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Sonic Arsenal – For Those About to Rock We Salute You

Si el metal gana en el duelo contra el punk (exigimos una revancha), si ‘Kill ‘em all’ llega a la mitad del tercer piso y aún así se siente como el punto de partida para renovar otra vez el oído, si se vuelve a estigmatizar al negro como vestimenta y no perdemos la esperanza de que regresa ‘That Metal Show’, es necesario regresar al heavy metal parking lot y al montón de elementos que todavía sirven para definir a un género extenso en ramificaciones que mantienen viva la idea de aislar las tensiones de la vida y olvidarlas.

 

Escucha la batalla metaleros contra punks en el servicio #OnDemand101

 

RAÍCES
La música clásica fue una gran influencia para el género, especialmente Bach, Paganini, Mozart y Franz Liszt, a quienes el guitarrista Ritchie Blackmore (Deep Purple, Rainbow) debe muchos de sus pasajes más complejos. Otro géneros que aportaron sus bases al heavy metal fueron el blues y el jazz, que dieron su virtuosismo y experimentación a Black Sabbath y Led Zeppelin.

 

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PRIMERAS MANIFESTACIONES
El prototipo del heavy metal fue identificado por primera vez en las canciones ‘You Really Got Me’ de The Kinks (1965) y ‘Summertime Blues’ de Blue Cheer, sin embargo la primera canción de verdadero heavy metal fue ‘Helter Skelter’ de los Beatles, que para 1968 mostraba un sonido demasiado distorsionado y agresivo para un álbum de pop. Cuando Led Zeppelin lanzó su primer álbum en 1969 quedó claro que un nuevo género se había formado.

IDEÓLOGOS
– Friedrich Wilhelm Nietzsche
– Immanuel Kant
– J.R.R. Tolkien
– William S. Burroughs
– William Blake
– Edgar Allen Poe
– H.P. Lovecraft
– Ralph Waldo Emerson
– John Milton

RÖCKDÖTS
La película ‘This Is Spinal Tap’ tiene la definición exacta de esos dos puntos que algunos grupos pusieron sobre las vocales de su nombre: “Es como un par de ojos. Los miras y ellos te miran a ti”. Varias bandas de heavy metal adoptaron esa acentuación para darle un toque alemán a su nombre, por eso también son conocidos como röckdöts (algo así como püntos röckeros). Aunque son confundidos con las diéresis, con ellos la pronunciación de una palabra no se altera, sólo adquiere una apariencia diferente. Ejemplos clásicos: Motörhead, Blue Öyster Cult, Mötley Crüe, Queensrÿche y Assück.

DEVIL HORNS
El clásico gesto de los cuernos del demonio también es conocido como manita rockera o cuernos de chivo. Fue popularizado por Ronnie James Dio, cuya madre italiana durante su niñez repetía la seña constantemente para quitarle el mal de ojo. Los fans del metal adoptaron los cuernos del demonio como un gesto de aprobación, que sólo surge en los momentos de mayor éxtasis de un concierto y una que otra fotografía que ni al caso.

 

 

DANZAS
– Air guitar: Arte de tocar una guitarra imaginaria mientras en el fondo se escucha un clásico del metal.
– Headbanging: Movimiento libre de cabeza que es más efectivo cuando el headbanger tiene cabello largo.
– Moshing: Danza conocida también conocida como slam, es una forma de comunión entre fans de un grupo de heavy metal y causa varias lesiones a las personas dentro del mosh pit.
– Stage diving: Arte de acercase al escenario, evadir guardias de seguridad y rezar por que el público te cache cuando te lances sobre ellos desde el escenario. Si todos los puntos anteriores son cumplidos, podrás nadar sobre un mar de brazos que te moverá de un sitio a otro.

 

 

MOSH
Termino asociado con el moshing que es atribuido al vocalista de Agnostic Front. Vinnie Stigma incitaba al baile aguerrido y lo llamaba March Of Skin Heads (cuyas siglas son MOSH). Otros atribuyen la palabra a Darryl Jennifer, bajista de Bad Brains, que nombró al baile como Mash down Babylon.

APODOS DE LOS FANS
– Headbanger (o banger)
– Metalhead
– Metaller
– Rivethead

FECHAS CLAVE PARA EL HEAVY METAL
– Octubre de 1875: Nace Aleister Crowley, gurú del 666 que encaminó a muchos músicos hacia la imaginería satánica y a ocultar mensajes en sus canciones.

– En algún momento de 1955: J.R.R Tolkien completa “El Señor de los Anillos”. La historia marcó a Robert Plant y Jimmy Page al grado que el disco ‘Led Zeppelin IV’ quedó impregnado de la travesía a través de la Tierra Media.

– En algún momento de 1962: Sale a la venta el libro “The Soft Machine”, donde William S. Burroughs presenta al personaje Uranian Willy, Heavy Metal Kid. La frase nuevamente aparece en “Nova Express” (1964) e influye algunos años después al periodista Lester Bangs, quien utilizó el término para describir a un grupo en 1968.

– Enero de 1967: The Jimi Hendrix Experience se presenta en el festival Moterey International Pop. Cuando Hendrix quemó y destrozó su guitarra creó una imagen que el heavy metal ha intentado repetir innumerables veces a lo largo de su historia.

– Enero de 1968: Inspirados por la película “Easy Rider”, Steppenwolf lanza la canción ‘Born To Be Wild’, donde se utiliza por primera vez el término heavy metal.

– En algún momento de 1970: Sandy Pearlman, productor, manager y compositor de muchas canciones de Blue Öyster Cult usa por primera vez el término heavy metal para definir un estilo musical.

Hell & Heaven 2018

Se llevó a cabo una edición más del festival Hell & Heaven y de nuevo los fans del rock y el metal vivieron dos días de metralla y diversidad sonora en la ciudad. Con la duda del por qué se haría en viernes y sábado en lugar del tradicional sábado y domingo. Experimentamos que si bien terminar molidos por dos días de caminata, lluvia y cansancio extremo, la ventaja era que al siguiente día, para muchos o la mayoría, se podría recuperar la energía teniendo todo el domingo y regresar a la actividad normal el lunes sin tanta pesadez.

Por el contrario, hacerlo en viernes, tuvo como consecuencia que no todos los asistentes pudieran llegar temprano por la chamba y sobre todo por el tránsito de la Ciudad de México. Aún tratando de llegar al evento saliendo antes de los lugares de trabajo, que en sí, las bandas comenzaron la actividad alrededor de las 3 de la tarde, para muchos no fue muy buena idea y se notó con la cantidad de entradas disponibles para ese primer día, contrastando con el sold out desde días antes para el sábado. Y no es que haya estado vació, sin embargo casi todo el público pudo entrar hasta después de las seis de la tarde.

Ejemplo del caos para llegar al recinto el viernes, fue que pudimos presenciar solo la mitad del show de Testament en el True Stage, insignia del thrash a nivel mundial que nunca se niegan a tocar en nuestra tierra. Chuck Billy, Alex Skolnick y compañía hicieron que el mosh y los circle pits aparecieran por varios lados del público, que a su vez respondió de gran manera al escuchar clásicos como ‘Into the Pit’, ‘Souls of Black’, ‘Low’ y ‘Over the Wall’.

De ahí corrimos a los escenarios principales para ver a los suecos Refused, leyenda del hardcore escandinavo que pisaba por primera vez suelo nacional. Sin ser muy aclamados por acá, la ejecución del grupo contrastó con la calidad del audio que si estabas muy cerca se escuchaba muy bien, encima de todo, la lluvia ya estaba a tope y hasta granizó. No podemos decir que les fue mal, pero creemos que su presentación era más para un stage de menos dimensión. Destacando ‘The Deathly Rythm’ donde le meten una parte de ‘Raining Blood’ de Slayer (No sabemos si fue espontaneo por la tormenta, o ya estaba preparado), ‘Refused are Fucking Dead’ y la majestuosa ‘New Noise’, mucha gente no los conocía y se sacaban de onda por no ver estoperoles, matas largas, pantalones de cuero y bototas, solo la playera de death del bataco y una gran ejecución.

 

Los dioses del metal enviaron tormenta a #hellandheaven, aun asi disfrutamos a Mike Patton, Dead Cross fulminante🤘

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Inmediatamente después de terminar Refused y con la lluvia un poco más tranquila, entra el enorme Mike Patton (Faith No More y mil bandas más) a lado de Justin Pearson (The Locust), Michael Crain (Retox) y una leyenda conocida como Dave Lombardo (para que les pongo dónde ha tocado). Con este proyecto llamado Dead Cross que debutó el año pasado y en estos días estrenaron un EP, han recibido buena respuesta de la crítica, pero de la misma manera que Refused, en un escenario más chico, el hardcore punk que traen, (aunque sonó muy bien) se disfrutaría mucho más.

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Como la tormenta regresó, los traslados a los escenarios se complicaban, en esos momentos donde buscas un refugio por mínimo que sea; es cuando comprendes que la inversión para una entrada mejor vale la pena. De lejos alcanzamos a ver el final de Moonspell y minutos más tarde el comienzo de Sabaton, nos perdimos a Mastodon porque el diluvio no paraba y sin más, nos fuimos al Alternative Stage a esperar la salida de Bad Religion que cerraría la actividad de ese stage. Valió la pena estar en plena tormenta durante la hora del show de una de las bandas legendarias de la escena punk mundial. Pasajes de 21 cortes a la muy basta discografía de los californianos, abriendo con ‘American Jesus’ , el master Graffin agradeciendo al personal por la espera de más de diez años desde su último recital en México. Temazos como ‘Stranger Than Fiction’, ‘Modern Man’, ‘21st Century Digital Boy’, ‘Generator’, ‘Atomic Garden’ y muchos más, deleitaron a los fans y no fans que al final salieron más que satisfechos después de una enorme actuación de la banda. Sin duda, uno de los mejores actos del H&H sin ser metal rudo, sin playera negra, sin pose desafiante. Puro punk rock interpretado a la perfección con la gente coreando, aplaudiendo y derramando nostalgia.

Ya para terminar el primer día, pioneros como Deep Purple y Scorpions hicieron gala de las raíces del rock puro con presentaciones distinguidas y muchos hits. Purple dedico ‘Uncommon Man’ a Jon Lord, quien se lució fue Don Airey (Teclados) con la intro de ‘Lazy’ y su solo en ‘Perfect Strangers’. Escuchar ‘Smoke on the Water’ resultó ser algo así como un momento que todo fanático del rock debe de presenciar alguna vez y darse por satisfecho. Igual que con Scorpions que sin ser seguidor y respetando los gustos, el morbo de esperar ‘Wind of Change’ y el famoso silbido de parte de cien mil pelados hicieron que nos quedáramos. Al final, ver a Mikkey Dee en los macanazos, tocar un cover de su propia banda y después un solo, resulto atractivo. Otro momento destacado personalmente, fue el recuerdo en ‘Tease Me, Please Me’de ese video que pasaban y pasaban en la era del Headbangers Ball de MTV, donde el jardinero se liga a la ama de casa al llegar a podar el patio. Encaminándonos a la salida después de una tarde muy húmeda, íbamos escuchando a lo lejos como la banda terminó rockeando como el huracán yéndose a descansar para continuar al día siguiente.

Para la segunda mitad del festival, muchos creímos que de nuevo la lluvia haría de las suyas y afortunadamente no fue así. Esta vez llegamos más temprano y alcanzamos a ver talento nacional como a Disidente que ya habían participado dos ediciones atrás y la verdad nos dejaron con buena impresión, y a Los Viejos, dueto que se ha convertido en el preferido de mucha gente aquí en nuestro país y en el América del Sur como Colombia, armando un ‘Wall of Death’ muy chido y presentando temas de sus dos discos llenos de grind y thrash.

En uno de los escenarios principales debutaron las L7, que después de muchísimo de haberse separado, se reúnen en 2015 con la alineación original y además en estos días estrenan material. Las de Los Angeles, California. Que suenan más a Seattle, tronaron sus rolas llenas de garaje y grunge, aunque el audio no les favoreció del todo, disfrutamos de un buen show con ondas como ‘Andres’, Monster’, ‘One More Thing’, la rola nueva ‘I Came Back to Bitch’ y ‘Pretend Were Dead’ que la más conocida. Hablando de chicas, también vimos la actuación de las brasileñas Nervosa, que tienen una nutrida legión de seguidores, pues ya han venido algunas veces a tocar, y su thrash lleno de potencia una vez más fue muy bien recibido, ellas estuvieron en el True Stage. Su líder y vocal Fernanda no dejo de agradecer y decir que México es su segunda casa. Sobresale la forma en la que Luana Dametto toca la bataca, de verdad brutal.

Entre el calor de la tarde nos fuimos a recorrer un poco las zonas del festival, haciendo una pausa para que mi pequeño acompañante en esta travesía musical descansara y conociera más atracciones del evento. En la zona para niños llamada Hell Kids, había inflables, juegos y una carpa para pintarse la cara e interpretar a su artista preferido. Si llevar a un menor, o mejor dicho a un niño a un evento masivo y de larga duración suele ser un sacrificio y una responsabilidad magna, podemos presumir que el trato y la experiencia son detalles que confirman que la música y el rock nutren, forman y pueden rescatar de las garras de no sé qué tantas cosas a los pequeños. En nuestro caso, las cuatro horas que estuvimos juntos antes de que pudiera fastidiarse y hacérsele pesado o cansarse, quedarán como una gran experiencia. Se fue muy alegre mi chaparro y esperemos que la organización siga con estos aciertos para que las nuevas generaciones mantengan vivo el género.

En fin, volviendo a lo principal que son los artistas, nos gusto el performance de los ingleses de Skindred en el Alternative Stage. Sin ser fanáticos de su estilo, el reggae rock de Benji Webbe’s (Dub War) y sus compas, movieron muy bien a los asistentes, grata sorpresa con ellos aunque no nos quedamos a terminar su set porque en el True Stage era el turno de otra leyenda del thrash germano, ¡Tankard!. Slam, mosh, headbanging, una chica que se subió a bailar con Gerre, y mucha cerveza. Un set directo con metralla total en ‘Chemical Invasion’, ‘Zombie Attack’ y ‘A Girl Called Cerveza’ entre otras. Sin duda otro momento memorable del fin de semana.

En lo que se preparaba el entarimado para el regreso de Brujería en ese mismo lugar, nos dimos la vuelta por los stages principales y lo poco que vimos de los franceses Gojira nos agrado bastante, tal vez el mejor audio de todo el H&H, considerados como uno de los nuevos clásicos en la escena del metal a nivel mundial, el sonido thrash death progresivo de los hermanos Duplantier envolvió al público, siendo de lo más aclamado de la tarde, dando paso en el escenario de a lado al reverendo Manson, que desafortunadamente no le ayudó el PA y sonó bastante deficiente, al menos hasta donde lo pudimos ver, ya que regresamos al True Stage a ver a Juan Brujo y su armada satánica, Brujería es sin equivocación, el proyecto de metal y grindcore más identificado con el publico nacional, gracias a su lírica anti gringa y el paso de innumerables figuras del rock y el metal extremo. No por nada, visitan continuamente nuestra tierra y siempre son homenajeados por los fans. Sin falta sonaron ‘Brujerizmo’, ‘El Desmadre’, ‘Matando Güeros’ y ‘Marcha de Odio’. Sobresale el momento en que Brujo incita al público a gritar el Fuck Trump y dar pie a su rola dedicada al actual líder de los Estados Unidos ‘Viva Presidente Trump’.

 

Fotografía: Mike Romero

 

Sin movernos de ese escenario y aprovechando para descansar un poco las piernas, esperamos la hora para que GWAR realizara su primer aparición en nuestro territorio. La incertidumbre de ver a esta agrupación pionera del llamado comedy metal o shock rock después de la partida a mejor vida de su líder Oderus Urungus (Dave Brockie) en 2014, los demás integrantes deciden continuar la travesía de conquistar el planeta y salvarlo de los tiranos. Ahora llega Blothar (Mike Bishop) a liderar la batalla. Con opiniones encontradas, pues a algunos les divirtió mucho la temática y los disfraces, hubo otros que decían que solo porque estaban disfrazados, si no, nadie los pelaría. GWAR realiza un set lleno de sangre y ejecuciones, de nuevo Trump es tema y lo parten por el estomago, así como al principio degollan al papa. En la cuestión musical, el show es en su mayoría compuesto por temas de su último disco ya sin Oderus, cerrando con la magnífica ‘Sick of You’. A opinión personal y sin presunción porque si tuvimos la suerte de verlos anteriormente, sí hace falta Dave Brockie, pues es mejor frontman e intérprete, además de que faltaron muchísimos tracks de la mejor época de la banda.

El cansancio ya comenzaba a pesar y nos olvidamos totalmente del Alternative Stage, perdiéndonos de la actuación de Hollywood Undead y Tenacious D. Vimos lo último de Megadeth en los escenarios principales donde Mustaine volvió a consentir al pueblo mexicano con sus clásicos. De nuevo llegó el Megadeth – Aguante Megadeth en ‘Symphony of Destruction’ para cerrar con ‘Peace Sells’ y ´Holy Wars…’. Ya en el último recorrido hacia el True Stage, alcanzamos el final de Overkill con ‘Wrecking Crew’, ‘Ironbound’, ‘Elimination’ y sus versiones a ‘Overkill’ de Motörhead y ‘Fuck You’ de los Subhumans. De ahí ya nos fuimos a la zona de los escenarios principales donde la extraordinaria voz Rob Halford y Judas Priest con todo y sus cambios de alineación, envolvían a la audiencia que gozaba de verdadero heavy metal clásico. La gente coreaba y movía la cabeza en cada canción, sobresaliendo la majestuosa ‘Painkiller’, ‘Breakin the Law’, ‘You Got Another Thing Coming’o ‘Living After Midnight’.

 

Fotografía: Mike Romero

 

Y así llegaba la hora del headliner de todo el festival, con su gira del adiós como solista y después de cancelar hace unos años su regreso a México (solo vino con el adiós de Sabbath), el príncipe de la oscuridad nos regalo un set lleno de hits y momentos inolvidables como el solo de Tony Clufetos en la batería, el midley en lira de Zak Wylde, los clásicos de Sabbath como ‘Fairies Wear Boots’, ‘Warpigs’ y ‘Paranoid’ (que la verdad hubiéramos preferido más rolas de Ozzy), sus tradicionales frases de ‘I Can´t Hear You’ o ‘God Bless You’ que sin tanto movimiento, junto a un desfile de éxitos de su trayectoria, desde ‘Bark at the Moon’ hasta ‘Mama I’m Coming Home’ despidieron una edición más del Hell & Heaven que se consolida como uno de los principales festivales de rock en América Latina.

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Si algo puedo reclamarle al señor es que ya no toca ‘No More Tears’ y en algunos momentos se le fue uno que otro gallo, pero bueno. El broche de oro se da cuando Ozzy deja el escenario y comienza en el sonido ‘We are the Champions’ al mismo tiempo que en las pantallas iban pasando imágenes de todas las leyendas y figuras de la historia del rock que se nos han adelantado. Lennon, Lemmy, Dimebag, Cobain, Weiland, Hendrix, Mercury, entre muchos otros que parafraseando la rola del mismo Peter Steele de Type O Negative (que también salió su imagen) en su rola ‘Halloween in Heaven’, que reventonzaso se ha de armar por allá arriba.

En conclusión, esta edición ha sido muy exitosa y confirma el seguimiento del festival para futuras ediciones. Resaltamos la mejor organización, la ubicación de los escenarios, la distribución de las áreas de comida y las atracciones para niños, el Barcade y los puestos de mercancía y souvenirs. El half pipe de motos, los personajes ambulantes y principalmente el trato de la gente de servicio apoyando de la mejor manera, las carpas de agua gratuita, las áreas de discapacitados en cada stage y principalmente la gente que se porto a la altura y respetó todos los aspectos del evento. La particularidad del metal y el rock se distinguen una vez más y celebramos el éxito y extendemos una fraterna felicitación a los organizadores.

Body Count– Bloodlust

Si en algo parece que la mayoría de la gente está de acuerdo es en que vivimos en una época acelerada y llena de terror social, donde se ha vuelto costumbre leer en los diarios, o mejor dicho, en los portales de los medios informativos y algunos todavía llamados diarios (Porque el periódico en sí, es cada vez menos tomado en cuenta) notas de violencia, odio y fraudes. Ante toda indignación y crecimiento del caos que reina en una gran cantidad de regiones del planeta y que en segundos todas esas noticias viajan gracias a la evolución tecnológica, muchos de los que crecimos algunas generaciones atrás, coincidimos en las famosas frases que dicen “antes no era así”, “en mis tiempos todo era mejor” o “no existía tanta violencia” y un largo etcétera.

 

Sin embargo, no sabemos si en realidad en décadas anteriores todo lo que sucede ahora existía en mayor o menor frecuencia, si lo de hoy es porque gracias a los avances en tecnología como lo mencionamos, ya podemos enterarnos en segundos y estar expuestos a ser señalados, criticados y ridiculizados ante un alcance global. Todos podríamos tener nuestros 5 minutos de fama o mala reputación al ser captados por una cámara personal instalada en un teléfono personal donde lo que menos le interesa a la gente es usarlo precisamente para lo que fue creado. Lo cierto es que con pros y contras, estamos ante una situación crítica, y de creciente odio multirracial.

 

Toda esta situación lamentable ha sido retratada desde hace casi 30 años por un sujeto llamado Tracey Lauren Marrow, mejor conocido como Ice T. Tanto en sus discos de hip-hop, como en su proyecto de hardcore rap, Body Count. Desde 1992 con su homónimo debut, Body Count y Ice T se hicieron de un gran reconocimiento por su contenido directo y crítico hacia los problemas del sur de Los Angeles y en defensa de la raza de color. De ahí que fueran censurados por su tema ‘Cop Killer’, creado gracias al inverosímil momento de la golpiza a Rodney King por parte de la LAPD. Ese álbum es un trabajo de culto que después de más de 20 años, vuelve a tomar relevancia porque la banda regresó hace tres años de dos largas interrupciones en donde T mejor se desarrolla como actor (Seguro lo han visto en ‘La Ley y el Orden’, irónicamente en el papel de agente de la policía).

 

En 2014 sacan ‘Manslaughter’ que funciona solo como nostalgia, con algunos buenos tracks. Pero ahora lanzan ‘Bloodlust’, su disco número seis y que es el que mejor se relaciona con ese homónimo debut. De nuevo podemos escuchar esas intros que preceden el poder de la banda. Se revive el misticismo y el enigma que se habían perdido en 1997 con ‘Violent Demise’ y que no regresó en un intento fallido en 2006 con ‘Murder 4 Hire’. Ahora encontramos a un Ice T igual de agresivo y directo, a un Ernie C con los riffs poderosos y machacantes de antaño, que junto a los demás integrantes, hacen de ‘Bloodlust’ un disco a seguir. Además de que para esta producción cuentan con más invitados que le dan más furia al contenido.

 

Desde el primer corte, ‘Civil War’ escuchamos a Dave Mustaine en el papel de broadcaster anticipando el terror y poniendo el solo de lira en la rola. En otras participaciones encontramos a Max Cavalera, a Randy Blythe, y hasta a Doc Coyl de God Forbid. A diferencia de sus anteriores trabajos, ‘Bloodlust’ se encamina un poco más al metalcore como ‘This is Why We Ride’, sin dejar el sonido thrash y hardcore que los caracteriza. De igual forma, están esos espacios de ‘Spoken Word’ que sirven de antesala entre cada track y que tienen mucho que ver en el desarrollo del disco.

La primera parte del álbum es brutal y totalmente envolvente, creemos que cae un poco al llegar el cover a Slayer, ‘Raining Blood/Postmortem’ que a manera de homenaje Ice T explica por qué es de sus bandas favoritas e influencia principal junto a Suicidal Tendencies y Black Sabbath. Y no es que este mal esta versión, pero considerando que hace un año cuando mostraron en la red un ensayo en donde precisamente están tocando Raining Blood y generó miles de visitas, decidieron ponerla en el disco, algo que en lo que puede ayudar es en captar nuevos fans. A partir de ahí ‘Bloodlust’ sigue bajo en los siguientes tres tracks, incluido ‘Walk With Me’ que es la rola más pesada en la carrera de la banda y que en las vocales esta el mencionado Randy Blythe de Lamb of God.

 

Eso sí, el cierre es tremendo con ‘No Lives Matter’, ‘Bloodlust’ y ‘Black Hoodie’. Con la potencia, los riffs y esas letras que entran como navajas a la yugular. Temas en contra del racismo, del abuso y la hipocresía cultural americana. Protesta hacia el camino político que el mundo lleva, y la reflexión sobre la situación de la llamada Black Lives Matter en los Estados Unidos. En resumen, lo mismo que en su primer disco hace bastante tiempo, pero que se retoma en un ambiente y situación adecuados. Mejor producción pero menor contundencia que el clásico debut.

 

 

 

Metallica y el Alien o ¿por qué la música ya no suena fuerte?

 

El primer día que mi gato el “Cat Stevens” pasó en mi casa yo le tenía miedo y creo que él a mí. Nos mirábamos a distancia entornando los ojos como en un duelo frente a la cantina de Yuma City, antes de salir el sol. Algunas de mis visitas femeninas –sus favoritas– desconfiaban de su presencia pero se relajaban al verlo tan mimado y caballeroso. Él se acostumbró a las visitas y ellas a él, pudiendo manipularlo como si fuese un gato de peluche. Supongo que es la misma sensación que tiene un músico con su instrumento después de pasar juntos mucho tiempo.

 

Lo peor de la entrega del Grammy 2017 no fue el ridículo que pasó James Hetfield sino que Adele, una señora con una voz excepcional, y Beyoncé, que ya se aseñoró, sean las figuras de la música global. No obstante, si vamos a hacer hincapié en las carencias, debemos comenzar con el incidente del micrófono vacilador que, de paso, aupó más la presencia de una Lady Gaga ya de por sí gigantesca.

 

 

La referencia del gato amansado es una analogía de cómo los músicos intermedios –es decir no los B.B. King o los Carlos Santana o los David Bowie sino los Metallica– han caído en una zona de confort que llega a ser insultante para el público imparcial e, inclusive, para los seguidores de la banda. Alguien, disculpando a Metallica, me comentaba que el mute del micrófono no fue culpa directa de Hetfield sino del equipo de producción que los cobija. Y es posible, pero, ¿no se supone que el líder de una banda es el líder de una banda arriba, abajo y detrás del escenario? ¿No los técnicos tienen que reportar con el ingeniero y éste con el líder de la banda o el resto de los músicos uno por uno hasta que el PA quede de perlas para el show? A Hetfield le saltó el gato porque no lo amansó lo suficiente. Y peor aún porque su monitor no le permitió advertir la pifia y se tardó instantes eternos en buscar un micrófono con salida y esto último no es culpa del ingeniero o del que pisó el cable sino de un músico desconcentrado y cómodo en ese altar que le han construido hasta la irresponsabilidad.

 

Por otro lado, se advierte el desvanecimiento de una banda demasiado relajada que no coloca una sola canción decente desde hace años y no pasa de segunda velocidad porque las muñecas ya no permiten un plumilleo más acelerado. No obstante, ése no es pretexto para no orquestar una pieza digna y acorde con sus capacidades actuales. Metallica ya no puede tocar thrash, aunque lo intentan, y eso los hace ver mal en escena y sonar falsamente obcecados a pesar de ser músicos fantásticos.

Por ello no resulta sorprendente que las señoras mencionadas arriba, perfectamente cobijadas por un equipo de diseño en todo sentido, sean las mandamases del momento. ¿Cuándo volverá a sonar fuerte la música? Pregunto.

 

Si nos subimos al DeLorean y viajamos aquí cerca, solamente a la entrega del Grammy en el año 2000, podemos ver que entre los ganadores figuran B.B. King, Santana, Beck, Tom Waits, Poncho Sánchez, Tito Puente, Sting, Eric Clapton, Black Sabbath, Lenny Kravitz, Red Hot Chili Peppers, Eminem y… Metallica.

Y no, no se trata de que repitan aquellos ganadores sino que los actuales tengan más intención, construcción y golpeo, y no sean remedos de un sonsonete masticado hasta el cansancio. Si la música de Kenny G suena a obsequio en una caja de cereal, la música de Beyoncé y Adele bien puede sazonar un comercial de Knorr Suiza. Con tibieza asomaron, sin tanto reflector, Megadeth y Twenty One Pilots.

 

¿Y el rock mexicano? Ah, claro, los músicos mexicanos están entretenidos “actuando” en una película “de rock” llamada ‘El Alien y yo’, hecha entre amigos (vi a muchos viejos amigos en pantalla) y con los peores extras del mundo. Aun cuando la intención de la película es fabular un ápice del mundillo del rock en México, y dignificar a las personas que viven con síndrome de Down (como si eso fuese necesario en este siglo), se queda corto con lo primero y, en cuanto a lo segundo, todo parece producido y dirigido por la peor crapulencia del Teletón.

 

 

La historia no es mala, algunas actuaciones se salvan, pero es pésimamente dirigida y ahí recae el error, porque si tienes la presencia de 2/4 de Café Tacvba, Daniel Gutiérrez y Pascual Reyes, lo menos que puedes hacer es aprovechar su presencia y su experiencia para entregar un producto honesto y digno. Recursos desaprovechados.

 

Pero ésa es la realidad de la música allá afuera y acá adentro. Y nada va a cambiar si de afuera se sigue consumiendo la misma canción con otros intérpretes y los analistas (si es que hay) no tienen la ética suficiente para decir que eso, justo eso, es una pésima broma para los escuchas. Se trata de razonar y de preguntarnos en dónde quedaron la ética y la potencia de Metallica cuando ganó un Grammy por ‘Whiskey in the jar’.

De Marvel al tritono, despidiendo a Black Sabbath

 

La banda que se formò en pleno oleaje psicodélico, creció a la sombra de los Beatles y The Who, pudo haber seguido ese camino, pero escapar de la rutina y el trabajo en la fábrica requirió del intervalo tritono para construir a uno de los géneros más importantes que aparecieron en la década de los 70. El grupo que apareció en 1968 llegó a su fin el pasado 4 de febrero, la última presentaciòn comenzó con la ceremonia oscura ‘Black Sabbath’ y se prolongó a lo largo de 16 canciones, tres de ellas fundamentales para entender el uso de ese intervalo y su impacto en el doom, el stoner y el heavy metal.

 

El pasado martes platicamos en #SonicArsenal sobre las habilidades entre la guitarra y el bajo, mostramos a los herederos de los últimos 15 años y abordamos los detalles detrás de ‘Children of The Grave’ y ‘Paranoid’, pero nos saltamos ‘Iron Man’, lo mostramos como referencia de la canción ‘The Metal’ de Tenacious D, pero el tiempo limitó el contexto de la historia, aprovechamos el espacio de este blog para extendernos en el otro clásico que cerró ese concierto en Birmingham.

 

You can’t kill the metal. The metal will live on. Punk rock tried to kill the metal. But they failed

Tenacious D en #SonicArsenal
pic.twitter.com/kqIASaXsDW

— Karina Cabrera (@karipunk) 7 de febrero de 2017

 

En 1970 Black Sabbath quería demostrar que no era una simple banda de blues con estruendosas guitarras distorsionadas, deseaba convertirse en un gran icono y lo logró. Tenían un disco y ya le habían dado forma al naciente heavy metal, sin embargo el reto del segundo disco parecía frenar sus expectativas. Para no desviarse en el camino, volvieron a apostar por un sonido fuerte y letras que hacían referencia a drogas, ocultismo, Satán, el horror y la ciencia-ficción. La mezcla definitivamente era demente, por eso no es extraño que el álbum adoptara el nombre de ‘Paranoid’.

 

La fórmula del disco fue rechazada por las estaciones de radio tanto en Estados Unidos como en Inglaterra, sin embargo eso no le importó a los seguidores de Black Sabbath, que abarrotaron cada concierto para escuchar una de las canciones más importantes de la historia del grupo: ‘Iron Man’. Es el cuarto track de ‘Paranoid’ y es la canción más popular por el sello que Black Sabbath logro imprimirle al corte, muchos riffs sobre una base que parece un caos, pero que en realidad está perfectamente planeada.

 

Las vocales que se distorsionan al principio de la canción (cuando escuchas las palabras “I am Iron Man”) también lograron que éste corte se volviera en un clásico, sobre todo porque mostraban la iniciativa de la banda por experimentar. Para lograr ese sonido robótico paranoico en Ozzy, pasaron su voz a través de un “talkbox”, un accesorio electrónico que va conectado a la guitarra y al amplificador. Mientras las vocales mostraban esos toques futuristas, la guitarra lanzaba sonidos a través de un tubo, creando un efecto envolvente.

 

El corte abre con la batería y una guitarra repetitiva, la voz distorsionada de Ozzy surge y revela su personalidad antes que Tony Iommi lance esa serie de riffs, que ya se han vuelto inconfundibles para la historia de la música. Ozzy se luce y le da vida al personaje principal en Iron Man con una serie de zig zags, permitiendo que de vez en cuando surjan algunos actores secundarios que sueltan algunos cuestionamientos.

 

Pero la base rítmica y la voz de Ozzy no son suficientes para crear un clásico, por eso necesitaban una letra contundente que saliera de lo convencional. Black Sabbath concibió el corte como si fuera un largo letargo de ciencia-ficción, Geezer Butler inspirado por el personaje Iron Man de Marvel Comics. En lugar de dejar lucir al típico héroe, el grupo decidió convertirlo en un hombre que ha visto más de lo que deseaba y que puede transformarse en un ente vengativo. El corte concretamente habla sobre un hombre que viaja en el tiempo y observa el Apocalipsis, en el proceso se vuelve de hierro (“Se volvió de hierro en un campo magnético, cuando viajó en el tiempo para ver el futuro del género humano”).

 

 

Cuándo el protagonista regresa a la época en que vive intenta prevenir a los humanos, sin embargo nadie cree que el final de los tiempos se aproxime, precisamente en ese momento la voz de Ozzy se desdobla y da vida a esa serie de personas que cuestiona “¿Está vivo o muerto? ¿Sus pensamientos han abandonado su cabeza? ¿Porqué deberíamos preocuparnos?”. Nuevamente surge el protagonista, su frustración se vuelve furia, busca vengarse de los humanos… arrojando sobre el mundo el final que presenció.

 

El mejor momento de la canción surge en ese instante en el que el salvador se convierte en el verdugo. Las frases “ahora el tiempo está aquí, para que el hombre de hierro propague el miedo” y “la venganza de la tumba, mata a las personas que alguna vez salvó” dejan claro que el protagonista crea el Apocalipsis. Sus “pesadas botas de plomo” persiguen a la humanidad, ellos “corren tan rápido como pueden” pero el hombre de hierro ha surgido y no cederá hasta acabar con todos. Eso lo hace sentir vivo.

 

La atmósfera que el grupo creó para ‘Iron Man’ es sorprendente, realmente logra envolverte en la historia, liberando poco a poco algunas piezas hasta concretar el sonido que tendría el Apocalipsis. Esos sonidos también internaron convertirse en una ópera rock, sin embargo el grupo abandonó el proyecto y dejó que ‘Iron Man’ trascendiera tan sólo en seis impresionantes minutos de riffs y convulsiones vocales.

 

Heavy Metal, el culto en seis historias

La estética del caos, el punk, el metal y lo erótico, la revista francesa que diera pie a la edición estadounidense Heavy Metal, desarrolló su propio universo a partir del cómic fantástico, destacando inmediatamente con las colaboraciones de H.R. Giger, Esteban Maroto, Moebius y Philippe Druillet. Durante 40 años han definido con bromas agudas y violencia visual un culto a la mezcla de ‘Barbarella’ (1968) con ‘A Clockwork Orange’ (1971).

En 1981 se extendió por primera vez con seis visionarias historias de ficción y fantasía combinadas con música de Black Sabbath, Blue Oyster Cult, Cheap Trick, Devo, Donald Fagen, Grand Funk Railroad, Sammy Hagar, Journey, Nazareth y Stevie Nicks.

Como película ‘Heavy Metal’, revelaba el estilo de una época, iniciaban los 80 con una éstetica agresiva de la mano de la primera revista ilustrada para adultos, de bajo presupuesto para 1981 pero tan influyente en los años posteriores que los seis segmentos han sido retomados de diversas formas en el cine, solo basta ver las películas de David Fincher para entender porqué tenía tanto interés en realizar un remake.

 

Celebrando en el 2016 su 35 aniversario, la película fue la primera extensión de la revista, no incluyó la variedad de artistas internacionales que lograron crear la fantasía soft core and gore que los adultos buscaban, se mostró complaciente con las escenas de peleas, drogas, bromas de sexo y senos bamboleantes, esencialmente parecía una comedia estándar para adolescentes, con pocas dimensiones y derivaciones de historias que ya habían sido publicadas, sin embargo la remezcla cyberpunk combinada con la música logró que a pesar del fracaso, ‘Heavy Metal’ se convirtiera en un filme de culto.

Tomemos como referencia la primera escena, un astronauta llega a la tierra en un convertible blanco y un pequeño regalo que no tardará en desintegrarlo, poderes malignos se desatan en esos primeros minutos, inmediatamente estás en el universo Heavy Metal, que pronto se carga de robots cachondos, zombies, parodias de vaqueros del espacio y feministas buscando venganza.

Las seis historias se ajustan en una forma perversa, la desintegración inicial en realidad es parte de un circulo que se cierra con balance al final, son las imágenes y las 16 canciones que escuchamos las que hacen que trascienda ‘Heavy Metal’ como película y elemento cultural.

Curiosamente, aún teniendo los mismos elementos que la película de 1981, ‘Heavy Metal 2000’ no logró el mismo impacto, ni la voz de Billy Idol ni el soundtrack lograron salvar a la producción. Visualmente era la representación viva de la revista unida a la música de Bauhaus, Queens of the stone age y Pantera, sin embargo ¿qué sorpresas podía brindar Heavy Metal a una generación bombardeada por todos sus herederos?

Lo que ocurrió en 1981 obviamente ya no es de interés para el 2000, sobre todo cuando tienes en medio de esos dos puntos ‘The Terminator’ (1984), ‘Dune’ (1984), ‘Brazil’ (1985), ‘Akira’ (1988), ‘Total Recall’ (1990) y ‘The Fifth Element’ (1997), películas con referencias visuales que hablan de la inportancia de ‘Heavy Metal’, sin embargo nada es tan claro como los primeros minutos de ‘Tenacious D in The Pick of Destiny’ (2006).

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