Brooklyn

Schrager tiene 71 años y habla con acento de Brooklyn y una voz profunda y ruda. A veces suena como si estuviera haciendo gárgaras. Su cara está moteada y habitada, y tiende a estrechar sus ojos mientras habla, como si te estuviera evaluando. Se ve, en otras palabras, como un viejo matón, pero también hay una apertura que me recuerda vagamente a Tony Soprano en terapia, forzándose a sí mismo a hablar sobre sus sentimientos. O en este caso, su vergüenza.

  Por: Cintia Pérez y Valeria Trejo  Ubicada en los años 50 en uno de los barrios más emblemáticos de Nueva York, la cinta adaptada de la novela homónima de Colm Tóibín relata el famoso sueño americano a través de los ojos de Eilis, una joven irlandesa, que como muchos otros, decide embarcarse hacia Estados […]