Segundo día Corona Capital 2015 . Actos e impresiones.

Escrito por: Rock101

Fecha de publicación: 26 noviembre, 2015

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Por: Alejandra Avilés / @winycuper, Mitzi Hernández / @mitziher, Fredy Herrera / @Stereofredy
El domingo 22 de noviembre fue una noche como cualquier otra salvo dos situaciones relevantes; en primera me refiero a la conmemoración anual del día del músico, y la otra, la concentración masiva que produjo el segundo día del Corona Capital. Hermosa coincidencia casi metafórica.
 
El domingo estuvo condicionado durante toda la semana a los cambios del pronóstico del tiempo. Días previos sugerían lluvia y los participantes eran invitados a protegerse de las inclemencias, pero el 22 de noviembre, guardó durante toda la velada una temperatura agradable.
 
Dio comienzo Milo Greene, quinteto con 4 vocalistas que intercalaban sus actos o que al unísono coreaban estrofas completas. El público los recibió muy bien y para ser la primer banda, la audiencia fue considerable en el escenario principal.
 

Los más sorprendidos fueron los californianos, quienes agradecidos hablaron en español en varios momentos. Si bien los asistentes en general estaban contentos, había un grupo de unas 100 personas que estaban eufóricas y como verdaderos fans, gritaban a cada movimiento de los integrantes.
 
Andrew Heringer, guitarrista y uno de los vocalistas de Milo Greene lo mencionó: “Todos son increíbles, pero ustedes aquí al frente son asombrosos como público, muchas gracias”. Con ritmos que coqueteaban con el calipso o coros etéreos, solo dos discos editados, un homónimo de 2012 y “Control” de 2015, demostraron que son buenos ejecutantes en el escenario, agradables y sobre todo muy agradecidos.
 

Bronze Whale es el duo conformado por Aaron Jaques y Benny Alley de Austin. Ellos fueron quienes abrieron con la carpa electrónica (Claro Musica Tent). Si eran conocidos por varias colaboraciones músicales (ejemplo Miike Snow) y adaptándose a lo que les pedían en remixes u otro tipo de trabajos mientras se iban apropiando de un sonido particular, el resultado mostrado fue sorprendente.
 
Para el Corona Capital presentaron un set armado específicamente para que la gente no dejara de bailar, hilando las canciones, los tejanos dieron 40 minutos de baile continuo y haciendo gala de la experiencia les ha dado. Mucho más complejos al hacer su propia música, un tanto oscuros, pero no perdieron el ritmo y variación que iba del techno al dubstep.
 
Su primer trabajo original fue presentado este 2015 bajo el nombre de War Of Art, un EP y pudimos ser parte de ello en vivo.
 
 
Este año Shamir ha llegado a la mayoría de edad en su país. Sí, apenas 21 años, el originario de Las Vegas ha tenido un éxito en youtube insospechado tras un talante musical con mucha energía. Abrió su participación en el Corona Capital con “On The Regular”, incluida en el EP “Northtown” del 2014, la cuál el público que abarrotó el escenarios Doritos, bailó con júbilo, siendo una de las canciones más conocidas del músico.
 
En realidad hay que mencionar que todas sus canciones fueron bien recibidas, incluso había al frente un grupo disfrazado de Santa Clauses que celebró que incluyera en su set el cover que hace a Joyce Manor: “Christmas Card”, que cuando fue anunciada, se señalaban y agitaban sus sombreros decembrinos.
 
Shamir mostró ligereza, tablas y propuesta. Fue notorio que tiene influencia de otras generaciones en su música y ni hablar en su vestimenta y arte visual que gritaba “años 80”. Pantalón a la altura del obligo de mezclilla deslavada sujetado con un cinturón delgado negro, camisa floreada y un peinado que recuerda al Principe del Rap, mientras su música va de los atrevidos juegos semejantes al carnaval con electrónica a música donde demuestra que voz no le falta. Ha dicho que dentro de sus influencias está Outkast y Nina Simone, lo cual lo explica todo.
 
Fue a esa hora donde comenzó a llegar mucha gente, que abarrotó los accesos y movilidad para lo consecuente y por tanto el show que hasta esa hora tuvo más audiencia, quizá por eso se escuchaba durante los recorridos que había sido una de las presentaciones más agradables.
 
Les dejamos el video de “Sometimes a Man” de esa presentación en el Autódromo Hermanos Rodríguez.
 

El desplazamiento entre escenarios hizo que el inicio de Miami Horror, estuviera con menos gente que con la que terminó. Originarios de Melbourne son admiradores de la música electrónica de los años 70 y 80, por lo que querían hacer bailar desde que llegaron. Se presentaba el crepúsculo frente a nosotros y Benjamin Plant se mostró como un frontman kinésico que no pudo detenerse ni un solo segundo y con gala al nombre de la banda, vestía un saco blanco típico de Florida.
 
Desde el comienzo el baile se hizo presente y el público una vez más demostró cariño con muestras como saltos, brazos arriba o coros a las canciones. Plant en su euforia, trepó por una de las estructuras que sostenían el escenario y desde las alturas saludó mientras los presentes tomaban fotos y video del hecho masivamente.
 
Cerraron con “Love Like Mine” del disco “All Possible Futures” (2015), el cual tuvimos oportunidad de grabar y aquí se los compartimos, para que sean testigos del ambiente que lograron.
 

Tocaba el turno para los legendarios The Charlatans, quienes siempre fueron considerados los alumnos más aventajados de los Stone Roses y del sonido Madchester, gracias al carisma y talento de su líder Tim Burgess cual clon de Ian Brown.
 
Los fieles fanáticos que esperaron más de dos décadas para ver por vez primera a The Charlatans en suelo mexicano vieron realizado ese sueño al iniciar los acordes de la clásica ‘Weirdo’ la cual lleno de éxtasis a los seguidores más aguerridos de la banda inglesa, así como a los más jóvenes quienes presenciaban el acto  movidos por la curiosidad marcada por el boca en boca de que en ese momento se estaba presentando una banda legendaria en el Escenario Corona Light.
 
Dando un recorrido musical por su extensa y prolifera discografía, Burgess y sus secuaces entregaron uno de los actos de mas nostalgia dentro del Festival, siendo ‘Weirdo’, ‘One To Another’ y ‘The Only One I Know’ las rolas más celebradas, demostrando que los clásicos siempre estarán vigentes. Después
 
Uno de los grupos pilares de la escena indie de la década pasada y actual. Con la escenografía de su más reciente y celebrada placa ‘They Want My Soul’, Spoon se posicionaba como uno de los actos que mas expectativa generaba gracias a su casi perfecta e impecable discografía.
Temas clásicos como ‘I Turn My Camera On’, ‘Don´t You Evah’, ‘You Got Yr. Cherry Bomb’, y ‘The Underdog’ de los grandiosos ‘Gimme Fiction’ y ‘Ga Ga Ga Ga Ga’, así como ‘Do You’ e ‘Inside Out’ de su último disco fueron los que más elevaron el ánimo de los miles de asistentes que fueron testigos de cómo John Britt Daniel y demás miembros de Spoon daban una cátedra sonora, demostrando además el por qué es uno de los grupos más finos de su generación.
 
La fuerza del riot grrrl se dejó escuchar con los guitarrazos y el postpunk de las originarias de Washington, Sleater Kinney. Es de notarse que su audio fue mucho mejor que el de otras bandas, quizá porque tuvieron menos gente o por que la furia con la que interpretaron canciones de toda su historia, perpetuó de forma distinta.
 
Ya caía la noche y bajo una luna que se despejaba se hicieron intensas las luces deslumbrantes que iban al ritmo de las estrofas cantadas por la voz potente y ronca de Corin Tucker y la alternancia con Carrie Brownstein. La baterista Janet Weiss también estuvo incontenible, la fuerza del trío, que para sorpresa a ratos fue cuarteto (tienen en esta gira de invitada a la inglesa Katie Harkin, que les ayudó en el bajo y con algunos otros instrumentos). Es la primera vez que la banda decide tener bajista y funcionó muy bien la integración, esto le dio más libertad a las guitarristas/vocalistas de hacer cambio de instrumentos.
 
Los mujerones de Sleater Kinney intercambiaban cómplices miradas de satisfacción para cambiar el gesto, contorsionarse y sacudir la cabellera como solo el post punk lo puede hacer. Si para las nuevas generaciones Carrie Brownstein es la cara más conocida por el programa de televisión Portlandia, seguro se cuestionaron ese hecho si vieron el show en el festival.
 
La música de todas sus etapas sigue tan vigente que lo comprobamos con la unión de una canción del 2005 con una del 2015. En el vídeo pueden ver “What’s Mine Is Yours” del disco “The Woods” y “Surface Envy” del disco “No Cities to Love”. El público coreo todo el set por igual con esas letras que son pensadas, llegadoras y rotundas desde el alma femenina rockera e imparable.
 

 
A las 8:10 de la noche salió Primal Scream haciendo tremendo ruido. Luego del momento revival con los Charlatans UK, a lo lejos se escuchaba lo que parecían ser los primeros acordes de 2013 y luego no pudimos detenernos ni un segundo como  en una vertiginosa caída libre.
 
Un señor Bobby Gillespie  y sus maracas, por el que no pasan ni los años ni las drogas, ha sido siempre el líder de la manada. Decide quien entra, quien sale y en qué momento. Su energía es completamente enigmática, no sabemos si lo está disfrutando, no sabemos si está contento o muy borracho, pero lo que sí sabemos es que su voz es la moneda de cambio que llena de energía a ese monstruo poderosísimo llamado Primal Scream. Vinieron entonces Jailbird y Accelerator donde de plano perdimos el cerebro con los  puntiagudos riffs de Andrew Innes. En seguida, sin dar un segundo de respiro continuaron con Kill all hippies, Shoot speed, Kill light y Swastika eyes, momento en donde quien no haya brincado con ganas de arrancarse el cabello, seguro está algo parecido a muerto; fue aquí que Simone Butler también se despeinó un poco y nos hipnotizó con su bajo cual flautista a las ratas. Cuando comenzaron a tocar I’m losing more tan i’ll ever have, nosotros ya habíamos perdido a la par algo de pudor y sudor, justo para entrar a la parte final de este muy preciso setlist que no solo recorrió cuánticamente la historia de la banda, sino que además dio para volvernos un poco locos. Loaded, Country girl, Movin’ on up y Rocks, fueron la parte clásica (pero no por eso menos eufórica) del set con las que cerraron la noche. Aquí Martin Duffy brilló poderosamente con el teclado que caracteriza a los escoceses a la par de las percusiones de Darrin Mooney a quien debemos el baile perpetuo. Lo único que pido a los dioses es llegar a la edad de estos señores con esa energía capaz de iluminar ciudades y miles de rostros.
 
Pixies
 
Algunas veces, la única cualidad necesaria para fascinar a alguien o a miles, es ser honesto.
Resulta refrescante ver a cuatro vatos que no parecen haber pasado horas frente a sus guardaropas eligiendo el outfit para salir a tocar. Más reconfortante aún resulta que esos cuatro individuos no se vean forzados a saludar en español solo para caer bien y “hacer contacto con el público”. No señores, no es necesario. Un auténtico fan va a ver a su banda favorita tocar las canciones que le han acompañado desde hace quien sabe cuantos años por los momentos más felices o más tristes, no a recibir un saludo en español; pero lo que sí será necesario es que estos cuatro sujetos estén dispuestos a tocar como si fuera la última vez que lo hicieran en sus vidas.
 
Algo así son los poderosos Pixies que han cruzado montañas y trascendido los umbrales del tiempo solo para tocar esa música que forma parte del soundtrack de nuestras vidas. Y no es que sus letras sean precisamente un tratado filosófico, es algo que tiene que ver precisamente con lo visceral, con tener una actitud punk y hacer de esto un manifiesto.  Ya lo veíamos en loudQuietloud, donde rozamos algo de su intimidad solo para enterarnos que Pixies son antipáticos, mal geniudos, que incluso pueden llevarse mal entre ellos, pero antes de eso son personas, personas que aman su trabajo que es nada menos que hacer música.
 

9:25 en punto, algo que parece Gouge Away nace en forma de un grito agónico por parte de la mayoría de los asistentes. Enseguida Something against you, Isla de Encanta, U-mass, Velouria y Planet of Sound. ¿Alguna queja? El problema para algunos aquí es que a diferencia del 2010, el set que eligieron para la noche del 22 de noviembre estaba dirigido a los fans de antaño, esos seres extraños que conocieron a los de Boston desde mucho tiempo antes de que estrenaran The Fight Club.
 
Una probadita de Indie Cindy: Magdalena 318 y luego otro banco de hits: Bone Machine, Monkey gone to heaven, Wave of Mutilation, ¡¡¡Caribou, Havalina y Ana!!! Joyas invaluables para verdaderos amantes de los Pixies.
 
La sorpresa para algunos, fue la ausencia de Kim Deal, que poco tiempo después de haberse reunido, decidió dejar a la banda (por enésima vez). Siempre se extrañará su presencia, que era como un pulmón que otorgaba algo de exotismo y sensibilidad a ésta. Sus coros estudiadamente indiferentes, su bajo preciso ¿Dónde estás Kim?
 
En su lugar tuvimos la bella presencia de Paz Lenchantin (véase también A Perfect Circle, Zwan, Queens of the Stone Age) y su bajo impresionante acompañando con su voz los adorables gritos de Black Francis, vamos, no es Kim, a Kim siempre la vamos a extrañar, pero Paz no lo hizo mal, nada mal.
 
Muestra de ello fueron River Euphrates, The Sad Punk, Ed is dead, Holiday Song y I’ve been tired.
 
Un poquito más de Indie Cindy para luego dar paso al gran final con Hey, Crackity Jones, Mr. Grives, Subbacultcha, una versión muy cortita de Vamos (porque el tiempo es dinero) y Where is my mind? como triste conclusión, que fue lo único que no me gustó tanto pero había que complacer a todos los presentes.
 
A Black Francis, a el gran Joey Santiago, a Dave Lovering a Kim Deal y ahora a Paz Lenchanin agradezco su honestidad sin límites, su entrega, el escrupuloso fan setlist pero sobre todo, agradezco a su entrañable música por endulzar este mundo a veces tan difícil de sobrellevar.
 
Me hubiera encantado escuchar: Gigantic, Here comes your man, Dibaser y Tame. Aunque me tranquiliza la posibilidad de volverlos a ver, solo puedo concluir diciendo: Larga vida a Pixies.
 
 
El cierre de la Claro Music Tent fue por parte del dúo canadiense Chromeo. P-Thugg y Dave 1 lograron que el cansancio no fuera pretexto para que los asistentes brincaran y bailaran. Aún más, fue un momento de reto cuando Dave 1, pidió de forma bilingüe que las mujeres se subieran a los hombros de alguien. Luego de que un considerable número de asistentes lo hiciera, interpretaron “Over Your Shoulder” del disco “White Women” de 2014.  Y los asistentes seguían bailando.
 
Todo el festival se caracterizó por puntualidad y limpieza. Las redes fallaron el segundo día, seguramente por que la concurrencia fue mayor. Nos queda un buen sabor de lo vivido y una especie de amor-odio con los vendedores de papitas y cervezas, que merecen una mención por salir en varios de los videos, nos hicieron repetir muchas fotos o nos empujaron en los sets para lograr pasar, aún con todo se agradece su labor y el buen comportamiento de las masas.