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El rock llega al Micro Teatro México

Amo las primeras veces de lo que sea: el primer amor, el primer desamor, el primer viaje solo, el primer auto, y todas esas cosas que están ahí tan solo para sorprendernos y hacernos sentir vivos una vez más. ¿Quién no recuerda acaso su primer concierto o la primera vez en el ballet o la primera vez que escucharon una orquesta en vivo? Ahora también recuerdo mi primera vez en Micro Teatro México.

Ahora tan solo imagínense un instante en los pies de aquellas personas que tuvieron la oportunidad de descubrir el mundo cuando este era casi nuevo. Aprender a relacionarse con el entorno, con cada sonido, con tu cuerpo o con otras personas. Y es que tan solo imaginen cómo diablos fue que los primeros hombres lograron comunicarse entre sí. Por supuesto no fue en un culto castellano incluyente ni en un puro inglés británico, sino a través de movimientos y mímica que representaban objetos, personas y situaciones.

Algunos rituales de tipo religioso comenzaron siendo precisamente expresiones dramáticas de algunas creencias como para obtener favores de los poderes sobrenaturales que reinaban sobre la humanidad. Ya luego en Grecia, esa cuna bendita de todos los grandes vicios, digo, cuna de la cultura y la civilización, encontramos que a Don Dionisio le encantaba la party y armaba tremendos fiestones alrededor, de la comida, la bebida, el sexo, la bohemia y sí, el teatro.

Y es justamente a partir de este momento que conocemos al teatro como uno de les géneros literarios que más ha aportado a la sociedad gracias a la forma íntima y clara de transmitir un mensaje que generalmente cumple un objetivo ya sea didáctico, moralizante, difusor de valores, cultura y tradición de forma oral a los espectadores. A lo largo de la historia, este género ha ido evolucionando y enriqueciéndose con temáticas, personajes y escenarios que a su vez formaron subgéneros los cuales tendrán reacciones y públicos distintos según la temática de las obras.

Pese que al formato corto de teatro existe desde que existe el teatro, resulta que hace apenas algunos años que se ha puesto en boga, al menos en nuestro país. El teatro corto que generalmente se desarrolla en un espacio de 15 metros, con una obra cuya estructura y guión no rebasan los 15 minutos que se representará ante un público no mayor a las 15 personas. En este formato desde hace un rato ya contamos con una compañía experta que ha sembrado semillas en diversos estados desde hace ya casi cinco años.

Micro Teatro es un concepto que surge en Madrid en el año 2009, y a partir de este momento la fórmula se ha ido diseminando a lo largo de todo el mundo con éxito rotundo. En la Ciudad de México, Micro Teatro se encuentra ubicado en la calle de Roble número 3 en la colonia Santa María la Ribera, donde lo que antes era conocido como una casa donde se realizaban actividades sospechosas con muchachas de vida galante e intensa, hoy se realizan actividades, además de sospechosas, divertidas, conmovedoras y únicas.

Como pionero del formato “micro” este lugar no solo es semillero de nuevos talentos tanto para actores, directores, productores y guionistas, sino que además es el escaparate perfecto para dar a conocer toda clase de talentos. Es accesible y amigable con el bolsillo, de tal forma que no debería existir ningún pretexto para perderse de una buena obra de teatro.

El pasado miércoles 14 de marzo, se inauguró la temporada número 32 de Micro Teatro México la cual lleva por nombre: Por Rock. Y no sé si fue por ser mi primera vez o si es porque simplemente así es el teatro, en la casa de Roble no se puede sentir más que un ambiente acogedor como si te recibieran tus parientes de provincia. Entre sonrisas, abrazos y cervezas no paré nunca de sentirme como en casa.

Por ahí de las siete de la noche, comenzaron a presentarse una a una cada sala con su respectivo equipo de producción y su respectivo padrino o madrina que generalmente era alguien muy conocido dentro del medio teatral o del rock, de tal forma que pudimos ver circular a Armando Vega Gil, a Pascual de San Pascualito Rey, al Zar Mondragón, a María Daniela sin su Sonido Láser entre otros personajes de la farándula del rock.

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Ya algo más tarde, hizo su aparición triunfal el padrino de la noche, el mismísimo Alex Lora tan solo para regalarnos ese asunto muy suyo que dice algo así como: “¡Qué Viva el Rocanroool!” Unos cuantos empujones por parte de la prensa en estado bruto después, una dulce campanita anunciaba la primera llamada y a partir de ese momento, sucedió la magia. Todo mundo corriendo a sus puestos como si de un cuento de hadas para sorprender a alguien se tratara.

Afuera de cada uno de los trece cuartitos que conforman la casa de Micro Teatro, amontonaditos un grupo pequeño de personas expectantes aguardando el momento de entrar y dejarse secuestrar por un momento. Algo así como entrar al ropero de tu abuela a escuchar un cuento. Algo así como entrar a Narnia y descubrir otro mundo diminuto tan a la mano como cruzar una puerta.

Escrita por Elizabeth Llanos y dirigida por Christian Magaloni

Es un monólogo donde logramos ver a Rockdrigo González o bien, a un imitador suyo interpretado en ese momento por el actor Rodrigo Ostap, quien transmite de manera genuina algunos de los pensamientos de nuestro querido y anhelado Profeta del Nopal. Sentimientos que no caben en el cuerpo compacto de un mexicano originario de Tampico, el apoyo de sus padres, Amanda, injusticias, represión, pobreza, hambre, historias, miles de historias que se quedaron en la punta de una pluma y una plumilla gracias a una sola y terrible de ellas: la del 19 de septiembre de 1985. Ese momento solitario que nos dejó, en palabras de Chava Rock, padrino de esta obra, sin el único rockero que ha dado México. Suscribo.

Escrita por Armando Vega Gil y Waldo Facco y dirigida por Waldo Facco

Monólogo o bien, solo para baterista. Bien es sabido que los bateristas son el patito feo de las bandas de rock, no sé porque así lo quiso Dios, pero así es. DeRamones retrata en breves instantes el drama intenso por el que pasa un baterista, amado y odiado a la vez, y no solo de un baterista sino de cualquiera que se dedique a eso del rock. Enfrentarse a la fama, traiciones grupales, traiciones de pareja, fans enardecidos… pero ¿cómo? ¿por todo eso pasan nuestros rockstars favoritos? Temo que sí y hasta un poquito más.

Me tocó la excelente interpretación de Alex Gesso, quien llora, ríe, canta, se emociona y esperen, ya estoy spoileando. Si quieres pisar los zapatos de un rockstar y saber a qué sabe el Pinol, no dejen de ver DeRamones que además de haber sido escrita por Armando Vega Gil, contó con el padrinazgo de Pascual Reyes.

Escrita y dirigida por José Bosch

Imaginen un poco convivir un ratito y echar desmadre con el club de los 27. Ahora imaginen que el priísmo llegó al infierno y la pobreza y la represión reinan en el infierno donde coexisten estos únicos e inigualables personajes. Fresca e intrépida, el Club de los 27 es una micro puesta en escena de José Bosch que nos deja ver por la mirilla de la puerta de infierno la nada esperada llegada de Amy Winehouse, quien descontenta porque le arrebatan su pomo, decide poner cartas en el asunto. Y no es para menos oigan.

Bueno, pues esta es tan solo una probadita, aún faltan catorce obras más por ver y probar. En el menú se encuentran:

 

En el menú infantil están El Sueño musical y Tamara al rescate del rock y en el menú introductorio tenemos La soledad del rock y Confesiones de un camerino. Yo ya tengo agenda llena por el resto del mes.

Vale todo la pena darse la vuelta por este lugar mágico lleno de miradas esperanzadoras que nos hablan y nos dicen que una forma de hacer trabajo colectivo, agradable, equitativo, justo, responsable y con calidad es un sueño posible. Dionisio estaría orgulloso de nosotros.

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