OFUNAM Segundo Concierto Conmemorativo 80 Años Segunda Temporada 2016

Escrito por: Juan Dimas Cordova

Fecha de publicación: 23 mayo, 2016

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El asesino se postra de hinojos, se sabe mortal, corneable, el miedo le atenaza el cuerpo, las corvas, cierra los ojos y reza su Oración para que la suerte le sea venturosa, pone su destino en manos de la más falaz de las construcciones mentales del hombre para que la muerte toque al toro y no a él, se persigna sellando la promesa. Recorre el pasillo, la plaza a reventar de mentes retorcidas y perversas que encuentran placer, gozo y diversión en el sufrimiento del toro, animal hermoso y fuerte al que se le considera inferior.
 
El asesino hace su oficio, para beneplácito de la concurrencia, el toro, humillado y herido se lanza aún tras el engaño, acomete intentando acabar con aquello que lo amenaza; en la suerte final, el asesino se perfila, pone la espada delante de su rostro y lanza el cuerpo buscando librar la testuz, encontrar la cruz y dar muerte rápida al adversario, para llenarse de aplausos, para llenarse de dinero; así, ambos embisten a un tiempo, el filo hiende la carne, pulsa la arteria y revienta la mar, el asesino, aturdido por el golpe mira su sangre y sabe que se le escapa la vida, trata de llevar al cuello manante una mano que ya no responde y se siente desvanecer, la cuadrilla de mozos le alzan en vilo, apartándole de quien justa venganza ha ejercido; el asesino, ya sin fuerza, deja caer la cabeza hacia atrás mirando en lo que se ha convertido en su cielo, que es el suelo, el rastro de sangre, la suya y al matador dando la vuelta al ruedo, triunfante, con el pitón gacho aún ensangrentado por el primero de la tarde, corriendo bravío por la arena ensangrentada en ese domingo.
 
La Sinfonía Española ni es sinfonía ni es española. Monsieur Lalo, como muchos otros artistas franceses de las más diversas épocas, fue seducido por el arte español, que francamente conoció mejores épocas, gracias a la riqueza de las américas. Así, esta “sinfonía” es más bien un concierto para violín, con un discurso increíblemente hermoso que se mantiene por encima de la orquesta a lo largo de toda la obra, los aires populares españoles son pocos y más bien cortos dándole gran vigor y brillo pero también una gran dulzura, la parte orquestal no queda relegada, todo lo contrario, adorna el discurso del violín de forma hermosa y precisa; el movimiento final es delicioso y contiene uno de los temas más famosos del repertorio moderno para violín.
 

 
La música, como obra humana, requiere un proceso de construcción, la racionalidad de la obra, el espacio y el tiempo, el fin y el medio, la intención y la pasión. Así, Constructores de lo Efímero coloca al músico como el orfebre que trabaja en el aire, dando vida a estructuras monumentales que, sin embargo, dejan de ser en el mismo instante que se pasa de una nota a otra; el sonido y el tiempo, a veces inasibles, tan presentes, tan inexistentes en el pasado inmediato, pues de recordarlo estaríamos perdiendo el hilo, dejan de alguna manera la conciencia de la continuidad, permitiendo a quien escucha, la recreación mental de ese monumento, justo antes de extinguirse en el silencio.
 
Stravinski revolucionó la música académica de una forma en la que podemos considerar un antes y un después; entre sus más grandes obras, si no es que la primera de ellas, está El Pájaro de Fuego, música escrita para ballet y que retrata de forma magistral las personalidades tan distintas de los personajes, el príncipe Iván y el demonio Kaschei, haciendo gala de un trabajo orquestal exquisito, de sonoridad sofisticada, imprimiendo distintos ritmos, adecuados a cada personaje y echando mano a diversos temas tradicionales de la música popular rusa, lo que era una constante en los grandes compositores rusos. Así, Stravinski crea una nueva universalidad sonora, a cuyo encanto e influencia pudieron sustraerse muy pocos compositores posteriores a él, afortunadamente.
 
Como era de esperarse, este segundo Gran Concierto Conmemorativo de los 80 Años de la OFUNAM y los 40 años de la Sala Nezahualcóyotl fue simplemente magnífico. El maestro Talmi en la batuta haciendo gala del gran trabajo de la OFUNAM, que verdaderamente consolida cada día el gran nivel que ha alcanzado, haciendo de cada concierto una nueva experiencia; habiendo tenido la oportunidad de escuchar hace muy poco la misma suite de El Pájaro de Fuego, considero que esta ejecución fue más rica, con matices deliciosos, verdaderamente hipnótica, sin duda fruto del trabajo y la evolución constante de la orquesta.
 
Por otro lado, contamos con la presencia del joven y ya legendario maestro Bell en el violín, quien ejecuta en un precioso Stradivarius, cuyo sonido es excepcionalmente hermoso, suave, lleno de color y de vida y que en manos del maestro crean verdadera magia; como regalo después de su concierto nos dedicó una canción, curiosamente, mexicana, Estrellita de Manuel M. Ponce.
 
Así fue la noche de este muy grato concierto conmemorativo, con ejecutantes de primerísimo nivel, tanto orquesta como director y solista, con una selección espectacular y muy acertada de las obras presentadas y con el estreno de la obra del maestro Ibarra; un verdadero placer y un honor el haber presenciado este magnífico espectáculo.
OFUNAM Segundo Concierto Conmemorativo 80 Años Segunda Temporada 2016
Yoav Talmi, Director Huésped
Joshua Bell, Violín
La Oración del Torero
Joaquín Turina (1882–1949)
Sinfonía Española en Re Menor, opus 21
Édouard Lalo (1823–1892)
Constructores de lo Efímero
–Estreno, obra encargada por la UNAM para estos festejos–
Federico Ibarra (1946)
Suite de El Pájaro de Fuego (versión de 1919)
Igor Stravinski (1882–1971)