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Salir ya no necesita ser un dolor de cabeza para abstemios

Los bares y tabernas no han sido usualmente el amigo de los que no toman. Acabarte vaso tras vaso de jugo o bebidas gaseosas rápidamente se vuelve aburrido en cierto momento. Pero los productores de bebidas ahora están mostrando más simpatía por tu situación. Muchas compañías ven a las bebidas sin alcohol como la “mayor oportunidad en el mercado”, dice Frank Lampen, que dirige Distill Ventures, que ayuda a productores pequeños con inversión y consejos, y está respaldada por Diageo, el gigante de las bebidas británico.

The Economist nos recuerda que una de las inversiones recientes del fondo, por ejemplo, es en Seedlip, una firma británica que hace “espíritus” destilados, sin alcohol, saborizados con hierbas, y que el año pasado se lanzó en Estados Unidos. La cerveza con poco alcohol, alguna vez difamada por su falta de sabor, también está de moda. Los avances tecnológicos significan que el alcohol puede ser filtrado de la cerveza sin arruinar su sabor; otras cervecerías usan levadura “floja”, que para empezar produce menos alcohol. En los últimos años, cervecerías artesanales sin alcohol, como Nirvana Brewery en Londres, o WellBeing Brewing Company en Missouri, han aparecido; otras cervecerías artesanales produce cerveza sin alcohol como parte de su rango.

Incluso manufactureras más grandes se están subiendo al vagón. ABInBev lanzó su “Budweiser Prohibition” sin alcohol en 2016, y Heineken la siguió el año pasado con su cerveza de “0.0”.

Recuerda el periódico que ABInBev espera cerveza sin y con poco alcohol (menos de 3.5 por ciento de alcohol por volumen) para sumar un quinto de las ventas para 2025.

Como una dura comparación, figuras de Euromonitor, una firma de estudio de mercado, sugiere que cerveza con menos de 0.5 por ciento de alcohol por volumen contabilizaba sólo 2 por ciento de las ventas globales en 2016.

“La oportunidad tampoco se limita a versiones sin alcohol de primos más borrachos. El té espumoso Copenhagen, por ejemplo, está inteligentemente empacado en botellas que parecen de vino, y vendido en restaurantes a lo largo de Europa del norte. Los refrescos artesanales son otra nueva categoría, dice Alex Beckett de Mintel, una firma de estudio de mercado. Éstas hacen mucho de su uso de ingredientes exóticos como chile o incluso ortigas. Las personas que no toman, ya no necesitan comprometerse con sabor o aventura, dice Catherine Salway, quien dirige el bar sin alcohol Redemption en Londres, entre estas ofertas hay un coctel hecho de carbón activado. El ajetreo alrededor de las bebidas sin alcohol refleja el entendimiento de que el mercado ha sido relativamente ignorado, particularmente en el lado premium, y que se está expandiendo más allá de mujeres embarazadas y conductores. El consumo de alcohol por persona, se ha aplanado o caído a lo largo de la mayoría de las grandes economías occidentales. Beber a la hora del almuerzo ya pasó; ahora está de moda el “mindful drinking (tomar conscientemente)”. Reducir la ingesta es una táctica popular para los conscientes de la salud y los que cuidan el azúcar”, anota The Economist.

La gente joven está tomando con menos frecuencia que sus mayores. Menos de la mitad de las personas entre 16 a 24 años de edad encuestadas en 2016 por la Oficina Británica por Estadísticas Nacionales había tomado una bebida la semana anterior, comparados con los casi dos tercios de 45 a 66 años. Y a diferencia de los mercados saturados por muchas bebidas alcohólicas como gin y whisky, dice el Sr. Lampen, aún hay espacio para la innovación. Los vasos de los que no beben pueden acabarse pronto.

 

Cerveza, lo que más se vende por el Super Bowl

Se vendieron más de cinco mil 100 millones de dólares de cerveza, vinos, licores, botanas, carne, pizza, pollo, vegetales, guacamole y otros alimentos para ser consumidos el domingo 4 de febrero en Estados Unidos, esa cantidad en las últimas dos semanas. No cabe duda, el Super Bowl es una máquina de consumo.

La cerveza es la bebida de mayor venta en el marco del partido entre los Patriotas de Nueva Inglaterra y las Águilas de Filadelfia, le siguen los vinos y licores, según Nielsen.

Se espera la venta de mil 300 millones de dólares de cerveza artesanal, bebidas con sabor a malta y sidra, así como una comercialización de 597 millones de dólares en vinos rojo, blanco y espumoso y una reventa de 503 millones de dólares de whisky, vodka, tequila y gin, señala la filial de The Nielsen Company.

Los aficionados al futbol americano también gastan más de 979 millones de dólares en bebidas sin alcohol y destinan más de 348 millones millones de dólares a la adquisición de botellas de agua, dice la compañía en un análisis sobre el consumo antes y durante el juego más importante para la NFL.

Los 111 millones de espectadores también van a los supermercados por unos 81 millones de dólares de ensaladas, 80 millones de dólares de alas de pollo, 62 millones de dólares de aguacates, 60 millones de dólares de sándwiches, así como 49 millones de dólares de salsas, y 32 millones millones de dólares de pizza.

“Por su reconocida calidad, la cerveza y el aguacate de México se han convertido en los productos favoritos de los aficionados al futbol americano en Estados Unidos”, asegura Paulo Carreño King, director de ProMéxico.

Carreño King dice que el evento se ha convertido en un espectáculo donde las marcas pelean por conseguir tiempo en espacios publicitarios que se cotizan en millones de dólares.

Más de 59 por ciento de los fanáticos del Super Bowl prefieren beber vino, mientras que un 55 por ciento opta por la cerveza y 49 por ciento toma licores”, recuerda  Nielsen Scarborough, quien realiza más de 210 mil  encuestas al año en Estados Unidos.

El 20 de mayo de 2014, la NFL premió a Minneapolis con la celebración del Super Bowl LII para el año 2018, por delante de Indianápolis y Nueva Orleans, que también quisieron acoger el partido, pero sin suerte. Minneapolis es una importante ciudad del estado de Minnesota.

Junto a la capital del estado, la vecina Saint Paul, conforman la mayor área metropolitana del estado y popularmente se conocen con el nombre de “Ciudades Gemelas”.

Al menos 53 por ciento de los hombres verán el partido de americano y 47 por ciento de las mujeres están interesadas en seguir las transmisión del evento deportivo más importante de Estados Unidos.

“Para las marcas, esto crea una gran oportunidad para exhibir nuevos productos que atraen a todos los géneros, y también a las culturas”, comenta Nielsen.

El consumo no para ahí para los amantes de juego creado en Estados Unidos, porque adquieren 23 millones de dólares de platos,  13 millones millones de dólares de bandejas de vegetales y  3 millones millones de dólares de guacamole.

Otros hallazgos de Nielsen son que se vende  278 millones millones de dólares de papas fritas; unos  224 millones millones de dólares de totopos; unos 198 millones millones de dólares de rebanadas de pizza, así como unos 100 millones de dólares de bocadillos de carne.

Lo que tampoco falta en estos partidos de futbol americano son las palomitas, ya que se esperan ventas por 86 millones millones de dólares, así como los bocadillos salados y de queso.

 

 

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