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Sonic Arsenal: el vacío antes de los tracks ocultos

Navegando en todos los formatos, debo decir que siento especial cariño por las portadas de los vinilos, tengo un innegable sentimiento de conexión con el cassette a raíz de muchos mixtapes, pero tengo especial afinidad por el Compact Disc, es el formato de mi generación y en el que está basado mi colección, de la cual no pienso saltar solo para seguir la moda. Si, el arte es del tamaño de una servilleta; si, el audio es menor… pero aún así es necesario rendir tributo al formato que se extingue a través de sus maravillosos tracks ocultos.

En la larga búsqueda por convertir a un disco en una obra de arte, los músicos descubrieron que la mejor forma para mostrar algo diferente es esconderlo. Los tracks ocultos son un verdadero fetiche para aquellos que buscamos señales en el booklet, en las letras y en los vacíos que aparecen cuando termina un disco.

Mucho antes de que surgieran los mensajes satánicos y que todo mundo ensuciara sus discos de vinilo poniéndole los dedotes, tan sólo para poder escuchar en reversa un disco, los músicos lograron esconder su música y uno que otro experimento que tal vez no encajaría en la realidad y estilo de un acto. Pronto la práctica del track oculto se generalizó y se convirtió en una excelente forma para incluir mensajes extraños, música experimental, uno que otra broma (incluido el audio de vomito, risas, chistes, canciones infantiles) y hasta para dejarle pistas a los fans de lo que podrían escuchar en un futuro no muy lejano.

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Pocas veces los tracks ocultos trascienden o logran salir a la luz, son cortes que por sus características de secretismo se quedan como una señal entre el creador y el que tiene la paciencia y aguanta varios minutos de silencio tan sólo para escuchar algo nuevo.

La forma más común de track oculto (también conocidos como track fantasma o huevo de pascua) es la que se localiza al final de la última canción de un disco, aunque algunos músicos ponen más difícil el encuentro y colocan los tracks antes de la primera canción de un material, lo que dificulta que lo encuentres y te obliga a estar manipulando en reversa todo disco que llega a tus manos. En este caso es casi imposible escucharlo en la computadora.

La otra forma más común de track oculto son las canciones no enlistadas, aquellos cortes que no son incluidos en la lista de canciones que incluye el disco, pero que de la nada aparecen después de varios tracks de 2 o 3 segundos de silencio. La diferencia con los que están ocultos detrás de otro track y los que no están enlistados es que, con el primero tendrás que adelantar una canción para llegar a él, mientras que en el segundo caso podrás acceder a ellos de forma directa.

Aunque hace algunos años sonaba difícil hacer un acoplado de tracks ocultos, la verdad es que con las herramientas adecuadas empezamos a convertirlos en una lista de canciones accesibles en cualquier reproductor, ustedes ya conocen ese ejercicio de cortar y compilar todos esos tracks ocultos que no se dejaban escuchar con facilidad, ya es demasiado fácil pasar de la búsqueda de vacíos, encontrar las canciones y hasta averiguar el nombre del corte.

En plena era del CD virgen y en otro programa llamado Soho Calling me dediqué a mostrar esos tracks, también aparecieron algunas letras en la revista Rock Stage, el objetivo era mostrar un elemento que en ese momento reflejaba hallazgos que seguían ocurriendo, el tiempo ha pasado… Con el anuncio de que el CD tiene los días contados, ahora me toca caer en el ejercicio de nostalgia para mostrar esas joyas, estrenamos sección en Sonic Arsenal, retomo la colección armada con mi primer quemador, destaquemos las ventajas de seguir encontrando vacíos.

1984 – 1994: del rock de estadio a la compresión de los sonidos

Por: Karina Cabrera / @karipunk

Por siglos el hombre deseó capturar el sonido y la música, muchos lo intentaron, pero nadie lo había logrado hasta que Thomas Alva Edison descubrió un método de grabación y reproducción de sonido, sin embargo ni él imaginó que se convertiría en una potente industria que devoraría todo durante la década de los 80.

La industria era dominada por los LPs, los grandes sellos discográficos ya habían perfeccionado las estrategias promocionales e incluso habían superado sin grandes pérdidas la crísis petrolera de principios de los 80. El rock estaba en su más alto nivel con giras a gran escala, eran los tiempos de Depeche Mode, The Cure, U2 y un pequeño número de artistas que tenían dominadas las estaciones orientadas al álbum y gozaban de alta rotación en MTV, una de las herramientas más poderosas que la industria tuvo durante el periodo del fin de la Guerra Fría y la naciente era de la información.

Mientras los baby boomers empezaban a tomar el control de la industria de la música y los medios de comunicación, la época del rock de estadio y el glamour de Sunset Strip se transformaría en un parpadeo en el sonido de la nación alternativa armada con la aspereza del grunge de Alicce In Chains, Nirvana y Peal Jam, la almalgama de cortes de bajo éxito pero alto impacto en la radio colegial de R.E.M, My Bloody Valentine y Pixies, y el orgullo de la Cool Britannia encarnado en el britpop de Blur, Oasis y Pulp.

La solidaria generación de Band Aid y USA for Africa sería sustituida por la llamada Generación X, el rancio olor del espíritu adolescente que dominaría la cultura popular en los años siguientes estaría cargado de apatía, el producto de una crísis existencial provocada por las cámaras de visión nocturna que nos permitieron presenciar el primer combate televisado: la Guerra del Golfo.

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Las vacas de la industria discográfica seguían gordas cuando se introdujo el CD, tan opulentas que todo mundo cambió de formato. Al iniciar la década de los 90, el disco compacto registraba ventas por hasta 200 millones de unidades, desplazando completamente al vinilo, que varias décadas después cobraría caro ese repentino olvido por parte de los melómanos.

Con el éxito del CD se introdujeron varios formatos, el casete compacto digital y el mini disc buscaron un mercado, no fueron una verdadera competencia para el disco compacto, que siguió siendo el formato dominante hasta que la combinación de audio digital e Internet crearon un fenómeno que tambalearía la industria musical un año después. Finalmente llegaron los tiempos de cambio que había prometido la caida del muro de Berlín.

El MP3 llegaría junto con la WorldWideWeb y transformaría la forma en que consumimos la música, primero la elminaría de nuestra televisión para dejar espacio a los programas de realidad y después de la convertiría en la apertura de librerías en computadoras en campus universitarios, demandas millonarias y el leak nuestro de cada día.

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