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El soundtrack de la vida – Paz mundial

A mí parecer, y con la rara excepción de genios del mal que buscan la dominación total, la mayoría de nosotros realmente ansía la paz mundial, si, tal y como todas las aspirantes al título de Miss Universo. Pero, ¿es la paz mundial un objetivo alcanzable? ¿o es simplemente una falacia utópica para idealistas y jipis decadentes?

No estoy aquí para responder a esa pregunta, simplemente quiero señalar que ante tal planteamiento, mi forma de abordar el tema es una cuestión singular y no plural, micro manegement para el alma, si lo quieren ver de alguna manera. La paz mundial es asequible, desde mi punto de vista a través de la paz individual.

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Una de las rolas que me transmiten paz y una a la que recurro es ‘Let It Be’ de The Beatles. Quienes me conocen saben muy bien que no soy un gran fan del cuarteto de Liverpool, sin embargo la letra este track del álbum homónimo de 1970 realmente me conmueve.

Paradójicamente la canción causó muchos problemas entre McCartney (autor) y Lennon debido a la insistencia del segundo por incluir a Phil Spector como productor, quién le imprimió su sello personal con sonidos sinfónicos y coros conocido como wall of sound. La letra según McCartney, está inspirada en su madre. Algunos años más tarde, Lennon declararía que el tema no tenía nada que ver con The Beatles.

 

 

En 1994 la banda irlandesa The Cranberries lanzaría el primer sencillo de su segundo álbum No Need to Argue. ‘Zombie’, un track que denunciaba la violencia del conflicto en Irlanda del Norte e inspirado en un ataque terrorista perpetrado por el Ejército Republicano Irlandés en Warrington, apenas un año antes. Esta rola llegó a ser el máximo éxito de la banda, un track que mostró un lado oscuro y lleno de dolor, la voz de Dolores O’Riordan resuena en un verdadero himno de protesta.

Lo que me deja, es que la paz también puede lograrse a través de la protesta, que hay que alzar la voz ante la injusticia y no debemos guardarnos nada, porque tal vez, después ya no podamos hacer nada para cambiar nuestro entorno y (obviamente) encontrar la paz.

 

 

Finalmente me referiré al Premio Nobel de Literatura Bob Dylan y la que fue considerada una de las catorce mejores canciones de todos los tiempos por la revista Rolling Stone, ‘Blowin’ in the wind’ del álbum The Freewheelin’ de 1963. Una auténtica oda llena de preguntas retóricas sobre la guerra, la paz y la libertad. Mucho se ha hablado sobre los posibles orígenes de la canción como el tema gospel No more auction block y un antiguo cántico de esclavos canadienses. La única certeza es que tiene distintos significados dependiendo de quién la escucha y el momento que está viviendo. A mi me llena de un sentimiento de nostalgia (aumentado por las notas de la armónica) y me deja claro que la respuesta, la clave, la solución está siempre ahí, silbando en el viento y lo único que debo hacer es esforzarme para escuchar las palabras exactas que me traigan paz y serenidad. Pero lo más importante, es que dejar que los demás encuentren sus propios significados, sus propias respuestas.

 

No existe una receta para encontrar la paz, no existe una fórmula matemática o sistema preciso, simplemente porque para para encontrar la paz es indispensable tener la convicción de buscarla, y tener la mente abierta para disfrutarla y tratar de mantenerla antes de que se nos escape y tengamos que salir a buscarla otra vez.
21 de septiembre Día Internacional de la paz.

Dylanismo por siempre 

@Rockstar_Rock 

Seamos realistas, nuestros héroes musicales están en extinción y es inevitable… 

Banda Sonora 101 – Martin Scorsese, melómano (segunda parte)

La semana pasada publicamos en este mismo espacio la primera parte de un viaje mágico musical por la extensa filmografía de Martin Scorsese, cineasta que ha integrado a la música como parte fundamental de su propio lenguaje cinematográfico. En esa primera entrega, abarcamos las décadas de los 70 y 80 del siglo pasado, periodo que cubre de las películas MEAN STREETS (1973) a GOODFELLAS (1990).

Ahora toca el turno a la segunda mitad de la filmografía de Scorsese, es decir, revisaremos las películas (y sus bandas sonoras) realizadas por Scorsese de 1990 a la fecha, incluidos los documentales que hizo para la televisión pública hasta la serie VINYL (2016) que realizó para el canal HBO.

Iniciamos el viaje con un brinco en el tiempo al año 1990:

GOODFELLAS (1990)
Se estrenó el 9 de septiembre de 1990 en la Mostra de Venecia, donde inició un exitoso recorrido por festivales internacionales de cine. Junto con la trilogía de EL PADRINO (Francis Ford Coppola) y ÉRASE UNA VEZ EN AMÉRICA (Sergio Leone), se le considera una de las mejores películas de mafiosos en la historia del cine. La protagonizan Robert De Niro, Ray Liotta, Elizabeth McGovern y Joe Pesci. En la banda sonora: Muddy Waters, Derek & The Dominos, Bobby Darrin, Tonny Bennett, Cream…

 

 

CAPE FEAR (1991)
Es una revenge movie potentísima que se estrenó en el festival de Berlín de 1991. La protagonizan Robert De Niro, Nick Nolte, Jessica Lange y Juliette Lewis. Un violador sale de prisión luego de catorce años de condena y asedia a la familia del abogado que lo defendió, mismo que cometió un grave error al ocultar un documento clave durante el juicio. La música original es de Bernard Herrmann (PSICOSIS).

 

 

CASINO (1995)
Es una película de mafiosos protagonizada por Robert De Niro, Joe Pesci y Sharon Stone. Retrato de la decadente vida de dos gángsters en Las Vegas con una banda sonora de antología que define los gustos musicales de Scorsese: Rolling Stones, Ottis Reading, Muddy Waters, Roxie Music…

 

 

KUNDUN (1997)
La siguiente película de Scorsese llegó a México vía la Muestra Internacional de Cine de 1998. Se llama KUNDUN, se realizó en 1997, y se trata de un filme biográfico sobre el Dalai Lama con música original de Phillip Glass.

 

 

BRING DOWN THE DEAD (1999)
Esta película cuenta la historia de un paramédico asediado por la culpa que busca redimir un hecho del pasado que lo atormenta. Nuevamente el tema de la culpa presente en el guión de Paul Shrader y en la filmografía de Scorsese. El soundtrack trae rolas de The Clash, R.E.M. Johnny Thunders, The Who…

 

 

GANGS OF NEW YORK (2002)
Protagonizada por Leonardo Di Caprio, Daniel Day-Lewis y Cameron Diaz, se trata de una revenge movie ubicada en Nueva York a mediados del Siglo XIX, cuando la ciudad era un campo de batalla infernal entre inmigrantes Irlandeses e ingleses que llegaron antes y se consideraban nativos. U2 compuso el tema principal de la película: “The Hands that Built America.”

 

 

THE BLUES (2003)
En 2003 viene la serie THE BLUES, o MARTIN SCORSESE PRESENTS THE BLUES, un proyecto de siete capítulos, coordinado por Scorsese, sobre la historia del blues para la televisión pública estadunidense, en el cual también participaron personajes como Clint Eastwood y Wim Wenders. Un proyecto a todas luces ambicioso en términos de difusión de la cultura musical.

 

 

THE AVIATOR (2004)
Ahora vamos al 14 de diciembre de 2004, día del estreno mundial en Nueva York de El AVIADOR, segunda colaboración de Di Caprio con Scorsese. Esta película cuenta la vida del legendario Howard Hughes con una selección maravillosa de canciones en cada etapa de su vida. Hasta Django Reinhart suena en esta banda sonora…

 

 

NO DIRECTION HOME: BOB DYLAN (2005)
En 2005 Martin Scorsese se involucró en un proyecto de televisión pública cultural y realizó un portentoso rockumental de casi 6 horas llamado NO DIRECTION HOME: BOB DYLAN, una investigación exhaustiva sobre el icono cultural y premio Nobel de literatura.

 

 

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THE DEPARTED (2006)
Vamos a 2006 con THE DEPARTED, nuevamente con Leonardo Di Caprio, y película que finalmente (se lo debían desde los años 70) le valió el Oscar a Mejor película y Mejor Director a Martin Scorsese. El soundtrack, para no perder la costumbre, cuenta con una selección de rolas de altos vuelos.

 

 

SHINE A LIGHT (2008)
Pasamos a 2008 con una película padrísima que se llama SHINE A LIGHT, un registro documental de un concierto en Nueva York de los Rolling Stones, viejos amigos de Martin Scorsese, quien nuevamente (como en THE LAST WALTZ, 1978) da lecciones de cómo se debe filmar un concierto en vivo.

 

 

SHUTTER ISLAND (2010)
Luego en 2010 viene SHUTTER ISLAND, otra colaboración con Leonadro Di Caprio. Cuando se estrenó a finales de 2010 tuve la oportunidad de viajar a Nueva York para entrevistar a Scorsese. Sin duda uno de los mejores días de mi vida. Pero, bueno, lo importante es que la película es un portentoso thriller psicológico con realidades paralelas. Muy loca pero buenísima. En este caso, para la banda sonora Scorsese acude a la música de cámara.

 

 

GEORGE HARRISON: LIVING IN A MATERIAL WORLD (2011)
En 2011 Scorsese regresa al genero documental con GEORGE HARRISON: LIVING IN A MATERIAL WORLD, sin duda la mejor película que se ha hecho sobre el músico y ex miembro de los Beatles. Una joya del cine-rock.

 

 

HUGO (2011)
En el 2011 también se estrenó una película entrañable de Scorsese que se llama HUGO, un homenaje al cine del gran Georges Melies y primera película se Scorsese en 3D y para toda la familia. La música original es del canadiense Howard Shore.

 

 

THE WOLF OF WALL STREET (2013)
Es la quinta colaboración de Leonardo Di Caprio con Martin Scorsese, quien en este filme lleva a la ficción la vida real de un pillo de cuello blanco llamado Jordan Belfort. La banda sonora es un catalogo impresionante de rolas, sin duda se trata de uno de los mejores soundtracks en la filmografía de Scorsese.

 

 

VINYL (2016)
Cerramos el viaje por la filmografía de Scorsese en 2016, año en el que n 2016 Martin produjo (y dirigió un capítulo de) la serie VINYL del canal televisivo HBO. Tanto la serie como el soundtrack vuelan por lo alto. Chequen el sountrack.

 

Banda Sonora 101: Martin Scorsese, melómano (primera parte)

Hace poco Martin Scorsese fue reconocido con el premio Princesa de Asturias de las Artes 2018. Este hecho es un buen pretexto para revisar la música en la filmografía de Martín Scorsese, un maestro de maestros en el medio cinematográfico y un melómano de muy buen gusto.

La música es un elemento fundamental en la obra de Scorsese. Sus gustos se inclinan por el blues, el rock clásico y el jazz. En las bandas sonoras de sus películas cohabitan Tonny Bennett, Ella Fitzgerald, Count Basie y Bobby Darrin con Robbie Robertson, The Rolling Stones, Eric Clapton, B. B. King, Talking Heads, Bob Dylan, Cream, T. Rex, George Harrison, Mark Knopfler y un largo etcétera.

Dada la gran cantidad de títulos que conforman la obra de Scorsese, en esta primera entrega revisaremos los soundtracks de la mitad de su filmografía, que va desde MEAN STREETS (1973) hasta GOODFELLAS (1990), y el próximo miércoles abordaremos el resto de sus películas.

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Empezamos con el recorrido:

Se estrenó el 2 de octubre de 1973 en el Festival de Cine de Nueva York y fue el trampolín que catapultó la carrera de Martin Scorsese a las grandes ligas del cine. Primera colaboración con Robert De Niro y el primer retrato de la vida en La pequeña Italia, en Nueva York. El cine de mafiosos alza la mano en la obra de Martin Scorsese. La banda sonora de esta película es una joya que incluye rolas de Rolling Stones, Eric Clapton, The Charts, The Paragons, Cream…

Es la primera película de Martin Scorsese que se estrenó en el festival de Cannes, el 12 de mayo de 1975. Este filme cuenta la historia de una mujer que, tras la muerte de su esposo, hace un viaje con su hijo de 11 años de Nuevo México a Monterrey, California, con el sueño de convertirse en cantante profesional. Es protagonizada por la gran Ellen Burstyn, que canta bastante bien, y quien se llevó el Oscar a mejor actriz por este papel. Nuevamente Scorsese arma una gran banda sonora con rolas de Mott the Hoople, Elton John, T.Rex, Kris Kristofferson…

Es para muchos la mejor película de Martin Scorsese. Se estrenó en mayo de 1976 en Cannes, donde ganó la codiciada Palma de Oro. Robert De Niro encarna a Travis Brikle, un excombatiente de Vietnam que se gana la vida como taxista nocturno en la convulsa Nueva York de los años 70. Los temas de la redención cristiana y la justicia en propia mano se asoman como recurrentes en la temprana obra de Scorsese. TAXI DRIVER es un peliculón. El guión es de Paul Shrader y el score original es obra de Bernard Herrmann, compositor de la música de clásicos como EL CIUDADANO KANE y PSICOSIS.

Resulta que después de 16 años de rocanrolear, en noviembre de 1976, The Band organizó una tocada de despedida en el teatro Winterland de San Francisco. Durante ese legendario festín musical, celebrado en el Día de Acción de Gracias, Martin Scorsese filmó THE LAST WALTZ, sin duda, el mejor testimonio audiovisual del fin de una era en la historia del rock. Aquel memorable concierto, en el que participaron como invitados Muddy Waters, Dr. John, Neil Young, Bob Dylan, Van Morrison, Neil Diamond y Joni Mitchell, fue la última gran fiesta de la primera generación de rockeros emanados de la revolución cultural de los sesenta.

Un clásico del cine de boxeadores. La estelariza Robert De Niro en uno de sus mejores momentos, que encarna a un peleador llamado Jake LaMotta, un toro dentro del ring pero fuera de él es un personaje complejo y atribulado que se hunde en una espiral de violencia y autodestrucción. Robert De Niro se llevó el Oscar a mejor actor por este papel. La banda sonora incluye piezas de Tonny Bennett, Ella Fitzgerald y Count Basie, entre otros.

En mayo de 1982 se estrenó en Cannes THE KING OF COMEDY, película en la que Robert De Niro interpreta al comediante Rupert Pupkin. La banda sonora es de antología, con rolas de The Pretenders, B.B. King, Talking Heads, Van Morrison, Robbie Robertson…

El 11 de septiembre de 1985 fue la premier mundial de AFTER HOURS en Nueva York. Meses después, en mayo de 1986 compitió en Cannes y Martin Scorsese ganó la Palma a mejor director. Esta comedia de humor negro narra la aventura de un empleado de una empresa de informática que, durante una cita en Nueva York, le ocurren una serie de extrañas circunstancias que le hacen vivir una alocada e interminable noche. El score original es del canadiense Howard Shore y la banda sonora incluye una selección bastante ecléctica de piezas, que va desde Mozart y Bach hasta The Monkees, Joni Mitchell y The Bad Brains.

Protagonizada por Paul Newman y Tom Cruise, cuenta la historia de un veterano jugador de billar que encuentra a su pupilo, un joven con mucho talento a quien después tendrá que enfrentar. En la banda sonora, puros cañonazos: Don Henley, Eric Clapton, Robert Palmer, Willie Dixon, Marc Knopfler, B.B. King, Warren Zevon…

Adaptación de la polémica novela homónima de Nikos Kazantzakis, se estrenó en la Mostra de Venecia de 1988 y cuenta la vida de un Jesús más humano que divino. Willem Dafoe en uno de sus mejores papeles. La música original es de Peter Gabriel, misma que fue publicada en el álbum Passion.

Se estrenó el 9 de septiembre de 1990 en la Mostra de Venecia, donde inició un exitoso recorrido por festivales internacionales de cine. Junto con la trilogía de EL PADRINO (Francis Ford Coppola) y ÉRASE UNA VEZ EN AMÉRICA (Sergio Leone), se le considera una de las mejores películas de mafiosos en la historia del cine. La protagonizan Robert De Niro, Ray Liotta, Elizabeth McGovern y Joe Pesci. En la banda sonora: Muddy Waters, Derek & The Dominos, Bobby Darrin, Tonny Bennett, Cream, bandota de la cual vamos a escuchar…

Continuará…

El soundtrack de la vida – hacia el cover NirvaNot

Hay algo que deben saber sobre mí, y es que soy muy fan de los covers. Para mí un buen cover sucede cuando una banda hace suya una rola, no cuando simplemente la interpreta y suena igual, sino cuando hacen algo distinto, cuando, al pasar de los años no recuerdas de quién era la rola originalmente y se convierte en parte de su repertorio habitual. Además, algunos covers tienen la gracia adicional de acercar a cierto público a otras bandas y descubrir otras grupos y estilos musicales.

Un gran ejemplo es el MTV Unplugged de Nirvana de 1994, primer álbum en vivo y que contiene legendarios covers a David Bowie, The Vaselines, los Meat Puppets y Leadbelly; pero en mi opinión, los arreglos que se hicieron me hace sentir que Nirvana hace covers de Nirvana transformado un sonido naturalmente agresivo en una sesión íntima y en la que los integrantes del grupo se permitieron conversaciones con el público. El mismo Dave Grohl comentó que cuando la banda se decidió a participar, lo hicieron con la idea de hacer un show totalmente distinto a lo que se había visto antes. Las 14 canciones que incluyó el setlist fueron grabadas en una sola toma (algo que también lo hace muy distinto a otros álbumes del tipo) y la banda dedicó dos días a ensayar.

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En esta rara joya podemos ver a un Nirvana más humano, una banda que se toma su tiempo entre rola y rola, que comete errores en las mismas y en los covers las influencias que llevaron a Cobain a ser el rey de una generación llena de resentimiento irracional.

Sin duda el track más celebrado es el cover de ‘The Man Who Sold the World’ de David Bowie, en una ejecución casi perfecta y que abrió los oídos de una legión de pubertos inconformes al White Duke. Este cover es es mi segundo favorito, los arreglos de guitarra, la discreta batería y la voz aguardientosa transforman un clásico frió y calculador en una versión áspera y ruda que ha trascendido a través del tiempo.

 

 

El siguiente track del que les hablaré es ‘Jesus Don’t Want Me for a Sunbeam’ de The Vaselines, una rola que surgió originalmente como la antítesis del himno infantil ‘Jesus Want Me for a Sunbeam’, a lo cual Cobain hace referencia antes de tocar. El acompañamiento de acordeón y violonchelo le dan una personalidad muy especial a esta rola.

 

 

Finalmente, la interpretación de ‘Where Did You Sleep Last Night’, una rola folk que tiene sus orígenes en los 1800 y que ha sido retomada en distintas épocas por artistas como Pete Seeger, Bob Dylan, Dolly PartonLeadbelly (entre muchos otros) y más recientemente Mark Lenegan, versión que inspiró a Cobain para recrear este track, nirvanizarlo y hacerlo sonar tan natural que hay quien cree que es una rola del grupo. En lo personal me siento muy atraído por esta versión y la forma en que grita los últimos versos me atrapa y me desgarra. Incluso Allen Ginsberg compara la versión de Nirvana con la de Leadbelly y la definió como “de gran calidad artística”.

Si no han visto la versión en vídeo de esta presentación, les recomiendo ampliamente que lo hagan,. Tristemente el álbum fue lanzado después de la muerte de Cobain, lo que lo hizo motivo de culto y no nos permitió volver a ver a un Nirvana reinventado, que termina siendo NirvaNot.

 

Bob Dylan le canta al amor gay

Se negó a describirse a sí mismo como un cantante de protesta, pero Bob Dylan ha aprovechado la oportunidad que se le presentó para cantar por los derechos de los homosexuales.

Él es una de las varias estrellas que han contribuido a un álbum en el que se cambia el género de los protagonistas de las canciones para hacerlas sobre las relaciones homosexuales. Entonces, Kesha canta la canción de Janis Joplin, I Need a Man to Love, como I Need a Woman to Love.

Dylan, de 76 años, grabó una versión de la canción de 1929 She’s Funny That Way, previamente grabada por Frank Sinatra y Nat King Cole, como He’s Funny That Way.

El álbum de seis pistas, Universal Love, fue financiado por una compañía de entretenimiento.

Jim Murren, director ejecutivo de MGM Resorts International, dijo a The New York Times que las bodas gay representan del 20 al 30 por ciento de las ceremonias realizadas en los 15 hoteles de la compañía en Las Vegas. Las canciones del álbum se pueden usar como himnos de bodas.

Rob Kaplan, un productor ejecutivo en el álbum, dijo que recibió un “sí” muy rápido de Dylan cuando lo contactó. “Y no fue solo, ‘Sí, haré esto'”, dijo. “Fue, ‘Hola, tengo una idea para una canción'”. Dylan trajo una orquesta de 16 piezas con cuerdas.

No es la primera vez que Dylan ha cantado sobre el amor gay. Una vez escribió la canción Jimmy Berman (Gay Lib Rag) con su amigo el poeta beat Allen Ginsberg. Otras canciones en Universal Love incluyen la versión de St Vincent de The Crystals Then He Kissed Me, y Kele Okereke cantando My Girl de Temptations como My Guy.

Artistas como Elton John y K D Lang han sido defensores vocales de los derechos de los homosexuales, pero rara vez usan pronombres del mismo sexo en sus canciones. Stephan Pennington, un profesor de música en la Universidad de Tufts que enseña “queer pop”, dijo a The New York Times: “Durante mucho tiempo, las personas queer tenían que usar el incómodo ‘usted’ en sus canciones para evitar exponerse a ellos mismos. Siempre ha habido también presión de las compañías discográficas para que no sean excluyentes al usar un pronombre del mismo sexo. Pero las expresiones heterosexuales nunca se consideran excluyentes”.

El álbum se está transmitiendo en Spotify, Apple Music y otros servicios.

Phyllis James, jefe de diversidad y responsable de responsabilidad social corporativa de MGM Resorts, dijo: “Creemos que proyectos como este nos ayudarán a todos a alcanzar un punto en el que ver el mundo a través del lente de personas que son diferentes a nosotros se vuelva natural”.

 

Las letras, están cambiando

Once he dressed in silks and lace
And owned a rolls royce car
Now he seems quite out of place
Like a fallin star
Race around my kitchen sink
Happy as can be, I just have to stop and think
Why he fell for me
Im not much to look at, nothin to see
Just glad Im livin lucky to be
Ive got a man crazy for me
hes a funny that way
I cant save a dollar, aint worth a cent

Banda Sonora 101: I’m Not There 

Dirigida por el estadounidense Todd Haynes (‘Velvet Goldmine’) en 2007, ‘I’m Not There’ (en español le pusieron ‘Mi historia sin mi’) es un filme biográfico en el que seis actores (Christian BaleCate BlanchettHeath LedgerRichard GereBen Wishaw y Marcus Carl Franklin) interpretan diferentes facetas y momentos en la vida de Bob Dylan.

Si bien es cierto que la película termina por naufragar en su propio mar de ambiciones, también es posible afirmar que el cineasta Todd Haynes, con el apoyo del supervisor musical Jim Dunbar, armó un impresionante soundtrack de 34 canciones, de las cuales 33 son versiones nuevas de rolas inmortales de Dylan realizadas ex profeso para la película (la restante es una versión de ‘I’m Not There’ interpretada por el propio Dylan, con el acompañamiento de The Band).

 

 

 

En el proyecto participaron músicos y bandas de la talla de Eddie VedderSonic YouthCalexicoCat PowerKaren OIron & WineLos LobosSufjan StevensYo La TengoThe Hold SteadyStephen MalkmusJim James y Jack Johnson.

La música del filme fue editada en un disco doble producido por el propio Todd Haynes y Randall Poster, el cual, digámoslo sin ambages, supera por mucho en calidad a la misma película. Se trata sin lugar a dudas de uno de los mejores soundtracks que se han producido en la historia del cine-rock.

Chequen la lista y dénse este soundtrack:

 

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La fuerza política de la música

 

La visión de pesadilla de Anthony Burgess de una élite usando la alta cultura como castigo de los jóvenes se hizo realidad. En la novela distópica de 1962 de Burgess ‘A Clockwork Orange’ el joven rebelde Alex es sometido a la “técnica Ludovico” de las autoridades locales, su personalidad es modificada y remoldeada a través de la música combinada con imágenes, tal como lo hizo muchos años después el ejercito estadounidense con una mezcla de Metallica-El Nene Consentido-Anthrax y en centro de detención escolar en Inglaterra, donde Mozart es el elemento disuasorio contra el mal comportamiento futuro.

 

Así funciona el mundo en la actualidad, el arte puede torturar, sin embargo cuando encontramos graves dificultades, la fuerza política de la música simplemente no se puede resistir. Cuando las cosas serias empiezan a funcionar mal (la economía, los derechos civiles), muchos músicos sienten suficientes golpes como para expresar su insatisfacción. En los 60 estaba la Guerra de Vietnam, la represión gubernamental, social y racial, razones suficientes para quitarle lo dulce a la música y progresivamente volver cada palabra en sustancia política. Pero cuando los tiempos son relativamente buenos, la música parece guardar un increíble silencio.

 

Desde las canciones electorales inventadas en el siglo XVIII hasta las protestas punk de los 80, los lazos políticos de la música no pueden contenerse en una sola categoría, su existencia va mucho más allá de lo obvio. Desde los 60 puedes encontrar esas raíces, con un Bob Dylan capaz de decirle a John Lennon que el tipo de música que hacía era muy fácil, principalmente porque no decía nada importante. Después de ese encuentro los Beatles no pudieron seguir la misma línea, cambiando también la historia de muchos de sus seguidores. Como sea, los mensajes políticos están contenidos en mucha de nuestra música, más de lo que queremos admitir o notar. Resistencia contra lo que no funciona correctamente.

#NoHayFuturo – Señor, lo estaba esperando

 

Escribo esto al llegar a casa tras una junta maratónica, en medio de la que nos hemos enterado mi socia y yo que ha fallecido Leonard Cohen,  ella lo tomó a la ligera diciendo que ya lo veía venir, yo, decidí seguir con velocidad para terminar lo más pronto posible, abrir una botella de vino y rendirle luto a una de las figuras que sin querer siempre estuvo ahí en mi vida.

 

Desde niño recuerdo en casa de mis abuelos, donde crecí, mi tío escuchaba tanto a Victor Manuel y Serrat como a Leonard Cohen o Dylan, ahí fue donde me familiaricé con esas melodías y con canciones contadas, habladas.

 

Alrededor de los 15 cuando ya por voluntad propia comencé a descubrir los árboles genealógicos de la música, descubrí que en verdad me gustaba el trabajo del viejo. A lo largo de los años apareció y desapareció, me hizo leer a García Lorca, como también me hizo descubrir (eso si junto a Sonic Youth) a Morente. Que me hizo amar esta parte de flamenco psicodélica gracias al disco ‘Omega’ que hizo en mancuerna Enrique Morente con Lagartija Nick, un homenaje flamenco-rockero-psicodelico-lisergico, en el que esta fusión rockera/gitana cantaba la obra de García Lorca y Leonard Cohen.

 

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Con Leonard Cohen con una relación itinerante, siempre iba y venia, en una temporada solía fumar marihuana y diseccionar sus canciones, las analizaba hasta olvidar el origen del tren de pensamiento que me llevó a miles de reflexiones en el camino. Incluso antes de pensar que algún día sería manager de Belafonte Sensacional, con Belafonte pasaba horas enteras bebiendo, fumando y reflexionando las canciones de Cohen en un apartamento de la calle de Regina que hacia las veces de cuartel fiesteraca y hoyo funky.

 

En la intimidad también llegó a aparecer en una etapa oscura en la que con pose de raro e inadaptado seducía chicas con canciones de Serge Gainsburg y Cohen, para convencerlas de que me bailaran hasta que el amor se nos terminara.

 

Me toco ir de promo con Nacho Vegas cuando contaba a todo mundo como en la entrega del Premio Príncipe de Asturias, trató de advertirle a Cohen que alguna de las manos que sacudía al recibir el premio pudo haber sido la misma que disparó a Lorca.

 

Siempre tuve la esperanza de poder llegar a un concierto de Cohen, y las apuestas crecieron cuando su manager le chingó su feria y el buen Cohen tuvo que salir de su retiro y regresar a la civilización para tratar de hacer una nueva fortuna, a la única manera que sabía, con la música.

 

Hace apenas unas semanas escribiendo en un Starbucks a falta de luz o Internet en mi oficina, le di la primera escucha a ‘You Want It Darker’, se me salieron unas lagrimas, no puedo negarlo.

 

Al llegar a “String Reprise/Treaty” se me rompió el corazón, me temblaron las manos de la emoción de saber al viejo Cohen vivo, con un disco y con la posible oportunidad de que el álbum lo llevara de gira y pudiera verlo.

 

Hoy bebo un vino y mientras veo este monitor, agradezco los infinitos momentos que la música de Cohen me ha dado, pero siento saudade de no poder lograr ese sueño de poder verlo moverse en un escenario, de no escuchar su viva voz susurrar al micrófono. Me queda esperar que  Morente lo reciba en el más allá extendiéndole la mano para decirle “Señor, lo estaba esperando” mientras con lagrimas en los ojos vuelvo a escuchar:

 

“I wish there was a treaty we could sign

It’s over now, the water and the wine

We were broken then but now we’re borderline

And I wish there was a treaty,

I wish there was a treaty between your love and mine”

El poeta de una generación se electrifica

 

Dylan en la línea del contento y el descontento, el folkie que se atrevió a retar a la comunidad al rockear con una guitarra eléctrica, el que recibía ovaciones cuando tomaba la armónica y la guitarra acústica, a la canción siguiente era etiquetado de “¡Judas!” en cuanto se enchufaba. Parecìa que Dylan conectado era menos legìtimo que Dylan acùstico, el ruido parecìa una verdadera interferencia para la comunicación.

 

‘The Freewheelin’ Bob Dylan’ y ‘The Times They Are a-Changin” le habían otorgado el aura de vocero de una generación, pero en 1965 adopto a una banda (si, La Banda) con antecedentes más ruidosos y lanzó ‘Bringing It All Back Home’, el álbum cuyo lado A era una afrenta para la voz tradicional, prácticamente era como subirle el volumen a la radio para no escuchar la conversación del fondo, atarantamiento inicial que contrastaba enormemente con el lado B, que incluía ‘Mr. Tambourine Man’.

 

Lado A – Lado B, la yuxtaposición de sonidos más no de ideas que al llegar juntas al festival folk de Newport el 25 de julio de 1965 provocaron tal controversia que uno de los organizadores estuvo a punto de desonectar el sonido con un hacha, al menos eso dicen las leyendas sobre Pete Seeger, sin embargo la historia no es real, se ha ido exagerando con los años para hacer crecer el mito de Bob Dylan, incluso se le invita año con año al festival para repetir la hazaña. Por el momento solo ha regresado en una ocasión.

 

En eso de construir mitos, podemos decir que hizo autostop a Nueva York (o tal vez no, su biografía está llena de anécdotas románticas, como la que él creció en Gallup, Nuevo México). En Greenwich Village, se encontró con la escena folk y la escena también lo encontró a él. Cantó canciones de Woody Guthrie, Pete Seeger y otros, y luego fue a escribir su propias composiciones. Él llamó la atención de Joan Baez, fue su mentora y lo promovió. Un año después, ya era Dylan y en 1965 era el Dylan enchufado que era abucheado por exceso de ruido en el festival de Newport.

 

Seis años. Sólo le tomó seis años pasar de profeta a paria. Donde una vez que fue adoptado como la voz de una generación, no tardaría en ser marcado como un hereje musical. Durante su ascenso, fue el sabio de las canciones de protesta que canalizaban el clasicismo de la música de raíces rurales a un llamado poético a las armas. Antes de caer en el fuego de su creciente fama, redefinió el rol del cantante, el compositor, el músico y la musa, todo en una explosión increíble de creatividad desbordante.

 

Sin embargo cometió un error incalculable. Creyó que sus fanáticos lo seguirían hacia donde sus sueños artísticos lo encaminaran. El poeta de una generación cambió su vestuario: gafas de sol, chaqueta de cuero, pantalones ajustados y un peinado fuera de control, Dylan completamente electrificado, desapareció el murmullo y en su lugar nos encontramos con el músico de actitud distante, agudo, articulado y en la parte más alta de su juego.

 

Celebrando la electrificación del folk, te invitamos al especial #Dylan101, ocho horas completamente enchufados a 1965 y sus consecuencias en nuestra actualidad sonora el lunes 25 de julio de 2016.

Robert actuando como Dylan

 

75 años son suficientes para convertir un martes en Día de Bob Dylan, para hacer listas de canciones, sacar a la luz declaraciones que no escandalizan mucho y apuntar fechas importantes en su carrera, sin embargo la recomendación sigue siendo la misma: para conocer a Dylan es necesario escuchar a Dylan y tal vez podríamos agregar leer los múltiples libros que ha escrito sobre si mismo, pero conocer a Robert Allen Zimmerman es otra cosa.

 

Al menos tres directores han intentando revelar un poco lo que hay detrás de ese receptor de ideas que es Bob Dylan, que como Robert en cierto momento decidió actuar como la persona que le gustaría ser y pronto se convirtió en lo que actuaba. Como buen actor de su propia vida, Bob Dylan ama el cine y las películas siempre han informado sus composiciones, gran parte de su catálogo de canciones son visuales casi a nivel cinemático, el mismo Dylan ha aparecido en una docena de filmes a lo largo de su vida como extra o personaje secundario y ha permitido que su historia sea documentada de diversas formas, desde conciertos hasta roles dramáticos o incluso llenos de indiferencia, pero sólo existen tres documentos autorizados sumamente reveladores en cuanto a la transición de Robert en Dylan y la otra transformación de Dylan en los otros Dylan.

 

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‘Horses’, tres acordes con el poder de la palabra

En el punto más alto de su carrera en 1979, Patti Smith abandonó todo durante 16 años para formar una familia en Detroit. Cuando regresó en 1995, con un nuevo álbum y una gira después de la muerte de su esposo, el guitarrista Fred “Sonic” Smith, fue como si nunca se hubiera ido. Su fama permanecía intacta, aunque los aspectos que la habían hecho sobresalir 40 años antes con su debut ‘Horses’ habían evolucionado, ya no eran el producto del hambre y aquella urgencia por convertirse en una artista como narra en su libro ‘Éramos unos niños’.

Aunque en el penúltimo programa de los 12 especiales más un día de muertos será inevitable encontrarnos con la Patti Smith que con una estela de canas coronando su rostro nos sigue hablando desde diferentes escenarios en la actualidad, el próximo 10 de diciembre iremos hasta la corriente de conciencia, con la influencia de Bob Dylan, William Burroughs, la continua compañía del fotógrafo Robert Mapplethorpe, los habitantes del Hotel Chelsea, el fuego otorgado por Rimbaud y The Doors.

Nos encontraremos con su estilo literario/poético/musical que hace pensar en la transparencia, con Patti Smith contando historias y guardando cada vez más elementos en la caja de energía para lograr lanzar su primer material, aquel ‘Horses’ rodeado del punk que se gestó mucho antes de llegar a 1976, con el movimiento de Max’s Kansas City y la fundación del CBGB mostrando un Nueva York interesante sin las camisetas I <3.

Acompáñennos el próximo 10 de diciembre de 2015 de 10:00 a 20:00 horas en #PattiSmith101, prometemos análisis, una excelente selección musical, poesía y punk, obviamente con el inigualable estilo de Rock 101.

Ve a Roger Waters acompañado de My Morning Jacket en Newport Folk Festival

Mientras que la guitarra que enchufó Bob Dylan hace 50 años causaba furor en el Newport Folk Festival, el evento tuvo otro encuentro formidable por parte de Roger Waters y My Morning Jacket, quienes abordaron varios cortes de Pink Floyd desde una visión acústica.

 

Roger Waters encabezó el festival el pasado viernes, fue su primera aparición en vivo desde que concluyó la gira The Wall en el 2013. El vocalista había prometido un set sumamente especial, pero nadie esperaba que fuera una aproximación acústica de Pink Floyd (“Mother”, “Wish You Were Here”, “Brain Damage”, “Eclipse”), material solista (“Amused to Death”, “The Bravery of Being Out of Range”), los covers de “Forever Young” de Bob Dylan, “Wide River to Cross” de Buddy Miller, “Hello In There” de John Prine y el estreno de la canción “Crystal Clear”.

 

El set no solo fue especial por las canciones que lo integraron, Roger Waters se hizo acompañar por My Morning Jacket, cuya participación se hizo notar hasta que los integrantes del grupo pisaron el escenario.

 

 

Setlist:

Crystal Clear (Nueva canción)

Mother (Pink Floyd)

The Bravery of Being Out of Range Hello In There (John Prine cover)

Wish You Were Here (Pink Floyd)

Wide River to Cross (Buddy Miller cover)

Amused to Death Brain Damage > Eclipse (Pink Floyd)

Forever Young (Bob Dylan cover)

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