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Morimos todos, todos los días

No logro quitarme de la mente la imagen de dos tipos golpeándose en un camellón, según la publicación, en Tabasco. Parece que se están peleando limpiamente, pero repentinamente uno de ellos aplica una llave que toma por sorpresa al otro después de ventajosamente darle una patada que le rompe el equilibrio. Lo avienta contra el piso, queda confundido por el golpe, tal vez perdió el aire. El ventajoso aprovecha, sin respetar las aparentes reglas del pleito, para golpearlo en la cara en repetidas ocasiones, atontarlo mas y por fin hacerle una llave que lo ahorca. Lo ahorca con intención homicida. Lo ahorca y lo empuja hacia adelante, es decir, al tiempo que esta cortando el flujo de aire inclina su cuerpo hacia adelante limitando aun mas la posibilidad de ingreso de aire, que significa oxigeno, a su cuerpo. Lo hace con una insistencia auténticamente dramática hasta que deja el cuerpo inerte en el pasto. Uno de sus compas lo toca por la espalda cuando esta terminando de asfixiarlo -aparentemente- y entonces suelta el cuerpo, lo deja inmóvil, en el mejor de los casos inconsciente, y tranquilamente recoge algo… un zapato perdido en el pleito, un algo por lo que se estaban peleando… algo. Lo recoge y continua su camino.

La impresionante escena, cargada de violencia, no solo es la intención inicial de un pleito ‘por la buena’, sino que pasan coches, pasan peatones, pasa una patrulla, y alguien esta grabando todo el evento, y nadie hace absolutamente nada por detener una bronca que claramente se ha inclinado a favor de uno de los participantes, tanto como para llamar a una pausa, a un KO técnico, a algo que detenga la furia con la que un ser humano esta extinguiendo, sobajando, destruyendo a otro ser humano.

Y entonces pienso en estos días que he estado circulando mucho por la calles del DF. La pésima organización urbana, la arrogancia de los incompetentes gobernantes que han construido una Ciudad que se ha afeado en relación directa con su espectacular corrupción, en como nos ha dejado la incompetencia y la corrupción a nuestra suerte. Nosotros que tenemos que hacernos bolas para entrar a un carril inexistente que acaba de desaparecer en una vía rápida. O que tenemos que inventar una torcida vuelta en u en medio de varios congestionamientos que suceden al mismo tiempo, todos y cada uno cargados de personas confundidas que tratan, como Dios les da a entender, de salir del desesperante caos vehicular. Desear llegar a algún lado. Salir de ese marasmo que provoca una sensación estrepitosa de angustia, de desesperación. Y entonces todos los vehículos alrededor, todos los conductores, se convierten en enemigos que buscan invadir el espacio vital de nuestro coche. O en enemigo que no reacciona en el sentido que esperamos para liberar el paso. La temperatura estresante comienza a subir. Los claxons incrementan la estridencia del momento. Un nudo, aderezado por algún semáforo descompuesto y la ausencia total de policías que, cuando menos, intenten poner un poco de orden, se ha creado en unos cuantos metros cuadrados de sobrecarga vehicular, horarios conjuntos de salida a la calle, la ausencia total de diseño urbano, y la angustia individual del coro ciudadano que sube su nivel de furia por segundo.

Bombardeados por la información difundida en medios convencionales, radio y tv, empeñados en exhibir los muertos del día, la corrupción grosera de políticos, las ‘peligrosas’ estimaciones económicas del País, la violencia crece en el interior de cada uno de nosotros. Esa violencia que ya ha tomado parte importante de nuestras vidas y que provoca el gesto ofensivo que mostramos a los demás, que provoca el comentario agrio sobre la vida intima de otros. Violencia que causa el dialogo ríspido con la pareja, la familia, el jefe, los compañeros de trabajo. Violencia que convierte a los demás, a todos alrededor de este nudo apretado de inexistencia de cultura urbana, en enemigos. Y entonces, en cualquier momento, una chispa incendia la escena. El “que me ves”, o el “camina wey!!!!”. El “muévete pendejo”, o el “qué no me viste?” que sigue al pequeño raspón que, por cierto, se dio cuando ambos protagonistas empujaron su coche al limite intentando impedir el paso del otro. Y se baja alguien de su coche, reta a otro, el que sea. Siempre hay alguien que acepta el reto y se desborda la agresividad contenida que se ha acumulado en la aparente vida cotidiana que ha perdido su cotidianeidad para convertirse en una exposición involuntaria permanente a la violencia. Los volúmenes de la música de los vecinos, la motocicleta sin escape, la discusión entre conductores de radio y tv, la nota de descuartizados, violados, desaparecidos. La ofensiva sensación de que hay ‘alguien’ que se han enriquecido groseramente a nuestras costillas. La actitud del otro, que desde su coche que siempre será mas grande y mas bonito que el coche ajeno, se empeña en humillar y sobajar al otro. Al que sea. Se golpean. Uno atina al mentón, el otro trastabillea, pero se repone y acomoda una patada en la pierna del contrincante. Aprovecha el desequilibrio provocado para soltar una cachetada que da de pleno en la cara del otro, que se avienta sobre el cuerpo de su contrincante, le jala la ropa, los dos se jalonean, se despeinan, se desfajan la camisa, se rasgan el pantalón, caen al suelo los dos en medio de mentadas, de ofensas mutuas que involucran a madres, hijas, hijos, orígenes geográficos, status social, status laboral… Todo mundo ve. Todos los del nudo ven. Es una catarsis del momento tenso que ha provocado la caótica, improvisada y corrupta Ciudad. Es una catarsis ver a dos congéneres perder la gracia, la humanidad, entregándose a la furia provocada por todas las razones, por todas las causas, menos la de la existencia del contrincante que, también, esta descargando su frustración y coraje por estar atrapado en el ‘infierno’ de la displicencia criminal de quienes deberían ser responsables de impedir situaciones como esta. Cuando parece trabado el pleito, alguien, alguienes se acercan a separarlos. Se separan, se voltean a ver con coraje. Se ven con el coraje de saberse mutuamente responsables de haberse permitido llegar a esta situación tan deshumanizante. Todo mundo regresa a su coche. El nudo se destraba. Todo mundo continua circulando en silencio, seguramente pensando en que el próximo golpeado, el próximo golpeador, puede ser uno mismo. Y entonces volvemos a ignorarnos… nos morimos un poco mas cada día, infectados por una violencia en la que se ha convertido la vida diaria de objetos de consumo, el triste destino en que nos hemos convertido todos.

Le pagan 10 mdp a Cuarón para promocionar la CDMX con Roma

El cineasta mexicano Alfonso Cuarón Orozco cobró 10 millones de pesos por promover, dejar en alto y posicionar a la Ciudad de México en la mente de chinos, británicos, italianos y estadounidenses a través de la filmación y estreno de su película Roma.

“Tener de aliado (a Alfonso Cuarón) no provocará una derrama económica, sino dejará en alto el nombre de la Ciudad de México (CDMX)”, revela el contrato otorgado por el Fondo Mixto de Promoción Turística de la Ciudad de México (FMPT) a Espectáculos Fílmicos El Coyul, una compañía de reciente creación, de Cuarón Orozco.

Espectáculos Fílmicos El Coyul realizó la “promoción de la Ciudad de México a través de la filmación de la película Roma”, a cambio de un pago del Fondo de 10 millones de pesos, incluido el impuesto al valor agregado, según la documentación a la que tuvo acceso Rock 101.

Al otorgarle el contrato a Alfonso Cuarón se promociona a la Ciudad de México a nivel nacional e internacional a través de la película Roma, se aprovecha la producción y lanzamiento del filme para posicionar a la capital del país a escala mundial, así como generar preferencia y diferencia en el consumidor objetivo, resaltando siempre los atributos de la metrópoli.

Las vivencias en la #CDMX de los años 70´s se recrean en la película #RomaEnCDMX de Alfonso Cuarón. Así fue el proceso de filmación pic.twitter.com/GIqH5zW9do

— Gobierno CDMX (@GobCDMX) May 30, 2017

La película de Cuarón, quien recibió una adjudicación directa por parte del Fondo de la CDMX, promoverá, posicionará y fortalecerá la imagen a escala internacional de la Ciudad de México para incrementar la afluencia turística, el gasto y la estadía promedio y también aumentar la participación en mercados como Estados Unidos, Gran Bretaña, Italia y China.

El productor mexicano a través de su cuenta de Twitter publicó el póster del filme. Por otro lado, Netflix mostró ya el trailer de Roma, una película que muestra la historia de Cleo, una joven sirvienta de una familia que reside en la Colonia Roma, un barrio de clase media en Ciudad de México.

Inspirado por las mujeres que lo criaron y su propia infancia, Cuarón pinta un retrato realista y emotivo de conflictos domésticos y jerarquías sociales durante la agitada década, en términos políticos, de los años setenta. El estreno de Roma será el 29 de agosto en el festival de Venecia.

Se entregó el contrato a Alfonso Cuarón por ser uno de los cineastas mexicanos más importantes y prometedores, así como por su reconocimiento internacional de r películas como La Princesita (1995), Y tu Mamá También (2001), Harry Potter y el Prisionero de Azkaban (2004) e Hijos del Hombre (2006), según el documento del servicio de Contratación de promoción de la Ciudad de México a través de la filmación de la película Roma.

“Hay que señalar que, Y tu Mamá También, ha permanecido los últimos 15 años como una de las 10 películas más taquilleras de la historia de México”, detalla el contrato.

Otro de los atributos vistos por las autoridades es que Gravedad (2013) convirtió a Alfonso Cuarón en el primer director mexicano en recibir un Oscar en la categoría de mejor director en 2014. “Ésta generó en el mundo 723 millones de dólares batiendo récord de estreno en taquilla”, dice el contrato suscrito el 23 de agosto de 2017.

Así rodó el director Alfonso Cuarón su película #RomaEnCDMX que evoca las vivencias y esencia de la década de los años 70s en la #CDMX pic.twitter.com/NDqDGYSCeq

— Gobierno CDMX (@GobCDMX) March 14, 2017

El anexo, donde se delinean el servicio contratado, explica que el regreso de Alfonso Cuarón es más que un síntoma de la efervescencia y del efecto magnético que tiene la CDMX en el ámbito cultural e internacional, que atrae la atención de los medios de comunicación más importantes del mundo por ser uno de los grandes directores del momento.

La compañía de Alfonso Cuarón se comprometía a entregar seis cápsulas con duración de 30 segundos, con escenas del detrás de cámaras de Roma, es decir que en cada una de ellas se ve a Alfonso Cuarón filmando en la Ciudad de México.

Alfonso Cuarón agradeció al @GobCDMX y a la gente de la #CDMX por las facilidades para la filmación. #RomaEnLaCDMX pic.twitter.com/Dw28CePGCW

— Secretaría de Cultura CDMX (@CulturaCDMX) March 14, 2017

También, a entregar unas fotos de la campaña publicitaria de la CDMX de Cuarón, así como la publicación de varios artículos en la prensa internacional donde se coloque a la marca como atractivo turístico en Estados Unidos, Italia, México y Gran Bretaña con la recomendación y firma de Alfonso Cuarón.

El Fondo Mixto sugiere una serie de títulos para los artículos escritos por el cineasta: El regreso de Cuarón a la CDMX; Los mejores lugares de la gastronomía de la CDMX, según Cuarón; Los artistas más destacados de la Ciudad, según Cuarón; Mis hoteles y alojamientos predilectos por Alfonso Cuarón y Variedad de locaciones y ventajas de filmar en la CDMX. Todo eso sería entregado en el último trimestre de 2017.

Cuarón Orozco se comprometió también a realizar una conferencia de prensa en Ciudad de México para el estreno en el segundo semestre de 2018, así como a la presencia del logo de la CDMX en la alfombra roja y publicidad de la película durante el estreno.

"Para mi filmar en la CDMX era una necesidad" Alfonso Cuarón pic.twitter.com/aV21eyHtUU

— Filmaciones CDMX (@CFilmaCDMX) March 14, 2017

Algo solicitado también en el contrato fue el crédito en pantalla para el Gobierno de la Ciudad de México en todas las copias de la película a nivel nacional e internacional, a perpetuidad.

 

Imposible ser más personal. Primer avance de ROMA. https://t.co/SH9x9JfVZv

— Netflix LATAM (@NetflixLAT) July 25, 2018

CDMX invierte 8 mdp en joven corredor de autos

El gobierno de la Ciudad de México desembolsó casi ocho millones 600 mil pesos para promocionar la marca CDMX en la gira de automovilismo Fórmula Renault 2.0 y patrocinar a Axel Matus, piloto mexicano considerado con las habilidades necesarias para convertirse en unos años en un Lewis Hamilton, en un Nico Rosberg o en un Fernando Alonso.

“Los beneficios son posicionar la marca CDMX a nivel internacional a través de la Fórmula Renault Eurocup 2.0 y establecer una alianza estratégica con el joven promesa Axel Matus”, dice uno de los tres contratos suscritos entre el Fondo Mixto de Promoción Turística de la Ciudad de México (FMPT) y la empresa mexicana Mega Racing Motorsport.

Para continuar con la estrategia de posicionamiento y promoción de la marca CDMX volverá a colaborar con el joven ganador Axel Matus, extraordinario piloto que ha logrado ser campeón en dos de las más competitivas categorías en 2016: Fórmula 4 México y Fórmula Panam México, según la documentos a los que tuvo acceso Rock 101.

El Fondo Mixto entregó a Mega Racing Motorsport, una organización que apoya y promueve el talento joven en el medio del automovilismo profesional y de alto rendimiento en México, Estados Unidos y Europa, dos contratos por adjudicación directa en 2017 y otro más a principios de 2018, que suman en un total de ocho millones 599 mil 999 pesos.

Con base en sus resultados, estadísticas, perspectivas de crecimiento y desarrollo, Axel Matus se podrá comparar en unos años al nivel de pilotos como Lewis Hamilton, Nico Rosberg, Fernando Alonso y otras figuras de Fórmula 1, dicen los contratos.

Axel matus 2017

“Axel Matus ha sido seleccionado para este proyecto por su alto nivel de competencia durante las carreras de Monza en Italia, Silverstone en el Reino Unido y en el Principado de Mónaco en 2017, que arrojó una gran presencia durante las transmisiones de televisión, páginas web, noticiarios y redes sociales”, agregan los documentos.

Eligieron a Mega Racing para que les ofreciera los servicios de promoción de la marca CDMX por contar con la administración, promoción y difusión de Mikel´s Trucks, que es el semillero de pilotos de entre 14 y 22 años de edad que llegarán a la Nascar México y Estados Unidos.

Otro de los atributos visto fue que entre los pilotos desarrollados por Mega Racing están Mario Domínguez, Michel Jourdain Jr, Memo Rojas, Juan Pablo Montoya, Alfonso Celis (piloto de pruebas de Force India Fórmula 1) y Daniel Suárez (campeón de Nascar Xfinity USA).

Axel Matus y  Mega Racing estaban obligados a presentar al jalisiciense como piloto CDMX, así como colocar a esa marca en banners, pantallas, cordones de las acreditaciones de acceso a las conferencia de prensa.

El piloto tenía que llevar puesta una gorra y una playera tipo polo con la marca CDMX, un uniforme con un logotipo de la capital del país, en su casco y automóvil debería tener una calcomanías referentes a esta metrópoli.

Sismo CDMX – Una oportunidad

 

Fue la catedral del Centro Histórico el espacio de devoción en el que nunca había estado. El infortunio del tiempo y el espacio me puso en medio de una catástrofe de la cuál no hay espacio para el hubiese. El temblor del pasado martes 19 de septiembre cimbró la zona de confort de la cual nos urgía salir. El miedo no es una exageración ni es producto de la debilidad del hombre, es tan solo la energía guardada y arraigada en el amor que uno siente. Amor por las personas, por la familia, por la dicha de estar aquí y ahora, por el recuerdo de lo que una vez fuimos, pero, sobre todo de lo que queremos ser.

Y es que la naturaleza nunca ha estado tranquila ni satisfecha con el hombre, pues día a día nos avisa de nuestro conformismo e ignorancia. La naturaleza no es la lluvia sobre el cuerpo ni el frio en invierno; es la actitud del hombre sobre quien lo rodea. Y si, el martes nos rodeamos de miedo pero también de soberanía, aquella que sumergida en el facto político y social nos discrimina según nuestra economía y ética moral. La naturaleza nos recordó quiénes somos lejos de las instituciones, lejos del mercado y la autonomía de la que carecemos. Nos necesitamos y nos ayudamos, nos levantamos.

Nos conocimos porque en el “buenos días” y el “hasta luego” nos escondemos en el diluvio de la prisa. El escalofrío del temblor nos recuerda el tiempo que nos sobra o nos falta, el tiempo que hemos dejado ir en el afán de creernos inmortales. La lucha social, en ojos de Marx, desintegra nuestra condición privada y ajena a los asuntos del Estado. Hoy, la idea es clara y precisa, no somos ajenos a nada ni a nadie y a ello nos debemos como sociedad civil que cimienta los valores y congruencias de una vida generacional que tal vez ya no veamos. No ayudamos por lo que pasó sino por lo que vendrá y en forma estricta no es ayuda sino una condición de vida y responsabilidad para ser mejor humanos.

 

 

Las paredes podrán caer pero no así nuestra historia, aquella en la que el monumento no es de concreto sino de solidaridad y armonía en favor de los nuestros para recibir con los brazos abiertos a quien aún le debemos tanto: la tierra prometida, de la que nuestros hijos quieren saber y merecen. No está encima de nosotros una loza pesada ni la nostalgia; está la oportunidad de reivindicarnos en muestra de fe con los que siempre han estado a nuestro lado, con los que no merecen un beso o un abrazo porque las cosas no están bien. Está lo oportunidad para ser eternos en nuestra búsqueda de amor.

México, antes y después de Waters

 

“Así sucede con la estetización de la política que propugna el fascismo. Y el comunismo le responde por medio de la politización del arte”
– Walter Benjamin 

 

Es duro, lo sé, despertar digamos un 27 de septiembre de cualquier año y darse cuenta que eres parte del sistema; de un sistema cruel que te hace pensar que eres libre, que puedes hacer lo que quieras, claro, siempre que tengas algo de dinero. De un sistema que te obliga a levantarte, cepillarte los dientes y comer una manzana diaria porque es lo más sano. Un sistema que te hace sentir que a bordo de un auto estás más seguro que en el subsuelo a lado de todas esas bestias que van a hacer nada más y nada menos que tú: mantener vivo el sistema. El SISTEMA, un reloj de engranaje tan perfecto que incluso la revolución forma parte de él, de tal forma que, si tu ingenuidad crítica por un momento cree que retwitteando un mensaje de protesta o gritando una consigna en una manifestación te hace estar fuera de este sistema, temo que has vivido en un error.

 

Después de leer tanta méndiga opinión de expertos y no tan expertos, me han puesto muy incómoda esas ganas de unos que, por sentirse poseedores de ciertos conocimientos, creen que pueden, justificados siempre por la fantasmagórica y cada vez más abaratada libertad de expresión, pasar por encima de la sensibilidad de las personas. Me pregunto si aquellos que critican la megalomanía de Roger Waters, así como su demagogia y falsa protesta se han puesto a pensar por un segundo que eso que tanto se esmeran en derrumbar, son las ilusiones de una madre que llora por su hijo cuando escucha las canciones de Pink Floyd porque éste ya no está; me pregunto si conocen sobre la soledad de un hijo que anhela platicar con su padre cuando escucha ‘In The Flesh’. Me pregunto si su afán por tener la razón puede más que aquel beso apasionado bajo la luz de la luna escuchando ‘Wish You Were Here’.

 

Debo confesar que antes de asistir a los conciertos de Roger Waters la semana  pasada, yo también tuve miedo. Miedo de enfrentarme a lo obvio; que el ex Pink Floyd es ya un sujeto avanzado en edad que también forma parte del sistema que tanto critica, que tal vez y sólo tal vez, el enorme ego que algunos le subrayan  (como si no tuvieran uno igual) lo mantenga viviendo de glorias pasadas. Tuve miedo de que la música que acompañó mi infancia gracias a la influencia de mi hermano y que posteriormente formó parte de mi personalidad fuera una completa farsa y que ese discurso anticapitalista fuera tan solo aire musicalizado.

 

Tuve miedo de que después de escuchar todo lo que Roger Waters tenía que decir y tocar, todas esas miles de almas quedáramos perfectamente igual que antes de escucharlo, sin experimentar cambio alguno. Puedo decir con alegría que no fue así, ya que su discurso que antes de ser político, es más bien un discurso de amor que sigue más vivo que nunca y deberíamos hacer hasta lo imposible por replicar.

 

Roger Waters tiene algo que decir, algo importante y ha defendido su derecho a decirlo desde que comenzó con su carrera. Supo que no lograría decirlo al lado de Syd Barret. Supo que no lograría hacerlo tocando junto a Pink Floyd. Supo incluso que eso que tiene que decir quizá no sería comprendido en los años setenta y ni siquiera en décadas posteriores. Supo que sería criticado. Supo que tendría que hacer de todo para lograrlo. Supo que tendría que gastar mucho dinero. Supo también que perdería amigos y ganaría enemigos. Supo también que el mundo aún no estaba del todo listo para entender que la guerra no es la solución porque todos somos hermanos. Quizá el mundo aún no esté listo para entender que no necesitamos muros ni fronteras, sin embargo, ahí va el hombre, pregonando su mensaje cual evangelista, anciano, enérgico, alegre pero sobre todo, muy convencido de eso que vino al mundo a decir.

 

 

Jueves 29 de septiembre. Una noche previa, el originario de Cambridge ya había sentado antecedentes del primer capítulo de su temporada México 2016 y fue de lo más increíble. Ya para entonces los que no habíamos asistido la noche del 28 sabíamos bien que Algie había sobrevolado por los ácidos cielos mexicanos con consignas en contra de Donald Trump y pronunciándose por los 43. También ya sabíamos que en esa enorme pantalla de ensueño había aparecido en grande: RENUNCIA YA y por supuesto también sabíamos acerca del pronunciamiento hacia el gobierno mexicano. Lo que no sabíamos era que esas canciones que nos han acompañado desde hace ya varias décadas sonarían tan únicas, tan exactas, tan precisas, tan nuestras. Algo así como si las hubieran hecho ayer solo para ese momento.

 

Como todo concierto organizado por su promotora musical de confianza, resultó todo muy bien como una cabeza con cabello engomado. Nada fuera de lugar; un jueves cálido y sin tormentas que permitió que la gente entrara y saliera en completo orden. Apenas nos habíamos acomodado en nuestros lugares cuando un sujeto y una sujeta de seguridad se atrevieron a revisar nuestros cigarros porque bueno, el lugar (no solo el de nosotros) olía muy sospechoso.

 

 

Esta noche Algie no voló, tal vez la lluvia química de la experiencia anterior hizo estragos en su pachona figura. Así, en completa armonía sonaron ‘Speak to Me’, ‘Breathe’, ‘Set the Controls for the Heart of the Sun’, ‘One of These Days’ (primera vez tocada por Waters), ‘Time’, ‘Breathe (Reprise)’, ‘The Great Gig in the Sky’, ‘Money’, ‘Us and Them’ y ‘Fearless’ extraída del ‘Meddle’ y, según los expertos, nunca antes tocada por un miembro de Pink Floyd después de 1971, mientras sonaba, la imponente pantalla mostraba pintas en paredes y frases en carteles que hablaban de la hermandad, de la conciencia, de la libertad, la humanidad, de la comunidad, el sentido común y la solidaridad para finalizar con una enorme pinta que decía “If you are not angry, you are not paying attention” cerrando con una gran imagen plagada de pequeñas banderas de Palestina en una manifestación. Se registran para entonces varias pieles chinas y las primeras lágrimas de la noche.

 

Siguieron entonces ‘You’ll Never Walk Alone’ de Gerry & The Pacemakers, ‘Shine On You Crazy Diamond (Parts I-V)’, mi favorita del mundo y la temible ‘Welcome to the Machine’, ese soundtrack perfecto para el apocalípsis. Luego vino ‘Have a Cigar’ y ‘Wish You Were Here’, y aunque fue un momento cumbre, yo creí que ese sería el momento del encendedor, pero me parece que ya estoy muy fuera de onda. Continuaron con ‘Pigs on the Wing (Part 1)’, ‘Dogs’, ‘Pigs (Three Different Ones)’, y el fabuloso recorrido visual de Trump satirizado de todas las formas posibles que culminaban en un enorme “Trump eres un pendejo”.

 

‘The Happiest Days of Our Lives’, ‘Another Brick in the Wall (Part 2)’, y el feliz momento del encendedor que me hizo sentir ya no tan fuera de onda, aunque fue con ‘Mother ‘ donde me atrevo a decir que todos necesitamos un Kleenex. Vaya que era la canción que todos los mexicanos necesitábamos escuchar en ese momento, pues hasta el mas macho se rinde ante un “Confía en ti, tranquilo, todo estará bien” en ese dulce resonar de canción de cuna; una dulzura enmarcada por la increíble voz de Holly Laessig y Jess Wolfe, a muchos nos hubiera gustado quedarnos a vivir en ese momento, pero era tiempo de ‘Run Like Hell’, ‘Brain Damage’, y ‘Eclipse’ y fue entonces que todas esas imágenes ochenteras en las cabezotas de los millennials al fin tuvieron sentido.

 

No había otra forma de concluir un concierto de Roger Waters que no fuera ‘Comfortably Numb’, pero antes de el cierre colosal, Waters nos aplicó otra manita de puerco emocional con ‘Vera’ y ‘Bring the Boys Back Home’, y solo que tuvieras atole en las venas, hubieras podido no llorar.

 

El sábado primero de octubre la historia fue ligeramente distinta. Me ubiqué desde las 4:00 p.m en la esquina de 16 de septiembre e Isabel la Católica para observar el fenómeno. Logré ver la emoción de miles de personas, familias completas, ancianos acompañando a sus nietos, niños, vendedores dando informes: “van a tocar los de Pin Floi” decían.

 

Unas adolescentes japonesas perdidas enloquecieron cuando les dije que Roger Waters tocaría en la Plaza de la Constitución. Vi como la euforia y el anhelo por vivir una aventura derrumbaron por al menos tres veces el débil muro de la autoridad a la voz de “¡Portazo, portazo!”. No había muros, había hermandad. No había juicios, había solidaridad.

 

 

Ocho de la noche en punto y un escenario perfecto enmarcaron ese sueño donde Roger Waters no fue el protagonista. Bastaba con ver las miradas y sentir la ligerísima llovizna sincronizada con el vaivén de los cuerpos.

 

Lo que pasó esa noche ya forma parte del soundtrack de nuestras vidas. La noche del primero de octubre cuando Roger Waters, el maniático, obsesivo y egocéntrico causante de la separación de una de las bandas más enigmáticas y populares de la historia, vino a México y tocó en el Zócalo de nuestra Ciudad, donde además le solicitó al presidente que renunciara y escuchara a su gente, y no sé, me gusta pensar que tal vez, en sus desmedidas ganas por querer llamar la atención, logró sembrar una semilla de esperanza y hermandad en el lugar más infértil de la tierra para ese propósito: México.

 

Roger Waters en el Zócalo, todo lo que necesitas saber

Queda inaugurada la semana Roger Waters, que además de incluir dos conciertos en el Foro Sol y acto de presencia en la Cineteca Nacional para la premiere del documental “The Occupation of the American Mind”, el músico británico presentará el sábado 1 de octubre los momentos más importantes de la discografía de Pink Floyd en un concierto gratuito.

Si ya tienes listo tu boleto del metro para escuchar parte de ‘The Wall’, ‘Animals’, ‘Wish You Were Here’ y ‘Dark Side Of The Moon, te brindamos todos los detalles para que te prepares para el concierto.

Así decía #RogerWaters hace algunos años. Vendrá cerdo volador con algo alusivo a #Trump?

©Fernando Aceves. pic.twitter.com/uQquUuKkZp

— Fernando Aceves (@Jazzrockman) 25 de septiembre de 2016

En lo que se espera será el mejor inicio de rocktubre, las autoridades del Gobierno de la Ciudad de México calculan que al menos 200 mil personas acudirán al concierto, por lo que implicará el cierre de las calles aledañas desde días antes para realizar la instalación del escenario, pantallas gigantes y filtros de seguridad.

Se estima que con la realización del concierto de Roger Waters en la principal plaza pública de la ciudad, habrá una derrama económica de 60 millones de pesos y hasta el momento ya se ha realizado la reservación de todas las 60 o 70 habitaciones que dan a la plancha de los hoteles aledaños desde hace dos meses, sin embargo el Gran Hotel Ciudad de México tiene disponible un paquete de parrillada y vista desde la terraza por 2 mil pesos, el cual parece que ya se encuentra agotado. Por su parte el Hotel Zócalo Central realizará un brunch por 800 pesos de 13:00 a 21:00 horas, incluye buffet y bebidas, sin embargo si quieres un lugar tendrás que llegar temprano, ya que no aceptan reservaciones.

Si quieres vivir la otra exprencia, ten en cuenta que se implementará un operativo con el apoyo de elementos de seguridad pública, procuraduría capitalina y protección civil, encargados de realizar uno o dos filtros en las calles aledañas para evitar la introducción de bebidas alcohólicas, banderas, aerosoles y objetos punzocortantes. También se cerrarán las estaciones Allende y Zócalo del Metro y se impedirá que la gente acampe.

Recomendamos a la gente llegar con tres o cuatro horas de antelación al concierto, que empezará a las 20:00, y que utilicen el transporte público, no acudan con niños pequeños o bebés, ni con carreolas, y en caso de requerir atención médica o buscar a alguna persona extraviada, se acerquen a los módulos que estarán disponibles en los alrededores.

El acceso al evento se realizará desde temprana hora del sábado 1 de octubre, pero si no logras acceder a la plancha del Zócalo, se espera que se ubiquen pantallas gigantes con audio en las calles 5 de Febrero, Madero, 16 de Septiembre, República de Uruguay, Pino Suárez y Venustiano Carranza, tal como sucedió en concierto de Paul McCartney.

 

Actualización: Protección Civil te recomienda llevar una ‘Tarjeta de Seguridad’ que incluya tu nombre completo, número de teléfono, tipo de sangre y si utilizas algún medicamento o tienes alguna alergia. El formato se puede descargar de la página web.

¿Crees estar preparado? Entonces atiende el llamado de los fanáticos de Pink Floyd, lleva tu encendedor y prepáralo para ‘Another Brick In The Wall, PT. 2’.

 

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