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#Capital101: De la carestía de conciertos al masivo anual

 

La historia de los festivales es bastante larga, sólo basta decir que el concepto se remonta hasta el siglo XVI, donde además de las justas deportivas se incluían competencias musicales de acuerdo al tema elegido ese año, claro que el sonido era bastante diferente en esa época. La mayoría de los festivales, aún algunos que se realizan en la actualidad, son descendientes directos de competencias de música clásica, pero el concepto, las formas y los objetivos provienen directamente de Glastonbury, el padrino de la increíble oferta y expectación que provocan todos los eventos masivos.

 

Algunas de las bases de los festivales se han modificado, al menos ya no existe ese duelo de compositores en nombre de un rey. La posición de la música también ha cambiado, ahora es el centro del festival y el resto de las actividades son atractivos menores y todo eso se debe en parte a Michael Eavis, quien recibirá el Lifetime Achievement Award otorgado por European Festival Awards por ser la fuente de inspiración de todos los organizadores de festivales de los últimos 40 años.

 

A pesar de las grandes aportaciones de Woodstock y las múltiples concentraciones hippies de música de los 60 entre Estados Unidos e Inglaterra, solo Glastonbury logró establecer el espíritu y la organización que le permitieron realizarse año con año, logrando que se vendan boletos aún sin conocer el cartel, propiciando con su estructura que de marzo a octubre en todo el mundo aparezcan pretextos para realizar un festival, haciendo que las épocas de calor y lluvia se presten perfectamente para esas orgías de lodo que casi casi Glastonbury patentó.

 

Al igual que el movimiento de rock and roll crecía en el mundo, en México resonó con la necesidad de organizar conciertos masivos fuera de los cafés cantantes. Conocemos de sobra las manifestaciones de la opresión que impidieron la realización de festivales en nuestro país, las razones por las que la idea se detuvo en Avándaro y continuó con jóvenes refugiados en peñas, hoyos funky y la manera en que durante la década de los 80 el apañón fue una consecuencia del sismo de 1985, de ahí desembocaron diversas manifestaciones culturales que ahora tienen como consecuencia la posibilidad de disfrutar junto a miles de personas de la música en vivo.

 

Tan simple como esperar el lanzamiento de los boletos, una generación creció con la oferta continua de conciertos, mientras otra vivió a la espera de que algo ocurriera (llámese The Police, Miguel Ríos o Rod Stewart), nos encontramos con las Serpientes sobre Ruedas, los breves conciertos en el Polyforum Cultural Siqueiros y la posterior oferta de festivales a partir de 1998 con Vive Latino, desde Creamfields y Sonar hasta Manifest y Corona Music Fest, todos experimentos que lograron sobrevivir un tiempo y que indudablemnte nos depositan en la idea de Corona Capital, cuya sexta edición nos mantendrá ocupados en Rock 101 durante 10 horas, cuando hablemos de masivos, la evolución del festival, el concierto como mejor fuente de expresión de un grupo y nuestras recomendaciones para tomar diferentes rutas que vayan más allá de Muse, Pixies y The Libertines.

 

#12EspecialesMás1

Jueves 19 de noviembre

10:00 a 20:00 horas

#Capital101

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