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La cantante de Everything but the Girl regresa

Tiempo después de desintegrar Everything but the Girl, Tracey Thorn regresa como una madre atenta y política – con un fabuloso álbum pop, nos cuenta Dan Cairns en el Sunday Times.

La risa de Tracey Thorn es una cosa maravillosa. Comienza profundo en su garganta, un gorgoteo tenue que va creciendo hasta que explota en una gran carcajada de alegría. Es tan infeccioso que puedes encontrarte a ti mismo intentando buscar maneras para provocártelo, en lugar de, digamos, hacerle cualquier pregunta convincente. Muy similar a sus tuits, que están llenos de calidez, sabiduría y entusiasmo, la carcajada de 55 años prueba ser una guía atinada a la persona que la produce.

En su nuevo álbum, Record, Thorn balancea su innato sentido del humor con algunas intervenciones políticas quirúrgicas guiadas por láser  –sexuales, personales, generacionales– esa prueba tan instructiva como su risa. “Nueve petardos feministas”, es la descripción de Thorn del álbum.

Cuatro canciones después de su extensa y polémica pieza central, Sister, en la que entona  “No one ever loved someone they were afraid of”, ella está calentando para el inminente estatus de nido-vacío, cantando: “Where I’d like to be is on a dancefloor with some drinks inside of me/Someone whispering, ‘It’s quarter after three”.

¿Entonces, cuál es el mensaje principal de Record?

“Que la vida es ambas de estas cosas”, dice al Sunday Times. Letalmente seria y profundamente, entrañablemente absurda. “Siento recientemente que la ambivalencia es un estado del ser subestimado”, continúa. “No creo que reconozcamos lo suficiente que estar ambivalente es una respuesta increíblemente normal. Se espera que tengamos opiniones realmente polarizadas sobre casi cualquier cosa, y también sentimientos polarizados”.

Ha sido quemada por Twitter, como muchos de nosotros lo han sido, y ha aprendido a evitar el despotricamiento y la rabia, de la sección de clickbait de la comunidad en línea. Su esposo y antiguo miembro de la banda Everything but the Girl, Ben Watt, aporta una torcedura de ojos al respecto, admite ella. “Pero de todas maneras, seguido estoy sentada con mi laptop, entonces él está ahí de fondo, Me gusta platicar con las personas. Ben no se acerca ni un poco a tener mi apetito por ello, y sí lo remarca en algunas ocasiones. Y yo le respondo con “Pero a ti no te gusta hablarle a la gente, cariño, esa es la razón”. Una gran carcajada. “ Y a mi sí. Me gusta una buena charla”.

Ese disco contiene cantos que alguna vez fueron distantes y apasionados, desolados y eufóricos, y letras cuya economía mortal es compatible por su agudeza e ingenio, no vendrán como sorpresa para los fans de Thorn. Desde que emergió, como una estudiante de la Universidad de Hull, con las Marine Girls y después, EBTG, ha atraído audiencias con canciones que balancean lo personal y lo político, y por supuesto, con esa voz. Lo que ella no ha hecho antes es meterse plenamente en las profundidades de los comienzos del dance-pop de 1980.

“He trabajado con Ewan (Pearson) ya unas cuantas veces, pero las últimas cosas que hicimos eran más acústicas. Esta vez, dije “Trae todos tus sintetizadores, piensa en Pet Shop Boys, New Order, Sly y Robbie, Jam and Lewis, Tom Tom Club”.

Encaja perfectamente, te preguntas por qué le ha tomado tanto tiempo evitarlo. “Yo sé”, dijo. “He hecho música de baile antes, pero era más en la dirección del house, o de down-tempo, el lado Massive Attack. No es particularmente nuevo como un sonido, pero es nuevo para mí, la combinación de mi voz y estos sonidos. Y la música pop es un vehículo brillante para decir cosas realmente serias e importantes.”

Una razón por la que Thorn la dejó por tanto tiempo fue su decisión a finales de 1990 de poner EBTG en pausa. Ella estaba haciendo malabares con la gira, las grabaciones, sus bebés gemelas, y estaba, ella dice, buscando una escapatoria.

“Definitivamente usé a mis hijos como una excusa para parar. Hubo una extraña conversación en sitios de fans por un tiempo que iba algo así como ‘Pobre Tracey, está siendo mantenida como rehén en su casa’, o como ‘Ben la hace cuidar a los niños mientras que él está fuera como DJ’. Obviamente, nada podría estar más lejos de la realidad, Pero tienes que decirles algo a las personas. Yo sí reconocí que estaba llevando a la banda al fin, y eso era difícil para Ben. Jalar el tapete debajo de eso, e irse, ‘Ese tour que nos han ofrecido, apoyando a U2, no va a suceder’, es una cosa difícil de decirle a alguien.

Thorn primero escribió sobre ese periodo, y sobre los comienzos de EBTG, el gran éxito que vino con el remix de su single Missing y la enfermedad que casi le cuesta a Watt la vida, en la memoria Bedsit Disco Queen (2013). Dos años después vino Naked and the Albert Hall, su estudio de cantantes y cantos, y su paralizante pánico escénico; ella también escribe una columna para New Statesman. Esta es una vida que funciona para ella, dice, y en otros términos. Ella intentó la alternativa, el saltar por los aros de otras personas, y no tiene intenciones de hacerlo de nuevo.

“Tengo el ligero sentimiento de que nadie realmente puede poner presión en mi, porque no tienen ningún poder. Lo he hecho, he tenido la parte del éxito, la parte de estrella del pop, hasta cierto grado. He estado ahí. Eso fue suficiente para satisfacer mi ambición, que en primer lugar, nunca fue enorme. Ahora estoy demasiado contenta para ser maleable. Si la gente dijera ‘Si no haces esto, no obtendrás aquello’, mi pensamiento es, bueno, entonces no lo tendré”.

La desolación sobre el Brexit y Trump la inspiraron a escribir Record. Ahora se siente menos pesimista, con #MeToo y Time’s Up motivando una nueva generación, y una conversación real aparentemente finalmente tomando lugar. “He escuchado a muchas mujeres diciendo cosas que he escuchado a mujeres decir durante años. No se siente como que alguien esté diciendo algo particularmente nuevo, pero por alguna razón la gente ha decidido escuchar. Esa es la parte de ello que se siente como progreso”.

“Puedes sermonear a tus hijos todo lo que quieras, y tratar de inculcarles tus valores, pero cada vez que hablo con mi hijo, dice, de todos modos ya lo entendió, porque está afuera ahora, en la mesa. Y si lo están discutiendo a esa edad, están creciendo ya pensando sobre ello. Así es como el progreso sucede.”

Las gemelas de Thorn ahora tienen 20 y su hijo está a punto de cumplir 17. Ella canta, hermosamente, sobre el embarazo, anticonceptivos, maternidad, sobre vaciar el nido en Go y Babies, una canción siguiendo la otra: una decisión deliberada. “Estoy diciendo,’Definitivamente esto, pero de hecho también aquello”.

La elección de poner una carrera primero o de dedicarse a los hijos termina en lo mismo: empoderamiento.

Lo mismo va para sus hijos, ella dice, mientras que se mueven hacia la adultez, aunque admite tener sentimientos encontrados. “Recuerdo haber ido al terapeuta cuando eran menores y decir, ‘Se siente como si ya estuviera vaciando el nido, y ni siquiera se han ido. Aún así me siento como en duelo.’ Pero el hecho de que tengan confianza y quieran caminar por esa puerta y seguir con sus vidas, significa que funcionó, lo hiciste bien. Pero es horrible”.

Una gran risa. Gigante.

 

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