Challenger 850

Imagina por un momento que eres rico. Realmente rico. Quieres comprar un jet. Un gran jet. Un jet que te puede llevar a ti y a tu séquito a donde desees con estilo y confort, cortando en el aire como una flecha, el apenas audible murmuro del motor zumbando debajo del tintineo y la efervescencia de los vasos de champaña siendo rellenados a 40 mil pies de altura.