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¿Puedes seguirle el paso a tu perro?

Tiene que haber una mejor manera de llevar de paseo al perro que deslizando un arnés alrededor de mi trasero. Teniendo en cuenta que, por más rápido que corro, un perro siempre irá más rápido. Esto lo noto mientras espero mi turno en la fila de campeonatos nacionales de canicross en Thetford Forest, Norfolk. Afortunadamente, para evitar la humillación total, estoy participando de manera no competitiva. “No hay nada de qué preocuparse”, me asegura Cushla Lamen. Lamen, de 48 años, diría eso. Ella es una campeona nacional de canicross. Para tener éxito en canicross, debes aferrarte y correr. Sharon Smith, en The Times, nos cuenta.

“Er, no estoy muy seguro. Usar los tennis equivocados, ves. Tonto de mí, pero será mejor que no. . .”.

Empiezo.

“Tus tennis están bien”, dice Ellie Camacho, quien ha competido por Gran Bretaña y me está prestando a Ruby, un collie de rescate de tres años de Chipre. Después de haberme presentado, Ruby está haciendo todo lo posible para parecer confiada. Debo usar comandos de voz para controlarla, dice Camacho, de 39. Sólo tira de mi arnés

“Por supuesto, nos caemos seguido”, continúa Camacho alegremente. “O me tropiezo o mi perro ve una ardilla y así sigue. Necesitas tener un ojo en el perro, uno en tus pies y otro adelante”. Esto le recuerda a Susie Tawney, una campeona europea de 58 años, de aquel momento en el que tuvo una terrible caída en el campeonato europeo de 2017 cuando su perro saltó inesperadamente y Tawney aterrizó en su cara, rompiéndose su hueso pélvico y dos dedos. “Aún tengo flashbacks de haber volado por el aire. Volví siendo la mitad de la mujer que era”. Gulp.

“Prepárate, por favor, eres el siguiente”, un coordinador dice en mi dirección. Entonces nos vamos. Ruby y yo bajamos por el sendero y el bosque nos envuelve en silencio, con los competidores ya lejos de la vista y el sonido. Esto no es tan malo, creo, cuando de repente detrás de nosotros, un ruido sordo de zarpas y entrenadores estalla al alcance del oído. Ruby aumenta su ritmo desesperadamente. “Yoohoo, acaba de pasar ahora”, llama a un corredor que comenzó después que yo.

Ruby me lanza una mirada de reproche, como diciendo: “Corre más rápido, pedazo grande e inútil”.

En lo profundo del bosque, mientras recorremos el sendero de seis kilómetros, mi ojo izquierdo está en constante alerta para las ardillas cuando una vez más, el temido golpe de patas y tennis caen sobre nosotros desde atrás.

“Pasando por tu derecha”, grita otro corredor, que comenzó mucho, mucho más tarde que yo.

“Lo siento, Ruby”, le dije mientras pasaban. Pero Ruby me ignora.

Finalmente, lo logramos. Seguramente no fuimos tan lentos.

Corro hacia el coordinador. “¿Dónde terminamos?”

“En último”.

El más rápido hoy es Ben Robinson con Blake, un greyster (puntero alemán de pelo corto, Alaskan husky más galgo) con un tiempo de 14 minutos 59 segundos. Robinson, de 29 años, quien es el campeón británico, europeo y mundial en la categoría masculina (menores de 40 años), dice: “Necesitas un perro que te jale, pero es un esfuerzo de equipo 50:50. Necesitas construir un vínculo”.

Kim Mazzucca, de 54 años, campeona mundial en la categoría de veteranas femeninas, dice que los campeones comienzan con sus mascotas y las cambian, con punteros de pelo corto alemanes y Eurohounds (husky X GSP) favoritos de la firma. Pero, dice ella, el deporte está abierto para todos y la mayoría lo hace por diversión, no por competencia. “La gran mayoría de las personas corren con sus perros, no importa qué tamaño o raza. Sólo lo disfrutan”. Muy bien. ¿Alguien tiene un chihuahua de repuesto?

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