hi

El soundtrack de la vida – Paz mundial

A mí parecer, y con la rara excepción de genios del mal que buscan la dominación total, la mayoría de nosotros realmente ansía la paz mundial, si, tal y como todas las aspirantes al título de Miss Universo. Pero, ¿es la paz mundial un objetivo alcanzable? ¿o es simplemente una falacia utópica para idealistas y jipis decadentes?

No estoy aquí para responder a esa pregunta, simplemente quiero señalar que ante tal planteamiento, mi forma de abordar el tema es una cuestión singular y no plural, micro manegement para el alma, si lo quieren ver de alguna manera. La paz mundial es asequible, desde mi punto de vista a través de la paz individual.

También podría interesarte: Paz y amor en el planeta LGBTTIQ

Una de las rolas que me transmiten paz y una a la que recurro es ‘Let It Be’ de The Beatles. Quienes me conocen saben muy bien que no soy un gran fan del cuarteto de Liverpool, sin embargo la letra este track del álbum homónimo de 1970 realmente me conmueve.

Paradójicamente la canción causó muchos problemas entre McCartney (autor) y Lennon debido a la insistencia del segundo por incluir a Phil Spector como productor, quién le imprimió su sello personal con sonidos sinfónicos y coros conocido como wall of sound. La letra según McCartney, está inspirada en su madre. Algunos años más tarde, Lennon declararía que el tema no tenía nada que ver con The Beatles.

 

 

En 1994 la banda irlandesa The Cranberries lanzaría el primer sencillo de su segundo álbum No Need to Argue. ‘Zombie’, un track que denunciaba la violencia del conflicto en Irlanda del Norte e inspirado en un ataque terrorista perpetrado por el Ejército Republicano Irlandés en Warrington, apenas un año antes. Esta rola llegó a ser el máximo éxito de la banda, un track que mostró un lado oscuro y lleno de dolor, la voz de Dolores O’Riordan resuena en un verdadero himno de protesta.

Lo que me deja, es que la paz también puede lograrse a través de la protesta, que hay que alzar la voz ante la injusticia y no debemos guardarnos nada, porque tal vez, después ya no podamos hacer nada para cambiar nuestro entorno y (obviamente) encontrar la paz.

 

 

Finalmente me referiré al Premio Nobel de Literatura Bob Dylan y la que fue considerada una de las catorce mejores canciones de todos los tiempos por la revista Rolling Stone, ‘Blowin’ in the wind’ del álbum The Freewheelin’ de 1963. Una auténtica oda llena de preguntas retóricas sobre la guerra, la paz y la libertad. Mucho se ha hablado sobre los posibles orígenes de la canción como el tema gospel No more auction block y un antiguo cántico de esclavos canadienses. La única certeza es que tiene distintos significados dependiendo de quién la escucha y el momento que está viviendo. A mi me llena de un sentimiento de nostalgia (aumentado por las notas de la armónica) y me deja claro que la respuesta, la clave, la solución está siempre ahí, silbando en el viento y lo único que debo hacer es esforzarme para escuchar las palabras exactas que me traigan paz y serenidad. Pero lo más importante, es que dejar que los demás encuentren sus propios significados, sus propias respuestas.

 

No existe una receta para encontrar la paz, no existe una fórmula matemática o sistema preciso, simplemente porque para para encontrar la paz es indispensable tener la convicción de buscarla, y tener la mente abierta para disfrutarla y tratar de mantenerla antes de que se nos escape y tengamos que salir a buscarla otra vez.
21 de septiembre Día Internacional de la paz.

El soundtrack de la vida: Rock con muchas madres

Pues si, aunque hay otros temas que me gustaría compartir, viniendo de un extenso matriarcado, me siento inspirado a escribir sobre mis tres madres y sus gustos musicales. ¿Tres madres? se preguntarán, pues si, soy un tipo tan afortunado que puedo presumir tener tres madres.

 

Si alguien me ha enseñado a ser perseverante en la vida es mi mamá Balbina, quien creció en los años 50 en un pueblo de la sierra veracruzana en el que su destino era terminar la primaria y prepárese para el matrimonio, sin embargo a “la güera” no le pareció tan buena idea y tuvo que dejar su natal Tlapacoyan para seguir su educación hasta conseguir una Ingeniería en el IPN y eventualmente una maestría en educación; su canción favorita es ‘Woman’ de John Lennon y coincidentemente, una que menciona todo el agradecimiento que le tengo a mi madre, inspirada en Yoko Ono y publicada después de la muerte de Lennon.

 

Mi madre natural trabajaba por las tardes, así que la hermana de mi papá, mi tía Hilda se encargaba de recoger y cuidar de mis hermanas y de mí después de la escuela. No estoy muy seguro de por cuánto tiempo fue esto, pero de lo que recuerdo es que estrechó los lazos con mis primos y me acercó mucho a mi tía Hilda, una mujer llena de amor a la que le encantaban los Beatles (o los buitres, como los llamaba la Señora que le ayudaba). Recuerdo claramente el sonido de la armónica y las voces de McCartney y George Harrison sonando en el tocadiscos de su departamento en Coyoacán y mi tía Hilda cantando ‘Love Me Do’.

Una curiosidad de esta canción es que fue grabada con tres bateristas distintos, ya que originalmente se grabó con Pete Best, poco antes de que fuera remplazado por Ringo Starr, y aún así, la interpretación de Starr no fue del gusto de George Martin quien decidió que se grabara con Andy White, relegando a Ringo a los paderos.

 

A finales de los años 80 un servidor andaba por el mundo sin un rumbo fijo. Inconforme, incomprendido y sin una molesta guía parental; fue así como llegué a vivir bajo la tutela de mi tía Conchita, una historiadora dedicada a criar a la familia perfecta. Nada más alejado a lo que un chavito punk con problemas con la autoridad quería tener para si. A la distancia, sé muy bien, que la adopción no oficial de mi tía Conchita, salvó mi vida, le dio un poco de perspectiva y allanó el camino que me tiene aquí, contando anécdotas de mi adolescencia y la multi maternidad obligada que me ha hecho lo que soy.

No hay mejor canción para cerrar este episodio del soundtrack de la vida que ‘Jailhouse Rock’ del mismísimo Rey Elvis Presley, un track que sé, hace a mi tía bailar.

 

A veces una madre no es suficiente, se necesitan refuerzos y yo fui lo suficientemente afortunado, para encontrar los necesarios.

Feliz día de la madres y así…

 

También podría interesarte: The Rutles, el mejor tributo es la burla

Banda Sonora 101 – Cine psicodélico

Antes de empezar esta entrega, quiero aprovechar el espacio para expresar mi más profunda indignación y rabia por la desaparición y el asesinato de tres estudiantes de cine en Guadalajara. Mi solidaridad y apoyo al medio cinematográfico y a las familias de los tres jóvenes.

El blog de hoy es tan colorido como un caleidoscopio. Es un viaje, así de loco como el de Alicia, pero en lugar de visitar el país de las maravillas vamos a tener una odisea por la historia del cine psicodélico.

Este blog se llama cine y se apellida psicodélico, y consta de una selección de 20 películas emblemáticas de la psicodelia. Así que abróchense bien los cinturones de seguridad porque vamos a despegar con destino a los años 60 del siglo pasado, década en la cual iniciaremos el recorrido.

 

Podría interesarte: Pink Floyd y el cine

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sonic Arsenal – El rockumental como obsesión

George Harrison, Foo Fighters, Pearl Jam y U2, los documentales sobre ellos en algún momento se convirtieron en una necesidad obligada de cualquier festival, se habló mucho de ellos y su aparición, que parecía acentuar la idea de que el 2011 fue el año del documental sobre música, forzando a diversos canales a crear ciclos y a múltiples festivales a agregar un apartado exclusivo para el tipo de filmes que logran unir el sonido con la historia y la música. Verdaderamente fue un buen año, pero he de decirles algo, en mi casa desde hace varios años vivimos comiendo y soñando rockumentales, por la misma razón cada vez que me preguntan a qué me dedico me la vivo explicando las diferencias entre un rockumental y el cine musical y porque no todo es sobre grandes iconos.

Para brindar pruebas, es necesario buscar más allá de lo informal y saltarse las listas, es necesario sentirlo como un experimento de laboratorio para demostrar la amplitud y profundidad, de otra forma podríamos encontrar ejemplos dispares que tal vez te lleven solamente a los dos títulos más aclamados que parecen ser la marca entre todas las posibilidades, en mi caso en la superficie sigo dividiendo entre las intenciones de ser ‘This Is Spinal Tap’ o ‘Some Kind Of Monster’, pero claro está que entre el documental falso que aborda todos los clichés de la música (rock, pop, jazz, estrella del ukulele) y el documento que desnuda al extremo a punta de terapia psicológica, hay cosas como los perfiles épicos de músicos o grupos desconocidos, exploraciones sesudas de instrumentos y géneros, apasionadas disertaciones sobre el poder de la rima, rápidos y completos documentos de DIY sobre fanáticos, experimentos truncados, tiendas de discos en diminutos pueblos británicos, feudos del rap, rockeros ex integrantes de la iglesia de Pentecostés, severas experiencias cercanas a la muerte y pruebas convincentes de que los grandes personajes hacen grandes documentos.

Es verdad que los documentales de música y las ficciones basadas en ella son una forma de sermones cinemáticos, una extensión a veces del presskit o un escalón más para sobar un ego, pero en muchos casos te ofrecen revelaciones. Son filmes que te llevan al interior de un género o la psique de un músico, son películas construidas sobre la información privilegiada que sólo unos pocos poseen y es entonces, cuando aún sin conocer, saber o haber escuchado mucho de un acto recibes tus primeras razones para adorar tanto el documental y la ficción que surgen de la música.

Porque no se trata sobre una tonta canción o un grupo en ascenso perdido en sus propias frustraciones, sino de una historia que rompe las capas entre los grupos y la cámara, del tiempo y la intimidad que logra que una cámara sea invisible y sin embargo logre capturar lo que el escenario, el juego de luces y la bruma impiden que alcances. Prácticamente es como volver a encontrarte con un disco por primera vez, se trata de ti y la música pasando con la intervención únicamente de los audífonos.

Se trata de un suministro ilimitado de personajes hiperbólicos, situaciones extrañas e imágenes en vivo, el mundo del rock (y de la música en general) es un regalo para el realizador de documentales. Pero yo no dirijo ni produzco, así que me dedico a hacer recorridos personales a través de un catálogo extenso de rockumentales, recordando algunas de las escenas más icónicas que han capturado y que han cumplido con mis parámetros sensoriales: estómago encogido, plena carcajada e inevitable movimiento de pie, que a pesar de ser instintos primitivos, para mi son las características de un buen rockumental, son las evidencias de una historia increíblemente contada.

Muchas de las imágenes más perdurable de la época dorada del rock se han extraído de rockumentales: Jimi Hendrix prendiendo fuego a su guitarra en Monterey Pop, The Beatles conquistando con una gira Estados Unidos, los Rolling Stones en su malogrado concierto en Altamont (donde un miembro del público fue asesinado) en ‘Gimme Shelter’, Sid Vicious disparando al público, Pete Townshend destrozando la misma guitarra que es reconstruida noche tras noche o la magia en vivo o en el estudio que ha provocado que todo grupo, llegado a un momento de su carrera, necesite hacer un vídeo promocional con esas dos energías mezcladas para evidenciar su éxito con las musas y con la gente.

Tampoco se puede olvidar que muchos son sobre rock and roll, drogadicción, recuperación, un final feliz, sentido del humor, una gran cantidad de documentales tratan de tener todo, pero unos pocos en realidad tienen éxito al unir todas las partes. También basta tomar el cuento habitual de un talento destruido por las drogas y decir que ese no es el único final posible, la prueba es que estás viendo un tributo en imágenes a su legado.

Momentos como esos ayudan a responder la pregunta central de cualquier documental: ¿la película debe llegar al fondo de su tema? ¿Hay suficiente acceso y comprensión para el espectador para entender quién es la persona y cómo llegaron a ese estado? La respuesta es un sí sin reservas, casi, incluso si su enfoque no es crítico, puede sentirse la objetividad que se vuelve subjetiva y te hace salir tarareando de una sala, directito a comprar un disco o redescubrir todas las canciones que has olvidado escuchar.

En retrospectiva, ha habido una gran cantidad de documentales este año, que fue refrescante ver toda clase de proyectos raros, de grupos oscuros de los que no sabes nada, pero con el retrato de la música y los contrastes entre el mundo real y lo hiperreal todo tiene un sorprendentemente movimiento. Dicen que urge repasar la actualidad del rockumental, porque resultaba prometedor años atrás y es decepcionante en la actualidad. Algunos dicen que es por la necedad de los directores en obsesionarse con reconstruir el pasado sin la necesidad de contar las grandes (y las pequeñas) historias, combinando imágenes, declaraciones y canciones, abarcando todo con poca pasión.

También dicen que se debe analizar las razones porque han nacido festivales específicamente para acoger rockumentales, que han surgido para mostrar películas reveladoras que son productos domesticados. Y es cierto, ese mercado existe y acapara todo, sin embargo con un disco duro lleno de rockumentales, una lista de más de 300 películas por ver (y aumentando) puedo decir que no es una generalidad, siempre existe la mirada independiente, la que prohíbe los promocionales y no necesita la aprobación de artistas, mánagers y discográficas para ver la luz.

Ya hemos visto esos documentales (‘Seguir Siendo’, ‘Foo Fighters: Back and Forth’) y se sienten inmediatamente falsos, no porque sus protagonistas no sean reales o finjan, sino porque se notan editados bajo una lupa estricta que debe responder a una imagen y de eso no tratan los rockumentales, su espíritu no es ofrecer una mirada extensiva de una carrera, no debe servir para alimentar las urgencias de los seguidores de un género o ser sobre los grandes triunfos, porque uno empieza a dudar cuando la banda se muestra siempre feliz y creativa o insiste que su mejor momento fue llegar a arrasar con los Grammy como en ‘From a Mess to the Masses’.

Podría interesarte: Banda Sonora 101: Rápidas y furiosas, el cine de punk

El espíritu no puede ser mejor retratado que en el trabajo que aparentemente inició todo, ‘Don’t Look Back’ (1967) de D.A. Pennebaker, para examinar con honestidad la evolución de este subgénero documental, es una decisión indiscutiblemente lógica empezar por ahí, con Bob Dylan empezando a ser eléctrico, estableciendo la forma contemplativa, reveladora y que encara directamente a la cámara (la audiencia en uno sólo) a través de la entrevista, todos los rockumentales parten de ahí, la mayoría entendieron el concepto y lograron con eso que el personaje central sea tan humano y enigmático como su música.

La distinción exacta de un rockumental puede ser difícil de trazar. Un show en vivo en toda regla no contaría, a menos que contenga una parte documental real (observaciones, entrevistas, historia), el backstage es necesario, la intimidad es ineludible, incluso el reclamo al camarógrafo y el hartazgo por tenerlo al lado todo el tiempo desde hace meses mejoran la situación, pero la realidad es que la edición es crucial, más aún que los efectos creativos de la filmación, porque como en todo documental, la historia surge al momento de yuxtaponer las imágenes y las palabras. Editar es todo, de ahí surgen los músicos que se vuelven dioses, las canciones que se vuelven aún más épicas, los grupos perdidos en interminables pasillos se vuelven más graciosos y el volumen que va más allá de la marca del 10 se vuelve tan necesario.

Sonic Arsenal – Ramones en dos tiempos: rápido y más rápido

Durante dos décadas los Ramones hicieron música tres acordes y dos tiempos: rápido y más rápido. Su falta de virtuosismo no se comparaba en nada con los grandes pasajes musicales que se escuchaban en el momento de su formación, sin embargo con una fórmula tan elemental se quedaron impregnados en la memoria de cientos de grupos.

Su estilo se ubicaba entre los Beatles, los Kinks, Herman’s Hermits, MC5 y los grupos pop de los 60, la mezcla tan ecléctica sólo podía generar un estilo como el punk, sin embargo la anarquía sería incluida tan sólo unos años después por uno de sus seguidores, los Sex Pistols. Desde su álbum ‘Ramones’ (1976) hasta ‘Adiós Amigos’ (1995), el cuarteto neoyorquino no logró colocar ningún sencillo en las listas de popularidad, pero ¿para que necesitaban un número uno, cuándo crearon el sonido que marcaría diversas generaciones?.

“Calor blanco”, así es como definió el fallecido Joe Strummer al también desaparecido grupo The Ramones. ‘End of the Century’ es su historia, contada desde el principio hasta el final, con un riguroso paso por la música y las tensiones internas.

Un coleccionista de discos, un peluquero, un militar inadaptado y un representante con poca suerte se unieron bajo el alias que utilizaba Paul McCartney cuando quería pasar desapercibido. Lo único que les interesaba era devolver al rock el espíritu de rebeldía que le dio vida, las películas de terror y la ropa de segunda mano.

También podría interesarte: Alan Vega, avant punk

En más de una ocasión Tommy Ramone comentó que iban más allá de los elementos mencionados arriba, “visualmente, estábamos influidos por los cómics, el trabajo de Andy Warhol y el cine vanguardista”. En esa línea nos hemos encontrado diversas apariciones en viñetas, en este año vuelven a aparecer con sus chamarras y pantalones rasgados en una nueva novela gráfica que captura perfectamente la historia de una banda legendaria por su actitud, su mala fortuna y sus peleas internas.

 

‘Ramones. La novela gráfica del rock’ es el segundo episodio de una serie de homenajes, en este caso uno realizado por el escritor y guionista Jim McCarthy (‘Neverland’, ‘Juez Dredd’) y el dibujante Brian Williamson, quienes ha diferencia de otros creadores decidieron partir de un momento clave para Ramones, cuando sus aspiraciones los llevaron al estudio de Phil Spector y terminaron siendo sometidos al doo-wop y arreglos preciosistas a punta de pistola. ‘End of The Century’, el título del disco tan adecuado como para el documental y toda una historia que verdaderamente fue apreciada hasta el siguiente siglo.

El fin de Ramones y la introducción del grupo en Salón de la Fama del Rock and Roll en el año 2002, apenas hace seis años, nos deja pensando que los hijos del punk fueron ignorados durante toda su trayectoria, alcanzaron cierto reconocimiento como los grandes, cuando ya no están presentes.

Escucha el programa dedicado al primer disco de Ramones en formato #Revolución33

#SonicArsenal – The Rutles, el mejor tributo es la burla

En los días en que los rockumentales eran inusuales o eran un pastiche de algo original, The Rutles fue uno de los primeros. Años antes de que cualquiera hubiera visto o escuchado ‘This Is Spinal Tap’, estuvo ‘The Rutles: All You Need Is Cash’, el proyecto de Eric Idle con cierta ayuda de los integrantes de Monty Python y Saturday Night Live basado de alguna manera en la carrera de The Beatles.

El filme inició como una serie de canciones para la comedia de televisión de la BBC, Rutland Weekend Television en 1976, originalmente ideado por Eric Idle para celebrar todo Rutland en un momento en que el gobierno británico había decidido descartar el condado. El proyecto fue apoyado por el productor Lorne Michael, quien logró en gran medida que se concretara la idea sobre un documental, parte sátira y parte tributo a The Beatles a través del ascenso y declive de “Pre-Fab Four”, conocidos por sus seguidores como The Rutles, una película que apareció por primera vez en televisión el 22 de marzo de 1978.

 

Podría interesarte: Herencia musical británica

 

Provenientes del famoso Cavern, Rutland, The Rutles fue una de las bandas que definieron el ritmo de los 70, y tuvo una influencia inconmensurable en esa década. ‘All You Need Is Cash’ es su historia, es un documental para sus aficionados y aquellos que son menos conscientes de su influencia, pero que pronto apreciaran más su música y su lugar en la historia del rock and roll.

‘All You Need Is Cash’ sigue a los falsos Beatles Dirk McQuickly (Idle), Barry Wom (John Halsey), Stig O’Hara (Rikki Fataar) y Ron Nasty (Beil Innes) desde sus inicios en que tocaban en pequeños clubes en Liverpool y en el infame Rat-Keller en Hamburgo, hasta su éxito internacional, su inolvidable actuación en el Che Stadium y su amarga separación, trazando su paso por cada tendencia social y moda musical de la década de los 60, desde el pop alegre de sus primeros años hasta la evidente adicción al té de The Rutles que generó cortes psicodélicos.

Cada aspecto de la carrera de The Rutles es cubierto y, siendo un tributo, el grupo imaginario es una copia al carbón sumamente ácida de la historia de los Beatles. Cada elemento es llevado a un nuevo nivel de lo absurdo, pero a menos que conozcas un poco de la historia de los Beatles, muchos de las bromas pueden perderse, sobre todo cuando se trata de la protesta de Nasty “a shower-in for peace” y los clips musicales, que requieren que no sólo conozcas las canciones, sino que también hayas visto al menos una escena de películas como ‘A Hard Day’s Night’, ‘Help!’, ‘Magical Mystery Tour’ y ‘Yellow Submarine’.

En los Beatles, Idle y compañía encuentran una fuente inagotable para la parodia, satirizando escandalosamente todos los rincones del legado de la banda, desde la fama hasta la desilusión de su separación. Aunque ‘All You Need Is Cash’ no fue el primer mockumental, hizo un gran uso de las convenciones del documental como pocos filmes lo hicieron antes y después, generando enormes risas de asuntos tan mundanos como la colocación de cámara, edición, y la cómica intrusión del narrador que intenta darle una coherencia e importancia al documento.

Desde el misterioso quinto Rutle a los secretos del frenesí que desembocó en la Rutlemania, ningún detalle es olvidado. Lo que es evidente al ver ‘All You Need Is Cash’ es la extraordinaria atención a los detalles, cualquier fanático Beatle o Rutle puede reconocerlos gracias a la participación de George Harrison, quien no sólo aparece en la película, también le brindó a los directores Eric Idle y Gary Weis el material visual necesario para acercarse a la realidad y recrear el material de archivo falso que alimenta ‘All You Need Is Cash’.

 

 

Sin embargo, lo mejor de la película son las canciones creadas por Neil Innes, compositor y músico regular de Monty Python. Con títulos como Hold My Hand, Piggy In The Middle, Doubleback Alley, Cheese and Onions, Let’s Be Natural y Ouch!, cada corte es una parodia y una aproximación casi perfecta de las canciones de los Beatles, tan perfecta que tienen la misma esencia que los caracterizó. Sólo existe un pequeño giro en letras y melodías, pero no hay forma de que no sepas a que canción se refiere cada invento de The Rutles. Su inventiva funciona en el área de la parodia, pero sus letras y coros son infecciosos por derecho propio.

Así como las canciones son asombrosamente buenas, es evidente una meticulosa atención a cada detalle del vestuario de la banda, portadas de discos y aspectos de la película. Muchas secuencias siguen muy de cerca las imágenes de las noticias de los eventos clave en la muy documentada carrera de los Beatles, el efecto global es tan cercano a la realidad que es francamente inquietante. Por esa razón, algunos de los puntos que se mezclan con la realidad son aquellos en que Mick Jagger y Paul Simon hablan de The Rutles como si realmente existiera.

Dirk, Nasty, Stig y Barry prácticamente se han convertido en parte de la historia de The Beatles, aunque sólo uno de los Beatles aprobó el producto final, sin embargo a la distancia comprendemos que si la imitación es uno de los más grandes halagos que existen, entonces ninguna película ha sido tan sincera sobre su pasión hacia un grupo.

La sencillez en el concepto

Siempre había tenido la idea errónea de que un disco conceptual era algo en palabras mayores, trabajos muy bien planeados que nos narraban una historia en específico alrededor de ciertos personajes. Vaya, algo así como cuentos fantásticos y obras literarias creadas por la élite del pensamiento, por músicos filósofos y mentes extraordinarias que ocupan un espacio divino en el universo. Cierto es que todos aquellos creadores de dichos trabajos, sí son gente de una capacidad única en la invención de sus obras, en particular de sus discos conceptuales. Sin embargo, la disyuntiva era el cómo entender y descifrar la historia detrás de la instrumentación, la barrera del idioma, y luego la secuencia en sí de los temas, que junto con los arreglos y la estética en el arte del álbum, hacían creer que solo eruditos, letrados y clavados lo entenderían.

 

Mi concepto de álbum conceptual (valiendo la redundancia) era que necesariamente debería de ser algo muy profundo, difícil de comprender y exclusivo para bandas progresivas. Cosas como Alan Parsons Project, Pink Floyd, King Crimson, Emerson Lake & Palmer y hasta STYX, que escuchaba de mis tíos o de mis compañeros de escuela, musicalmente me dejaban impresionado y con la imagen de que era algo muy avanzado o demasiado volado. Honestamente, nunca he sido seguidor del género de rock progre por sus metáforas complejas y temas metafísicos, pero principalmente por ese sentido de pertenencia para solo unos cuantos. Y por eso creía que solo ellos podían componer discos conceptuales derivados de clásicos en los sesentas y setentas donde se empezó a nombrar de esa manera y también como ópera rock a cosas de The Who e incluso de los Beatles.

 

Después de mucho tiempo, con la adicción a conocer y escuchar bandas nuevas, entendí que el término de álbum conceptual no era precisamente una característica para el rock progresivo, sino que en cualquier género musical han existido producciones que se desarrollan con base en un personaje, historia y temática en específico. De ahí que artistas de hip-hop como De La Soul, Jay Z y ahora Kendrick Lamar, también han ganado popularidad con sus propuestas conceptuales. Que hay bandas donde todos o casi todos sus discos sean catalogados como conceptuales, les suena Radiohead, Frank Sinatra, Avantasia, Coheed And Cambria o  Iced Earth por nombrar algunos.

Hay obras magistrales como el Operation Mindcrime de Queensrÿche y el Abigail de King Diamond, entre muchas otras. Trabajos de Metallica, Sufjan Stevens, Green Day, Bruce Springsteen y un largo etc. En español hay cosas de Chary García, Mago de OZ, Los Planetas, y no sé si hasta aquella cosa llamada KUMAN de Cristal y Acero entre como tal.

 

Y así hay muchísimos discos con un concepto definido, que no necesariamente tienen que sonar a progresivo, ni hablar de cosas irreales o enigmáticas (sin demeritar al género). Ahora les dejo muy buenas recomendaciones de bandas con discos conceptuales en diferentes géneros y de muy buena manufactura a ver que les parecen. Como siempre los invitamos a que nos den sus recomendaciones también.

 

Su lider Tim Kasher quiso contar la historia de lamentos, intriga y pasajes dolorosos de una persona que se refugia en su órgano para llorar y desahogarse del odio y la mala fortuna, agradeciendo al final que lo peor se haya terminado y aun sigua vivo.

 

 

 

Mansun es una banda de la época del britpop, logrando llegar a lugares muy altos gracias a la historia de un super héroe que quiere librar a un pueblo de las inmoralidades e injusticias. Una joya que no deben de dejar pasar.

 

 

 

Si bien ya habíamos nombrado al enigmático Will Sheff y su Okkervil River en anteriores posts, no podemos dejar pasar su gran obra conceptual de 2005, Black Sheep Boy. Donde nos narra la historia de un personaje sacado de una canción de un artista de los sesentas llamado Tim Hardin. Sheff decide hacer todo un álbum a través de este personaje, e incluso saca un EP llamado Black Sheep Boy Appendix para terminar su homenaje.

 

 

 

Entrando en terrenos escabrosos y malignos, en los años del auge del Death Metal, Nocturnus debuta con este tétrico álbum que se basa en la historia de un ente cibernético que quiere regresar en el tiempo a acabar con el abuso de la religión cristiana. La banda de Florida fue la primera en incluir teclados en su devastador sonido. Haciendo una especie de death progresivo.

 

 

 

Con su debut Original Pirate Material del 2002, Mike Skinner gano muchos seguidores con su mezcla de hip hop, garage y electrónico. Para su segundo disco, Skinner decide hacer un álbum que gire alrededor de su vida junto a sus mejores amigos.

 

 

 

Una maravilla del underground en los ochentas, el maestro Bob Mould junto a Grant Hart y Greg Norton deciden hacer un disco doble, con la temática de la experiencia de escapar de la familia y sobrevivir la crudeza de la vida exterior. Con la base de punk hardcore que identifica su sonido, en Zen Arcade logran meter sonidos más folk y pop. Dando como resultado uno de los mejores discos de la época.

 

 

 

En Beyond Hell, Dave Brockie o mejor dicho Oderus Urungus (RIP) y su séquito de defensores del universo. Deciden hacer un viaje al mismísimo infierno y enfrentar al demonio. Fantasía thrasher que siempre caracterizo a estos monstruos. Además cuenta con la magnífica producción de Devin Townsend, y hasta un DVD del álbum hay.

 

 

 

Con toda la influencia de Bob Mould, desde Irlanda surge un trió fenomenal catalogado en su tiempo como la mejor banda de ese país, por encima de U2 o Van Morrison, para su cuarto disco en 1994, sin tener la intención de crearlo así, las letras de las rolas se entrelazan y nos dan esa historia de desesperación  y soledad que predomina en el disco.

 

 

 

De Ween podemos esperar cualquier cosa, y justo después de haber lanzado su disco de ¡Country!, nos rematan con The Mollusk, que vuelve al sonido lo-fi y psicodélico que los identifica. Tratando durante el disco su aventura submarina al noreste de  los Estados Unidos. Diversión y mucha calidad.

 

 

 

Uno de mis favoritos, RRR es la carta de presentación de 4 chicos confundidos en los barrios de Brooklyn. En medio de peleas, decesos y mucha depresión, deciden formar la banda y desatar toda la furia contenida en una joya subvaluada de los noventas. Combinación de metal, hardcore y alt-rock, con letras oscuras y directas que poco a poco culminan por orillar al abismo a ese personaje condenado a vivir en la famosa Low Life de los suburbios de Nueva York. La catarsis que provoca Life Of Agony los ha convertido en artistas de culto a nivel internacional con una fanbase muy leal. Por cierto su nuevo álbum ya salió y lo reseñaremos la siguiente semana.

 

 

 

#SonicArsenal – Peter Blake, la herencia del arte pop

A la par de Andy Warhol, Peter Blake es uno de los nombres importantes del pop art, movimiento con el que emergió en los 60 y con el que produjo collages, esculturas, grabados y diseños publicitarios, sin embargo en el mundo de la música es conocido por la cubierta de varios discos, sobre todo por su diseño del ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’ de los Beatles, arte que en esta semana celebró 50 años de su realización.

 

Con la política de hacer el arte accesible y crear el equivalente visual de la música pop, Blake intentó acoplar las enseñanzas de la escuela de arte con la vida diaria, a la larga integró esa amalgama de información en una serie de portadas memorables, que desde el punto de vista de Blake, merecen el mismo respeto que las pinturas a gran escala. Precisamente eso fue lo que diferenció a Blake de los artistas contemporáneos, simplemente quería celebrar la nueva cultura pop que explotaba en la música, el cine y la televisión, lo que le permitió incursionar en un medio como el del diseño de portadas de discos.

 

Además de la creación del arte de ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’, Blake concibió las fundas de ‘Stanley Road’ (1995) de Paul Weller, el álbum tributo a Ian Dury, ‘Brand New Boots and Panties’ (2001), ‘Gettin’ in Over My Head’ (2004) de Brian Wilson, el disco tributo ‘Me and Mr. Johnson’ (2004) de Eric Clapton y ‘Stop The Clocks’ (2006) de Oasis. Aunque su diseño más famoso sigue siendo el que realizó para los Beatles y por el que recibió tan sólo $200 libras. También es recordado por la portada de ‘Face Dances (1981) de The Who, que muestra retratos de los integrantes del grupo realizados por múltiples pintores del movimiento pop art, incluyendo el propio Peter Blake.

 

 

Si, parece un lugar común para los que escribimos sobre música glorificar todo lo que hicieron los Beatles, pero en este caso se trata de reconocer el trabajo de Sir Peter Blake, quien logró que las imágenes que en su mayoría eran convencionales y pocas veces fuera del estándar, fueran un nuevo marco para todos los diseñadores, por esa razón me voy a olvidar de los múltiples mensajes ocultos en la portada, la lista de personajes incluidos y las pistas para saber si Paul McCartney está muerto o no.

El álbum fue un verdadero parte aguas, antes de 1967 y Sgt. Pepper el arte de las cubiertas cubría todas las posibilidades del estándar impuesto por la industria y los propios diseñadores, una forma fácil y segura de hacer las cosas, que en esos años incluía muchos momentos psicodélicos y un extenso más de lo mismo.

 

Haciendo un gran acercamiento a la zona de la creatividad, después del lanzamiento de Sgt. Pepper y siendo comparado con lo que había sido realizado antes, las ideas ya no se pudieron contener, se dispararon y por consecuencia muchos dejaron de pensar en lo que era aceptable. Fue el primer empaque creado para sentir.

 

Las imágenes insertadas en el diseño eran completamente novedosas y la forma en que todos estos objetos y todas esas personas famosas aparecían en la cubierta no tenían sentido, pero ese sin sentido le dio a la gente el propósito de sentarse y pensar no sólo en la música, también comprenderla, fue la primera ocasión en que se incluyeron las letras de las canciones en un disco. De repente el álbum se convirtió en un lazo entre el grupo y sus seguidores, se volvió un objeto para analizar, descifrar, entender y, sobre todo, observar.

 

Después de Sgt. Pepper, los sellos y los mismos músicos fueron mucho más liberales al momento de crear la portada de un disco, inmediatamente se pensó en la comercialización, pero con objetivos demográficos y sociales específicos, los gráficos mejoraron y múltiples artistas reconocidos fueron comisionados a agregar su experiencia al medio. Pero por más liberales que se mostraran los sellos discográficos, todavía existían ciertos límites. Por su significado, la misma portada ha sido reproducida múltiples veces como tributos y parodias.

 

 

Con ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’ la voz del músico repercutió y gritó en la portada, por eso es considerado el álbum que abrió el camino para que los músicos tuvieran mayor control sobre el arte de la cubierta. El artista plástico ha explicado que el proceso ha cambiado enormemente, mientras muchas cosas en la actualidad pasan por sistemas digitales, en ésa época los Beatles y sus múltiples acompañantes fueron recortados a mano y pegados en una superficie de madera antes de ser transferidos al álbum.

 

Justo hace cinco años, junto con el aniversario número 45 de ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’, Peter Blake llegó a los 80 años, pretexto suficiente para que el artista creara un remix del disco que cambió todo el concepto de diseño de portada. En la nueva versión Blake y su familia y amigos fueron cortados, copiados y pegados casi instantáneamente. En la portada re-imaginada aparecen Sir Elton John, Dame Vivien Westwood, Dame Helen Mirren, Amy Winehouse, Ian Curtis, J.K. Rowling y otras celebridades inglesas, incluso Sir Paul McCartney, pero es más un tributo a su vida y a su más famosa idea.

 

La fuerza política de la música

 

La visión de pesadilla de Anthony Burgess de una élite usando la alta cultura como castigo de los jóvenes se hizo realidad. En la novela distópica de 1962 de Burgess ‘A Clockwork Orange’ el joven rebelde Alex es sometido a la “técnica Ludovico” de las autoridades locales, su personalidad es modificada y remoldeada a través de la música combinada con imágenes, tal como lo hizo muchos años después el ejercito estadounidense con una mezcla de Metallica-El Nene Consentido-Anthrax y en centro de detención escolar en Inglaterra, donde Mozart es el elemento disuasorio contra el mal comportamiento futuro.

 

Así funciona el mundo en la actualidad, el arte puede torturar, sin embargo cuando encontramos graves dificultades, la fuerza política de la música simplemente no se puede resistir. Cuando las cosas serias empiezan a funcionar mal (la economía, los derechos civiles), muchos músicos sienten suficientes golpes como para expresar su insatisfacción. En los 60 estaba la Guerra de Vietnam, la represión gubernamental, social y racial, razones suficientes para quitarle lo dulce a la música y progresivamente volver cada palabra en sustancia política. Pero cuando los tiempos son relativamente buenos, la música parece guardar un increíble silencio.

 

Desde las canciones electorales inventadas en el siglo XVIII hasta las protestas punk de los 80, los lazos políticos de la música no pueden contenerse en una sola categoría, su existencia va mucho más allá de lo obvio. Desde los 60 puedes encontrar esas raíces, con un Bob Dylan capaz de decirle a John Lennon que el tipo de música que hacía era muy fácil, principalmente porque no decía nada importante. Después de ese encuentro los Beatles no pudieron seguir la misma línea, cambiando también la historia de muchos de sus seguidores. Como sea, los mensajes políticos están contenidos en mucha de nuestra música, más de lo que queremos admitir o notar. Resistencia contra lo que no funciona correctamente.

De Marvel al tritono, despidiendo a Black Sabbath

 

La banda que se formò en pleno oleaje psicodélico, creció a la sombra de los Beatles y The Who, pudo haber seguido ese camino, pero escapar de la rutina y el trabajo en la fábrica requirió del intervalo tritono para construir a uno de los géneros más importantes que aparecieron en la década de los 70. El grupo que apareció en 1968 llegó a su fin el pasado 4 de febrero, la última presentaciòn comenzó con la ceremonia oscura ‘Black Sabbath’ y se prolongó a lo largo de 16 canciones, tres de ellas fundamentales para entender el uso de ese intervalo y su impacto en el doom, el stoner y el heavy metal.

 

El pasado martes platicamos en #SonicArsenal sobre las habilidades entre la guitarra y el bajo, mostramos a los herederos de los últimos 15 años y abordamos los detalles detrás de ‘Children of The Grave’ y ‘Paranoid’, pero nos saltamos ‘Iron Man’, lo mostramos como referencia de la canción ‘The Metal’ de Tenacious D, pero el tiempo limitó el contexto de la historia, aprovechamos el espacio de este blog para extendernos en el otro clásico que cerró ese concierto en Birmingham.

 

You can’t kill the metal. The metal will live on. Punk rock tried to kill the metal. But they failed

Tenacious D en #SonicArsenal
pic.twitter.com/kqIASaXsDW

— Karina Cabrera (@karipunk) 7 de febrero de 2017

 

En 1970 Black Sabbath quería demostrar que no era una simple banda de blues con estruendosas guitarras distorsionadas, deseaba convertirse en un gran icono y lo logró. Tenían un disco y ya le habían dado forma al naciente heavy metal, sin embargo el reto del segundo disco parecía frenar sus expectativas. Para no desviarse en el camino, volvieron a apostar por un sonido fuerte y letras que hacían referencia a drogas, ocultismo, Satán, el horror y la ciencia-ficción. La mezcla definitivamente era demente, por eso no es extraño que el álbum adoptara el nombre de ‘Paranoid’.

 

La fórmula del disco fue rechazada por las estaciones de radio tanto en Estados Unidos como en Inglaterra, sin embargo eso no le importó a los seguidores de Black Sabbath, que abarrotaron cada concierto para escuchar una de las canciones más importantes de la historia del grupo: ‘Iron Man’. Es el cuarto track de ‘Paranoid’ y es la canción más popular por el sello que Black Sabbath logro imprimirle al corte, muchos riffs sobre una base que parece un caos, pero que en realidad está perfectamente planeada.

 

Las vocales que se distorsionan al principio de la canción (cuando escuchas las palabras “I am Iron Man”) también lograron que éste corte se volviera en un clásico, sobre todo porque mostraban la iniciativa de la banda por experimentar. Para lograr ese sonido robótico paranoico en Ozzy, pasaron su voz a través de un “talkbox”, un accesorio electrónico que va conectado a la guitarra y al amplificador. Mientras las vocales mostraban esos toques futuristas, la guitarra lanzaba sonidos a través de un tubo, creando un efecto envolvente.

 

El corte abre con la batería y una guitarra repetitiva, la voz distorsionada de Ozzy surge y revela su personalidad antes que Tony Iommi lance esa serie de riffs, que ya se han vuelto inconfundibles para la historia de la música. Ozzy se luce y le da vida al personaje principal en Iron Man con una serie de zig zags, permitiendo que de vez en cuando surjan algunos actores secundarios que sueltan algunos cuestionamientos.

 

Pero la base rítmica y la voz de Ozzy no son suficientes para crear un clásico, por eso necesitaban una letra contundente que saliera de lo convencional. Black Sabbath concibió el corte como si fuera un largo letargo de ciencia-ficción, Geezer Butler inspirado por el personaje Iron Man de Marvel Comics. En lugar de dejar lucir al típico héroe, el grupo decidió convertirlo en un hombre que ha visto más de lo que deseaba y que puede transformarse en un ente vengativo. El corte concretamente habla sobre un hombre que viaja en el tiempo y observa el Apocalipsis, en el proceso se vuelve de hierro (“Se volvió de hierro en un campo magnético, cuando viajó en el tiempo para ver el futuro del género humano”).

 

 

Cuándo el protagonista regresa a la época en que vive intenta prevenir a los humanos, sin embargo nadie cree que el final de los tiempos se aproxime, precisamente en ese momento la voz de Ozzy se desdobla y da vida a esa serie de personas que cuestiona “¿Está vivo o muerto? ¿Sus pensamientos han abandonado su cabeza? ¿Porqué deberíamos preocuparnos?”. Nuevamente surge el protagonista, su frustración se vuelve furia, busca vengarse de los humanos… arrojando sobre el mundo el final que presenció.

 

El mejor momento de la canción surge en ese instante en el que el salvador se convierte en el verdugo. Las frases “ahora el tiempo está aquí, para que el hombre de hierro propague el miedo” y “la venganza de la tumba, mata a las personas que alguna vez salvó” dejan claro que el protagonista crea el Apocalipsis. Sus “pesadas botas de plomo” persiguen a la humanidad, ellos “corren tan rápido como pueden” pero el hombre de hierro ha surgido y no cederá hasta acabar con todos. Eso lo hace sentir vivo.

 

La atmósfera que el grupo creó para ‘Iron Man’ es sorprendente, realmente logra envolverte en la historia, liberando poco a poco algunas piezas hasta concretar el sonido que tendría el Apocalipsis. Esos sonidos también internaron convertirse en una ópera rock, sin embargo el grupo abandonó el proyecto y dejó que ‘Iron Man’ trascendiera tan sólo en seis impresionantes minutos de riffs y convulsiones vocales.

 

Lengua de ángel

A finales del siglo XX la revista Rolling Stone convocó a varios críticos para determinar, a fuerza de votos razonados (y otros no tanto), los mejores 100 discos que hasta entonces se habían lanzado. Los Beatles obtuvieron varios escaños dentro de esa lista, otros tantos en los diez primeros y, nada más y nada menos, que el primer lugar.

 

Según los críticos, el primer sitio lo ocupa el acetato que fue grabado y lanzado en el turbulento año de 1966: ‘Revolver’, pero de por sí ese 1966 había sido marcado por la consumación de la fama. ‘Revolver’ implementaba el estudio de grabación como instrumento musical, explotaba claramente la influencia del LSD en Lennon y se abría a la psicodelia, emulando el movimiento en boga de entonces de San Francisco, California.

 

Fue en febrero del mismo 1966 cuando Maureen Cleave, periodista del diario inglés London Evening Standard, publicó una entrevista con John Lennon. Dijo el cantante: “…ya somos más populares que Jesús. No sé qué morirá primero, el rock and roll o la cristiandad”.

 

En Estados Unidos esto fue reimpreso por la revista Datebook. En Longview, Texas, una radiodifusora organizó un boicot contra los Beatles por tan audaces declaraciones: juntaron, entre sus escuchas, pilas y pilas de discos para quemarlos y exorcizar a los blasfemos. Así pues, el cuarteto inglés estaba en la lista negra de los diabólicos, los que habían caído en la gracia de alguien importante que, además, cree poseer la verdad absoluta. Bien dice Gabriel García Márquez que el puritanismo es un vicio que se alimenta de su propia mierda.

 

 

 

Esos mismos ofendidos por las declaraciones de Lennon pensaron que un castigo divino caería sobre éste: dependiendo del sapo sería la pedrada, pero hacia finales de 1966 una feroz tormenta cayó del cielo de Longview, Texas, es decir, la ciudad aquella donde la radiodifusora organizó la quema de los discos y en general el boicot contra el cuarteto. Y sucedió que un rayo destruyó la antena de transmisión de esa estación. Alguien tuvo lengua de ángel.

 

Posteriormente, en el año 2004, en el marco de la puesta en celuloide de su vida, el futbolista brasileño Edson Arantes Do Nascimento -Pelé- se atrevió a decir que él es más famoso que los Beatles. Hasta este 2017 nada raro le ha caído del cielo al gran crack.

 

De The Who a Apple en un solo edificio

 

Muchos se desgarrarán las vestiduras, pero debemos apreciar la ironía de que el lugar utilizado para que Algie realizará su primer vuelo, se convierta pronto en parte del corporativo Apple. ‘Animals’ no solo simbolizaba la revuelta en la granja, contenía la crítica política y social que colocó a Pink Floyd lejos de la psicodélia y cerca del álbum concepto.

 

Aquella imagen que Roger Waters concibió junto con Storm Thorgerson alrededor de Battersea Power Station (la misma que vimos en el Zócalo hace unos días) ya estaba integrada en la cultura popular antes del disco de 1977, su perfil sobre Londres es tan reconocible que por esa misma razón trata de preservarse a través de varios proyectos, se propuso un centro nocturno hace algunos años, será una tienda y una oficina llena de manzanas electrónicas próximamente.

 

Apple anunció que instalará sus oficinas londinenses en la famosa antigua central eléctrica de Battersea, un icono de la ciudad, a orillas del río Támesis que desde 1983 dejó de operar y fue transformado en viviendas y oficinas de lujo, tal vez vimos un anticipo de eso cuando el director Alfonso Cuarón concibió Ark of the Arts, que contenía los artefactos más apreciados de la cultura (incluido Algie) en ese mismo edificio en su película ‘Children of Men’ (2006)

 

 

En realidad el edificio está presente en todos lados, se utilizó como símbolo de la decadencia post industrial en ‘RocknRolla’ (2008), recibió a los Beatles en 1965 para la película ‘Help!’ y fue testigo de la persecución desnuda de ‘The Meaning of Life’ (1983), hasta en el absurdo panorama de Monty Python la estación de energía tenía sentido, tanto como en ‘Superman III’ (1983) como en ‘The Dark Knight’ (2008).

 

 

Sin embargo la aparición más significativa de Battersea Power Station es parte del viaje de ‘Quadrophenia’, la ópera rock, el mapa y las pistas que nos dejó The Who en ese disco parten de ese punto en Londres. Jimmy The Mod fue fotografiado por Ethan Russell en Queenstown Road con el edificio al fondo, el panorama perfecto para llevarnos al instante en que mods y rockers se enfrentan en la playa de Brighton y el desorden de identidad que eventualmente será demostrado a través del sonido cuadrafónico.

 

El icónico LP doble inicia con esa imagen de Battersea Power Station, el impresionante booklet lleno de fotografías que recrean casi exactamente lo que escuchabas en ‘Quadrophenia’, nos llevaba del recuerdo urbano hasta llegar al mar. En 1973 el grupo transportó una idea, la cual próximamente encontrará un nuevo sentido en Apple.

Fragmentación hecha música

 

Inicia la canción, sabes que es nueva pero percibes fragmentos que suenan bastante conocidos. Algunas ocasiones lograrás reconocer la raíz de ese sonido, pero la mayoría de las veces ni notarás que todo lo que estás escuchando es una muestra de otro instante más.

 

El sampleo hoy es una práctica común, sin embargo el acto de tomar porciones de sonidos y canciones no es nada nuevo, tiene unos 60 años de existencia que han visto pasar varias etapas que van desde la innovación hasta la ilegalidad, la pérdida de una trayectoria en manos de un abogado y la concreción de un estilo que actualmente se encuentra totalmente reglamentado, aunque en algunos sectores subterráneos de la música aún persiste el uso de sampleos en cortes que no dan crédito a nadie y que muestran una actitud que abarca todos los géneros de música habidos y por haber.

 

 

Podría pensarse que el proceso de fragmentar y pegar sonidos inició como el clásico rock and roll en Estados Unidos e Inglaterra, sin embargo el sampleo surgió primero en Francia y después en Jamaica. La primera manifestación de este arte llegó a través de la musique concrète, la producción electrónica inicial con la edición de fragmentos de sonidos de la naturaleza y las fábricas.

 

Algunos años después de musique concrète,  una serie de DJs jamaiquinos desarrollaron el dub, una combinación de grabaciones de reggae mezcladas con una especie de fraseo incomprensible que se montaba sobre otros ruidos. Esas primeras formas de sampleo llegaron a Estados Unidos hasta principios de los 70, pero aún no se parecían nada a lo que escuchamos actualmente casi sin percibirlo. La entrada del dub y ese uso ilegal de muestras de canciones primero se asentó en Nueva York, no pasó mucho tiempo para que los habitantes del Bronx lo convirtieran en el rap.

 

El sampleo se popularizó gracias al acceso a las computadoras. El Fairlight CMI, creado en 1979, fue el primer instrumento digital capaz de crear sampleos como si fuera un sintetizador. El Fairlight fue utilizado y explotado numerosas veces por Peter Gabriel y Art of Noise.

 

Para mediados de los 80 el sampleo ya era una práctica común en diversos géneros, sobre todo en el hip-hop y el rap Era fácil escuchar la entrada de batería de “When the Levee Breaks” de Led Zeppelin en canciones de Beastie Boys, Mike Oldfield y Erasure por igual, permitiendo que el sampleo llegara a todos los estratos del mainstream y se convirtiera en un recurso más para hacer música en los siguientes 20 años. La puerta se abrió completamente y las demandas comenzaron a surgir.

 

 

Otra forma de sampleo fue creada por John Oswald, quien nombró plunderphonics a su sistema para alterar una composición y generar una canción totalmente diferente. Algunas de los personajes que fueron sometidos a este sistema fueron Elvis Presley, Count Basie, The Beatles, Michael Jackson y Dolly Parton. Su corte “Plexure”, que dura cerca de 20 minutos, contiene 1000 sampleos de diferentes canciones de pop que al ser unidas sobrepasan el término de plunderphonics y se convierten en un megaplundermorphonemiclonic.

 

 

Sin embargo, aún con el récord de Oswald, el que alcanzó el reconocimiento con el ejercicio de buscar y cortar fue DJ Shadow, que con su nueva visita a la Ciudad de México nos da la oportunidad de realizar una sesión de #SonidoRadical y hablar de ‘Endtroducing….’, su debut con el sello Mo’ Wax, construido casi en su totalidad de contenido sampleado, originado a partir de varios discos de vinilo, mostrando sus raíces en el hip-hop.

 

No te pierdas el especial de #SonidoRadical el próximo jueves 18 de agosto, set contínuo de 10 a 20 horas a 20 años del lanzamiento de ‘Endtroducing….’ por rock101online.mx.

Bone Music

Las leyendas son ciertas, aquello que ocultaba la cortina de hierro se empieza a convertir en una curiosidad para melómanos, la primera vez que escuché sobre esos registros de audio fue a través de un documental sobre los Beatles inmerso en la idea ‘Back in The U.S.S.R’, aquel episodio que enloqueció a moscovitas por la posibilidad de que uno de los fabulosos cuatro hubiera pisado suelo Ruso, sobre todo cuando su música era objeto de deseo alcanzable solo en la clandestinidad o gracias al arte de álbum de radiografía.

La cambiante industria de la música propició el ingenio ruso ante la censura, los discos eran motivo de censura si no eran de la Unión Soviética, la persecución del estado incluía materiales estadounidenses y británicos sin importar el género. Pero algunos industriosos fans de la mùsica encontraron la manera de saltarse esa prohibición.

En tiempo de sequía cultural, las radiografías se convirtieron en el material para regristrar la música, tal como descubrió Stephen Coates, el líder del grupo The Real Tuesday Weld, cuando por accidente se encontró con esa historia por accidente en un mercado de pulgas. Algo con forma de disco llamó su atención, un objeto semi transparente en San Petersburgo se convirtiò en un extraño viaje de fragmentos humanos con un sonido rudimentario que cumplìa su objetivo, saltarse el cerco cultural.

Se obsesionó con esos discos y les puso de cariño “bone music”, esos LPs fabricados con radiografías, que ran reproducidos en tocadiscos portátiles y que eran disfrazadas para continuar su existencia en el contrabando más tarde se convirtieron en el libro ‘X-Ray Audio: The Strange Story of Soviet Music on the Bone’s’, donde se muestra que aquello que algunas vez fue rectangular fue dibujado y cortado a mano para obtener circunferencias imperfectas llenas de sonidos.

Mejor digamos: ¡Feliz cumpleaños John Lennon!

¿Se puede hablar cosas generales de John Lennon? ¿Cómo debió estar en los zapatos del líder de la banda más importante que ha existido? Seguro que son conversaciones universales: ¿Rolling Stones o The Beatles? ¿John o Paul? ¿Yoko…?.

 

Imaginar… que existen personas que no saben ninguno de esos nombres, pero es retomada la canción Imagine como una especie de vals para despedir a una generación que ha terminado la primaria en una escuela rural.

 

Pensar que bailan con el mismo entusiasmo fans de The Beatles que tienen 60 años de distancia entre sus edades (tal vez no con la misma energía).

 

Eran los años 60, sinónimo de rompimiento de reglas. La rebeldía que profesaba el cuarteto de Liverpool comenzó con flequillo y movimientos alocados, el resto, una interminable historia que ha sido repetida como memorabilia, documentales, películas, programas de televisión y hasta un musical que está de forma permanente en Las Vegas.

 

La insurrección que caracterizaba a Lennon, fue como las bombas de su nacimiento. El día que él nació, no florecía nada. Sobre el puerto de Liverpool, los nazis atacaban. Un total de 8 bombas. Entre las muertes causadas, el nacimiento de quien cimbraría no sólo a los gobiernos oligarcas, sino a hordas fanáticas.

 

La revolución que presentaba en su música fue tal, que no deja de ser influencia para nuevos músicos. También fue visionario ante las nuevas formas de amar y le cantó al amor. Del amor físico pueril, al amor por el mundo.

 

Se ha hablado de su gran ego, de la violencia que ejerció sobre sus parejas y del fuerte enganchamiento hacia Yoko. La odiada Yoko presentada como una tercera en discordia de una relación desgastada.

 

La continua obsesión de los medios de comunicación a cada movimiento de John, prevalece junto al consumo de las audiencias. Pareciera que hay agenda para que de vez en cuando se suelte un dato inédito, un objeto invaluable por ser subastado, cualquier detalle que sigue generando curiosidad.

 

Cual icono de movimientos sociales y contraculturales, nos dejó la herencia de hacer activismo bed-in, de hacer pública la intimidad, de retratarse en todos lados, incluida la cama o el baño. Representó la rebelión de los espíritus libres en busca de paz, que sigue creando especulaciones sobre su asesinato. La certeza es que no era amado de la misma forma por todos.

 

Si el comentario de decir que The Beatles eran más famosos que Jesús alejó a muchos de sus seguidores religiosos, haber sido asesinado no sólo lo convirtió en mártir, sino que devolvió a las masas a un hombre que había deseado alejarse de ellas.

 

John Lennon soñaba con algo diferente al mundo que lo absorbía, que lo llenó de paranoias y sufrimientos. Lo que nos quedará, más allá de toda la comercialización son los ecos de sus canciones y de su rebeldía.  Lo del eco es literal, ya que son de las más resguardadas en cuanto a derechos, con reglas y cuotas incomprensibles…

 

Ahora que Internet permite las particularidades, no sabemos si se vuelva a repetir un fenómeno como lo fue The Beatles, paradójico a nuestro tiempo, tan global. Mantengamos su recuerdo vivo en su aniversario, cierra los ojos, pide un deseo y dinos cuál es tu canción favorita hecha por John Lennon.

-->