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‘Year of the Tiger’, el duelo de Myles Kennedy

Hay dos temas relevantes dentro de la música rock en nuestros días: el primero es su posible extinción, augurado por figuras como Gene Simmons (KISS), Julian Casablancas (The Strokes) y Matt Bellamy (MUSE); y otros eventos la bancarrota de Gibson o el cierre mental que tenemos algunos para expandirnos a todas sus variantes.

El segundo es todas leyendas que hemos perdido una tras otras durante los últimos tres años: David Bowie, Chris Cornell, Dolores O’Riordan, Chester Bennington, que si bien podría ser un pretexto para reforzar el primer tema, es la desmitificación de su inmortalidad que lo aparta.

Es por eso que, al menos desde mi perspectiva, los músicos intentan despegarse un poco del género para entregarnos “algo más: personal, excitante, único, fuera de un encasillamiento”, y el género escogido por excelencia es el country. Kid Rock dejó todo el bawitdaba para hacer dúos con Sheryl Crow y coverear ‘Sugar Pie Honey Bunch’; Steven Tyler dejaba su puesto del demonio de los gritos para regresar sus raíces a Sunapee, New Hampshire con ‘We’re All Somebody from Somewhere’, un disco que apenas es salvado por sus dos singles y un cover de ‘Peace of my Heart’; e inclusive recientemente Justin Timberlake trato de incursionar en él con ‘Man of the Woods’, un disco que prometía tener inclinaciones al folk y que terminó siendo más dubstep, calificado como el peor trabajo de su vida.

Chris Cornell decía que si no eres capaz de llenar un escenario sin una banda de respaldo, realmente no eres un artista. Cosa que tal vez sólo logró él o su amigo íntimo Eddie Vedder. Pero debemos de dejar de aferrarnos al pasado y abrirnos al presente, el cual nos ha entregado apenas hace unas semanas uno de los discos en solitario más completos de los últimos años: ‘Year of the Tiger’ de Myles Kennedy.

Kennedy es mejor conocido por ser el líder de Alter Bridge, colaborar con Slash y por tener una voz inigualable, tanto que en algún punto de su carrera se corría el rumor de que sería la nueva voz de Led Zeppelin.

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‘Year of the Tiger’ no está exenta de eso: Myles compone para explotar su voz como lo hemos escuchado en ‘Show me a Leader’ o en ‘The Dissident’, ambas canciones de sus más recientes materiales con Alter Bridge y Slash respectivamente. Sus agudos acentúan perfectamente cada verso más allá de ser un complemento, sino representando su marca personal y su esencia.

El concepto del disco no está de más: “en el año del tigre, no tengo tiempo que perder”, es una referencia al año de 1974, el año de la muerte de su padre. En algún punto de ese año, una noche su padre padeció apendicitis y lo dejó pasar hasta que se convirtió en gangrena y murió al amanecer. La decisión de no tratarse fue por ser parte de la ciencia cristiana, la cual no cree en la medicina sino en la voluntad de Dios. A partir de ahí, Kennedy toma la experiencia post-muerte de su padre y a lo que le deparaba a su familia, con temas como el homónimo, ‘Mother’, y a los senderos que ha recorrido como cantante: una batalla entre el bien y el mal, representada por versos feroces y con melodías de guitarra acústica que no se ensombrecen ante los arreglos de las eléctricas.

Todo el tiempo es Myles y su acústica: el hipnotismo de ‘Haunted by Design’ se logra con un trasteo sureño, hasta que nos sorprende con un solo vertiginoso el cual irrumpe, pero logra aterrizar de nuevo en ese sentido de somnolencia.

Devil on the Wall’ es su continuación: un tanto sucia, con coros vocales propios del góspel que no da espacio a la interpretación: es el seguimiento a su insomnio, pero más allá de ser producido por la cafeína (como ha declarado el propio Myles en algunas entrevistas), es su batalla interna contra la muerte de su padre. La canción habla del destino y nuestras elecciones.

El desglose de cada canción es posible pero, como todo buen disco, debe ser visto como un todo, una narración de cualquier evento que el autor decida. Myles logra entregar un disco cuyas canciones son integras, tanto al tema como al estilo, con una experimentación apenas palpable de instrumentos que no son precisamente country, algo que se verá en su gira europea siendo él y su guitarra acústica en mano, al igual que Cornell, al igual que Vedder. Inclusive hay un tributo involuntario con ‘Turning Stone’ y su similitud a ‘Dead Wishes’ del ‘Higher Truth’ de Chris Cornell. Una prueba más de que el rock aún tiene camino por recorrer.

Nada es para siempre (la música tal vez sí)

 

 

Fuente de fotografía

 

El deceso de Chester Bennington vocalista de la banda californiana Linkin Park no solamente es otro caso del rockstar depresivo, incomprendido, presa del ego y la exigencia personal que un artista/músico se supone desarrolla con el tiempo gracias a la dependencia en la respuesta de la crítica y fundamentalmente del público cuando un nuevo disco sale al mercado. Creemos que son gente lo suficientemente dura para vivir de ataques y halagos, de respeto o insultos de acuerdo a la percepción de cada quien. Vaya, un personaje público en teoría debe de saber manejar todas estas cosas y podrían pasar desapercibidas, dedicándose solo al trabajo y en este caso, a promover y entregar el talento a sus creaciones.

 

Como espectador y simple mortal, uno piensa en que la vida de los famosos es pura alegría y pura buena vida. Que un músico de una banda con cierto estatus, que tiene millones de seguidores y sigue haciendo discos, buenos o no, con el éxito logrado ya la hizo y está del lado de los triunfadores. Por eso en casos como éste, donde Bennington había trabajado demasiado acabando de salir su nuevo álbum, participando en otros proyectos y al parecer con seis hijos producto de tres relaciones, cuesta un poco aceptar que de la nada se quite la vida, aunque uno nunca sabrá si a pesar de todas las cosas buenas, los fantasmas y resentimientos del pasado hayan hecho mella en uno de esos momentos bajo el influjo de alguna droga, bebida, medicamento o la depresión encuentren como el último camino el suicidio, incluso estando sobrio y limpio puede suceder.

 

Junto a las casualidades y coincidencias que se dan en la vida, en nuestro último texto aquí en Rock 101 online, dijimos que haríamos un post de bandas de rap-metal, ahora que parece está teniendo un resurgimiento gracias a los Prophets Of Rage y Powerflo, además de que el portal TeamRock hace unos días publicó una lista de discos esenciales de este subgénero que tuvo gran impacto en los 90. Para nuestro texto estábamos considerando si el ‘Hybrid Theory’ de Linkin Park podría entrar en dicho tema, (aunque en realidad pertenece más a la generación del nü-metal) cuando nos llegó la nota del fallecimiento de Chester.

 

De la misma manera existe una maldición relacionada a un actual futbolista galés llamado Aaron Ramsey, que consta en que cada que mete un gol, se muere un famoso, destacando que no anota seguido y precisamente esta semana que marcó, al día siguiente pasó lo del líder de Linkin Park. Pero bueno, todos los días muere gente, y si checan las listas de músicos y actores que año con año se nos adelantan, verán que son muchísimos y es de lo más normal. Aunque hay una cuestión fuerte, y es la que nos impacta… ¿por qué muchos deciden hacerlo intencionalmente? Nadie experimenta en cabeza ajena.

 

Les dejo casos de personajes de la música que respetamos y sentimos mucho su partida sin ser tan influyentes o conocidos. Aclarando que no todos han sido por suicidio, sin embargo fueron importantes en su ramo.

 

Después del furor que causó su debut “Get Some” en 1997 y con planes avanzados para su segunda placa, Lynn muere en un accidente de auto en diciembre de 1998 en California. El legado a la generación del punk hardcore y nü-metal de finales de los 90 queda plasmado en el tributo donde participa gente de Korn, Incubus, Slipknot y hasta el mismo Ozzy.

 

 

Sublime fue una banda de culto también de los 90 con su sonido de ska, punk y reggae. Brad fallece a la edad de 28 años por una sobredosis de heroína un 25 de mayo de 1996, sus temas son de lo más recordado de esa década.

 

 

Una figura icónica en el mundo del metal gótico, fundador de bandas como Carnivore y Type O Negative. Su voz oscura y su imponente presencia llaman la atención de la crítica con “Bloody Kisses” su segundo disco. Leyenda de la escena de Brooklyn que con su humor y sarcasmo ganó miles de fans en todo el mundo, muriendo el 14 de abril de 2010 a sus 48 años debido a un ataque cardiáco.

 

 

La lucha contra el cáncer duro dos años nada más y lamentablemente el 13 de diciembre de 2001, el considerado padre del death metal e influencia en todo el movimiento del rock pesado en la historia, pierde la batalla. Una figura irremplazable, creador de uno de los sonidos más crudos y complicados en la música.

 

 

Pieza clave en el nacimiento del movimiento del hardcore de la costa este de la Unión Americana, Raybeez y su Warzone lucharon siempre con su música contra el sistema fascista y neo nazi que muchos blancos estadounidenses optaban como bandera, a veces los tachaban de racistas por el aspecto y lo ofensivo de sus letras, sin embargo en su alineación hubo miembros de distintas razas. Barbieri fallece el 11 de septiembre de 1997 a causa de una fuerte neumonía.

 

 

Remy Zero tuvo la mala fortuna de hacerse de fama fugaz gracias al tema de la serie Smallville, ‘Save Me’, De su tercer y último disco llamado ‘The Golden Hum’, pero el ‘Villa Elaine’, su producción anterior es una joyita que no le pide nada a los Radiohead, Muse o Placebo. Slay fue de los principales compositores y el baterista del grupo durante su corta trayectoria, dejándonos el 1 de enero de 2010 por una fibrosis quística.

 

 

Podemos presumir ser de los afortunados que pudieron ver en vivo al gran Oderus de GWAR!! De las mejores bandas de fun metal y comedy rock de los últimos años, que si bien solo dos o tres de sus producciones son completamente recomendables, sus actos en vivo son algo que no se pueden perder, y decimos “tienen” porque la banda sigue aún sin él. Su muerte fue a causa de una sobredosis de heroína el 23 de marzo de 2014.

 

 

Bajista de la banda de lo-fi y dream pop Grandaddy, Garcia fue miembro fundador y fiel amigo de Jason Lytle el líder de la banda. Participó en todos sus discos y apenas habían sacado su más reciente producción ‘Last Place’ hace unos meses, después de una ausencia de 11 años. Un derrame cerebral provoco que Kevin dejara de existir el pasado 2 de mayo, días antes de comenzar la gira.

 

 

Rossner perteneció a los diferentes proyectos de Greg Dulli desde hace más de una década. Fue con los Twilight Singers donde lo reclutaron y también estuvo en los Gutter Twins y en las dos últimas producciones de los Afghan Whigs. Un irreparable cáncer de colon diagnosticado hace unos meses acabo con la vida de Dave el 28 de junio pasado. Con esta belleza lo recordaremos siempre.

 

 

Si hay un digno representante del sonido folk Indie de los últimos tiempos, ese es Elliott Smith. Desde su paso con Heatmiser con su estilo más emo rock, hasta su extraordinario y póstumo ‘From A Basement To The Hill’ de 2004. Multi-instrumentista sensible y profundo que transbordó su melancolía en todas sus maquetas y es influencia de muchos exponentes en la actualidad. Combatiente contra el alcohol y las drogas durante muchos años, fue encontrado sin vida el 21 de octubre de 2003, aparentemente de una puñalada que él mismo se hizo.

 

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