Public Image Limited, incómodamente fascinante

Escrito por: Salvador Canas

Fecha de publicación: 17 octubre, 2018

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A cuatro décadas de distancia el encuentro con un legado musical como el de PiL (Public Image Limited) puede ser realmente enriquecedor, por un lado, por la contundencia discursiva que algunos proyectos como éste han logrado cimentar a través del tiempo; formulando con su trabajo un eslabon que enlaza músicos y escuchas que se cruzan levantando la voz en contra de lo establecido sin negar la fragilidad de sus actos y las contradicciones comunes al estar inmersos y ser parte del capitalismo y por el otro, reinventándose continuamente musicalmente hablando sin perderse en el letargo de las etiquetas de género y generaciones.

No tengo héroes del rock, son innecesarios, los Stones y The Who no significan nada para mi. Los Rolling son más un negocio que una banda de rock”

Johnny Rotten

Realmente son pocos los músicos que se fortalecen con el añejamiento, uno de ellos es Johnny Rotten (John Lydon) quien después de su importante participación en la emblemática banda inglesa punk Sex Pistols, logró configurar desde una actitud nada complaciente una historia a contra corriente; una fórmula que le cerró puertas en un mundo de simulación, donde la interpretación de personajes no permiten la visibilidad de lo crítico e imparcial.

Nosotros inventamos el Punk. Decimos las cosas como son”

Johnny Rotten

Con diez álbumes sobre sus espaldas, dos recopilatorios y varios documentos en directo, PiL ha marcado momentos referenciales discursiva y musicalmente hablando con discos como Metal Box (1979), Happy? (1987), 9 (1992) y This is PiL (2012), los cuales entre si, muestran la gran amplitud musical de un frontman que no busca la complacencia de las disqueras, la radio o el público, sino la investigación de una historia que se configura así misma de una manera orgánicamente arbitraria pero lúcida, irreverente y crítica; donde igualmente conviven el post punk, el new wave, la experimentación y por qué no, todos ellos envueltos en un pop sutilmente aterciopelado.

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Desde temas primigenios como “Death Disco”, “Public Image”, “Flowers of Romance” hasta otros de este siglo como “One Drop”, “I’m not Satisfied”, “Doble Trouble”, “Shoom” pasando por intermedios como “This is not a Love Song”, “Rise”, “Happy?”, y “Dissapointed” entre muchos otros, éstos nos han ido señalando las distintas preocupaciones de Rotten acerca de lo político-social y de lo emocional de los humanos post modernos.

Lo que de alguna manera podría definir a una personalidad musical como Johnny Rotten/PIL, es sin duda, su carácter crítico de tiempo completo, su incansable irreverencia, su cargado humor negro, pero sobre todo su franqueza al desmitificar todo y a todos al no permitir que nada se regodee en la autocomplacencia colectiva permitida, la idea de la ruptura como un punto de partida para la creación no de nuevos y progresisitas estilos musicales, sino como un punto que te agita, que te desequilibra al fragilizar las estructuras prevalecientes, es lo que continuamente nos revitaliza como individuos y como grupos sociales.

El punk siempre fue decepcionante. Y siempre lo será. Siempre”

Johnny Rotten

A lo largo de esta trayectoria tan inquietante y fascinante a la vez, su líder se ha rodeado de músicos tan importantes como Steve Vai o Miles Davis aunque de este último no fue incluida en la mezcla final de “Album” (1986) su aportación, también se ha unido a éste eco esencial proveniente de finales de los setenta músicos de bandas tan representativas como Magazine y Siouxsie and the Banshees, entre otros.

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La madurez ha fortalecido, esa furia que no cede, la incomodidad de Rotten en el mundo lo ha llevado a tomar descansos, pero no ha quedarse callado, el silencio para él no es una forma de protesta por ese su regreso lo marca a partir de la pregunta ‘What The World Needs Now?’ (2015) continuando con una línea que no pude puede ni debe borrarse del interés común.

Esta breve reflexión acerca de la obra de PiL, espero nos sirva como preámbulo a su segunda visita a México el próximo 6 de noviembre en el Pepsi Center, la cual seguramente representa la oportunidad para muchos de ver a uno de los actos más imprescindibles de las últimas cuatro décadas.