Radiohead y un pensamiento sonoro

Escrito por: Rock101

Fecha de publicación: 3 diciembre, 2015

La primera vez que escuche a Radiohead fue por una mera coincidencia del destino y el lenguaje. Recorriendo una tienda de discos, ahora desaparecida, en las ofertas infravaloradas (discos que nadie escucha) me encontré una carátula con un bebé/girasol y la leyenda ‘Pablo Honey’. Compré el disco por una inexplicable reacción al ver mi nombre en un disco extranjero.
 
De Radiohead conocía como muchos ‘Creep’ canción que un tiempo fue un himno entre mis compañeros de escuela: niños clase medieros, alienados, Montessori, con problemas de lenguaje. Era nuestro único referente de la banda y tal vez un poco el símil que hacían de mí y de York por tener, ambos, el párpado caído. Escuché el disco entero y de ahí salía entre muchas joyas crudas ‘Creep’ y al fin encontraba un nuevo sentido a la letra, para ese momento. Leí el booklet, canción por canción, y me sumergí en la textura de las letras, luego en la música como un todo y al final quise más de ellos.
 
Con amigos más grandes de edad (y tamaño) con gustos musicales perversos como Premiata Forneira Marconi, Gong, Magma, Pink Floyd (la etapa ácida y perturbadora del A Saucerfull of Secrets), Oliver Messiaen o la experimentación de Tangerine Dream era poca la música que escuchaba en la radio “juvenil” que lograba meterme en lo que escuchaba y Radiohead sonaba demasiado, sin sentido.
 
Se hablaba mucho de ellos, con tropiezos en lugares comunes robados de páginas especializadas mal comprendidas y nunca tomándolos como un grupo experimental, independiente a gustos y géneros musicales.
 
Las percusiones y el bajo son dos personajes importantes en mi formación auditiva. Para bien o mal crecí con música clásica a diestra y siniestra, metido en clases de composición y orquestación, solfeo, apreciación estética y artística, matemática musical y estos dos elementos eran la columna vertebral de la personalidad de una banda. Radiohead los sacaba del lugar común (de la época) y con inteligencia sonora y musical los trasladaba a un concepto propio. No buscaban emular a otras bandas, al final una honestidad pretenciosa que sólo la genialidad puede manejar.
 
En ese mismo periodo histórico ‘High and Dry’ sonaba con bastante frecuencia en los horarios vespertinos de las ya desaparecidas estaciones de radio. Tanta melancolía contenida en 4:25 minutos no los pude superar sin llorar la primera vez que la grabe en un cassette, y la reproduje hasta memorizarla, luego cada disco conceptual se tornó en un asombro  y confrontación continua con el ser escucha.
 
Desde el ‘Ok Computer’ no puedo escuchar canciones aleatorias de Radiohead, me es imposible separarlas de su contexto, de su útero musical. No son “singles” son piezas interdependientes de un concepto, de un discurso complejo, que además es polisémico, es decir contiene un mundo de posibilidades de apreciación y significados para quien lo escucha. Cada disco es arte por su capacidad de interdisciplinar.
 
Con el ‘Kid A’, me encontré con el diseño gráfico y sonoro, la composición, la matemática electrónica, la naturaleza orgánica de la voz, la lírica, el manejo de múltiples capas sonoras que nunca se invaden, la ingeniería en audio y un sin fin de elementos que podría ser ejemplos para clases de arte y análisis contenidos que me permitieron aventurarme y correr riesgos sonoros. Fue mi puerta de entrada John Zorn y al avant garde actual.
 
Cuando se presentaron en vivo en un estadio me sorprendí y bajo reservas fui; fue una experiencia irreverente, distópica. No había relación con lo que sucedía en el escenario y las gradas, Kraftwerk servía de introducción y no había ninguna reacción en el público, pedían las canciones repetidas mil veces y el ‘In Rainbows’ sonaba lejano sobre una audiencia con oídos de pescado esperando en momento ‘Creep’ de la noche para cantar y desfogarse. Solo bajo el influjo de los audífonos pude transitar por el arcoíris sin volver a esperar verlos en las mismas circunstancias y seguir creyendo que son una de las bandas más grandes, honestas y de genio inagotable en activo.