a brillar. Nuevamente el guión es de Alex Garland y la música original de John Murphy y Underworld. Una joya. Si les gusta el cine de ciencia ficción, ésta es una película obligada.

También podría interesarte: Ex Machina

La octava película de Danny Boyle es SLUMDOG MILLIONAIRE, un filme de corte social que cuenta la maravillosa historia de un joven huérfano de 18 años en Mumbai y su participación en la versión india del programa ¿Quién quiere ser millonario? Esta película estuvo nominada a 10 premios Oscar de los cuales ganó 8, incluidos el de mejor director y mejor película. La música original es del compositor indio A. R. Rahman con colaboraciones de M.I.A.

Es la novena película de Danny Boyle y se estrenó el 4 de septiembre de 2010 en el festival estadounidense de Telluride. Se trata de un drama sobre un montañista que queda atrapado en un peñasco. Otro giro en la filmografía de Boyle, ahora con una película minimalista que centra la tensión dramática en un solo personaje, este montañista que busca sobrevivir a toda costa. La música original es de A. R. Rahman y la banda sonora incluye rolas de Free Blood, Sigur Rós y Plastic Bertrand.

Tras haber sido el director artístico de la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, Danny Boyle realizó su décimo largometraje, TRANCE (2013), mismo que se estrenó en marzo de 2013 en Inglaterra. Esta película implica un nuevo giro en la obra de Dany Boyle, ahora con un thriller psicológico que cuenta la historia de un empleado de una casa de subastas que se asocia con una banda criminal para robar una obra de arte. En el atraco recibe un golpe en la cabeza y al despertar descubre que no recuerda dónde escondió el cuadro. En ese momento se desata el conflicto con el líder de la banda y la película se pone buenísima. La música original es obra del compositor Rick Smith y el soundtrack incluye rolas de Moby y UNKLE.

El onceavo proyecto cinematográfico de Danny Boyle es STEVE JOBS (2015), mismo que se estrenó el 5 de septiembre de 2015 en el festival de Telluride. En esta ocasión Boyle entrega un filme biográfico sobre el icónico fundador de Apple y personaje clave de la revolución tecnológica de finales del siglo pasado. La actuación de Michael Fassbender en el papel de Steve Jobs es sobresaliente y la música original de Daniel Pemberton es como un traje a la medida.

La premier mundial de esta esperada película fue el 22 de enero de 2017 en Edimburgo, Escocia. Nuevamente el guión es de John Hodge a partir de la novela de Irvine Welsh, y participa el mismo elenco de la versión de 1996. Sin alcanzar el éxito de la primera parte, TRAINSPOTING 2 es una película muy bien lograda cuya historia da seguimiento a la vida de estos maravillosos bribones sin oficio ni beneficio. El soundtrack, como era de esperarse, es una bomba.

También podría interesarte: Trainspotting 2: La vida en la retromanía

Trainspotting 2: La vida en la retromanía

 

“Eres un turista en tu propia juventud”, la frase salta de la pantalla mietras Renton, Sick Boy y Spud observan un campo que visitaste con ellos hace 20 años, el diálogo continúa pero es imposible negar que Danny Boyle te cerró el ojo después de brindarte diversas secuencias donde la música y lo que en 1996 llamaron ‘La Vida en el Abismo’ aparenta ser algo nuevo titulado ‘Trainspotting 2’.

 

La película que no es ‘Porno’, pero que retoma uno que otro elemento del libro de Irvine Welsh para darnos a entender el espíritu de aquel bromance roto por la traición (que por supuesto sigue ahí), se encarga se realizar un ejercicio de meta información, el punto central y por el cual giran múltiples formas de obsesión, regresión, acumulación y entendimiento/desentendimiento de la actualidad a través de un filme como ‘Trainspotting 2’.

 

Las referencias son obvias, en momentos descaradas, incluso se vuelven una broma interna entre creador y espectador, las escenas son las mismas, pero al mismo tiempo son otras, todos corrimos mientras escuchábamos el monólogo de “choose life, choose a job”, volvemos a correr hacia la salida de ese estacionamiento, pero el monólogo ahora aparece como otro guiño hacia el espectador (esto esperabas, ¿no?), pero con la incorporación de lo que nos adormece en la actualidad, desde redes sociales hasta el swap face y el temor al sistema de CCTV donde un mundo nos vigila.

 

 

El filme parte de la nostalgia, el encuentro con la continuación de una historia que te brinda lo que reconoces, sin embargo debe tener otro ritmo. El director sabe que quieres ‘Perfect Day’, llegará como gancho inicial para que te sumerjas en recuerdos, ya no en la alfombra donde Lou Reed cobró otro sentido para la Generación X.

 

Te brinda más de Underworld pero yuxtapone los significados de ‘Born Slippy’ y ‘Slow Slippy’ para el turista de su propia juventud, porque no es lo mismo el exceso de noches en picaderos que van hacia un rave bajo el influjo de ‘For What You Dream Of’ a los días del tinte, la válvula en el corazón, el no haber hecho nada con tu prometedora vida o la necesidad de viagra mientras lo único que escuchas es ‘radio ga ga, radio gu gu, radio ga ga’.

 

 

El estado frenético de los días de la heroína son sustituidos por la cocaína, el ritmo de la película sube y baja, sin embargo ya no percibes el síndrome de abstinencia de 1996, ya nadie necesita una dosis de metadona o emergerá triunfante del peor retrete de Escocia, pero ten por seguro que los visitará y en algún momento encontrarás una cabeza surgiendo de la misma manera, pero en otra escena.

 

La sensación de pérdidas continuas en la primera película se transforma en una comedia en la segunda. Alguien arruina el suicidio de otro, la extrema derecha que celebra la muerte de los católicos se convierte en un instante de ‘A Life Less Ordinary’ pero sin ‘Beyond The Sea’ (hey, si tu quieres nostalgia, el director puede hacer guiños a su propia trayectoria); han pasado 20 años, los mismos actores han cambiado, pero henos aquí, en la oscuridad disfrutando las referencias, porque insistimos en ser turistas de nuestra propia juventud, siendo tentados una vez más por ‘Lust For Life’, pero aquel Ziggy Pop se nos niega en una ocasión (en vinilo, porque en esos tiempos vivimos), pero no se preocupen, tendrán su recompensa por asomarse en su yo de hace dos décadas.

 

 

Trainspotting 2 y el hedonismo en la era digital

 

No sé nada aún del tratamiento que Danny Boyle le aplicó a ‘Porno’ de Irvine Welsh en su película ‘T2’ más allá de lo ambiguo que han mostrado los avances y ese tibio esbozo hacia la nueva era digital en algún diálogo extraviado.

 

Cuando el mismo Boyle presentó ‘Trainspotting’ en 1996, el grueso de los entusiastas que conocíamos la obra literaria del oriundo de Edimburgo éramos experimentadores nacientes del hedonismo de las drogas blandas y su mezcla con la música (que no con el rock en específico), así como de la aparente libertad paternal, y nos congratuló que la curva de los personajes era, hasta cierto punto, terrenal. No obstante, distábamos de ser adeptos al consumo de sustancias más fascistas como la heroína, pero valía la pena el riesgo de aventurarse en ese universo de ficción.

 

 

No es extraño, por muy sorpresivo que resulte, que seamos pocos los que esperamos con regocijo el estreno de ‘T2’ lejos del interés de algunos miembros de nuestra generación y obviamente de las nuevas generaciones más acostumbradas a los excesos vívidos y virtuales gracias a la penetración de las redes sociales y su uso indiscriminadamente lúdico y, hasta cierto punto, patético.

 

La dificultad de antaño para conseguir drogas se franquea gracias a los alcances de la deep web; y el hedonismo sexual, visto como un negocio en esta nueva entrega, no es mayor al placer de quienes, con la facilidad con que se envía un archivo por Whatsapp, rubrican una versión porno de ellos mismos gracias al sexting.

 

Lo que debería ser visto por las generaciones más jóvenes como el regreso de los Rolling Stones de la literatura hedonista ha sido adoptado con una pasmosa indiferencia:

 

“¿Qué tienen de rudos Sick Boy, Begbie y Renton que no tengamos nosotros?”

 

Tampoco es que se trate de incluir al autor de ‘Trainspotting’ dentro de los bordes de un Burroughs en ‘Junkie’ o ‘The Naked Lunch’, pero es verdad que la obra de Welsh requería un impacto efectivo en quienes deseábamos ver algo más que lo que nuestras imágenes mentales nos facturaban, y Boyle lo consiguió.

 

La representación carnal de Renton en el crisol de nuestro ego se evidenció en lo que alguien pudo lograr después de ver ‘T1’: o dejaron las drogas o se consumieron en ellas. Pero lo cierto fue que, dentro de las mentes educadas, la moraleja de ‘T1’ obró de manera importante para el derrotero de cualquier iniciado y, a los incautos, les enseño algo de buena música.

 

 

Para nadie es un secreto que después del madrazo que fue el OST de ‘T1’ la cultura rave en América Latina tuvo no un repunte sino un nacimiento enternecedor y en ocasiones exagerado pero plausible. El rock elemental fue dejado de lado y la consecución de notas secuenciadas generó un nuevo vicio. No resulta exagerado afirmar que importantes DJs y productores como Armin van Bureen, Chicane o David Guetta le deban demasiado a aquella película respecto a sus alcances en países no educados para la música electrónica.

 

En este caso, en una parte de la película, ‘Born Slippy’, de Underworld, aderezaba una escena de esperanza plástica precisamente contrapuesta al speech inicial que rezaba: “Choose a life…” en el cual se pretende satanizar, o delinear, la necesidad consumista del capitalismo como reducto de la comodidad humana. Gracias, Boyle, por ese contraste.

 

La potencia con la que ataca la escena el dueto formado por Karl Hyde y Rick Smith generaba una coda esencial para quien se erige como un perdedor pero se ha encontrado con una nueva vida que desconoce pero que en el fondo, desde el principio, le atrae como las heces a la mosca. El mensaje que Boyle pretende facturar es que los perdedores también sufren, aunque vayan ganando.

 

‘T1’ es una trampa y sí, tiene moraleja.

 

Claro que los cuatro fabulosos tenían que volver, esta vez para hurgar en otro elemento esencial del hedonismo humano que, en estas épocas, no requiere mayores estrategias que estar en línea.

 

Quizás la omisión de Boyle fue llegar a destiempo y ‘T2’ puede llegar a ser un filme de culto para algunos pocos. De igual manera, la penetración que esta nueva entrega requiere es arroparse en un OST tan efectivo como el anterior, buscando la fortificación de bandas añejas acordes al sentimiento heredado de ‘T1’ para no caer en banalidades ni efectismos baratos que pretendan enganchar a las nuevas generaciones.

 

Porque los drogadictos más adorados de la historia del cine, ahora metidos a pornógrafos, necesitan un cobijo educado, cuidado, fino y nada rupestre, mucho menos simplista, para anidar en las mentes de quienes no han visto ‘T1’, o no les hace mella, y se sientan identificados con esos cuatro entes cuyas personalidades pueden alojarse en el inconsciente de cualquiera.

 

Mientras tanto, las viejas generaciones que deseábamos desayunar escuchando a New Order con nuestros padres tenemos la responsabilidad de explicar y compartir qué demonios fue ‘T1’ y su OST. Y mostrar el mismo regocijo que vomitamos cuando vemos en escena a los Stones o a Kraftwerk.

 

La pregunta es, ¿a quién van a invitar a ver ‘Trainspotting 2’?

Escoge una vida, un trabajo o Rock 101

Ya lo decían los Beastie Boys, debes luchar por tu derecho a enfiestarte, esa sola idea bastó para que emergiera una escena donde hasta 10,000 personas bailaban en la sordidez de diversas bodegas abandonadas y lejos del radar de la policía. Como todo levantamiento, su duración fue breve, de alto impacto y fue absorbida por el mainstream. Bailar se convirtió en una inspiración, una afrenta política y un reclamo sobre una situación social.

La revolución rave, como lo revelan sus héroes anónimos, es el punto de inflexión donde el acid house dejó de ser fenómeno underground local y se convirtió en una explosión cultural en todo el mundo. ¿Fue una revolución o sólo fue una serie de fiestas? La planeación y los riesgos que implicaban, además de entender que las ganancias monetarias eran pocas comparadas con la reacción de los periódicos y la policía, mostraban el espíritu de rebeldía e idealismo que acompañaban la música, un honesto testamento de una época, una serie de ciudades unidas por sus madrugadas y claves secretas para acceder a la ética y estética del acid house.

Fue una revolución, no hay duda, fue una oleada hecha no tanto por los creadores del acid house, sino por aquellos que lo hicieron crecer como un movimiento underground y lo convirtieron en fenómeno juvenil, épico y contagioso. Todos los problemas para concretar el rave en términos capitalistas tenía un costo de £3 libras por persona, que apenas cubrían los costos para realizar la fiesta, pero el ingenio era parte integral para lograr que toda la gente llegara hasta el lugar. Algunos de ellos pagaron la rebeldía con su libertad, acusaciones de violencia y venta de drogas, acoso policíaco e imposiciones de toques de queda.

La revolución a través de la música electrónica en el underground tiene sus mejores años entre 1988 y 1994, para el momento en que la película ‘Trainspotting’ adopta la idea de moverse de “Ziggy Pop” a otros parámetros sonoros y rejuvenecerse por el oído, el movimiento ya es totalmente mainstream, para 1996 la idea del rave no solo está presente en estaciones de radio y festivales, incluso se le menciona en programas de televisión de corte juvenil como ‘Beverly Hills 90210’.

Justo hace 20 años nos escontramos con la esencia punk de Irvine Welsh trasladada a la pantalla, de alguna forma la serie de picaderos en Escocia, el SIDA aniquilando adictos a la heroína y la Generación X que prefería divertirse a trabajar (pero que aceptaba en el fondo que tendrá que elegir una vida) transgredieron el cine con un nuevo lenguaje visual donde una escena ya se mostraba procesada, masticada y deglutida, para algunos el punto de partida es el soundtrack del filme, para otros es la idea de que las películas sobre jovenes ya no se trataban del romance al estilo ‘Pretty in Pink’ o la detención en la escuela tipo ‘The Breakfast Club’, pero a final de cuentas seguía siendo sobre el arte de crear un soundtrack inolvidable.

Partiendo de aquella novela que estaba en la lista de libros prohibidos y uno de los más robados de las tiendas británicas, celebramos el 20 aniversario del estreno de ‘Trainspotting’, esperando que Danny Boyle nos de pronto la continuación ‘Porno’, aceptando que todas las elecciones del monologo de Renton (que en la película es el inicio y en el libro la mitad) se han concretado, escogimos la pantalla de plasma y la serie de comodidades que sustituyeron la evasión con base en la heroína y aceptamos que el plan de estudios de diversas universidades ya incluye la primera novela de Irvine Welsh.

Acompañanos el 23 de febrero en un día perfecto, de clubes nocturnos, sábanas sucias y por supuesto mucho (Z)Iggy Pop, iniciamos a las 10 de la mañana y continuaremos administrando dosis en tus oídos hasta las 8 de la noche tan solo para evitar el síndrome de abstinencia.

59 Muestra Internacional de Cine, historias que merecen ser contadas

Por: Sofia Villaloz Avendaño 

 

El 3 de noviembre se presentó en rueda de prensa la edición 59 de la Muestra Internacional de Cine, que iniciará este viernes 6 de noviembre del 2015 en la Cineteca Nacional, donde 14 títulos nos llevarán a países como Francia, Estados Unidos, Italia, Reino Unido, Suecia, Turquía, Islandia, Dinamarca y por supuesto, México para contarnos historias que merecen ser contadas de múltiples directores, entre ellos Peter Greenaway y Dannny Boyle.

 

Esta Muestra Internacional de Cine tuvo sus inicios en los años setenta cuando las personas empezaron a tener particular interés en el séptimo arte, nació con directores como Francis Ford Coppola o Martin Scorsese, obteniendo tal éxito que recientemente se ha decidido realizarla dos veces al año.

 

Las películas que se estarán presentando serán:

La encargada de inaugurar esta Muestra será la película mexicana “Las elegidas”, la cual nos muestra un golpe duro de realidad que vive México acerca de la trata de blancas, donde un romance infantil que se desarrolla en Tijuana acaba con la vida de miles de jóvenes al ser obligadas a ser parte de este círculo de violencia en contra de las mujeres. Ésta es la segunda película del director David Pablos con una colaboración de Canana para la realización de tan impactante película que te lleva a sentir la crueldad de esta situación que miles de mujeres viven día a día.

 

 

A partir de enero del 2016, la 59 Muestra realizará un recorrido por la República Mexicana en los estados de Zacatecas, Chihuahua, Monterrey, Guadalajara, Puebla, Morelos, Oaxaca, Tijuana, Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro, Hidalgo, Chiapas, Michoacán y Tamaulipas.

 

El plasmar en imágenes situaciones que deben ser contadas es una labor admirable, por lo que es de curiosidad o de interés lo que cada una de estas personas de todo el mundo quiere decir. La 59 Muestra Internacional de Cine está llena de voces que merecen ser escuchadas y no podemos perder la oportunidad de ir a la Cineteca a partir de este 6 de noviembre y admirar y reflexionar el séptimo arte.

 

‘Steve Jobs’ de Danny Boyle cerrará el Festival Internacional de Cine de Los Cabos

El Festival Internacional de Cine de Los Cabos dio a conocer a través de un boletín de prensa que su cuarta edición será clausurada con ‘Steve Jobs’ de Danny Boyle. La premier de la más reciente película del director británico tendrá lugar el 14 de noviembre como parte del Programa de Galas de la edición 2015 del festival.

Con un guión realizado por Aaron Sorkin (‘The Social Network’, ‘Moneyball’) con base en el basada el libro de Walter Isaacson, ‘Steve Jobs’ aborda la vida del genio de la tecnología y la innovación se centra principalmente en el tiempo entre el lanzamiento de la computadora Macintosh en 1984 y la presentación del la iMac en 1998. Aunque es un retrato íntimo de la mente maestra de Apple, la película protagonizada por Michael Fassbender es poco convencional.

La cuarta edición del Festival de Cine de Los Cabos, que se celebrará del 11 al 15 de noviembre, reunirá lo mejor del cine internacional con una plataforma para que la industria nacional colabore con sus socios norteamericanos. Conoce la programación del festival en su página oficial.

 

Reseña: Ex Machina

Durante años las películas de ciencia ficción han explotado la idea de que la inteligencia artificial se mide por la empatía, sin embargo “Ex Machina” propone algo nuevo, la verdadera prueba de efectividad de la IA es la capacidad de una máquina para mentir, solo entonces podremos compararla con el humano.

Como ocurrió con Duncan Jones con “Moon” (2009), Alex Garland debuta como director con una película basada en la historia y no en el presupuesto, parte de la anécdota que no necesita desarrollarse a través del efectismo (aunque visualmente es impactante). Despues de escribir los guiones de “28 Days Later” (2002) y “Sunshine” (2007) para Danny Boyle, nos muestra un cuento de ciencia ficción reflexivo y emocionante que en ningún momento deja de ser entretenido.

Alex Garland nos aproxima a un tema familiar en los últimos años, pero se aleja de las tres leyes de la robótica descritas por Isaac Asimov e incluso la simpatía que provoca “Robot & Frank” (2012), “Ex Machina” parece ser un estudio de la inteligencia artificial y un terrorífico triángulo amoroso, que resulta ser todo lo opuesto a lo amoroso.

Partimos del Test de Turing, con el que se busca determinar si el intelecto de Ava es indistinguible del de un ser humano, sin embargo ella no solo es atractiva, también parece ser vulnerable. Esto puede manchar los resultados de la prueba. Caleb, quien debe realizar la prueba, está atrapado entre su deseo de aprender y su deseo de poseer lo que parece excesivamente humano.

Solo cuatro personajes (y algunos repuestos guardados en el clóset) bastan para desentrañar la historia de la evolución de una máquina, examina la singularidad tecnológica de una manera muy íntima y espeluznante, nos coloca frente a la inteligencia artificial en forma de una hermosa robot que sorprendentemente tiene una segunda agenda programada en su sistema.

-->