Rescatando a Gloria

Escrito por: Carlos Celis

Fecha de publicación: 24 junio, 2019

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Gloria, la película de 2013 dirigida por el ahora célebre realizador chileno, Sebastián Lelio (Una mujer fantástica, 2017), fue una cinta que pasó inadvertida para el público masivo pero que ha ido cobrando mayor relevancia en los últimos años, hasta que hoy, en pleno 2019, y ya seis años después, estrenó una nueva versión hollywoodense, dirigida por el mismo Lelio, pero en idioma inglés y protagonizada por la ganadora del Oscar, Julianne Moore.

En su momento, la Gloria interpretada por aquella gran actriz de teatro, Paulina García, recibió todos los elogios imaginables, mismos que esta nueva versión, rebautizada como Gloria Bell, también parece estar ganando de parte de la crítica estadounidense, en uno de esos extraños casos de apropiación, donde la cinta original podría quedar opacada.

Gloria no sólo es el nombre del personaje central, sino que también se refiere a la canción de 1979 del italiano Umberto Tozzi, que aquí funciona, si no exactamente como un leitmotif, sí como un comentario acerca de la cultura pop dentro de la vida de una mujer madura que sobrelleva la rutina y los problemas típicos de su edad acompañada de música. Esta no es la mejor sinopsis para una película que, en su versión original, es mucho más compleja que solamente una mujer tarareando canciones pero, al parecer, en esta nueva versión decidieron darle más peso a este aspecto.

Las aportaciones de una película tan modesta como lo fue Gloria, sólo se han hecho evidentes a través de los años. Tanto así que, tras el triunfo de Roma, de Alfonso Cuarón, no se puede dejar de revisitar esta cinta de Lelio y establecer algunas comparaciones. Después de Gloriavinieron muchas historias intimistas sobre mujeres, explorando su cotidianidad y dando un carácter casi épico a situaciones domésticas. También, el rescate de la música popular de los años 70 y 80 que, de alguna forma, intenta reivindicar nuestra debilidad por las canciones de mal gusto, subraya la normalidad de este personaje, algo que genera mayor empatía con ella.

Hay incluso una escena en Gloria, la de 2013, que el director optó por mantener en esta Gloria Bell de 2018. Aunque la nueva versión es casi una recreación escena por escena (como lo que Gus Van Sant hizo con Psicosis de Alfred Hitchcok, o lo que Michael Haneke hizo con su propia Funny Games), Lelio sí decidió agregar y cambiar algunas cosas, tal vez para hacerla más “americana”.

La escena en cuestión muestra a la protagonista contemplando un espectáculo callejero, donde un hombre manipula a una marioneta de un esqueleto. En Roma también hay una escena donde Cleo espera sentada en los escalones del Teatro Metropolitan, mientras un hombre manipula a un pequeño esqueleto. Donde la película de Cuarón pudo usar esto como un mal presagio, en las dos Glorias es un momento casi shakesperiano, donde ambas contemplan las decisiones que han tomado en su vida y quizá su propia mortalidad, muy a la manera de Hamlet.

Algo parecido ocurrió con el reciente estreno de Solteras, la comedia mexicana protagonizada por Cassandra Ciangherotti, donde los guionistas decidieron simplemente tomar el mismo final de Gloria y usarlo en su película. Todo aquel que haya visto la cinta de Lelio, entenderá que esto es un homenaje intencional, además de otra muestra de la gran influencia de aquella sencilla historia de 2013.

En lo que se refiere a la parte musical, Gloria Bell echa mano de más repertorio kitsch que su antecesora, cortesía de la supervisión musical de la mexicana Lynn Fainchtein, quien se ha vuelto experta en exhumar viejos placeres culpables. La presencia de estas canciones, que van desde A Little More Love (Olivia Newton-John) o September (Earth Wind and Fire), hastaAlone Again (Gilbert O’ Sullivan) y All By Myself (Eric Carmen), pasando por la citada Gloria (en la versión de Laura Branigan), ayudan a volver más ligera esta adaptación, pues la cinta de 2013 era bastante más densa mientras que aquí nos encontramos con una Julianne Moore inesperadamente contenida.

Ya será cuestión de gusto (en singular), qué versión prefiere el público de 2019, aunque a mi parecer la cinta original de 2013 logró más con menos. Incluso, con lo que imagino fue un menor presupuesto para el soundtrack, pues la supervisión musical de Juan Ignacio Correa, aunque breve, fue más al grano y definitivamente más punzante.