Poesía, Ciencia Ficción, fantasía y el rigor Clásico hechos DJ Set

Escrito por: Alex Salas

Fecha de publicación: 5 mayo, 2017

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Buenas noches, seguramente me recuerdan por ser la hater de los haters en artículos anteriores. Pero esta vez no quiero odiar a nadie, tan solo platicarles la última pista de Björk en México, la de su flamante DJ set a lado del productor venezolano ARCA.
 
Primero los detalles banales pero no por eso menos emocionantes, ya que el Fotomuseo Cuatro Caminos anunció la presentación el mismo día de la presentación con una condición loable y lógica: asistir a la expo #BjörkDigital, así que todos los que, como yo, no tenían boleto hasta el momento, tuvimos que hacer malabares para adquirir uno y de ahí, hacer todas las gracias que hiciera un mono de circo para adquirir la famosa pulsera rosita que te otorgaba el acceso para el exclusivo evento, esas gracias incluyeron andar en monociclo con sombrilla sobre una cuerda, salirse del trabajo con un pretexto marciano para luego desaparecer del trabajo con un pretexto aún más marciano.
 
Una vez superadas todas las pruebas, tan solo faltaba estar puntual a las 20:30 de la noche, esperar un par de horas (más) y fingir no estar incómodo entre mil personas dentro de un cubo de 10mts por 10. Un grado más de dificultad vino cuando los artistas fijaron su punto de encuentro en el primer piso del recinto, rodeados de plantitas hermosas pero elevados a unos tres o cuatro metros de la muchedumbre amontonada, con calambres en los pies y ahora también con tortícolis.
 
Pero ¡qué diablos importa!
 

 
22:30 horas de la noche del 6 de abril. Comienza a sonar el canto de unas aves lejanas a la par de un arpa fluorescente. Entonces la incomodidad se olvida porque acabas de entrar al fantástico mundo de Björk, un mundo que definitivamente no te es nada conocido pero te sientes igual de cómodo que en casa. Sonidos fragmentados que conforman una metáfora imposible, como lo hiciera un poema surrealista. Gotas de agua, sonidos del universo, flautas, voces y coros, cuerdas que van tomando sentido y flotan en el aire como las plumas de un pavorreal, melodías coloreadas de tonos violáceos que te obligan a balancearte.
 
El rostro de Björk está iluminado pero no por la breve estructura que lo rodea, sino por la alegría infantil de una DJ que no puede ocultar estar desbordándose, y junto a ella, la sutileza de ARCA cuyos movimientos lo asemejaban a una deidad griega.  Con aires de travesura, entremezcladas en las sombras de las palmas, de la Laptop de Björk escuchamos la versión Sci-Fi de rolas pop como: One In A Million de Aaliyah, All the Way Dawn de Kelela, How Deep Is Your Love de Calvin Harris y el punto y coma de la noche que llegó con The Laughing Policeman de Charles Penrose que nos puso a todos en onda aunque anduviéramos más sobrios que un santo.
 
23:30 horas. En el mismo mood, ARCA atraviesa por esa selva compleja de sonidos y los sobrepasa con ligereza hasta estallar en un cóctel debo decir, salvaje, atrevido y sin piedad que inició desde los momentos trance, pasando por el techno, haciendo escala en medio oriente para aterrizar en lo tropicalmente bailable. Mientras todo esto sucedía, la fase bailarina de Björk entró en modo ON y no paró ni un segundo hasta que el venezolano no apartó las manos de las consolas. En esa mezcla no apta para gargantas delicadas logramos distinguir a La Llorona de Chavela Vargas (por imposible que parezca), Llorarás de la mismísima Dimensión Latina, Fuma Marihuana de DJ Yirvin y una travesura trabajada a la par de Björk titulada Into You de Ariana Grande. Sí señores, Björk mezclando a Ariana Grande sin temor ni temblor, Björk bailando salsa como una mamá en fiesta de quince años y todo en una sola noche que duró apenas tres horas pero que perdurará para la eternidad.
 
Así es como una figura como la de Björk trasciende a la historia de la música brindándonos valiosas lecciones humanas como: no dejar de apostar en lo que uno cree, trabajar arduamente para conseguir lo que buscas profesionalmente y no delegar, sino trabajarlo personalmente sin descuidar cada detalle. Hacer relaciones publicas valiosas que se conviertan a la larga en amistades que compartan contigo pasiones y sobre todo, mantener una visión a futuro que contemple ideas provocativas y revolucionarias que, a corto plazo atraerán incredulidad pero que a la larga, dejarán huellas imborrables sin rastro de ambición sino de una profunda pasión por la labor artística.
 
Gracias por todo, Björk, hasta la próxima.