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La historia de los Beastie Boys, para devorar completa

En un libro de 592 páginas, Mike D y Ad-Rock, comparten la historia de Beastie Boys y rinden homenaje a su compañero MCA.

Los dos miembros sobrevivientes de Beastie Boys, Michael ‘Mike D’ Diamond y Adam ‘Ad-Rock’ Horovitz lanzaron Beastie Boys Book, un libro que compila la historia del grupo, donde hacen mención de los momentos más destacados del trío de hip-hop, además de los sinsabores de 26 años de trayectoria, haciendo mención especial de la muerte de Adam ‘MCA’ Yauch.

A mediados de la década de los ochenta, tres chicos blancos y clasemedieros de Nueva York destrozaron el molde del hip-hop. Adam “MCA” Yauch, Michael “Mike D” Diamond y Adam “Ad-Rock” Horovitz pasaron de grabar bromas telefónicas a crear canciones a la altura de bandas como Run-D.M.C.

Hasta ese entonces, el rap resultaba inaudible para los blancos en Estados Unidos, pero fueros estos tres ex punks, junto con el productor Rick Rubin, quienes rompieron esta barrera para hacerlo masivo.

En octubre de 2018, la editorial Spiegel & Grau presentó el libro Beastie Boys Book, que se esperaba desde 2015, con 592 páginas donde además se incluyen fotografías inéditas de la banda, ilustraciones originales, listas de canciones, una novela gráfica, un mapa de Nueva York de los Beastie Boys y hasta un libro de crónica del chef Roy Choi.

Indudablemente trabajar en este material ha traído a la mente de los dos miembros de Beastie Boys recuerdos de su compañero ‘MCA’ Yauch, miembro fundador de la agrupación neoyorquina, quien en 2009 fue diagnosticado de cáncer en la parótida, además de un nódulo linfático. Tres años después y luego de haberse sometido a cirugía y terapia de radiación, ‘MCA’ murió a los 47 años de edad.

En el libro, ‘Mike D’ y ‘Ad-Rock’ se refieren a la cruda experiencia de regresar al estudio de grabación después de las bajan ventas y pocas ganancias que lograron con su disco debut Licensed to Ill (1986). Aunado a esto, en ese momento mantenían una pésima relación entre ellos, pero también con su disquera que los orilló a entrar de nuevo al estudio.

Beastie Boys Book contó también con colaboraciones de amigos de la banda, entre ellos los músicos Jarvis Cocker, Snoop Dogg, Kim Gordon, Amy Poehler, Elvis Costello, LL Cool J y Will Ferrell, quienes se cuentan entre los 44 narradores de la versión audiolibro.

Por ello, este 22 de noviembre recordamos al trío neoyorquino, junto con toda su música, influencia y sonidos relacionados en nuestro especial de jueves, que a la vez retoma el slogan de nuestro 34 aniversario: Fight For Your Right… #FFRY101

 

 

Sonic Arsenal – ¡Sampleame! Corta, pega y coloreame

Inicia la canción, sabes que es nueva pero percibes fragmentos que suenan bastante conocidos. Algunas ocasiones lograrás reconocer la raíz de ese sonido, pero la mayoría de las veces ni notarás que todo lo que estás escuchando es una muestra de algún corte oscuro, nuestro nuevo sampleo favorito.

El sampleo hoy es una práctica común, sin embargo el acto de tomar porciones de sonidos y canciones no es nada nuevo, tiene unos 60 años de existencia que han visto pasar varias etapas que van desde la innovación hasta la ilegalidad, la pérdida de una trayectoria en manos de un abogado y la concreción de un estilo que actualmente se encuentra totalmente reglamentado, aunque en algunos sectores subterráneos de la música aún persiste el uso de sampleos en cortes que no dan crédito a nadie y que muestran una actitud que abarca todos los géneros de música habidos y por haber.

Podría pensarse que el proceso de fragmentar y pegar sonidos inició como el clásico rock and roll en Estados Unidos e Inglaterra, sin embargo el sampleo surgió primero en Francia y después en Jamaica. La primera manifestación de este arte llegó a través de la musique concrète, música electrónica producida con la edición de fragmentos de sonidos de la naturaleza y las fábricas -vean la película de Win Wenders “Historia de Lisboa” para darse una idea de cómo se captaban esos ruidos-.

Musique concrète (que se oponía completamente a la composición tradicional) presentó sus primeras muestras entre finales de la década de los 40 y principios de los 50, gracias a que los micrófonos y las grabadoras de cinta magnética empezaron a venderse masivamente. Después de 1955, fue desplazada por otras formas de composición electrónica, sin embargo su influencia llegó hasta los Beatles y Pink Floyd, quienes adoptaron esas muestras y las incorporaron a su música como ruidos incidentales o como la base de una canción.

Algunos años después de la musique concrète, una serie de DJs jamaiquinos desarrollaron el dub, una combinación de grabaciones de reggae mezcladas con una especie de fraseo incomprensible que se montaba sobre otros ruidos. Esas primeras formas de sampleo llegaron a Estados Unidos hasta principios de los 70, pero aún no se parecían nada a lo que escuchamos actualmente casi sin percibirlo. La entrada del dub y ese uso ilegal de muestras de canciones primero se asentó en Nueva York, no pasó mucho tiempo para que los habitantes del Bronx lo convirtieran en una parte fundamental del rap.

El sampleo hizo su entrada triunfal a finales de los 70, cuando The Sugarhill Gang tomó porciones de “Good Times” de Chic y creó la base de “Rapper’s Delight”, considerada por muchos como el primer sencillo de rap. Ese también fue el primer encuentro con las dificultades legales que traen consigo los sampleos, ya que los escritores originales de la canción no tuvieron crédito en el disco.

En 1981 Brian Eno y David Byrne vislumbraron el potencial de esa nueva forma de hacer música por lo que crearon “My Life In The Bush of Ghosts”, un álbum construido sobre múltiples muestras de voces tomadas de programas de radio, cantantes de las montañas libanesas, sacerdotes callejeros, ceremonias de exorcismo y cánticos musulmanes. No sobra decir que lo obtenido fue una serie de cortes sumamente extraños.

Para mediados de los 80 el sampleo ya era una práctica común en diversos géneros, sobre todo en el hip-hop. Era fácil escuchar la entrada de batería de “When the Levee Breaks” de Led Zeppelin en canciones de Beastie Boys, Mike Oldfield y Erasure por igual, permitiendo que el sampleo llegara a todos los estratos del mainstream y se convirtiera en un recurso más para hacer música en los siguientes 20 años. La puerta se abrió completamente y las demandas comenzaron a surgir.

Antes de que los sampleos fueran explotados masivamente, los fragmentos que utilizaban los artistas subterráneos eran tan pequeños que no se percibían, impidiendo que la horda de abogados surgiera a pelear los derechos de todo mundo. En cuanto las canciones que utilizaban sampleos empezaron a generar dinero, la práctica entró al terreno de la ilegalidad. Los dueños originales de las canciones o los fragmentos tomaron acciones legales por violación de derechos de autor, algunos practicantes del sampleo pelearon y alegaron que utilizar algunas muestras no era un crimen. Obviamente perdieron la batalla.

Las disqueras se agacharon y evitaron entrar a cualquier pelea, por lo que solicitaron a sus artistas que declararan abiertamente el uso de sampleos, aunque eso obligó el pago de regalías en grandes cantidades, con lo que las contribuciones – por mínimas que fueran- se volvieron una nueva forma de exposición que atraía más dinero. Los casos más conocidos de disputas por un sampleo son el The Verve, el grupo tuvo que pagar el 100% de las regalías de “Bittersweet Symphony” por el uso no autorizado de la canción de los Rolling Stones “The Last Time”; el de U2 contra Negativland, que en su canción “The Letter U and the Numeral 2” sampleó “I Still Haven’t Found What I’m Looking For” y se ganó una demanda; y Danger Mouse, quien mezcló el “White Album” de los Beatles con “The Black Album” de Jay-Z y obtuvo una obra maestra titulada “The Grey Album”, causante de una búsqueda incesante por parte del sello EMI.

Actualmente, todo grupo o solista obtiene una autorización previa para utilizar sampleos, el proceso es conocido como “clearing”, que es una simple aclaración de autores y un pago de regalías por el uso de un corte o un fragmento de su obra. Aún así muchos están tratando de evadir esa aclaración y tratan de cambiar cada sonido para no pagar ni un centavo, dejándonos a todos con un ritmo o una tonada perdida en el cerebro que no podemos descifrar. La verdad, sólo ellos saben de donde sacan tanto ruido.

El sampleo se popularizó gracias al acceso a las computadoras. El Fairlight CMI, creado en 1979, fue el primer instrumento digital capaz de crear sampleos como si fuera un sintetizador. El Fairlight fue utilizado y explotado numerosas veces por Peter Gabriel y Art of Noise.

Otra forma de sampleo fue creada por John Oswald, quien nombró plunderphonics a su sistema para alterar una composición y generar una canción totalmente diferente. Algunas de los personajes que fueron sometidos a este sistema fueron Elvis Presley, Count Basie, The Beatles, Michael Jackson y Dolly Parton. Su corte “Plexure”, que dura cerca de 20 minutos, contiene 1000 sampleos de diferentes canciones de pop que al ser unidas sobrepasan el término de plunderphonics y se convierten en un megaplundermorphonemiclonic.

El manifiesto del movimiento Copyleft dice: (1) La cultura se construye sobre el pasado, (2) El pasado siempre trata de controlar el futuro, (3) Nuestro futuro es menos libre, y (4) Para construir sociedades libres, debemos limitar el control del pasado.

Tal vez muchos no han adoptado esas líneas y consideran las palabras compartir, reutilizar y transformar como agresiones al derecho de autor, pero afortunadamente los sectores más vanguardistas comprenden que, cuando se trata de cultura, todos han robado algo de algún lado, por eso yo me doy el lujo de robar y reutilizar (con plena autorización) la frase de una canción de The Pinker Tones para seguir la línea de las apropiaciones de trabajos existentes, para crear algo familiar pero esencialmente algo nuevo, que firme y absolutamente creo debería ser legal.

En algún momento Girl Talk se convirtió en la avanzada de esa cultura, nos dio una prueba más de eso con su disco de free download ‘All Day’. En una serie de materiales que empezaron en el 2002, Gregg Gillis tomó aquello que sucedió intensamente entre los 80 y 90, amalgamando capas una sobre la otra para producir algo nuevo y convertirlo en algo aún más nuevo. Aunque son reconocibles Foxy Brown, Peter Gabriel, Black Sabbath, John Lennon y Nine Inch Nails, algunos de los mejores pasajes de ‘All Day’ son cortes obscuros de toda la historia de la música.

 

 

La visión y la ilusión donde todo tiene sentido, todo complementa al resto, por eso el sesudo arte del sampling nos sorprende tanto desde que apareció a finales de los 70. Sin embargo hay grandes diferencias entre esa época y la actualidad. Sólo basta ver la película ‘Scratch’ para confirmar como se guardaban los secretos, con DJs ocultando con mucho celo las etiquetas de los acetatos y DJ Shadow revelando a regañadientes la tienda donde ha encontrado sus mejores fragmentos, podemos comparar el secretismo con el filme ‘RiP: A Remix Manifesto’ y la forma en que Gillis trabaja con tanta confianza que es capaz de abandonar la ilusión y revelarlo todo.

Buscar esos momentos de revelación es el juego, la cultura de la referencia nos invita a adivinar combinaciones o de plano no descubrir nada pero aún así maravillarnos con las novedades. Pero ese ya no es el principal objetivo de éste momento, Girl Talk y algunos obsesivos del sonido están respondiendo a ésta época en que nos morimos por el conocimiento, la información, saberlo todo. Girl Talk no siente aversión por compartir de donde viene la mayoría, claro, no todo porque hay cerca de 400 diferentes sampleos en ‘All Day’, pero si ha logrado capturar la imaginación de los web geeks y ha inspirado el diseño de nuevos sitios que ayudan al que escucha a aprender que fragmentos van en cada instante.

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Obviamente no es el pionero en eso de compartir el interior de sus canciones, hace muchos años Miscreant Productions sorprendió a los fans de Beastie Boys compilando cada canción que fue sampleada por el grupo desde Licensed to Ill a To The 5 Boroughs, y por si no fuera suficiente, colocaron todas las muestras de audio en Megaupload para descargarlas. Un trabajo épico que ahora se ve en otros proyectos.

 

Fragmentación hecha música

 

Inicia la canción, sabes que es nueva pero percibes fragmentos que suenan bastante conocidos. Algunas ocasiones lograrás reconocer la raíz de ese sonido, pero la mayoría de las veces ni notarás que todo lo que estás escuchando es una muestra de otro instante más.

 

El sampleo hoy es una práctica común, sin embargo el acto de tomar porciones de sonidos y canciones no es nada nuevo, tiene unos 60 años de existencia que han visto pasar varias etapas que van desde la innovación hasta la ilegalidad, la pérdida de una trayectoria en manos de un abogado y la concreción de un estilo que actualmente se encuentra totalmente reglamentado, aunque en algunos sectores subterráneos de la música aún persiste el uso de sampleos en cortes que no dan crédito a nadie y que muestran una actitud que abarca todos los géneros de música habidos y por haber.

 

 

Podría pensarse que el proceso de fragmentar y pegar sonidos inició como el clásico rock and roll en Estados Unidos e Inglaterra, sin embargo el sampleo surgió primero en Francia y después en Jamaica. La primera manifestación de este arte llegó a través de la musique concrète, la producción electrónica inicial con la edición de fragmentos de sonidos de la naturaleza y las fábricas.

 

Algunos años después de musique concrète,  una serie de DJs jamaiquinos desarrollaron el dub, una combinación de grabaciones de reggae mezcladas con una especie de fraseo incomprensible que se montaba sobre otros ruidos. Esas primeras formas de sampleo llegaron a Estados Unidos hasta principios de los 70, pero aún no se parecían nada a lo que escuchamos actualmente casi sin percibirlo. La entrada del dub y ese uso ilegal de muestras de canciones primero se asentó en Nueva York, no pasó mucho tiempo para que los habitantes del Bronx lo convirtieran en el rap.

 

El sampleo se popularizó gracias al acceso a las computadoras. El Fairlight CMI, creado en 1979, fue el primer instrumento digital capaz de crear sampleos como si fuera un sintetizador. El Fairlight fue utilizado y explotado numerosas veces por Peter Gabriel y Art of Noise.

 

Para mediados de los 80 el sampleo ya era una práctica común en diversos géneros, sobre todo en el hip-hop y el rap Era fácil escuchar la entrada de batería de “When the Levee Breaks” de Led Zeppelin en canciones de Beastie Boys, Mike Oldfield y Erasure por igual, permitiendo que el sampleo llegara a todos los estratos del mainstream y se convirtiera en un recurso más para hacer música en los siguientes 20 años. La puerta se abrió completamente y las demandas comenzaron a surgir.

 

 

Otra forma de sampleo fue creada por John Oswald, quien nombró plunderphonics a su sistema para alterar una composición y generar una canción totalmente diferente. Algunas de los personajes que fueron sometidos a este sistema fueron Elvis Presley, Count Basie, The Beatles, Michael Jackson y Dolly Parton. Su corte “Plexure”, que dura cerca de 20 minutos, contiene 1000 sampleos de diferentes canciones de pop que al ser unidas sobrepasan el término de plunderphonics y se convierten en un megaplundermorphonemiclonic.

 

 

Sin embargo, aún con el récord de Oswald, el que alcanzó el reconocimiento con el ejercicio de buscar y cortar fue DJ Shadow, que con su nueva visita a la Ciudad de México nos da la oportunidad de realizar una sesión de #SonidoRadical y hablar de ‘Endtroducing….’, su debut con el sello Mo’ Wax, construido casi en su totalidad de contenido sampleado, originado a partir de varios discos de vinilo, mostrando sus raíces en el hip-hop.

 

No te pierdas el especial de #SonidoRadical el próximo jueves 18 de agosto, set contínuo de 10 a 20 horas a 20 años del lanzamiento de ‘Endtroducing….’ por rock101online.mx.

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