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El Cine de que nos dejó el 68

Por: Noctambulante

El año de 1968 fue de movimientos sociales y culturales en varias partes del mundo, un año muy importante y que además permanece en la memoria colectiva de todos los mexicanos. Pero también resultó ser un año muy interesante para la cinematografía mundial ya que emergieron verdaderas joyas que nos fueron legadas por grandes directores que vale la pena mencionar en esta ocasión.

Hay que mencionar que esta lista iba a formar parte de uno de nuestros ciclos cinematográfico, pero desafortunadamente por cuestión de tiempos y espacios no pudimos concretar fecha y sede para realizarlo; de todos modos aquí les compartimos los títulos para que se queden con las ganas de verlas en un Noctambulante.

Película conocida en nuestro país como La Noche de los Muertos Vivientes, es un filme de corte independiente realizado con un presupuesto y un equipo de producción modesto (tantos los administrativos como staff eran los mismos actores de la película) pero que lograron bajo la dirección de George A Romero crear un verdadero clásico de la cinematografía mundial.

La película se estrenó el primero de octubre de 1968 presentando al zombie como el primer monstruo icónico del cine contemporáneo.

 

Con guión y dirección de Kaneto Shindô, tenemos una historia de fantasmas que regresan del mas allá con la intención de cobrar venganza. Una bellísima película japonesa en blanco y negro ubicada en los tiempos de los samuráis relatada a manera de fábula.

Como dato curioso, competía en el Festival de Cannes en 1968 en la terna de mejor película, lamentablemente el festival se canceló ese año debido a las manifestaciones estudiantiles y revueltas sociales que acontecieron en el mes de mayo en Francia.

 

Adaptación cinematográfica del comic de Jean-Claude Forest consagró a la bellísima actriz Jane Fonda en el mito erótico de su tiempo (fantasía sexual de nuestro padres y abuelos).

Dirigida por Dino de Laurentis esta aventura erótico espacial mostraba una visión de ciencia ficción para adultos basada en una estética con trajes plateados, naves espaciales con luces de bengala criaturas fantásticas, una locura visual increíblemente sugestiva ¿quieren conocer el orgasmatrón?

 

Mario Bava uno de los grandes precursores del género giallo en Italia nos presenta esta maravilla del cine fantástico de acción. Diabolik (John Phillip Law) es un ladrón sofisticado y seductor que realiza los atracos mas espectaculares en una época donde la psicodelia predominaba.

Película de acción, mujeres hermosas con estilos a go go, y una triada infalible conformada por el director Mario Bava, la música de Ennio Morriconne y la producción de Dino de Laurentis nos dejan como resultado un gran filme de acción.

Como dato curioso los Beastie Boys se inspiraron en esta película para su videoclip Body Movin del disco Hello Nasty.

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José Mujica Marins actor de director de sus propias películas es considerado el precursor del género cinematográfico de terror en Brasil. Marins, bajo el alter ego de Xe Do Caixiao (Coffin Joe en Estados Unidos), se mostraba como un personaje extravagante con capa y sombrero negros y unas uñas muy largas y afiladas que te daban escalofrió solo de verlo.

Terror de atmósfera gótica desarrollada en el Brasil rural de los años sesenta, Xe Do Caixiao era el Cóco de la región que aterraba y torturaba mujeres bellas y exuberantes.

 

Maravillosa película de ciencia ficción dirigida por Franklin J. Schaffner y basada en la novela distópica de Pierre Boulle que se desarrolla en una sociedad en la que los simios son la raza dominante y tienen sometidos a los seres humanos. La película contiene uno de los finales mas emblemáticos en el cine fantástico, que incluso se ha parodiado hasta en Los Simpson.

 

Dirigida por Jack Hill esta película combina terror, comedia y humor negro, una familia de locos inadaptados y caníbales que viven en condiciones infrahumanas reicben la visita de unos sujetos que reclaman la propiedad sin sospechar que serán sometidos por estos maniáticos para ser devorados. La película se realizó en plena época de la guerra de Vietnam y el movimiento hippie ofrece una sutil lectura de lo que representaba el conservadurismo de la sociedad norteamericana y los movimientos sociales de cambio como los raciales y sexuales.

Spider Baby es protagonizada por el grandioso Lon Chaney Jr, también cuenta con las actuaciones de Beverly Washburn y de un joven Sid Haig, quién mas tarde se convertiría en actor fetiche para Rob Zombie.

 

Película inglesa dirigida por Michael Reeves y protagonizada por Vincent Price muy al estilo de horror gótico de la Hammer Films. Una perturbadora historia de maldad desarrollada durante la guerra civil inglesa. Matthew Hopkins viaja por el campo con sus secuaces y cobra por cada bruja a la que hace confesar su pacto con Satanás.

Vincent Price siempre será un icono para los amantes del cine de terror ya que encarnó a muchos personajes y villanos pero siempre con un aire sofisticado que era nato en él, en Cuando Las Brujas Arden (así se le conoció en nuestro país) es el villano inquisidor y torturador que aterra a la comunidad y a quienes no desean encontrar de frente con él.

*Mención especial

En nuestro texto anterior de cine mexicano de terror clásico mencionamos dos obras imprescindibles, también las tenemos como destacadas en este modesto listado: El Escapulario y Hasta el Viento Tiene Miedo de Carlos Enrique Taboada, ambas películas realizadas durante el año de 1968 y que en la actualidad siguen produciéndonos escalofríos.

Noctambulante es una muestra de cine de terror y fantasía, asiste a sus campamentos cinematográficos de terror y síguelos en @noctambulante.

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“Las películas son para mí un instrumento mágico… Es una manera de construir otros mundos” –
Juan López Moctezuma

¡AL-U-CARDA! Recuerden ese nombre, será un grito constante sin clemencia a lo largo de todo el texto, porque Alucarda, la hija de las tinieblas tiene algunos de los gritos y aullidos más escalofriantes que se puedan escuchar en un filme de horror. El continuo “¡AAAAAHHHH!” parece ser el motor de una historia de posesión, mujeres en episodios histéricos gritando en un convento empapado de sangre, con vagabundeos en el bosque, gitanos jorobados y declaraciones crípticas, que incluyen el descubrimiento del “demonio heliofóbico, ¡un demonio de categoría seis que odia la luz!” que glorificará su 40 aniversario en el Festival Macabro con una proyección especial en la Biblioteca México.

Debemos admitir que Alucarda nos prepara para el exorcismo, además de un extraño uso de conocimientos de demonología, no por nada los edificios tiemblan y la gente estalla en llamas, pero más que nada se trata de un filme confuso y estrafalario, que definitivamente tiene un eco de Alejandro Jodorowsky, amigo y socio de Juan López Moctezuma.

Para la multitud que gusta de la explotación del gore, tiene una buena cantidad de sangre y desnudez total considerable, pero la historia no puede explicarse con palabras simples, incluso las mismas palabras e intenciones cambian de la versión original en inglés a la versión doblada al español, aunque básicamente todo tiene que ver con la posesión demoníaca o la caída del telón de las tinieblas.

 

Alucarda es, al menos visualmente, una imagen más elegante e interesante con interiores “orgánicos”, y aunque la película fue realizada con muy poco dinero (según López Moctezuma), no se ve de esa manera, razones que han motivado a Alucarda a convertirse más que en la hija de las tinieblas, en un culto y una parte de las tres fragmentos que forman la historia detrás del filme ‘Alucardos, Retrato de un Vampiro’, que no sólo emula la cuestión de realizarse “con el dinero justo para hacerla”, también se presenta como un proyecto que divaga por varios mundos, tan estrafalarios e increíbles como los protagonizados por la actriz Tina Romero, creciendo como ente vivo a través de anécdotas extraordinarias.

Si alguien tiene que escribir la historia de la vida del director, inmediatamente aparece como una obra de ficción, demasiado extravagante para ser real. No importa como se midan las cosas, hay que reconocer que Juan López Moctezuma vivió una existencia algo más grande que la vida típica. El popular locutor de televisión y radio se entregó a un gusto por lo macabro, estrechando vínculos como productor de Alejandro Jodorowsky en ‘Fando y Lis’ y ‘El Topo’, pero su historia se extiende mucho más allá de eso, es una visión a veces fascinante y frustrante.

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Un hombre que nunca terminó la universidad, fue amante y promotor del jazz, vertió su dinero y energía creativa en algo que trastocó su cordura, mostrando un comportamiento cada vez más errático en sus sets de filmación, convirtiéndose en un personaje más ambicioso, desbocado y excéntrico que dirigía vestido de emperador romano o desnudo, tomando drásticas decisiones de última hora como la de quemar el set de Alucarda de verdad durante el rodaje, provocando heridas de gravedad en varias personas que trabajaban en la película. Cuando su comportamiento comenzó a arrastrarse hacia su carrera profesional en la televisión, López Moctezuma quedó en bancarrota, desempleado y, finalmente, sucumbió a la enfermedad mental que lo dejó hospitalizado para recibir atención psiquiátrica.

Y ahí es donde las cosas se ponen todavía más extrañas. Juan López Moctezuma fue secuestrado del hospital en 1992 por un par de fans obsesivos – un hermafrodita, y el otro un huérfano que vivía en un coche abandonado fuera de la casa donde su padrastro golpeaba a su madre – lo mantuvieron con ellos durante tres días, realizando un acto intensivo de psicomagia, mostrándole al director sus propias películas, llevándolo a los escenarios más importantes de su obra, hasta que recuperó al menos una medida de su lucidez.

¿En verdad sucedió todo eso? Realmente sucedió. La misma pregunta acompaña de principio a fin a ‘Alucardos, Retrato de un Vampiro’, sumándosele la idea de que entre todos los mundos que rodearon la vida de Juan López Moctezuma, todavía hay suficiente espacio para preguntarse si la película es un documental o ficción, llevándonos a los variados intereses del director, sus películas de horror lanzadas en inglés, ‘Alucarda, la hija de las tinieblas’, ‘Mary, Mary, Bloody Mary’, ‘El alimento del miedo, ‘To Kill a Stranger’ y ‘The Mansion of Madness’, una adaptación del cuento de Edgar Allan Poe.

 

El filme dirigido por Ulises Guzmán tardó cinco años en realizarse con base en una mezcla de 60 cassettes de súper 8, Hi8 y toda una variedad de entrevistas con sus hijas, su hermano, sus guionistas, productores y actores, para develar la historia de Juan López Moctezuma que de forma inefable se liga con la de sus dos admiradores obsesionados con Alucarda, el único experimento de “gore sobrenatural” en México, que tuvo los elementos suficientes para convertirse en la obsesión de Manolo y Lalo, sus secuestradores. Una historia que es impactante por sí misma.

El resultado es una película que a menudo se siente como si estuviera en competencia con ella misma. Y todo parte de esa idea, de ser un alucardo, uno de los herederos de López Moctezuma, quien al morir dejó los derechos totales de su obra a sus fanáticos, los que como Manolo y Lalo absorbieron sus ideas y ahora son trasladadas a un documental que “es un poco el mito de Lucifer quien, se dice, cayó del cielo al infierno. Así le pasó a Moctezuma. De tenerlo todo, se quedó sin nada”. Las tres historias tienen un sabor raro que perturba con su acto de revelación. Todos los elementos son tan claros y fascinantes como sorprendentes.

Demasiadas historias para vagar entre el documento y lo ficticio. Sin embargo queda una cuarta línea por descubrir, las razones para el subtítulo de Retrato de un vampiro. Los vampiros son demonios elegantes para los buenos tiempos, se deslizan suavemente chupando la sangre de la sociedad y a veces son una proyección de nuestras ansiedades colectivas, algo que definitivamente se transforma al pensar en Juan López Moctezuma.

Con Alucardos surge la historia de éste fascinante director, su vida y su trabajo, y está la historia de Manolo y Lalo, ambas alteradas por la hija de las tinieblas, dos líneas paralelas sobre obsesión cinéfila, algunos dirán cinepata, sobre todos aquellos que terminan convertidos en guardianes de la herencia de cierto culto. Las excentricidades no son suficientes, las realidades se mezclan, se imponen unas a otras para producir algo más fantástico, entre lo informativo y lo existencial y macabro que ahora trasciende más allá del escalofriante grito de ¡AL-U-CARDA!.

Little Evil

El cine de horror se ha convertido en cosa seria en los finales de esta década, tanto que cada año tenemos una “Mejor película de todos los tiempos” aclamada por la crítica, sin importar la dosis de miedo que impregne en el espectador. Hoy los expertos se basan más en la originalidad y en el miedo psicológico, es por eso que todos vimos ‘The Babadook’ (2014, Dir. Jennifer Kent), ‘The Witch’ (2015, Dir. Robert Eggers), la soporífera ‘It Follows’ (2014, Dir. David Robert Mitchell), y las más recientes ‘Raw’ (2016, Dir.Julia Ducournau) y ‘Get Out’ (2017, Dir. Jordan Peele); dejando una sensación de vacío en nuestras almas en búsqueda de gore, sangre, monstruos mórbidos y desmembramientos.

Esto a su vez, provoca que el público deje en el olvido producciones como ‘The Autopsy of Jane Doe’ (2016, Dir. André Øvredal) o ‘The Last Shift’ (2014, Dir. Anthony DiBlasi), cintas que probablemente cubren nuestras necesidades y a otro peldaño importante dentro del género: la comedia, cuyas exponentes más recordadas podrían ser ‘Ghostbusters’ (1984, Dir. Ivan Reitman) y ‘Shaun of the Dead’ (2004, Dir. Edgar Wright), y no sagas como la de ‘Scary Movie’, que se van por el chiste fácil o ‘Actividad Paranormal’ con su humor involuntario.

Es por eso que, en su segundo intento por incursionar en este subgénero, Netflix nos presenta ‘Little Evil’, nos cuenta la travesía de Gary (Adam Scott), un hombre que acaba de contraer matrimonio con una madre soltera cuyo hijo podría ser el mismísimo anticristo.

Más allá de tomar prestada la premisa de ‘The Omen’, la película dirigida por Eli Craig (encargado de dar vida a la serie de ‘Zombieland’) se preocupa por plantear ciertos vicios de nuestra sociedad que utilizar escenas icónicas del clásico de 1976: la madre incrédula ante las acciones malvadas de su hijo, las familias con miembros transexuales, las acciones negativas de la iglesia y los jóvenes que se sienten cineastas por tomar una cámara, son los nodos que van construyendo de manera indirecta la historia.

Eso no quiere decir que se olvide de burlarse de su predecesora y de otras películas como ‘Poltergeist’, ‘El Resplandor’ o ‘Child’s Play’ (Owen Atlas, el niño que da vida al hijo del Diablo, tiene un look idéntico a Chucky), utilizando elementos sutiles que no se usan más que en su presentación. El problema para muchos podría ser la limitante del director al seleccionar escenas no tan icónicas de ‘The Omen’, descartando la secuencia del zoológico o el ahorcamiento en la fiesta de cumpleaños, haciendo de esta parodia algo light con situaciones exageradas fuera de lugar.

Por otro lado, el error que le cuesta todo a esta propuesta es que sus tres actos no encuentran una línea de conexión. Mientras la introducción nos plantea la situación del ser “padrastro primerizo”, el intermedio se preocupa por demostrarnos lo malo que puede ser el niño para que el principio de la conclusión haga que éste olvide su propósito de la nada. Se nota aún más cuando el tercer acto es el mejor desarrollado de todos.

Además de ser inverosímil, utiliza chistes recurrentes de otras películas del estilo que ya hemos visto una y otra vez: el enano bad ass, los negros bromistas, el compinche alocado (interpretada por una Bridget Everett totalmente sobreactuada), la esposa exasperante (interpretada por Evangeline Lily)… cayendo muy pronto en la redundancia de sus interacciones, sin que ninguno aporte al desarrollo del personaje principal ni a su búsqueda. Daría igual si todos estos personajes, secundarios e incidentales, estuviesen en el camino o no, nuestro protagonista llegaría a la misma conclusión.

Eli Craig no se preocupa en lo absoluto por encontrarle un tono a su producto final y se nota en la dirección de sus actores. Sus esfuerzos por ser graciosa en momentos y terrorífica en otros se desploma por las reacciones blandas que tienen los personajes a las circunstancias que deberían marcar pauta a su evolución. No existe un balance entre su despreocupación, convirtiendo todo en un sketch de hora y media.

Aunque sus efectos son decentes y podrías llegar a pasar un rato agradable, ‘Little Evil’ se queda a medias tintas: Da igual que ocurre en pantalla, no obtendrá tu atención total. Podría ser considerado un calentamiento para esos maratones de horror que nos esperan en octubre si no tienes considerado rememorar a Shaun, a Pegajoso, a Emma Stone matando zombies o ver por curiosidad a los tres vampiros que forman el falso documental What We Do in the Shadows (2014, Dir. Jemaine Clement, Taika Waititi).

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