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Miguel Díaz-Canel asume la presidencia de Cuba (tras seis décadas de Castros)

LA HABANA. Miguel Díaz-Canel se convirtió hoy en el nuevo presidente de Cuba, poniendo fin a casi seis décadas de gobiernos de los hermanos Fidel y Raúl Castro, con la promesa de mantener viva la revolución socialista pero también de modernizar la economía.

La Asamblea Nacional consagró al ingeniero de 57 años con la formalidad de una votación aunque era el único candidato impulsado por el Partido Comunista que lidera Raúl Castro, en el primer recambio generacional desde que los líderes de la revolución de 1959 llegaron al poder.

Díaz-Canel, quien cumplirá el viernes 58 años, continuará un plan de reformas emprendido hace una década por Raúl Castro en busca de modernizar la estancada economía, incluyendo la necesidad de resolver un sistema de doble moneda y brindar mayor apertura al sector privado.

Y esto deberá hacerlo en medio de una fuerte desaceleración económica producto de la crisis de su aliado Venezuela, de una ineficiente cosecha de azúcar y de una posible baja en los ingresos del turismo luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, revirtió la mejora en las relaciones lograda con el gobierno de Barack Obama desde 2014.

“La política exterior cubana se mantendrá inalterable (…) porque Cuba no hace concesiones contra su soberanía”, dijo Díaz-Canel.

Reiteró que el país caribeño “no hará concesiones contra su soberanía e independencia” ni “negociará sus principios”.

Durante su primer discurso ante la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP, Parlamento unicameral), que lo ratificó hoy como el primer mandatario cubano sin apellido Castro en casi sesenta años, Díaz-Canel dijo que el mundo está “en una coyuntura internacional caracterizada por la creciente amenaza a la paz y la seguridad”.

“En tal contexto ratifico que la política exterior cubana se mantendrá inalterable y reiteramos que nadie logrará el propósito de debilitar a la Revolución ni doblegar al pueblo cubano, porque Cuba no hace concesiones contra su soberanía e independencia”, señaló.

El nuevo gobernante, de 57 años, no mencionó explícitamente a Estados Unidos – con quien Cuba vive un momento de renovada tensión política tras el “deshielo” diplomático de hace tres años-, sin embargo insistió en que la isla “jamás cederá ante presión o amenazas”.

Antes, en un homenaje al saliente mandatario Raúl Castro, Díaz-Canel aseguró que contaría con los “aportes” y la guía del primer secretario del gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal).

“Raúl es el mejor discípulo de Fidel (Castro) (…) Cuba lo necesita (…) orientando y alertando sobre cualquier error y deficiencia. Enseñando y siempre presto a enfrentar al imperialismo ante cualquier intento de agresión al país como el primero, con su fusil en la hora del combate”, enfatizó.

 

Miguel Mario Díaz-Canel

Miguel Mario Díaz-Canel, el número dos del Gobierno cubano desde 2013, se convirtió hoy en el nuevo presidente de Cuba, donde por primera vez desde hace seis décadas el principal mandatario del país no tiene el apellido Castro.

Díaz-Canel, quien mañana cumple 58 años, recogió el testigo entregado por Raúl Castro, quien después de doce años en el poder deja la Presidencia del país en cumplimiento de la limitación de mandatos para los altos cargos del régimen que él mismo declaró en 2013.

Nacido en Villa Clara, el 20 de abril de 1960 -un año después del triunfo de la Revolución que lideró Fidel Castro-, el nuevo mandatario cubano es un político forjado desde las bases del Partido Comunista (PCC) que ha ido ascendiendo progresiva y discretamente en las estructuras del poder hasta convertirse en el número dos del régimen.

Este ingeniero electrónico, graduado en 1982, se incorporó a las Fuerzas Armadas de Cuba hasta 1985 y desde abril de ese año se desempeñó como profesor en la Universidad Central de Las Villas: fue en ese centro donde dos años más tarde y sin abandonar la docencia comenzó su carrera política en la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), la cantera del PCC.

A esa época se remonta su experiencia internacionalista al encabezar (entre 1987 y 1989 y como especialista en radio de las Fuerzas Armadas cubanas) un contingente que viajó a Nicaragua para ayudar al Gobierno sandinista, entonces en guerra contra fuerzas partidarias del exdictador Anastasio Somoza apoyadas por EE.UU.

A su regreso, continuó su progresión en el escalafón de la UJC, donde llegó a ser miembro de su Buró Nacional, responsable del área ideológica y segundo secretario de la organización, cargo que asumió en 1993 tras la amplia remodelación que la organización experimentó cuando Roberto Robaina, hasta entonces líder de la filial juvenil comunista, fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores.

De forma paralela, Díaz-Canel inició su carrera en el Partido Comunista: en 1991 ingresó en el Comité Central del Partido, en 1993 asumió la dirección de la organización en Villa Clara donde fue elevado a secretario provincial entre 1994 y 2003.

El año 2003 fue un año importante en la carrera de Díaz-Canel: ingresó en el todopoderoso Buró Político del partido (puesto que renovó en los congresos del PCC de 2011 y de 2016); fue elegido diputado de la Asamblea Nacional por la circunscripción de Placetas (Villa Clara) y ese mismo año fue trasladado a la dirección política de Holguín, donde fue secretario provincial hasta 2009.

Su salto al Gobierno se produce en el año 2009, cuando fue nombrado por Raúl Castro como ministro de Educación Superior: desde ese cargo fue el encargado de poner en marcha la escuela superior para dirigentes del Estado y el Gobierno, inaugurada en octubre de 2011, para la formación del relevo generacional tal y como aprobó el VI Congreso del PCC (2011).

Tres años más tarde, el 22 de marzo de 2012, Raúl Castro le elevó un peldaño más al nombrarlo vicepresidente del Consejo de Ministros, en sustitución del veterano José Ramón Fernández, más conocido como “el Gallego Fernández”.

Pero el ascenso determinante de Díaz-Canel se produjo tras los comicios de febrero 2013, cuando fue designado primer vicepresidente del Consejo de Estado con igual rango en el Consejo de Ministros sustituyendo en el puesto al “histórico” José Ramón Machado Ventura: se consolidó así como número dos del gobierno raulista y probable sucesor del menor de los Castro.

A partir de ese momento, el hasta entonces casi desconocido Díaz-Canel comenzó a cobrar visibilidad pública dentro de la isla y también en el exterior ya que ha representado a Cuba en numerosos viajes.

Entre ellos la toma de posesión en 2013 del presidente ecuatoriano, Rafael Correa (2003); la gira que realizó ese año por Laos, Vietnam y China, donde se entrevistó con el presidente, Xi Jinping; o su viaje a Caracas por el aniversario de la muerte de Hugo Chávez (2015).

Acudió también como máximo representante de Cuba a la cumbre UE-Celac (junio de 2015), a varios aniversarios de la Revolución sandinista y a la toma de posesión del nicaragüense Daniel Ortega, en enero de 2017.

Ese mismo año cursó una gira por Bielorrusia, Rusia y Japón, donde se entrevistó con los presidentes Aleksandr Lukashenko y Vladimir Putin, y el primer ministro Shinzo Abe y el canciller Kishida, en los que trató proyectos de cooperación, energéticos e industriales.

En mayo de 2017 asistió a la investidura del ecuatoriano Lenín Moreno, y a continuación viajó a Bolivia para entrevistarse con el presidente, Evo Morales, y visitar La Higuera, lugar en el que ejecutaron al “Che”, y Vallegrande, donde fue enterrado hasta 1997.

Además, ha participado en las recepciones a los dignatarios que han visitado la isla, entre ellas la del papa Francisco, en septiembre de 2015, o la del presidente Barack Obama, en marzo de 2016.

Díaz-Canel está casado en segundas nupcias con Lis Cuesta Peraza, profesora universitaria. En su primer matrimonio, con Martha, tuvo dos hijos.

El nuevo presidente cubano tiene ascendencia española: su bisabuelo, originario de Castropol (Asturias, España), emigró a Cuba a mediados del siglo XIX y regentó en La Habana una fábrica de muebles.

 

 

 

Estas son las frases más destacadas de Díaz-Canel en su primer discurso como presidente del país:

 

– El mandato dado por el pueblo a esta legislatura es dar continuidad a la Revolución cubana en un momento histórico crucial, que estará marcado por todo lo que logremos avanzar en la actualización del modelo económico y social, perfeccionando y fortaleciendo nuestra labor en todos los ámbitos de la vida de la nación.

– Asumo la responsabilidad con la convicción de que todos los revolucionarios, desde cualquier trinchera, seremos fieles a Fidel y a Raúl, líder actual del proceso revolucionario.

– Raúl, como cariñosamente le llama nuestro pueblo, es el mejor discípulo de Fidel pero también ha aportado innumerables valores a la ética revolucionaria, a la labor partidista y al perfeccionamiento del gobierno.

– El compañero Raúl, como primer secretario del Partido Comunista de Cuba, encabezará las decisiones de mayor trascendencia para el presente y futuro de la nación.

– Ratifico que la política exterior cubana se mantendrá inalterable y reiteramos que nadie logrará el propósito de debilitar a la Revolución ni doblegar al pueblo cubano porque Cuba no hace concesiones contra su soberanía e independencia, no negociará principios ni aceptará condicionamientos.

– Jamás cederemos ante presiones o amenazas. Los cambios que sean necesarios los seguirá decidiendo soberanamente el pueblo cubano.

– No vengo a prometer nada como jamás lo hizo la Revolución en todos estos años. Vengo a entregar el compromiso de trabajar y exigir con el cumplimiento del programa que nos hemos dado como gobierno y como pueblo en los lineamientos del Partido y la Revolución a corto, mediano y largo plazo.

– Aquí no hay espacio para una transición que desconozca o destruya el legado de tantos años de lucha.

– Siempre estaremos dispuestos a dialogar y cooperar con quienes lo estén a su vez desde el respeto y el trato entre iguales.

– En esta legislatura no habrá espacio para los que aspiran a una restauración capitalista. Esta legislatura defenderá la revolución y continuará el perfeccionamiento del socialismo.

– Afuera hay un mundo que nos mira con más interrogantes que certezas porque ha recibido mensaje equivocado de que la revolución termina con sus guerrilleros.

– Nos corresponde ser más creativos en la difusión de nuestras verdades, emplear más y mejor las posibilidades de la tecnología para inundar de verdad los infinitos espacios del planeta internet, donde hoy reina la mentira.

Con información de Reuters, EFE y Notimex

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