Prohibido Prohibir

Escrito por: Sergio Benitez

Fecha de publicación: 30 agosto, 2018

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El movimiento estudiantil sucedido en en México en 1968 no podría entenderse sin la influencia de los movimientos sociales, estudiantiles y obreros realizados en la Europa occidental, principalmente en Francia, donde las protestas alcanzaron límites sin precedentes en la historia del Viejo Continente y fueron determinantes en las propuestas que derivaron en la matanza del 2 de octubre del 68.

El Mayo Francés inició donde no se lo esperaba, y sus protagonistas fueron actores nuevos. Entre mayo y junio de 1968, estudiantes e intelectuales de izquierda en ese país, principalmente en París, iniciaron una ola de protestas y manifestaciones contra la sociedad de consumo y las autoridades… Y a esa revuelta se unirían otros sectores de la sociedad como los sindicatos, obreros y el Partido Comunista Francés, dando como resultado a la mayor huelga general del país galo.

El gobierno francés, encabezado por Charles de Gaulle, no prevería la magnitud de las protestas, llegando a temer una insurrección de carácter revolucionario. Sin embargo, la mayoría de los participantes en dichas protestas no llegaron siquiera a plantearse una insurrección abierta contra el Estado y mucho menos la toma del poder. Aún así, el gobierno de de Gaulle tuvo que anticipar las elecciones ese mismo año, apenas un par de meses de iniciadas las protestas, lo que hizo que el grueso de estas disminuyera.

Ya desde 1967, en Alemania e Italia los estudiantes comenzarían a ocupar instalaciones universitárias… Sucedían manifestaciones a nivel mundial contra la intervención militar de los Estados Unidos en Vietnam. En noviembre de ese año 300,000 personas se manifestarían contra la guerra en las calles de Washington; mientras que los campus de las universidades de Berkeley, en California y Columbia, en Nueva York se convirtieron en campos de activismo y movilización.

Los discursos se volverían cada vez más incendiarios y directos, como sucedería en febrero de 1968, cuando un dirigente de los Black Panthers dijo: “Hoy no hablaré de política; ni de economía; hablaremos de la supervivencia de una raza”. Casi de manera simultánea, en Berlín los estudiantes comenzaban a movilizarse bajo la dirección de su líder Rudi Dutschke, mismo que meses más tarde sería asesinado a balazos en los mismos días que hicieran lo mismo contra Martin Luther King.

Para abril de 1968, los estudiantes checos protestarían en Praga contra su gobierno durante meses, hasta que los tanques de la URSS y otros aliados pondrían fin a su lucha democrática.

Para entonces, una cosa estaba clara: los estudiantes no tenían un programa o un guión a seguir, pero sabían contra lo que protestaban. Estaban seguros de no querer que su futuro se tratara del presente de sus propios padres, y mostrarían un enorme rechazo contra el modelo cultural que provenía del modelo económico del capitalismo, que a su vez sería también un movimiento de liberación sexual, de rebelión doméstica… una revolución de las costumbres familiares y tradiciones sociales.

Era inevitable que todo ese ruido hiciera eco, con tal fuerza, alrededor del mundo y con esta potencia llegaría a México, donde el 22 de julio de 1968 la represión del gobierno en turno encendería la mecha con el afán de contener una pelea entre escuelas del Instituto Politécnico Nacional y una incorporada a la Universidad Nacional Autónoma de México… José revueltas calificaría la movilización estudiantil como “nuestra revolución de Mayo en México”.

El movimiento se organizaría y extendería rápidamente ante las respuestas violentas de la policía. Los participantes llamaban al gobierno al diálogo sin obtener una respuesta clara. Seguirían cada vez más marchas, la entrada del ejercito a Ciudad Universitaria, la V de la victoria, la marcha del silencio… Y la matanza del 2 de octubre.

Los jóvenes en México hicieron suyas las calles para desafiar de una manera nunca antes vista el autoritarismo del sistema… y lo hicieron de una manera casi natural, fresca, jovial e irreverente.

De esta movilización que marcó la historia del Siglo XX, surgirían también algunas consignas que sobreviven, que influenciaron, motivaron y que hasta ahora poseen un gran sentido dentro de la problemática social actual, como: “L’imagination prend le pouvoir” (La imaginación al poder), “Nous sommes le povoir” (Nosotros somos el poder), “Brisons les vieux engrenages” (Rompamos los viejos engranes), “Soyez realistes, demandez l’impossible” (Seamos realistas, pidamos lo imposible), “La culture est l’inversion de la vie” (La cultura es la inversión de la vida),   y por supuesto “Il est interdit d’interdire” (Prohibido prohibir), que es quizá la que tuvo mayor resonancia a nivel mundial.